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jueves, 23 de septiembre de 2010

Lo de Asunción

Por mucho que el PSOE aproveche las primarias para presumir de democracia interna los hechos demuestran que las cosas no son así. Tampoco ha promovido ninguna iniciativa para que las listas sean abiertas. En el caso de Madrid todo el aparato del partido se ha conjurado a favor de Trinidad Jiménez, es la favorita de Zapatero. No se entiende que Tomás Gómez le siga queriendo, y es que hay amores a prueba de todo.
Lo de los socialistas valencianos con Antonio Asunción es de risa. En un principio se dijo que su candidatura está promovida por el PP para menoscabar las posibilidades de ganar las elecciones de Jorge Alarte, cosa que no se sostiene de ninguna de las maneras. Tal y como están las cosas hoy en día, o como estaban antes de la irrupción del ex ministro, Alarte no tiene ninguna posibilidad en la próximas elecciones. Su partido puede darse con un canto en los dientes si repite los resultados de las últimas. La salida a escena de Antonio Asunción debería haber sido asumida como una gran noticia en el seno de su partido, porque él puede generar expectativas nuevas, aparte de que está mejor preparado que Alarte. Resulta que en la partitocracia española los partidos son maquinarias de poder que tienen delimitados exactamente los caminos por los que deben transitar quienes tengan alguna aspiración. Nada de esto interesa a los ciudadanos, como se puede comprender fácilmente.
Antonio Asunción se ha encontrado, pues, con muchas dificultades para reunir los avales necesarios, ya que quienes se han arriesgado a avalarle difícilmente volverán a contar para el aparato del partido. Y ya le resultaba difícil reunir suficientes avales, con el riesgo añadido de que algunos puedan haber sido enviados a firmar irregularmente, para poder anular luego el aval, en el recuento el aparato del poder se ha comportado con prepotencia, cosa que ha permitido a Asunción hablar de pucherazo.

'Hablar sin palabras'
'Los tiburones han muerto'
'El Cid contado a los niños'
'Ninfas'
'El día del juicio'
'El Palestino'
'Poesía reunida'
'Ese modo que colma'

domingo, 12 de octubre de 2008

El nombre del partido socialista valenciano

Entre los puntos que se debatieron en el reciente congreso del PSPV, en el que salió elegido Jorge Alarte, estuvo el de sustituir el nombre actual por el de PSCV. La propuesta no prosperó y entre los argumentos que se esgrimieron para ello estuvo el de que adoptar el nombre propuesto supondría un viraje del partido hacia el centro. Es decir, éstos son los políticos que, en nuestra generosidad, mantenemos con nuestro dinero y que, a pesar de que estamos inmersos en una crisis atroz, aún no hemos pensado en reducir.
(En el otro lado, han montado un cisco con la Educación para la Ciudadanía, que nos sale por un ojo de la cara y parte del otro y en lugar de reconocer su error y arreglar el desaguisado, se han puesto a hacer chistes acerca del amor Alarte).
La cuestión es que el nombre actual de la Comunidad Valenciana lo decidieron los representantes de los ciudadanos, que son los políticos. Ellos pactaron el nombre y lo impusieron y ahora deberían utilizarlo. Si los socialistas, o los políticos de cualquier partido, no están conformes con nombre, lo que han de hacer es poner en su programa la intención de cambiarlo, para someter su propósito al veredicto de las urnas. Pero mientras tanto, deberían respetar lo acordado.
Si en la denominación de ese partido figurara el nombre legal de la comunidad en la que se desenvuelve, ello significaría también que se respeta a los ciudadanos y se atienden sus deseos. Pero ocurre que los socialistas, al menos los valencianos, están poseídos por un afán didáctico y no hacen otra cosa que predicar sobre las cosas que ellos saben, porque las han estudiado y se han convencido y saben que no pueden ser de otra manera más que como ellos las ven.
El papel que reservan a los demás consiste en que se queden con la boca abierta primero, pasmados por las revelaciones que se les hacen, les aplaudan después y a renglón seguido que corran hacer todo lo que les dicen. Lo que ocurre es que a la gente de este lugar no le gusta que le den lecciones fuera de clase y opta por votar a otros.