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martes, 17 de mayo de 2011

Más austeros y responsables a partir del lunes

Eso dice Camps que vamos a ser, pero el asunto no está muy claro, porque buena parte de los valencianos ya practica, por fuerza, ambas cosas, la austeridad y la responsabilidad. También los hay que son responsables siempre y no sólo cuando la necesidad obliga. Se nota que Camps no ha sufrido las angustias que suponen estar en la lista de espera de la Sanidad, pensando en que cuando llegue el turno ya sea tarde.
Los políticos de España nunca reconocen que han hecho algo mal, en su manual de estilo debe de figurar la norma de tomarnos a todos por tontos. Camps ha gastado un montón de dinero en la Nueva Fe y ahora no le queda para atender a los enfermos. El Ágora puede ser un edificio muy bello, pero no era imprescindible. Los lujos se los permite quien los puede pagar. Camps, antes de emprender ese gasto debió pensar en los valencianos más vulnerables. Resulta que la Comunidad Valenciana es una de las más endeudadas de España y con un índice de paro espeluznante.
Tampoco era imprescindible el lujo de la Fórmula 1. Sin embargo, no ha habido vigilancia para que las entidades financieras valencianas actuaran de forma austera y responsable, ni dinero para evitar su desaparición. Ni demuestra Camps capacidad de liderazgo, pues no es capaz de conseguir que los empresarios valencianos compren el Banco de Valencia, cuya cotización están intentando echar por los suelos algunos, sin que nadie de Valencia mueva un dedo para impedirlo. A Camps le obedecen quienes no tienen más remedio, por la cuenta que les trae. Pero no puede conseguir que los financieros valencianos frenen los movimientos especulativos en contra del Banco de Valencia, la última entidad financiera que nos queda, pujando al alza.
Habla Camps de eficiencia y responsabilidad y resulta que bajo su mandato ha empeorado la Sanidad, también lo ha hecho la Educación (lo de la Educación para la Ciudadanía en inglés debió de tener un coste muy alto, que ahora pagan los niños), y han desaparecido las Entidades financieras valencianas. En cuanto a la austeridad que anuncia, se puede adelantar que seguirán los derroches en Canal 9, en la Academia Valenciana de la Lengua, en el Consejo Valenciano de Cultura y en el Ala Oeste del Palau de la Generalidad.

martes, 22 de febrero de 2011

El Consell se queda sin fondos

El gobierno estableció un plan para la compra de la vivienda usada y la rehabilitación, con unas previsiones sobre el número de personas que podrían acceder a estas ayudas bastante limitado. El gobierno valenciano dio muchas más, contando para ello con las transferencias que debían llegarle del gobierno central y resulta que éste se ha plantado finalmente en lo que tenía previsto en un principio, dejando colgado al Consell, que a su vez busca la manera legal de desvincularse de sus compromisos con los beneficiarios que ya tenían aprobadas las ayudas.
¿Qué le importa al Consell la situación en que queden los 800 ciudadanos que están en ese caso? Los políticos son unas personas que tienen vocación de ayudar a los demás y por ello se inscriben en los partidos y aceptan resignadamente que los incluyan en las listas electorales, sobre todo si es en los puestos altos, pero esto no hay que tomarlo al pie de la letra, también tienen que pensar en ellos mismos.
El gobierno valenciano podría pensar, dado que por su falta de previsión también se ha endeudado excesivamente y no puede hacer frente a este y otros casos dramáticos, en prescindir de todos esos organismos que no proporcionan un beneficio claro a los ciudadanos, más bien son pozos sin fondo por los que se escapa ese dinero que tanta falta hace. No se acabaría el mundo si se suprimiera la televisión valenciana, con lo cual se encontraría Camps con una cantidad de dinero en las manos, que podría destinar a reforzar la enseñanza, lo más importante de toda sociedad que se precie. Podría suprimir la Academia Valenciana de la Lengua, a cuyos miembros cabe considerar como los académicos mejor pagados del mundo. Tampoco se entiende muy bien el papel del Consejo Valenciano de Cultura, cuya labor parece ser que es dictaminar lo que quiere el Consell que dictamine. Suprimir ese departamento que hay en el ala oeste del Palau cuya misión consiste en ensalzar al presidente Camps y dedicar a los funcionarios que lo componen a tareas productivas para la sociedad debe de ser lo último que tiene intención de hacer. Los 800 ciudadanos citados y el resto de personas en situación precaria que se apañen como puedan.

'El tiempo mientras tanto'

'La biblia contra el cáncer'

'Los sinsabores del verdadero policía'

'Ajuste de cuentas'

'En defensa de las vacunas'

'Les Xanes'

'Don Quijote de la Mancha para Estudiantes'

'Platero y yo contado a los niños'