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domingo, 29 de noviembre de 2015

Richard Gere y los desahucios

Se ha pronunciado Richard Gere sobre los desahucios y lo ha hecho diciendo que son amorales. No consta que haya propuesto ninguna solución.
La cosa es muy sencilla. Parece mentira que haya que explicarlo. Si los bancos no tienen ninguna garantía de que van a recuperar el dinero, no lo prestan.
Queda muy fotogénico decir no a los desahucios, pero si se producen con más frecuencia de la deseada es porque antes se hicieron las cosas mal.
Digamos que a los bancos se les permitieron unas cláusulas que les daban mucha ventaja y conviene recordar a este respecto que la izquierda ha gobernado más tiempo que la derecha en la reciente democracia española. La burbuja inmobiliaria se dio precisamente cuando gobernaba la izquierda en España, aunque hay que reconocer que muchas autonomías estaban en manos de la derecha y colaboraron muy activamente en la formación de la burbuja.
Los bancos, quizá por tener tantas ventajas, se confiaron demasiado e incurrieron en unos riesgos considerables, sin que los órganos supervisores dijeran ni mu. Algunos dicen que no fueron los bancos, sino las cajas, pero eso no es cierto. La exposición de las cajas al ladrillo fue mayor, pero la de los bancos no fue pequeña.
Otra ventaja que tienen los bancos es que no pagan los gastos de comunidad que corresponden a las viviendas que se han apropiado como pago de la deuda. Si se les obligara a pagarlos probablemente inventarían una comisión nueva para repercutirla a los clientes.
Hay mucha gente que ha hecho las cosas muy mal, presidentes del gobierno o de autonomías, ministros, consejeros de autonomías, presidentes de bancos o cajas, ejecutivos de estas entidades, órganos supervisores, etc., y los perjudicados finales son todos los españoles que han tenido que pagar los rescates de los bancos y quienes hicieron mal los cálculos o tuvieron mala suerte y han perdido las viviendas que compraron.
Algunos se hacen publicidad con el cartel 'Desahucios no', en lugar de hacer colectas para pagar las hipotecas de los desahuciados. Y pedir responsabilidades a todos los culpables, que muchos siguen en coche oficial.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La banca necesita vender pisos

El hecho de que pese a que han bajado mucho los precios, la banca no consigue reducir el número de pisos que tiene en propiedad, procedente de los embargos ha sido considerado por algunos como la prueba de que el precio de los pisos no es la causa de que no se vendan, que sería según ellos el pesimismo que impera en la actualidad.
Sin embargo, lo que ocurre es que el precio, con ser muy importante, no es el único factor que hay que tener en cuenta. Hasta hace unos cuantos años comprar un piso era una opción prudente para quien sus ingresos le permitiesen hacerlo: en el caso de que surgiera un imprevisto, se podía poner a la venta, con la seguridad de que en un corto plazo se obtendría por él una cantidad mayor que lo que había costado en un principio. Llegó un momento en que los pisos se vendían a unos precios tan elevados que comprarlos equivalía a un suicidio económico. No obstante, se incitaba a la compra, no hay más que repasar los periódicos de esa época para comprobarlo. Quienes incitaban a la compra ahora ni se acuerdan, ni se consideran culpables de nada. La cuestión es que los bancos y las cajas (que están en manos de los políticos) tienen muchas viviendas en su poder y necesitan venderlas.
Aunque las bajen de precio, la gente no se atreve a comprarlas, porque ya saben lo que ocurre si se tuerce algo. Además, muchos de los que necesitan una vivienda y la podrían pagar temen perder su trabajo y que los precios de los pisos aún bajen más, con lo que la compra del piso se convierte en un salto al vacío sin red. Quizá, si los bancos vendedores se comprometieran a recomprar el piso al mismo precio, si se dieran ciertas circunstancias, los compradores podrían atreverse a dar el paso.

martes, 25 de agosto de 2009

Corbacho descubre el pastel

El ministro Corbacho ha arremetido contra los bancos y les ha acusado de ser los culpables de la crisis que padecemos. A estas alturas ya sabemos que los bancos y las cajas no observaron la prudencia con la que se desenvuelven ahora. Pero el ministerio de la Vivienda recomendaba comprar pisos cuando más caros estaban. Corbacho no ha dicho nada acerca de ese punto.
Corbacho echa la culpa de este desastre en el que estamos a los bancos, pero no hay ningún banquero en la cárcel y ni siquiera se les ha acusado de nada formalmente. Lo que significa que no han hecho nada ilegal y no habiéndose dado este caso las críticas sobran. Con su actitud, el señor ministro ha descubierto el pastel: el gobierno no sabe combatir la crisis. Si nuestros gobernantes fueran señores reconocerían públicamente esta realidad y pedirían ayuda al resto de las formaciones políticas; puesto que no lo son, buscan cabezas de turco. Atacar a la banca es un recurso fácil.
Los bancos son sociedades anónimas y su función es la de ganar dinero. Son los políticos quienes marcan las reglas que rigen los negocios y son los políticos quienes deben controlar que se cumplan esas reglas. A los bancos les pueden cuentas los accionistas; sus clientes pueden optar por cambiar de entidad; los particulares no tienen ningún derecho a pedirles cuentas a los bancos y quien crea que las cosas no son así, que pruebe a hacerlo. A quienes han de pedir cuentas, los ciudadanos, es a los políticos. Pero ningún político español ha dado la cara. Más culpa que los bancos tienen los ayuntamientos que han dado las licencias de obras. Más culpa que los bancos tienen las cajas de ahorros, que están vinculadas a los políticos. A ningún político de ningún partido le dio por pensar en lo catastrófico que resultaría para muchos ciudadanos que estallara esa burbuja inmobiliaria que estaban creando. Las afirmaciones de Corbacho son impropias de un ministro. Y del presidente que las ordena o consiente.

sábado, 18 de octubre de 2008

Las cajas valencianas denuncian prácticas desleales

Las cajas valencianas, a través de su Federación, han remitido un escrito a diversas entidades, entre las que se encuentran el Banco de España y la Comisión Nacional de la Competencia, mediante el que denuncian las prácticas desleales de otras entidades bancarias, en su intento de arrebatarles clientes. Concretamente, las acusa de sembrar dudas sobre la solvencia de las cajas.
Si ello fuera cierto, lo que hacen quienes actúan de ese modo es echar piedras sobre su propio tejado, puesto que si los datos oficiales de las cajas no son de fiar, tampoco tienen el porqué serlo los de esas entidades. Lo peor que se puede hacer en estos momentos, dada la crisis en que vivimos, es sembrar la desconfianza. Quienes así actúan ponen de manifiesto esa codicia y ese egoísmo que han propiciado la crisis.
Son muchos los que están investigando la crisis, con el fin de conocer sus orígenes y buscarle el mejor remedio. Pero entre todos ellos no faltan quienes lo único que buscan es lucirse, demostrando que saben más que otros. Y anteponen su lucimiento a cualquier otra cosa. Algunos dan una vuelta de tuerca más y tratan de manipular a todos los que se emboban ante sus prédicas, en su intento por culpar a las cajas del caos inmobiliario. No se sabe por cuenta de quien actúan y acaso no se sepa jamás. Estos manipuladores bien podrían en la descripción que en el blog Psicópatas Cotidianos se hace de los psicópatas.
Las cajas, indudablemente, tienen su parte de culpa, pero echársela toda es decir sólo parte de la verdad, que es la peor mentira. Conviene afinar las normas que rigen el mercado y aumentar la vigilancia, para que se cumplan. Indudablemente, habría que apartar a las cajas de la política, del mismo modo que habría que hacerlo también con la justicia y las televisiones públicas, que no deberían estar al servicio de los políticos sino de los ciudadanos.
Realmente, los ciudadanos sólo podemos exigir responsabilidades a los políticos, que son quienes nos representan y tenían la obligación de haber controlado lo que venía sucediendo.