Mostrando entradas con la etiqueta Gabriel Rufián. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gabriel Rufián. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de agosto de 2019

Bildu, ERC y Podemos son iguales

Otegui no desentonaría en Podemos, ni en ERC. Iglesias podría pertenecer perfectamente a Bildu o a ERC, si no fuera por el pequeño detalle de que necesita ser el macho alfalfa (este apelativo no lo he inventado, ¡qué más quisiera!, pero no recuerdo de quién es la idea).
Los tres partidos citados, y otros más, no deberían ser legales, pero España, que era el último país llegado a la democracia, quiso ser más demócrata que el resto. Y ahí está el tiro en el pie, en realidad, en un sitio peor.
Fue Gregorio Peces-Barba quien en el Congreso de los Diputados, cuando alguien se refirió al etarra Arregui, precisó: ‘ciudadano Arregui’. Se la cogían con papel de fumar, solo para unas cosas, los socialistas de aquellos tiempos, que se veían poseedores de la razón, inmaculados y sin culpa alguna en ninguna cosa. Lo que se hizo con Arregui no está bien y es una vergüenza, y algunos sinvergüenzas obispos vascos aprovecharon para mostrar una energía que en otros momentos sustituyeron por cinismo, pero dicho todo esto ese fulano sigue siendo un etarra. Como Otegui.
El caso es que de aquellos polvos vienen estos lodos. Unos reconocen sus culpas y sus errores y otros siguen inmaculados, puros y sin culpa alguna de nada. Quizá porque presienten que el daño que han hecho es enorme.
El sistema español permite, y esa es una de las culpas del PSOE, que partidos antisistema vivan de0 él, medren en su seno, mientras intentan destruirlo. Algunos de esos, los tres mencionados, intentan boicotear el G7, en donde Pedro Sánchez estará en calidad de invitado. A ver cómo explica allí que Gabriel Rufián cobre lo que cobra del Estado. Y que encima, junto con Otegui, que también cobra de un Estado a cuyos miembros quisiera asesinar, y el coletas, que acudió a la recepción del Rey vestido de gilipollas, tengan esas intenciones con el G7.

martes, 27 de marzo de 2018

The Times, al nivel de La Vanguardia

La característica del Reino Unido es la hipocresía, aunque eso no significa que la envidia y los demás vicios estén ausentes en sus territorios.
Cuando se lo han podido permitir, los británicos han dado muestras de nobleza y de amor a la justicia, pero cuando les ha convenido se han comportado como Gabriel Rufián, y luego presumen de lo primero y callan lo segundo.
El Reino Unido ha hecho mucho mal en el mundo. Sin su participación, la Guerra de Sucesión española no habría tenido lugar o habría durado muy poco. Es ahí donde surgió el nacionalismo catalán. El archiduque Carlos, con el fin de ganarlos para su causa, prometió un montón de cosas, que seguramente no pensaba cumplir, a los catalanes que, en primera instancia, habían recibido con fervor y aceptado a Felipe V. Cuando al Reino Unido ya no le interesaba esa guerra, la abandonó, tomando Menorca y Gibraltar. No sólo hizo daño, sino que además se cobró un botín.
Los catalanes luego añoraban aquello que les había prometido el archiduque Carlos y que a causa de que el Reino Unido los dejara en la estacada no obtuvieron. Ahí comenzó también el progreso de Cataluña. Felipe V se sintió obligado a favorecerles, a costa de los demás, claro. El crecimiento de esa región fue espectacular durante su reinado.
Ese egoísmo tan práctico de los británicos que les ha llevado a hacer todo el mal que han podido, en donde han podido (exterminaron a los nativos de América del Norte), si ellos podían sacar algo a cambio, sin que por ello merme su convicción de que son los más justos y nobles del mundo, les llevó a que el Reino Unido fuera el país más poderoso del mundo, pero llevan dentro la semilla del mal, que se ha vuelto contra ellos. Con el Brexit, por ejemplo.
Siguen disfrutando si pueden perjudicar a otros y ahí está el Editorial de The Times, que ha renunciado a informar a sus lectores para dar rienda suelta a su querencia natural.