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lunes, 18 de noviembre de 2019

De Puig a Puigdemont

Javier Marías suele tratar con un gran desdén a Vox, pero no solo él. Parece no darse cuenta de que el PSOE es más peligroso para España. Y me refiero al PSOE que forjó Felipe González, que es el principal culpable de la situación que sufrimos en la actualidad.
Pero al escritor no se le puede negar el talento y muchas de las cosas que dice son dignas de ser tenidas en cuenta. Por ejemplo, hace poco ha dicho que Ada Colau tiene un garbanzo por cerebro y Elisenda Paluzie una lenteja. Y es que cualquiera que conserve noción de la realidad comprenderá que eso es cierto. Sus votantes deberían sentir asco y vergüenza de ellas, pero puesto que no es así cabe deducir que sus cráneos también se han convertido en huertos de legumbres.
En general, se observa claramente que el catalanismo es francamente peligroso para la salud mental. Fernando Savater notó un cierto bloqueo de las funciones de cerebración superior en Puig. Como eso fue en 2015, se puede pensar que en la actualidad ese ‘cierto bloqueo’ ya lo considera indudable bloqueo. Parece mentira que un representante del Estado, como es él, no comprenda que Torra es un esperpento humano, grosero entre gente grosera, zafio entre zafios, y desvergonzado como corresponde a un títere de Puigdemont.
Es imposible encontrar un gesto de gallardía, de nobleza, de bondad, de valor, en ningún catalanista, siempre presos todos del odio, siempre ramplones, siempre falsos y embusteros. Llegan a servirse de sus hijos pequeños, para que les sirvan de escudo frente a la policía a la que provocan y si pueden matan. Todavía peligra la vida de un guardia, sin que eso preocupe a Sánchez, a Marlasca y mucho menos al infame Torra. Ignoro si han atrapado al cobarde criminal que le tiró la pedrada. No debería quedar impune. 

domingo, 14 de julio de 2019

Tezanos también se equivoca

El caso de Tezanos podría ser parecido al de Niño Becerra, ese economista al que también se le atribuyen grandes conocimientos en astrología, que no se cansa nunca de predecir catástrofes.
Acertó una vez, porque tuvo la suerte de que Zapatero estaba en el gobierno, con lo cual era inevitable que sucediera. Ahora está Sánchez, así que por mucho que nos escondamos nos va a pillar el toro.
De Tezanos es innegable el afán manipulador en beneficio del jefe, y ese dato por sí solo ya es suficiente para poner en cuarentena sus manejos y conclusiones. Si luego acierta alguna vez no es porque sea muy bueno haciendo encuestas o interpretándolas, sino por la pulsión suicida de los españoles, por ese masoquismo presente en tantos. Gran parte de la izquierda española ya ha renunciado a la argumentación y ha optado por el asesinato metafórico. Allá donde ven alguien que no comulga exactamente con sus ideas, lo borran, lo bloquean en WhatsApp en donde sea. Esta actitud está, sobre todo, en los votantes de Podemos. Algunos de ellos, privilegiados por Calíope, han sido autores, no obstante, de textos o frases, abominables. Es triste que ocurra esto.
Se sabe que Sánchez, aparte de aliarse con lo peor de España, pretende aplicar una subida colosal de impuestos. Y que nos está intentando convencer de que en España se pagan pocos impuestos, cuando eso es una mentira colosal. Los contribuyentes españoles sostienen el mayor número de políticos por metro cuadrado del mundo, y a estos hay que añadirles los asimilados. Además, sostienen una serie de televisiones regionales, todas con déficits espeluznantes, aparte de otros muchos gastos que no generan ningún beneficio a los ciudadanos. Y este Sánchez quiere extorsionar todavía más a los trabajadores y éstos le votan.
Javier Marías, en su zona fantasma, el nombre ya lo dice todo, arremete hoy contra todos los políticos españoles menos uno. ¿Tendrá algo que ver Soledad Gallego-Díaz en esto?

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Arrecian las críticas a Carmena

Ya son varios los columnistas que han arremetido contra Carmena, pero eso no significa que esta comunista vaya a perder la alcaldía de Madrid.
Seguramente, sus votantes no leen a Javier Marías, Gabriel Albiac y Carmen Rigalt. Supongo que Félix de Azúa también habrá dicho algo sobre ella,pero si lo ha hecho se me ha escapado. En el caso de que los lean les dará igual lo que digan. Los votantes de Carmena, aunque vivan en Madrid, deben de odiar a los madrileños, como también es el caso de Pablo Iglesias, que se ha ido a vivir a un lugar más señorial, más de la casta. Y ahí está Marlasca poniéndole una vigilancia que le niega al buen juez Llarena.
Si el personal tuviera toda la consideración que merecen a las víctimas del terrorismo, Carmena no habría podido ser alcaldesa, pero lo consiguió y hay peligro de que repita, para alegría de Otegui, resto de etarras -que se alegran de todo el mal que se le pueda hacer a la sociedad española-, y de usuarios de patinetes y demás artilugios que campan por las aceras sembrando el pánico entre los viandantes. Hoy en día las calzadas son más seguras de las aceras. Los peatones que queramos conservar la vida tendremos que bajar a las calzadas, porque por lo general los automovilistas tienen más cuidado. No todos.
El cartelito Refugees Welcome le debe de haber procurado muchos votantes, aunque ella no tenga, ni piense tener jamás, ningún refugiado en su casa. Tampoco el coletas, que tiene mucho espacio en la suya.
El coletas ha cedido, o piensa ceder, ante la alcaldesa comunista, que tiene mucha gramática parda y sabe cómo hacer las cosas para salir ganando en las disputas por el poder. Él también sabe darse cuenta de que ella tiene la carta ganadora y solo espera al resultado de las elecciones, para ajustar luego su estrategia.
Los que tienen vocación de ocupa también votarán a Carmena.

domingo, 27 de diciembre de 2015

La falsa izquierda que nos rodea

La frase es de Javier Marías, en su artículo de hoy, que probablemente contiene más aciertos que errores, aunque cada uno verá el error donde quiera.
A tono con ella va otra, esta de una Carmen Rigalt, que dice así: «Realmente, el obrero de derechas es lo más anacrónico que me echado a la cara.» Remata esta frase con la siguiente, que viene a explicar que la haya dicho: «Tan anacrónico como yo, que he votado a Podemos y vivo un momento histórico.» Hay que leer 'histérico' el autocorrector debió de hacerle una mala jugada.
Falta por saber qué se entiende por derechas y qué por izquierdas. Porque si se identifica por derecha a la madre de ese cura engreído, prepotente u obsecuente, según con quien trate, vamos mal.
En democracia, derecha o izquierda son dos formas de buscar el bien común y no debería haber ningún muro o trinchera entre ambas. La diferencia debería estar en la calidad de los equipos que tuvieran en cada momento.
Naturalmente que un obrero puede votar a la derecha. Y debe hacerlo si cree que es lo mejor para él y su país.
La política no debería ser un escenario de guerra, como sucede en España, en donde abundan las marrullerías y el juego sucio, se usa el odio como arma electoral y se promete venganza o revancha.
Javier Marías tiene una visión idílica de izquierda y nauseabunda de la derecha y esa forma de ver las cosas ya da alguna pista. La izquierda española está muy lejos de ser ideal, como él mismo reconoce al llamarla falsa izquierda. Habría que procurar que tanto la izquierda como la derecha españolas se democratizasen. Si se consiguiera es cuando la política española dejaría de parecer un campo de batalla. Y quedarían fuera de juego los nacionalistas, porque éstos no pueden democratizarse. Parece ser que todavía queda algo lejos en el tiempo, ojalá no sea así.

domingo, 1 de mayo de 2011

La que nos espera

No son pocos los que nos recuerdan que fue el Gobierno de Aznar el que declaró edificable todo el suelo del país. Javier Marías, sin ir más lejos, que recuerda, como si no lo supiera todo el mundo, que en ese Gobierno estaba Rajoy. Eso fue una burrada. Pero, ¿qué ha hecho Zapatero durante todo el tiempo que lleva en el Gobierno?
No es necesario que lo explique Javier. Lo que ha hecho Zapatero es presumir de que España iba a pasar, como un bólido, a unos cuántos países. Precisamente gracias a esa ley. Con Rajoy en la oposición y los Gobiernos Autonómicos del PP aplicando esa ley.
Y luego el batacazo y mientras nos vienen asegurando, mes tras mes, año tras año, desde que nos lo dimos, que ya hemos tocado fondo y que viene la recuperación, resulta que lo peor está por venir.
Algunos se malician que en la Comunidad de Madrid se va imponer el copago sanitario y quizá aun haya que pagar más cosas. La condesa se quejó en su día de que no llega a fin de mes, lo que significa que no sabe administrarse. Otros con menos sí que llegan. Y eso que la condesa a lo mejor se ahorra el vino. No quiero decir con eso que beba, sino que al igual que a otros les regalan anchoas quizá a ella le regalen bolsos de Vuitton o cajas de vino. No sabe administrar su casa, ni por lo se ve la Comunidad de Madrid. Pero, ¿por qué no dice ahora lo que se propone hacer? ¿O es que no se lo propone?
El llamado “curita” por su “amiguito del alma”, al que quería “un huevo” (y creo que también le llamaba otras cosas), se propone hacer algo aproximadamente igual que lo que está llevando a cabo Mas en Cataluña, en donde se han gastado el dinero en las embajadas y en Eliseu Climent y ahora no pueden atender a los enfermos. En Valencia se han gastado el dinero en la Nueva Fe y tampoco pueden atender ya a los enfermos. Quizá por eso la han hecho tan lejos. Tampoco explican la amenaza que se cierne sobre los ciudadanos. Se sabe, no obstante, que no hay dinero. 
No es necesario hablar de Eguiguren, Elorza, Chaves, Griñán y otros socialistas de pro, como Rubalcaba, del que se dice la gracia de que te das la vuelta y te la clava.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Javier Marías y los insultos en internet

Hace unas fechas, en La zona fantasma, Javier Marías dijo que por primera vez en su vida, o casi, estuvo navegando por internet. Lo que ocurre es que tal y como lo cuenta supo ir al grano, lo que da que pensar en que probablemente su navegación fue guiada. Puesto que su veredicto final es negativo, el título del artículo –Una región ocultamente furibunda- ya lo anuncia, quizá no esté de más hacer algunas consideraciones.
Podría haberse esperado en un principio que la gente aprovechase las posibilidades que ofrece el anonimato para comportarse de modo similar al de los héroes que aplaude en el cine. El anonimato permite hacerlo sin riesgo, pues no obliga a llegar hasta el final. No obstante, lo que se ve en internet es lo mismo que hay en la vida real. Nada nuevo entonces.
Javier Marías es un hombre con una inteligencia muy aguda, que además ha disfrutado de unos padres muy estimulantes, una casa repleta de libros y una posición social relevante. Todo lo cual garantiza el estar, pero no el ser. La diferencia entre ser y estar no es baladí. Julián Marías, y estas son buenas fechas para recordarlo, explicó que “el rencor contra la excelencia” es odio contra lo real, contra lo que “es”.
Para ser no es necesario tener una gran inteligencia, ni unos vastos conocimientos, sino que basta con quererlo y poner el empeño en lograrlo. Puesto que los Marías son tan aficionados al cine, y ambos han escrito páginas memorables sobre él, yo pondría como ejemplo de alguien que es, aunque sea un personaje de ficción, a Holly Golightly, la protagonista de Desayuno con diamantes.
Quien no “es”, no lo es en ningún sitio, ni en la vida real, en la que su ambición se reduce a querer estar, ni en internet, en donde no tiene reparos en insultar valiéndose del anonimato, ni en verter cizaña, o en cualquiera de los múltiples modos de hacer maldades que existen.
Pero debería saber Javier Marías que hay mucha gente que sabe aprovechar las posibilidades que ofrece internet.

lunes, 26 de mayo de 2008

Mobbing en la Guardia Civil

Suelo tener a mano el poemario “Por una sonrisa”, de Carmen Valencia, editado por March Editor. También otros libros de poesía, claro. Pienso que si la gente leyera, al menos, uno o dos poemas diarios, sería mucho menor el número de bestias que participaría en las acciones de acoso moral que se llevan a cabo en el territorio nacional.
En el caso concreto de la Guardia Civil, o recuerdo quien me ha avisado de que en la web
http://www.guardiasciviles.com, hay un artículo firmado por Manuel Illera, en el que se cuentan algunas de las cosas que, sobre este particular, ocurren en los cuarteles.
Para Julián Marías la cualidad más importante es el valor y valor es precisamente lo que necesita la guardia civil. Por el contrario, quienes practican el acoso moral son seres cobardes, envilecidos. Debería erradicarse en el cuerpo cualquier asomo de esta práctica inmoral, en sus mismos inicios. Son tan peligrosas las funciones que tiene encomendadas la Benemérita que es absolutamente necesario que sus componentes tengan la moral muy alta y absoluta seguridad en sus compañeros y jefes.
Siguiendo con la saga de los Marías, Javier escribió no hace mucho que si le tocara asistir al linchamiento de alguien al que personalmente detestara inmediatamente se pondría de su parte. Los linchamientos de cualquier tipo están absolutamente fuera de lugar.
La Guardia Civil precisa estar compuesta por personas valientes, desprendidas y cabales, capaces de discernir y de saber hasta dónde se puede llegar. Las personas humilladas y acobardadas sufren una gran merma en su capacidad.
Los mandos de la Benemérita deberían cultivar su nobleza de espíritu y transmitirla a sus subordinados. Deberían tratar de evitar en lo posible actitudes cobardes y saber vencer esos bajos instintos que llevan a abusar de quienes no se pueden defender. Algo totalmente contrario al espíritu del Cuerpo.
Tampoco estaría de más que se permitiese algún tipo de asociación o sindicato, que otorgara algún tipo de amparo o seguridad a los guardias. No deberían estar a merced de cualquier depravado con mayor graduación.

lunes, 28 de abril de 2008

Javier y Julián Marías

Escribe Javier Marías, en su blog, un artículo titulado Un poco de memoria histórica, En el que da cuenta de algo que hicieron a su padre ciertos personajes y que éste ya había contado en sus memorias, aunque sin dar nombres. Nunca fue su deseo decirlos, según confirma el propio Javier, que por su parte, sí quiere que sean conocidos.
Recuerdo uno de los pocos artículos que escribió Antonio Muñoz Molina, en el Semanal, cuando sustituyó precisamente a Javier Marías, hasta que a su vez fue sustituido por José Manuel de Prada. Contaba AMM los casos de tres víctimas que muchos años después recordaban con nitidez las atrocidades que habían sufrido, aunque no tenían ninguna posibilidad ni tampoco ningún deseo de vengarse. La conclusión del artículo era que las víctimas siempre recuerdan lo que se les ha hecho.
Yo me atrevería a decir que con posterioridad es probable que Julián Marías recibiera otras afrentas homologables a las señaladas; los resultados no serían iguales, pero la intención de hacer daño pudo incluso ser mayor. Y lo digo sin haber conocido jamás al ilustre filósofo. En mi opinión, no es necesario ir tan atrás en el tiempo para tener noticia de las atrocidades. En nuestros días se cometen sin cesar y la mayor parte de las veces con total impunidad.
Goethe explicó que la más cruel de las venganzas consiste en no vengarse. En este sentido, la postura de Julián Marías consistente en no revelar los nombres de los infames puede entenderse como una negativa a reconocerles su derecho a existir. Una vez hecho el mal y dando por seguro, como no podía ser de otra manera, que la fechoría iba a quedar impune, iba a escocer más a los fulanos que se contara el suceso de una forma superficial, simplemente para que quede constancia.
Los verdugos tienden a minimizar y olvidar sus hechos, sin duda porque el recuerdo les resulta molesto. Las víctimas guardan memoria nítida, porque el sufrimiento ennoblece. Hay que dejar, pues, que los primeros olviden. Y así, al final, su memoria estará totalmente vacía.

jueves, 3 de abril de 2008

La cuestión que plantea Javier Marías

Tiene que ver con el hecho de que a veces se publica la correspondencia privada de los escritores. Al respecto, recuerdo que a poco de salir al mercado, me recomendaron que leyera Olvidado rey Gudú. Lo compré inmediatamente y tras leerlo escribí un folio y medio sobre el libro (suelo tener muy poco tiempo libre), que entregué a la persona que me lo había recomendado. Esta persona me dijo días después que le había mandado mi texto a Ana María Matute y que le había gustado mucho a ésta, pero que se lo había manifestado por teléfono, puesto que ella hace tiempo que no escribe a nadie. Pensé, y no sé si equivocadamente, que ella actúa así por temor a que luego se publiquen sus cartas.
Supongamos que me lo hubiera dicho por escrito y que luego a esa carta hubieran seguido otras. Yo no hubiera tenido, moralmente, derecho a publicar, y cobrar por ello (ésta es otra cuestión), unas cartas que habían sido escritas para que las leyera yo solo. Las cartas serían mías, puesto que me las habían escrito a mí y tendría derecho a conservarlas, pero nada más.
Sin embargo, la experiencia demuestra que no se pueden poner puertas al campo. Un escritor puede sentir vergüenza en el caso de que salgan a la luz las cosas que escribió privadamente. Pero por otro, para un observador avezado casi nada queda oculto, se publique o no. Quien conozca bien a una persona y sus circunstancias puede imaginar o deducir con bastante acierto gran parte de las cosas que le conciernen, sin que cupiera esperar que se llevara grandes sorpresas en el caso de que descubriera su correspondencia privada. Algunos lectores pueden juzgar negativamente a un escritor si llegan a leer lo que no fue escrito para ser leído por muchos. Pero también es cierto que no son muchas las personas que juzgan con ecuanimidad y sin ir más allá de lo estrictamente necesario. Con correspondencia a la vista o sin ella, todos estamos expuestos a la maledicencia.
Un escritor, de otra parte, debe sentirse halagado por el hecho de que la gente escudriñe en su vida; mucho mejor eso que el desinterés.

domingo, 13 de enero de 2008

Javier Marías y el canon

En artículo titulado Tiempos saqueadores, Javier Marías se refiere al canon, aunque hace notar al principio que lo escribió hace trece años, acaso para que no se piense que pretende interferir en la polémica que el PP y el PSOE mantienen sobre la cuestión. Hace notar que se pueden dejar en herencia, fincas, dinero y unas cuantas cosas más, no pudiéndose hacer lo mismo con la propiedad intelectual. Añade que él no publicaría una sola línea si no sacara dinero con ello. Y ése es el punto que interesa, puesto que la vida es tan compleja que resulta imposible regularlo todo convenientemente. Supongamos a alguien que, por haberla heredado o por haberla adquirido por sus medios, tiene una mala uva fuera de lo común y la va repartiendo por doquier ¿debe cobrar derechos por ello? O que, por los mismos motivos, tenga unos modales exquisitos, los cuales quizá no le sirvan para abrir puertas, pero sí para que no se las cierren. Imaginemos que ha de tratar con personas que no han tenido oportunidad de adquirir esos modales y que alguna de ellas, logra apreciarlas y decide imitarle en este aspecto. Es un caso similar al de aquel maestro que reparte sus enseñanzas por doquier, como si sembrara, con la esperanza de que alguna de las semillas germine. Y lo hace tanto en tiempo de clase, cuando cobra, que fuera de ella, de modo gratuito, cada vez que tiene ocasión. En la vida hay muchas cosas cuyo precio, si se cuantificara, sería considerable, pero que se dan gratuitamente. Sé de dos jubilados que, primero uno y después el otro, arriesgaron sus vidas, enfrentándose a un atracador profesional, en muy buena forma física. El atracador acabó por huir y cuando lo cogieron se supo que había salido de permiso de la cárcel, en donde cumplía una condena de 25 años. Los jubilados no han obtenido ningún premio por su acción. Si hubieran pensado en él no la hubieran llevado a cabo. Por mi parte, se lo he pedido en repetidas ocasiones a Rita Barberá, sin siquiera obtener respuesta. Darles un premio equivaldría a fomentar entre la población esas cualidades humanas de las que hicieron gala y también a muy bajo precio.
Volviendo al canon, resulta que el ministro Molina ha dicho que hay que tomarlo como un impuesto; ignora el ministro la diferencia que hay entre impuesto y arbitrariedad. Javier Marías, en su artículo, hace una propuesta más interesante y es que los creadores no paguen impuestos de los beneficios que obtengan de sus creaciones.