Mostrando entradas con la etiqueta patatas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta patatas. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de octubre de 2013

El precio justo de los alimentos

Se quejan los agricultores y ganaderos de que los precios se mantienen bajos a su costa. Y aducen que los distribuidores les imponen sus precios. Éstos, a su vez, se defienden con el certero argumento de que se puede perder un cliente por una diferencia de cinco céntimos.
El excesivo amor al dinero tiene estas consecuencias. Por el vicio de que querer comprar el kilo de patatas más barato han desaparecido del mercado las patatas más sabrosas, los tomates más apetitosos y las uvas más dulces.
Por otro lado, los que tienen mucho dinero cada vez quieren más, y los que tienen poco, pero lo aman, siguen sus pautas y por ello les ayudan en su menester.
Las grandes superficies mandan. Pueden imponer el precio a los vendedores, cosa fuera del alcance de un pequeño comerciante, que compra al precio que puede y ha de procurarse un margen al vender porque vive de eso.
Y no sólo están en desventaja los pequeños comerciantes frente a los grandes en la cuestión de los precios, sino que con la liberalización de horarios en algunas zonas se les ha venido a dar la puntilla.
Hay periodistas que en nombre de la libertad y de la democracia defienden la libertad de horarios, y a menudo lo hacen adoptando un tono indignado. No captan, porque no quieren, que en la selva manda el más fuerte y el más salvaje y que la civilización consiste precisamente en salvaguardar a los más indefensos.
¿Cómo hacer para que todo no quede en manos de un mercado incontrolado en el que el amor al céntimo prime sobre todo? Las grandes superficies juegan con ventaja, puesto que disponen no sólo de su capacidad de imponer precios, sino de las herramientas que proporcionan las estadísticas y la observación de las costumbres de los clientes.
Proteger a los pequeños comerciantes sería una buena idea para defender a los consumidores.
'Cien palabras'
'La caída de Madrid'
'La muchacha de Catulo'
'Niños, adolescentes y redes sociales'
'El franquismo'
'Hablar en público y en privado'
'El olvido de sí'
'Todo es posible'

lunes, 9 de julio de 2012

Rubalcaba no es la solución

Hacer política de partido siempre está mal. Lo que hay que hacer es política de Estado. Todo el mundo está conforme con eso pero luego lo que estamos cansados de ver es política de partido, y en estos tiempos que corren esa actitud resulta irresponsable.
Ha dicho Rubalcaba algo que en principio podría ser cierto, pero lo ha dicho en clave partidista. Creo que la sensación que da el gobierno de Rajoy es que calculaba que los mercados se comportarían de otro modo con él. Lo que ha dicho Rubalcaba es que se creían que los mercados eran de derechas. Eso es una estupidez. Nadie puede pensar que los mercados son de derechas o de izquierdas. Esa viejecita que busca el kilo de patatas más barato puede representar a los mercados perfectamente. Ese jubilado que busca la mayor rentabilidad para sus ahorros, con el menor riesgo, también. Rajoy no pensaba que los mercados son de derechas, sino que se iban a fiar de él sin más. Pero como en lugar de esclarecer todos los casos dudosos trata de oscurecerlos y de engañar al personal no hay se fíe de él, sean los mercados o los bañistas de una playa, que si lo vieran aparecer correrían a poner a buen recaudo sus toallas.
Rubalcaba también ha dicho otra irresponsabilidad: que ya no se puede hablar de la herencia recibida. ¿Cómo que no? La herencia recibida constituye un problema demasiado grande para la capacidad de Rajoy. Podrían haber hecho los socialistas una destroza menor y quizá Rajoy se hubiera podido lucir, pero se empeñaron en dejárselo imposible. A la catástrofe del gobierno anterior hay que sumar la propiciada por el gobierno actual. De modo que sí que hay una herencia que se hace crecer. No debería quejarse Rubalcaba de que Rajoy continúe la labor emprendida por el gobierno del que formaba parte.
Tampoco ofrece Rubalcaba ninguna alternativa que pueda ilusionar ni da idea de que los mercados le puedan tomar más en serio.

'De Laura y otras muertes'
'Hasta los cuervos picotean las cerezas'
'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'
'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'