lunes, 17 de agosto de 2020

El laicismo es una utopía

 

Un número exageradamente alto de seres humanos necesita agarrarse aunque sea a un claro ardiendo para poder vivir con relativa calma. La duda, uno de los nombre de la inteligencia, según el mejor escritor en español del siglo XX, resulta insoportable para la mayoría. La inmensidad del universo recalca la pequeñez de quienes lo contemplan, con bastante frecuencia, agobiados.

De hecho, Francia es un estado laico, pero los franceses han optado por el nacionalismo, que es otra forma de religión. El nacionalismo es tan nefasto como cualquier religión ideada para el mal, que las hay. Por culpa de los distintos nacionalismos, la necesaria e imprescindible Unión Europea se atasca y no profundiza en la Unión. Fue De Gaulle quien dijo la bobada esa de la Europa de las Patrias.

El ser humano está dotado de razón. La obtuvo a través de la evolución, porque el mono al bajar del árbol se encontró con problemas nuevos y tuvo que estrujarse las meninges para resolverlos. Podría decirse, exagerando un poco, pero solo un poco, que una vez resueltos esos problemas ya no se las ha vuelto a estrujar más. Hay excepciones, claro. Pero la cuestión es que no es lo mismo llegar de un modo razonado y sin descartar la posibilidad de estar equivocado al convencimiento de que existe Dios, a agarrarse al clavo ardiendo de un modo irracional por temor al vacío.

Dije en ‘1978. El año en que España cambió de piel’ que fue un error incluir a la Iglesia Católica en la Constitución, porque eso daría pie a que otras religiones reclamaran un trato paritario. También que el Estado debería tolerar las religiones, pero exigiéndoles que se adapten a la Constitución, lo cual podría hacer la Iglesia Católica, y saldría ganando si lo hiciera, pero otras religiones no. El caso es que los líderes de algunas de esas religiones manejan mucho dinero y es imposible prohibirlas. Pero por lo menos habría que avisar de que son nefastas.

‘2016. Año bisiesto’
‘El Parotet y otros asuntos’
‘Diario de un escritor naíf’
‘Yo estoy loco’
‘Valencia, su Mercado Central y otras debilidades’
‘1978.El año en que España cambió de piel’
‘Tránsito en la mirada’
‘Te doy mi palabra’

domingo, 16 de agosto de 2020

A favor de la Monarquía

 Según una encuesta de la empresa de Narciso Michavila, la persona que seguramente mejor conoce a los españoles, éstos se decantan mayoritariamente por la Monarquía Parlamentaria.

No es cierto que el pueblo no se equivoca nunca, como dicen algunos niñatos que se meten en política. La democracia necesita gente adulta y responsable que tenga conciencia de que con su voto puede ayudar a que venga una catástrofe, pero la realidad dice que por lo general los votantes son caprichosos e inmaduros y, por tanto, no son conscientes de la gravedad de sus actos.

Sin embargo, a veces funciona el instinto de supervivencia colectivo y éste es mucho más fiable. El personal percibe que la Monarquía ha prestado grandes servicios a España y que está en disposición de seguir haciéndolo. También percibe la opinión pública que hay varios partidos políticos, no uno solo, que jamás harán un bien a España, y ese un punto que lleva a agarrarse definitivamente a la Monarquía, porque el Rey podrá ser egoísta en lo particular, pero jamás hará nada que perjudique a España.

Con respecto al comportamiento de Juan Carlos I, sujeto a controversia, cabe aducir que se ha dado por el mismo motivo que ha dado lugar a los distintos y graves episodios de corrupción que se vienen sucediendo en la política española y que no podrían ser tan graves si la independencia de los jueces y el ministerio fiscal con respecto a los políticos fuera total, absoluta e irreversible.

Los mismos que pretenden dañar el prestigio de la Corona se niegan, de forma más apasionada todavía, a que los jueces puedan ejercer su labor en defensa de la ley y, por tanto, de los ciudadanos, sin injerencias políticas de ningún tipo, pero es que éstas constituyen, en sí mismas, una corrupción del Sistema.

A la Institución Monárquica no se le debe exigir más ejemplaridad que a los partidos políticos.

‘2016. Año bisiesto’
‘El Parotet y otros asuntos’
‘Diario de un escritor naíf’
‘Yo estoy loco’
‘Valencia, su Mercado Central y otras debilidades’
‘1978.El año en que España cambió de piel’
‘Tránsito en la mirada’
‘Te doy mi palabra’

sábado, 15 de agosto de 2020

No creo que Rajoy esté muy contento

 

Al menos, yo, en su caso, no lo estaría. Alguno ha dicho que al salir a la luz las declaraciones de Calvente y su correspondiente toma en consideración por un juez, que Rajoy habrá sacado el puro y se habrá puesto a fumárselo de puro contento.

Pues no, porque el sujeto conocido como el Chepas o el Coletas, parece ser que que ahora el Moñitos, es moralmente irrelevante. No merece la menor atención. No hay ningún motivo para la alegría porque le pase esto o aquello. Todo el mundo debería saber ya que es incapaz de distinguir entre el bien y el mal, solo le preocupa lo que le conviene o no le conviene. No le importa perjudicar a uno a un millón sin con ello sale ganando. No tiene reparos en comportarse de modo vil para conseguir sus propósitos. De ahí que intentara destruir a Calvente de modo infame. Los podemitas se han lanzado al cuello de este abogado porque ha denunciado unas supuestas prácticas fraudulentas de ese partido. Pero no protestan por el comportamiento abyecto que ese partido, con sus líderes a la cabeza, tuvo con él. No cabe atribuir ninguna buena intención a los podemitas que se meten con Calvente. Ni tampoco cabe esperar que se avergüencen de ello.

Que este sujeto haya llegado a ser vicepresidente del gobierno de España debería ser una vergüenza, si no fuera por que hay otra mayor, y es que Sánchez, que necesita imperiosamente los espejos para vivir, haya llegado a la presidencia. El PSOE es lo que es, y luego acusan al PP de corrupto. Pero el partido que acabó con la independencia del CGPJ es el PSOE. El partido que se empeñó en dar ventajas a los nacionalistas, es el PSOE. Cabe decir que el PSOE es necesario en la política española, pero la mayoría de los políticos del PSOE son detestables. A unos pocos de ellos, que nunca han estado en la primera línea, cabe calificarlos de admirables.

‘2016. Año bisiesto’
‘El Parotet y otros asuntos’
‘Diario de un escritor naíf’
‘Yo estoy loco’
‘Valencia, su Mercado Central y otras debilidades’
‘1978.El año en que España cambió de piel’
‘Tránsito en la mirada’
‘Te doy mi palabra’

viernes, 14 de agosto de 2020

Dice Frigo que se ajusta a la ley

 

Pero a mí me da igual que Frigo se ajuste a la ley o no. En los países civilizados, y lo son porque en ellos rige el cumplimiento de la ley, el cliente es el rey. Y yo, en mi condición de cliente, tengo decidido que jamás compraré, ni tampoco consumiré, así que me lo regalen, nada de Frigo, nada de Unilever. Es más, consideraré como una ofensa que cualquier establecimiento comercial al que acceda venda productos de Unilever.

Cuando un vendedor se burla de sus clientes, merece que éstos desaparezcan, que los pierda para siempre. O sea, que cumple la ley rotulando en catalán y otras lenguas, pero no en español. Pues muy bien, adiós y si te he visto no me acuerdo. Hasta nunca.

No está de más recordar que, según quienes han estudiado el asunto, cuando Pompeyo Fabra dio, en su laboratorio químico, en refundir los distintos catalanes en uno, lo hizo en contra del español, es decir, tratando de apartarse todo lo que pudiera de la lengua española. Luego, este dialecto se emplea como punta de lanza contra el resto de España. Dado que la literatura catalana es inexistente hasta mediados del XIX, y los delirios de grandeza de los catalanistas no permiten este agravio, quieren apoderarse del Siglo de Oro valenciano y de la literatura mallorquina, con lo cual la categoría fantasmal de estas gentes llega al paroxismo.

Es tan difícil encontrar gente tan ridícula como los catalanistas que éstos al darse cuenta se han vuelto autodestructivos. De ahí los Torra, Puigdemont, Colau, Junqueras, Mas Pujol…

Cualquier intento de atribuir intenciones limpias y libres de trampas a los catalanistas choca con una barrera infranqueable: es simple pensamiento da mucha risa. No hay manera de continuar por ese camino.

En cuanto a Frigo, el mero nombre ya provoca repugnancia, quita todo apetito, toda alegría. Que lo coma Torra.

‘2016. Año bisiesto’
‘El Parotet y otros asuntos’
‘Diario de un escritor naíf’
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jueves, 13 de agosto de 2020

La memoria del dolor

 

Los grandes criminales, como Carcaño, como Otegui, tienden a relativizar el daño causado, a nutrirse de coartadas y excusas, a quitar importancia a sus actos miserables.

Y es que, del mismo modo que el cuerpo humano sirve de límite a las posibilidades de su dueño, con la psique ocurre lo mismo. Es ampliamente sabido que la función del cerebro no es enseñarle a su dueño la verdad, sino ayudarle a sobrevivir. La verdad interesa muy poco a un criminal como Carcaño, como Ternera, como Bretón, como Otegui.

De ahí que la Biblia, que tiene muchos puntos geniales, diga que la verdad os hará libres. Los citados anteriormente no pueden ser libres. La verdad hay que buscarla de forma consciente y voluntaria. Hay que poner voluntad en ello. Esos no lo pueden hacer. Necesitan la mentira para que la vida les resulte soportable. No es envidiable la vida que llevan.

En el otro lado están las víctimas. Por más que se esfuercen en olvidar, los detalles de las felonías de que fueron objeto permanecen firmemente grabados en sus memorias. Aunque no tengan ninguna intención de vengarse, aunque deseen perdonar a sus verdugos, los hechos no se borran de su memoria. Otegui debe saber que Rupérez no puede olvidar, y quizá haya cometido más fechorías de las que se le conocen. De ahí que su risa siempre suene a cínica, no se la pueda asociar más que con la de un ser malvado hasta la exageración. Otegui es malvado y lo saben todos menos él, que trata de convencerse de que no lo es.

Todos los malvados del mundo, todos los que han hecho mal a alguien y no se han arrepentido jamás, ni han hecho nada por reparar el daño causado, deberían ser conscientes de que en la memoria de sus víctimas constan como canallas, como seres desalmados.

‘2016. Año bisiesto’
‘El Parotet y otros asuntos’
‘Diario de un escritor naíf’
‘Yo estoy loco’
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miércoles, 12 de agosto de 2020

Silogismo equivocado del coletas

 

Aquí está: «Si usted no sabía nada, entonces es que es un perfecto incompetente». Se lo echó a la cara a Rajoy, que ya llevaba un tiempo en la política y, por tanto, juzgarlo de forma tan lapidaria por una excusa que dio por un motivo concreto es indicativo de que lo suyo es aridez intelectual.

Con Rajoy, España estaba superando, es cierto que a duras penas y de forma incompleta, el descalabro económico y moral que había sufrido con Zapatero, otro amigo de Maduro. Con el gobierno en el que figura el coletas, ahora moñitos, todo lo conseguido con Rajoy se esfumó en una pocas semanas. De modo que el perfecto incompetente no es Rajoy, o si lo fuera no es el coletas, el más indicado para reprochárselo.

Se da la circunstancia, además, de que Rajoy, por ahora, no está imputado y quizá no lo esté nunca, mientras que el propio coletas tiene muchas cosas que explicar, aunque cuando intenta hacerlo lo hace mal. Sobre todo tendría que explicar por qué gasta tanto dinero de los españoles en proteger su mansión. Los policías que hacen ese trabajo deberían estar protegiendo a los ‘de abajo’, no a los ‘de arriba’, como hacen. Si el coletas no fuera ‘un perfecto incompetente’ sabría defender su propiedad sin recurrir a papá Estado.

Pero no es eso lo único que debería explicar, sino que hay un cúmulo de casos que lo descalifican para el cargo que ostenta en perjuicio de los ciudadanos, especialmente de los ‘de abajo’. Que despidiera a alguien, acusándolo de acoso, sin ser cierto, está muy feo. Que denunciara una operación de ‘las cloacas’ en contra suya, cuando la cloaca es él, está muy feo. Que guardara una tarjeta SIM durante muchos meses sin devolvérsela a la dueña está muy feo. Y que prosiga en su intento de desacreditar al abogado al que despidió está muy feo.

Tiene más cosas que explicar que Rajoy, pero le da igual porque tiene la cara mucho más dura.

‘2016. Año bisiesto’
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martes, 11 de agosto de 2020

Colau, o la indigencia moral

 

Azúa la llamó pescadera. Como si no las hubiera que tienen talento. Como si no las hubiera que tienen dignidad. ¡Claro que las hay! No sabrán tanto como él, pero eso no significa que no tengan talento natural, que no tengan vergüenza, que no tengan ganas de ser útiles a la sociedad. Azúa ofendió a las pescaderas. Y de paso a los pescaderos, que los conozco que son maestros en lo suyo y poco aficionados a dar gato por liebre.

Colau encontró a unas cuantas de su estilo, o que no se atrevieron a decirle que no, y se fotografió con ellas. A descaro no la gana nadie. Y a insolidaria, menos. Esa foto fue publicada por los medios y, por tanto, está en las hemerotecas. El día de mañana ellas tendrán vergüenza de estar en esa foto. Si esa mujer, Colau, tuviera caridad habría pensado en el detalle y en lugar de comprometerlas habría retado a Azúa a ver quién de los dos sabe más, cual es mejor persona y se preocupa más por la calidad de vida de los barceloneses.

¡Ah!, pero ella tiró de demagogia, como suelen hacer todos los innombrables de su cuerda, Montero, Iglesias, Echenique, Pisarello, Caram, Monedero, etc. Todos ellos con su mismo objetivo: destruir los logros de miles de años que concluyeron en la civilización para volver a los tiempos de los monos. Lo notó Baroja: «el hombre, un milímetro por encima del mono, cuando no un centímetro por debajo del cerdo». Debía de pensar en Sabino Arana, pero lo dicho sirve para otros.

Como no podía ser de otro modo, Colau, un día tras otro, da muestras de narcisismo:

https://www.instagram.com/p/CAijpmHqtm5/?utm_source=ig_embed

No cabe duda de que a los habitantes de Barcelona les parece injusto que su ciudad alcanzara tanto prestigio internacional y hacen lo posible para que las cosas no sean así. De ahí que voten a Colau.

‘2016. Año bisiesto’
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