miércoles, 31 de enero de 2024

Prevaricar, según el PSOE

 

La deriva autoritaria del PSOE, patente desde el inicio de la democracia, aunque no afectara a todos sus integrantes, sino fundamentalmente a sus cabecillas -empleo esta palabra a propósito- ha quedado al descubierto a causa de la necesidad de Sánchez, que sin el cargo no es nadie.

Para el PSOE, los «jueces prevaricadores» son los que no obedecen a Sánchez. Así de infantiles son sus dirigentes actuales, lo cual es un peligro: esos niñatos manejan el dinero de los impuestos y tienen poder para cometer muchas travesuras, por utilizar un lenguaje adecuado para ellos.

El PSOE siempre ha querido tener dominados a los jueces, y, el PP nunca ha terminado de darse cuenta de lo peligroso que es eso, y quizá todavía no lo haya hecho.

El PSOE, desde siempre, lo basa todo en la propaganda, lo que ocurre es que con Sánchez, cuyos gobiernos son de una incompetencia contrastada, se nota más que nunca. La propaganda dice que es el gobierno de los pobres, de los desvalidos, pero quien mejor puede defender a los vulnerables es un juez que pueda aplicar la ley sin impedimentos. El poder siempre tiende a excederse y abusar, como se está comprobando con Sánchez.

Afortunadamente, los jueces españoles también lo son de la UE y su pericia les va a permitir encarcelar a Puigdemont y posiblemente no solo a él.

De este dato, del que, por fuerza, ha de ser consciente Pumpido, se puede deducir que el juego que se está llevando a cabo entre personas sin principios, dignidad, ni tampoco miramientos con los ciudadanos, es muy sucio y está lleno de trampas.

El PSOE de otra época, mediante la fundación del GAL, puso a los ciudadanos al nivel de los terroristas, y ahora, de nuevo, está emponzoñando la convivencia y humillando a las gentes de bien, al quererlas sacrificar para contentar a los delincuentes.

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martes, 30 de enero de 2024

La ley imposible

 

Creo que no es necesario explicar que se trata de la ley exigida por Puigdemont.

Observemos la lista de los principales protagonistas. Sánchez en primer lugar. Alguien que sin el cargo no es nadie, y que es capaz de cualquier cosa con tal de mantenerlo. No hay nadie que se fíe de él y todos le cobran todo por adelantado.

Pumpido en segundo lugar. El único de los cuatro con capacidad para saber cuales son las consecuencias finales de lo que se pretende hacer, en el caso de que se lleve a cabo. Que tenga capacidad para saber no significa que sepa.

Boye, el abogado de Puigdemont, en tercer lugar, que estudió la carrera cuando cumplía pena de cárcel por pertenecer a ETA.

Puigdemont, un tipo cobarde y malcriado, capaz de traicionar a todos por miedo.

Entre estos cuatro personajes las combinaciones que se pueden hacer son muchas.

Hay que partir de una base. España forma parte de la Unión Europea y sus leyes han de ajustarse a las de ésta. Es decir, que antes de que pueda acabarse todo el procedimiento aparentemente previsto, Puigdemont puede estar en una cárcel de España. Se puede pensar que Sánchez y Boye están engañando a Puigdemont, y la intención del primero consista en presentarse ante su electorado como el héroe que ha conseguido atrapar al prófugo, engaño mediante, y con ello ganar las elecciones.

Al margen de todo esto, y gracias a la necesidad de Sánchez de exprimir la Constitución, con lo cual ha puesto al descubierto todas sus debilidades, ha quedado claro que el PSOE vetó a Tierno Galván cuando se estaban decidiendo los ponentes de la Ley Fundamental, fue porque éste, que era el mejor constitucionalista de España, habría defendido su prestigio profesional impidiendo las chapuzas que están dando lugar a este esperpento nacional, que está avergonzando tanto a algunos socialistas ilustrados. Por supuesto que a Pachi, Óscar, Nadia, Chiqui o Félix no.

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viernes, 26 de enero de 2024

Este gobierno es una tómbola

 

Una tómbola en la que siempre toca. Según a quién, claro. Causa sonrojo comprobar el denuedo con que los gubernamentales intentan justificar lo injustificable.

Sufrimos un gobierno compuesto por hombres y mujeres en grado de tentativa, niñatos al cabo. Desconocen el alcance de las medidas que toman, como si sus consecuencias se circunscribieran a las del momento en que se toman (y si no lo desconocieran las tomarían igual, son gentes que están por cocer, puerilmente irresponsables).

No sé qué calificativo darle al ministro de Cultura, ¡de Cultura! Se me ocurren, de pronto y por poner contexto al asunto, los nombres de Jorge Semprún y César Antonio Molina cuyas posaderas también ocuparon ese sillón en gobiernos socialistas. ¿Y Sánchez ha tenido los santos cojones de nombrar a este de ahora? Después de enterarme de las burradas que dice y de los propósitos que alberga no sé qué calificativo ponerle. Por cierto, Sánchez es peor que él. Repito lo dicho otras veces en el sentido de que ante su felonía, Ayuso no tuvo más remedio que reconocer, eso sí, para sus adentros, que le gusta la fruta.

Pero todos los demás componentes del gobierno y sus aledaños son iguales, hombres y mujeres en grado de tentativa, niñatos al cabo.

Y los diputados socialistas comportándose al modo de un ganado lanar. Y a un paje, Page, que emite débiles voces de protesta, amenazan con expulsarlo. Y los votantes socialistas soportan despropósito tras despropósito.

Que luego además pretendan tener razón en algo es de una puerilidad asombrosa (que pretendan reescribir la historia demuestra palpablemente que saben que no tienen razón, otra cosa es que se den cuenta de ello, que seguramente no, porque se creen capaces de hacer pasar la mentira por verdad).

Es probable que la realidad acabe imponiéndose sobre los deseos de los irresponsables, y aunque ellos no se van a arrepentir del daño causado sí que querrán dar pena por sentirse frustrados.

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jueves, 25 de enero de 2024

Cerdán y Puente se tienen por inteligentes

 

Es sabido que la inteligencia es lo mejor repartido que hay, puesto que todo el mundo está satisfecho con la que tienen, aunque en muchos casos esta presunción da risa, porque es evidente que no se sustenta en nada. En el caso de los dos citados, por ejemplo.

Dice el primero de ellos: «Todo terrorismo es malo @garciapage. El problema planteado por otros es, ¿Qué es terrorismo? Creo que la gran mayoría lo sabemos y tú deberías saberlo». Si tuviera una pizca nada más de talento se habría dado cuenta de que la idea no se sostiene. Es que además lo ha dicho públicamente, con lo que ha quedado constancia de su desvalimiento intelectual.

El otro, que es el que más se parece a Sánchez -cuyas mezquindad y felonía obligaron a Ayuso a reconocer que le gusta la fruta-, puesto que lo suele elegir para que actúe en su nombre en los debates, mostró sus dotes para ser portero de discoteca: «No, yo creo que quien está en el extrarradio del PSOE es el señor Page. Nosotros estamos en el centro de la Constitución». Intelectualmente tampoco se sostiene. Caprichosamente, sitúa a Page sitúa a Page en el extrarradio del partido, por la sencilla razón de que no obedece al jefe, y luego sienta cátedra como jurista.

Lo preocupante es que estos dos zoquetes tengan cargos importantes, para los que no están preparados, con el consiguiente perjuicio para España, y hay más como ellos en similares circunstancias, como Pachi López, por ejemplo, todos ellos a la misma altura intelectual que Sánchez, y mientras tanto el ganado lanar, compuesto por los diputados socialistas, lo soporta todo.

Los socialistas que tienen algo de materia gris no están ya en el partido, y los que tienen y siguen en él protestan, pero en vano, porque al no ser diputados su protesta no tiene efecto y los que sí son no los comprenden.

El gobierno de la gente, dicen. ¿Pero qué gente, si sus diputados actúan borreguilmente?

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miércoles, 24 de enero de 2024

El País ha echado a Savater

 

Al echar a Savater, la dirección del antaño ambicioso y prepotente diario, ha puesto en evidencia a todos los que se quedan. Si tuvieran una pizca de vergüenza firmarían un comunicado exigiendo su vuelta. No lo harán, claro, con lo cual confirman su sumisión, su esclavitud consciente.

Hubo un tiempo, cuando aquel ERE brutal, que se rebeló alguno y pidió ser incluido en la lista de despedidos. Pues lo de ahora es mucho más grave, puesto que no se hace para cuadrar las cuentas, sino por criticar los abusos gubernamentales.

La labor de un intelectual consiste en criticar los excesos del poder, sea quien sea el que lo ostente, aunque en El País desde los primeros días han proliferado los intelectuales orgánicos. Ahora ya ni siquiera hay disimulo. Se ha optado claramente por el estilo borreguil y manipulador. Ya digo que quedan señalados todos los que siguen en la casa.

Es un mérito de Sánchez, el Felón, haber conseguido que Savater abra los ojos, algo que no se dio ni con Zapatero, y ya era difícil no verlo. Hay gente que en lugar de ver la vida, la sueña o la imagina.

En los tiempos de Felipe González los hubo que, despiertos, comprendieron que se había sustituido el franquismo sociológico por el felipismo sociológico, que era lo mismo, pero muy perfeccionado. Si aquello estaba montado en plan amateur, simplemente para ejercer alguna vigilancia, esto ya estaba planteado en plan profesional, con la clara intención de ejercer el control. La prueba de que eso era cierto, y lo sigue siendo, fue el escándalo que se montó en el Congreso de los Diputados, y el Editorial furibundo del propio El País en contra de esa afirmación.

Pues en contra de todas esas evidencias, Savater ha mantenido su fidelidad al PSOE. Lo que ocurre es que defender a Sánchez es intelectualmente imposible. Es un desastre de persona. Solo gente sin vergüenza y sin pudor intelectual lo hace.

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martes, 23 de enero de 2024

El ganado lanar es una piña

 

Es tal la sumisión con que acepta los despropósitos y los atropellos de Sánchez que ha llenado de espanto hasta a su propio hacedor, que es Felipe González, que no había previsto que se pudieran llevar tan lejos las cosas.

No podía ser de otro modo. Algún día tenía que llegar alguien con tanto descaro y tanta necesidad como el Felón que al encontrarse al mando de unas huestes cuya disciplina va mucho más allá de la castrense tenía que aprovechar la circunstancia.

Tiene el Felón dos puntos flacos que condicionan su estrategia. El primero es que sin el cargo no es nada ni nadie, por tanto, tiene que intentar mantenerlo todo el tiempo que pueda. Y el segundo es que no se puede colocar como hizo Zapatero, que pasó a ser el mayordomo de Maduro, porque cualquiera que lo contrate o pretenda utilizarlo sabe que más pronto que tarde lo va a traicionar, aparte de que es incapaz de convencer a nadie de ninguna cosa, y eso se verá claramente en el momento en que pierda el poder. Gentes de su partido, no Abascal, ya han avisado de que quienes con más entusiasmo le aplauden actualmente serán los que más se ensañen con él cuando sea un ídolo caído.

El ganado lanar, compuesto por los diputados socialistas, tiene más temor a disgustar al jefe que a perder la vergüenza. Todos ellos se han convertido en secuaces del Felón. Si les manda que hay que olvidar a ETA, ‘porque ya no existe’, lo hacen, traicionando así a sus compañeros que fueron asesinados, mutilados o secuestrados por la banda. Aquellos que antaño se permitían el lujo de mirar por encima del hombro a los diputados de derechas, alardeando de superioridad moral e intelectual, hoy asumen sin sonrojo alguno su complicidad con el peor gobierno de toda la historia de España. Tal es su incompetencia y tal su falta de escrúpulos.

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lunes, 22 de enero de 2024

Zapatero para incautos

 

Le preguntaron: ¿es cierto que duerme diez horas? Y Unamuno: diez no, doce; pero las otras doce estoy despierto.

Con Zapatero, los socialistas podían seguir creyendo que defendían ideas nobles y decentes. Por ejemplo, gente como Miguel Delibes, que pensaba esto: «Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo».

Pero otros, que estaban despiertos, se dieron cuenta de que el lema del Zapatero es: «ni una mala palabra, ni una buena acción». Sin embargo, el engaño funcionaba muy bien para muchos, que se proclamaban zapateristas de su primera legislatura. El caso es que caía muy bien a la gente y si no fuera tan incompetente todavía seguiría ganando elecciones.

El caso de Sánchez es el contrario, porque cae fatal. Con él, hay socialistas honrados que se sentían cómodos con Zapatero han roto el carnet del partido.

La realidad es otra. Del daño que hizo Zapatero no es probable que nos recuperemos jamás. Sánchez está agrando mucho la destroza que hizo aquel, pero aunque no fuera así, tampoco habría podido. Supongo que habrá estadísticas que demuestren que con estos dos el número de depresiones y suicidios ha aumentado considerablemente.

Al margen de esto, Zapatero ya no debería engañar a nadie. Una vez convertido en el mayordomo de Maduro, quienes lo siguen y lo aplauden no pueden ser considerados como incautos, sino como otra cosa.

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