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lunes, 18 de junio de 2012

2800 euros mensuales por Camps

Creo que cada recluso nos cuesta 2800 euros mensuales. Y a mí no me gustaría que Camps estuviera encarcelado; prefiero que esté en la calle alardeando, como hizo ante el juez instructor, de que todos los valencianos le debemos mucho, “porque yo he sacado adelante a la Comunitat”.
Menos mal que la sacó adelante. Quería situarla en el mapa y lo logró: en el mapa de la vergüenza. Bien por Camps. Un día antes de dimitir renovó el contrato con la Fórmula 1, que dicen que es muy ventajoso para Valencia, pero ni lo demuestran, ni enseñan el contrato. Los ciudadanos lo pagamos, pero no tenemos derecho a verlo. ¿De verdad somos ciudadanos?
El problema no consiste en que Camps esté en la calle diciendo chorradas y no encarcelado, a pesar de que “la Comunitat” (vaya nombrecito le puso dictatorialemte, como tantas otras cosas) esté en la ruina, sino que sigue teniendo un rango político de alto nivel. Fabra, el actual presidente, se las ve negras para cuadrar las cuentas, y de tantos tijeretazos que da a nuestros bolsillos hay peligro de que se le vaya la mano y corte carne; pero ahí está Camps, viviendo como un rey a costa del CJC, en el que también medra, junto a otros, el socialista Pla.
Parece mentira que con la dramática situación que viven tantos españoles pervivan en toda España chiringuitos como el citado CJC, que sólo sirven para que los partidos coloquen en ellos a sus floreros, pero eso sí, exigiéndoles la obediencia absoluta. De la dictadura no dejan escapar a nadie.
Al tiempo que los de la casta se protegen unos a otros, nos dicen a los contribuyentes que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Es cierto. Nos permitimos muchos lujos, como lo es el de mantener a una abundantísima clase política.

'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'
'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'
'España, un proyecto de país'
'La hoguera del capital'

martes, 27 de abril de 2010

La conferencia del condenado por asesinato

¿O habría que decir ex condenado por asesinato? Un medio se ha referido al ponente como ex terrorista, y en la medida en que ya no existe la banda terrorista bajo cuyas siglas fue asesinado el industrial catalán José María Bultó, el apelativo es cierto, aunque induce al error de que el participante en el asesinato se ha arrepentido.
El título de la ponencia, “La lucha clandestina por la independencia”, deja bien a las claras que no. Pero ¿por qué hay que luchar por la independencia y por qué esa lucha ha de ser clandestina? ¿Quién quiere la independencia? ¿Cuáles son los Países Catalanes? ¿Por qué las mentes enfermizas encuentran tantos apoyos de organismos oficiales? Todo este tinglado organizado alrededor de la idea de los Países Catalanes se hubiera agotado hace mucho tiempo si no hubiera contado con dinero público.
Otra curiosidad sobre la conferencia es que el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes, ha catalogado al conferenciante como el preso político catalán que más tiempo ha pasado en prisión. De modo que este tal sindicato, que desde luego no ha surgido porque la sociedad lo demande, sino que más bien intenta adoctrinar a la sociedad, califica como preso político a quien ha sido condenado por asesinato.
El condenado por el asesinato de José María Bultó no está arrepentido, pero si todavía estuviera en la cárcel quizá hubiera meditado más sobre el asunto y quizá se hubiera dado cuenta de que matar no está bien. Quienes diseñaron nuestra democracia, optaron por la ñoñería de que las penas de cárcel han de estar orientadas a la reinserción, cuando siempre no puede ser así, y en el caso de los terroristas es una medida contraproducente, que provoca además muchas situaciones indeseadas. Los artífices de la Transición, por otra parte, en lugar de devolver el poder al pueblo se lo otorgaron a los partidos; por eso, en lugar de servir a los ciudadanos, optan por pastorearlos. De otro modo no sería posible la chorrada de los Países Catalanes.