viernes, 27 de febrero de 2026

Burrada de Nicolás Maduro

 

Parece mentira que un tipo que lleva tantos años atornillado al poder no sepa distinguir entre una amenaza retórica y otra brutalmente cierta, como la que lo llevó a la cárcel. Debería haber tenido un poco más de recelo, pero ya le faltó en el caso de María Corina Machado. Pudo resolver la situación, aparentemente, en aquella situación, pero ahora ya no.

En aquella situación, Maduro se quedó con el poder real, pero su opositora con el cariño de la inmensa mayoría de los venezolanos. Esa mayoría sigue creciendo, o eso parece, en vista de la marcha de los acontecimientos.

Aquí ahora tenemos que los gobernantes venezolanos, confiados en su inmensa fuerza, pretenden seguir engañando a todos, pero no hay modo. Solo pueden hacer lo que les permite Trump, que tampoco es mucho habida cuenta de que es vigilado muy atentamente y en cualquier momento le pueden pedir responsabilidades. A estas alturas ya tiene alguna idea más acerca del talento de su oponente y ya sabe también, o debe de saber que ella no se va a conformar con nada. Su papel consiste en ser la nueva presidenta de Venezuela y de ahí no la van a bajar.

Nicolás Maduro se creía presidente para toda la eternidad. Tampoco supo entender las consecuencias de su derrota electoral y pensó que la podía tapar mediante la dureza y la crueldad. Todavía no habían empezado las protestas en Irán y otros lugares. Pensaba que su situación era un salvoconducto, pero ya ha visto que los sueños sueños son y que en el futuro tendrá que acomodar su vida a las costumbres de sus compañeros de la cárcel. Allí tendrá que habituarse a algo muy nuevo, seguramente desconocido en su tierra, no porque los carceleros venezolanos sean mejores o peores personas, sino por el nivel de vigilancia que sufren.

Esos libros míos





No hay comentarios: