Mostrando entradas con la etiqueta euro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta euro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de mayo de 2017

La UE encuentra su camino

La Unión Europea fue fundada un poco a la remanguillé, o sea, como una amalgama de países, cada uno con sus características propias, y en la que casi sólo se pensaba en el negocio.
Se sabe cómo empiezan las cosas, pero no cómo van a acabar, y pronto vino la idea de hacer una moneda común para facilitar los intercambios comerciales. Los gobernantes del Reino Unido se dieron cuenta de que si cada uno de los países de la Unión tenía una política económica diferente llegaría un momento en que el euro tendría dificultades y prefirió quedarse fuera. Lo del Brexit no tiene nada que ver con esa decisión, sino que se debe a un factor nuevo, como es la irrupción de los populismos, que han surgido aprovechando una debilidad de las democracias y amenazan con acabar con ellas, pero sobre todo a la memez de Cameron, al que no le importaba jugarse a la ruleta rusa los intereses del Reino Unido, en beneficio propio. Pensó que los cálculos le salieron bien una vez y quiso volver a probar fortuna. No le salieron bien, porque sentó un precedente.
El caso es que la UE es una necesidad, se trata de un asunto serio, que nos conviene a todos, al contrario que las intenciones de los secesionistas, que no convienen a nadie. La UE es una necesidad y ya hay una propuesta para hacer un presupuesto común. Y a esta propuesta, que se llevará a cabo inevitablemente, le seguirán otras, todas conducentes a lograr la Unión Europea plena, es decir, a que se convierta en un único país. El Reino Unido, en el caso de que al final se consume el Brexit, querrá volver a entrar.
Hay que darse cuenta de que todo este camino, que se recorre porque no hay más remedio, viene siendo entorpecido por los nefastos nacionalismos que todavía perviven, a los que se han unido los populismos.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Científicos que muestran su cara B

Un numeroso grupo de científicos catalanes se ha mostrado a favor de la independencia. Es decir, han dejado de lado por un momento sus probetas, reglas de cálculo y demás instrumentos científicos y se han puesto a pensar.
Como Ortega y Gasset, pero haciendo buena aquella apreciación suya sobre los bárbaros ilustrados, que saben mucho de una cosa, pero desconocen todo lo demás.
Estos 'bárbaros ilustrados', o científicos si lo prefieren, se plantean las cosas como si tras la hipotética independencia todo fuera a seguir igual. Como si los productos catalanes fueran a venderse fuera de Cataluña igual que hasta ahora. Como si los bancos y grandes empresas fueran a seguir en Cataluña, como si esta región fuera a seguir siendo parte de la Unión Europea y su moneda continuara siendo el euro.
Tampoco se han dado cuenta de que Cataluña debe la prosperidad de que goza al resto de España. Ni de que esa prosperidad ya va menguando y que esa tendencia ya es imparable. Ni de que los catalanes resultan antipáticos en todo el mundo. Todos esos carteles con la leyenda 'Catalonia is not Spain' han actuado, como era previsible, en contra de los catalanes.
El problema es que a los ciudadanos de Cataluña se les puede dividir en catalanes y catalufos, pero las consecuencias las sufren todos por igual, quizá más los catalanes, que sin comerlo ni beberlo tienen que sufrir un castigo por el mal que hacen otros.
Los científicos, o 'bárbaros ilustrados', tienen, presumiblemente, el riñón cubierto. Si las cosas van mal, gracias a sus expedientes académicos, pueden encontrar trabajo en otro país. Por tanto, al decidir firmar el manifiesto no tuvieron en cuenta no sólo que es totalmente injusto, sino, sobre todo, que ponían en peligro los medios de vida de muchos ciudadanos que no tienen sus posibilidades.
Buscaban reforzar la locura de los enloquecidos y eso es un agravante.

jueves, 19 de julio de 2012

A François Hollande se le complica la vida

Dice el clásico que para saber la opinión que tiene Dios del dinero no hay más que fijarse en a quienes se lo da. Pero si se deja a Dios tranquilo en el cielo y se presta atención en lo que ocurre en el suelo, la conclusión que se obtiene es que el dinero es egoísta y cobarde. Por tanto, a la menor dificultad toma las de Villadiego.
Esto es lo que, sin duda alguna, van a intentar hacer todos aquellos cuyos ingresos van a sufrir un gravamen del 75 por ciento. No lo dijo un clásico, sino el refranero español: el infierno está empedrado de buenas intenciones. En España se vitorean las medidas que ha tomado Hollande en Francia. Hay que esperar un tiempo a ver qué ocurre.
Ignoro cómo se lo monta Hollande en Francia. En España, los primeros que no soportarían esos tipos impositivos serían los políticos. No sólo elaboran unas leyes que les favorecen, sino que sino que si por un descuido de alguien es condenado algún político o financiero el indulto llega de forma segura.
En España, la clase política recorta a los trabajadores de forma inmisericorde. Es como si obligaran a la gente a tirarse del avión sin paracaídas. Pero ellos sí que se procuran paracaídas. Los políticos, por regla general, cuando dejan la política, se colocan bien. Quizá, eso indica que durante el ejercicio de la misma se han trabajado el cargo.
No sólo eso, sino que además se procuran buenos colchones. Rajoy no abandona sus derechos al Registro de la Propiedad, al que de todos modos no piensa volver. Es evidente que estos políticos nuestros nos exigen sacrificios, pero ellos no los hacen. A Zapatero le pagábamos hasta las vacaciones. Y se iba con cien personas.
El problema de fondo es que el euro es una moneda común y que cada una de las naciones que adoptado esta moneda tiene una política diferente.

'De Laura y otras muertes'
'Hasta los cuervos picotean las cerezas'
'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'
'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'