Mostrando entradas con la etiqueta Carmen Rigalt. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carmen Rigalt. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Arrecian las críticas a Carmena

Ya son varios los columnistas que han arremetido contra Carmena, pero eso no significa que esta comunista vaya a perder la alcaldía de Madrid.
Seguramente, sus votantes no leen a Javier Marías, Gabriel Albiac y Carmen Rigalt. Supongo que Félix de Azúa también habrá dicho algo sobre ella,pero si lo ha hecho se me ha escapado. En el caso de que los lean les dará igual lo que digan. Los votantes de Carmena, aunque vivan en Madrid, deben de odiar a los madrileños, como también es el caso de Pablo Iglesias, que se ha ido a vivir a un lugar más señorial, más de la casta. Y ahí está Marlasca poniéndole una vigilancia que le niega al buen juez Llarena.
Si el personal tuviera toda la consideración que merecen a las víctimas del terrorismo, Carmena no habría podido ser alcaldesa, pero lo consiguió y hay peligro de que repita, para alegría de Otegui, resto de etarras -que se alegran de todo el mal que se le pueda hacer a la sociedad española-, y de usuarios de patinetes y demás artilugios que campan por las aceras sembrando el pánico entre los viandantes. Hoy en día las calzadas son más seguras de las aceras. Los peatones que queramos conservar la vida tendremos que bajar a las calzadas, porque por lo general los automovilistas tienen más cuidado. No todos.
El cartelito Refugees Welcome le debe de haber procurado muchos votantes, aunque ella no tenga, ni piense tener jamás, ningún refugiado en su casa. Tampoco el coletas, que tiene mucho espacio en la suya.
El coletas ha cedido, o piensa ceder, ante la alcaldesa comunista, que tiene mucha gramática parda y sabe cómo hacer las cosas para salir ganando en las disputas por el poder. Él también sabe darse cuenta de que ella tiene la carta ganadora y solo espera al resultado de las elecciones, para ajustar luego su estrategia.
Los que tienen vocación de ocupa también votarán a Carmena.

domingo, 27 de diciembre de 2015

La falsa izquierda que nos rodea

La frase es de Javier Marías, en su artículo de hoy, que probablemente contiene más aciertos que errores, aunque cada uno verá el error donde quiera.
A tono con ella va otra, esta de una Carmen Rigalt, que dice así: «Realmente, el obrero de derechas es lo más anacrónico que me echado a la cara.» Remata esta frase con la siguiente, que viene a explicar que la haya dicho: «Tan anacrónico como yo, que he votado a Podemos y vivo un momento histórico.» Hay que leer 'histérico' el autocorrector debió de hacerle una mala jugada.
Falta por saber qué se entiende por derechas y qué por izquierdas. Porque si se identifica por derecha a la madre de ese cura engreído, prepotente u obsecuente, según con quien trate, vamos mal.
En democracia, derecha o izquierda son dos formas de buscar el bien común y no debería haber ningún muro o trinchera entre ambas. La diferencia debería estar en la calidad de los equipos que tuvieran en cada momento.
Naturalmente que un obrero puede votar a la derecha. Y debe hacerlo si cree que es lo mejor para él y su país.
La política no debería ser un escenario de guerra, como sucede en España, en donde abundan las marrullerías y el juego sucio, se usa el odio como arma electoral y se promete venganza o revancha.
Javier Marías tiene una visión idílica de izquierda y nauseabunda de la derecha y esa forma de ver las cosas ya da alguna pista. La izquierda española está muy lejos de ser ideal, como él mismo reconoce al llamarla falsa izquierda. Habría que procurar que tanto la izquierda como la derecha españolas se democratizasen. Si se consiguiera es cuando la política española dejaría de parecer un campo de batalla. Y quedarían fuera de juego los nacionalistas, porque éstos no pueden democratizarse. Parece ser que todavía queda algo lejos en el tiempo, ojalá no sea así.