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domingo, 25 de septiembre de 2016

Los que atacan a Amancio Ortega

Quienes critican a Amancio Ortega demuestran con ello que no tienen ninguna intención de trabajar por los ciudadanos.
Buscan el voto de los resentidos, porque suponen que son muchos, pero no porque piensen hacer nada por ellos, sino que buscan su complicidad en el odio, para acceder así a cargos y prebendas. Culpar a alguien de las desventuras de muchos es muy fácil y encuentra un eco masivo.
Pero luego resulta que si cada uno de los que aplauden esos ataques, y los demás también, se fija en los productos que tiene en casa y en las demás cosas de su propiedad y se pregunta por los motivos que le han llevado a hacer esas compras se da cuenta de que ninguna persona es culpable por sí sola de lo que pasa en el mundo, sino que todos somos responsables. Muchas panaderías cerraron y con ello se perdieron gran cantidad de puestos de trabajo cuando la gente empezó a comprar pan más barato, pero de peor calidad, en los supermercados.
Si Amancio Ortega fabricara todas sus prendas en España lo más probable es que los españoles no se las compraran en igual medida que ahora. Esto lo saben los botarates que lo critican, pero no les importa, porque lo que pretenden es otra. Tienen vocación de zánganos y quieren vivir a costa de los demás y sin las estrecheces que sufren aquellos a quienes piden el voto.
En cualquier caso, Amancio Ortega es un señor que ha conseguido triunfar en un entorno francamente difícil, con lo que ha demostrado tener unas condiciones para el mundo de los negocios muy poco frecuente. Yo diría que tiene más mérito que Bill Gates, porque éste prácticamente no tiene competidores mientras que los de Amancio Ortega son multitud. Saber apreciar y aplaudir las virtudes ajenas, que no es lo mismo que hacer la pelota, es una gran virtud.


lunes, 29 de diciembre de 2014

El mosquito asesino

Decía Cervantes que es más lo que un mosquito puede molestar que lo que un águila puede favorecer, en una de sus acertadas metáforas.
Hay personas insignificantes a las que se puede situar en la segunda parte de otra frase, esta de Goethe, en la que dice: el que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante en la oscuridad y sólo vive al día. Pues entre esos ignorantes en la oscuridad están esos mosquitos tan molestos que, ciegos de envidia, incordian, incordian y vuelven a incordiar, da igual que estemos en tiempo navideño.
Pero ahora llega Bill Gates, que posee unos recursos técnicos muy superiores a los que pudo tener Cervantes, y nos informa de que el mosquito es el animal que más muertes causa.
Cuando tuve una yorkshire, pequeñita, de apenas dos kilos y medio, podía ver como ella salía en estampida a esconderse debajo de la cama en cuanto oía volar un mosquito. No necesitaba que Bill Gates se lo explicara para saber que los mosquitos son peligrosos. Yo también huyo de los mosquitos, o trato de evitarlos. En mi caso de los que señalaba Cervantes. Los que daban miedo a mi perra me pican. Aprovechan que duermo para eso. Lo sé por las marcas que me dejan.
Los mosquitos matan a mucha gente en el mundo y el Estado Islámico también. Yo diría que no se tiene muy en cuenta a unos ni a otros, quizá porque en España la gente o bien está aplaudiendo a los de Podemos, que esa es otra, o bien está criticando a los Estados Unidos, a los que se culpa de todos los males, y esa también es otra. Cuando Podemos nos arruine a todos la culpa también la tendrá Estados Unidos, como en Venezuela.
El caso es que hay problemas gordos y la gente sigue teniendo fe en la magia.