Mostrando entradas con la etiqueta Richelieu. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Richelieu. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de septiembre de 2018

Los cien días de Pedro Sánchez

«Aquí yace un famoso cardenal / que hizo en vida mal y bien. / El bien que hizo lo hizo mal; / el mal que hizo lo hizo bien», es el epitafio que jamás se le escribió al cardenal Richelieu y que bien podría servir, salvando que está vivito y coleando, para los cien días de Pedro Sánchez, y los que nos esperan.
Un presidente del gobierno que recibe en La Moncloa a majaretas con el churro amarillo en la solapa no es un presidente digno. Toma el pelo a los ciudadanos, con el fin de ser aceptado por ellos, pero no los respeta. Es que además ha alcanzado la presidencia del gobierno gracias al apoyo de esos majaretas y de otros no menos impresentables. En estas condiciones, aunque muchos no lo crean así, ni cabía ni cabe esperar nada bueno. Solo se puede confiar, hasta cierto punto, que el temor a que muchos votantes socialistas abran los ojos en lo que respecta a su persona puede frenar a este presidente tan ambicioso como falto de escrúpulos, porque la opinión de al mitad la mitad de los españoles le trae al fresco, cuando no le motiva directamente a hacer el mal.
La Unión Europea, por su parte, puede echar una mano a los españoles impidiendo unos derroches y frenando parcialmente otros, porque si este gobierno, y teniendo en cuenta sus apoyos, tuviera las manos libres la catástrofe sería mayúscula.
El problema de España, como el de casi todos los países del mundo en la actualidad, es que las alternativas que hay tampoco invitan a echar las campanas al vuelo. Tanto Pablo Casado como Riverita parecen más maniobreros de poca monta que hombres de Estado, pero también parece claro que fuera de estos dos no hay más que desierto o infierno, por lo que no queda más remedio que optar por el mal menor. 

martes, 10 de mayo de 2016

Amancio Ortega y cierta izquierda

Un sector de la izquierda, que no cree en el infierno, ha decidido que Amancio Ortega debe ir al infierno por malo. Puesto que gana mucho dinero, es malo.
Ya lo decía Richelieu, otro que tampoco creía en el infierno: «Dadme dos líneas escritas a puño y letra por el hombre más honrado, y encontraré en ellas motivo para hacerlo encarcelar.».
Es fácil condenar a cualquiera. Esa misma izquierda, capaz de seguir lo políticamente correcto hasta el final y lo políticamente correcto para ese sector es condenar a Amancio Ortega, sin embargo fue capaz de votar a Zapatero (que piensa que los de derechas son egoístas y los de izquierdas piensan en los demás), que sumió en la pobreza y la desesperación a mucha gente y bajo su mandato los trabajadores perdieron, seguramente para siempre, prestaciones sociales que se habían conseguido con mucho esfuerzo. Este sector de la izquierda le echa la culpa a Rajoy, claro, un hombre que no tiene agallas, y quizá tampoco capacidad, para arreglar el tremendo desaguisado que dejó su antecesor. Rosa Díez sí las tiene y en su programa iban medidas muy adecuadas para el caso, pero eso es otro cantar.
La cuestión es que este sector de la izquierda, tan sectario, cuyos componentes para creerse buenas personas tan solo necesitan condenar a los ricos, a Amancio Ortega en este caso, es el mayor enemigo de los más indefensos, a quienes sólo personas con audacia, tenacidad y buena voluntad pueden favorecer. El resentimiento y el deseo de venganza nunca han traído nada bueno.
No sé si Amancio Ortega es bueno o malo. Parece ser que está dentro de la ley y que sus empresas dan trabajo a mucha gente. El hundimiento de sus negocios no sería bueno para nadie. Pero si digo que muchos quienes lo critican son peores personas que él es probable que acierte.

martes, 7 de agosto de 2012

Montoro nos acojona

Alega el ministerio de Hacienda que las declaraciones que acaba de publicar la revista Valores fueron hechas en mayo y que se refieren a medidas que ya se han tomado. No sé a quién quieren engañar. Aunque las hiciera en mayo, el ministro sabía cuando se iban a publicar y habla de medidas que se tomarán en 2013.
Montoro es un tipo tan risible como lo fueron Solbes, Pajín, Aido, Rubalcaba, Pepiño (sé que su apellido tiene que ver con un color, pero no recuerdo cual), y otros. Podría poner nombres de ministros de Rajoy, otro que da tanta risa como Zapatero, pero temo que si lo hago nos pueda caer alguna catástrofe más, aparte de las que esperamos.
De Montoro se dice que tiene tres viviendas en Madrid y, no obstante, cobra las dietas como si viviera fuera de la capital. ¿Cómo quiere que nos lo tomemos en serio cuando habla de ajustes dolorosos? ¿Dolorosos para quién? Para las oligarquías no.
A los componentes de la clase política española se les debería dedicar el mismo epitafio que mereció el cardenal Richelieu:
Aquí yace un famoso cardenal
que hizo más mal que bien.
El bien que hizo, lo hizo mal;
el mal que hizo, lo hizo bien.
Los sucesivos gobiernos españoles siguen consintiendo el fraude fiscal de los oligarcas; además, se han gastado mucho más dinero del que había en caja en muchas obras innecesarias: aeropuertos, líneas de AVE, autovías, etc., y cuando ya no pueden sacar dinero de ninguna parte, porque no hay, saquean a los indefensos, y lo hacen adoptando un tono solemne, como si cumplieran su deber.
Ahora ha salido a relucir un escándalo, el de las escuchas de Rubalcaba; escándalo que hay que añadir a los anteriores, en los están inmersos casi todos los partidos, y no sé si al poner casi he sido generoso.
Pero no se atisba ninguna voluntad de cambiar un sistema que permite tanta corrupción.

'La amante imperfecta'
'De Laura y otras muertes'
'Hasta los cuervos picotean las cerezas'
'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'