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viernes, 9 de febrero de 2018

Torrent, el president

Hace algunos años una periodista escribió un artículo en el que hablaba de Torrente. Puesto que, todo el mundo ha podido comprobar infinitas veces, los tontos están estratégicamente situados, enseguida salieron unos cuantos poniendo el grito en el cielo, porque el nombre oficial ya era Torrent.
Lo del grito en el cielo es literal, los rebuznos debieron de lastimar los delicados tímpanos de San Pedro, pero ya se sabe que los catalanistas son muy ‘pacíficos’, como les vienen haciendo ver a quienes no se tragan sus bolas ni sus trolas. Una vez escribí Benisa y casi me matan. Ellos pueden traducir Zaragoza a su dialecto, llenando el nombre de eses, o Madrid, o Teruel. Se consideran con derecho a hacer lo que les dé la gana. 
Pero este Torrent no es el nombre oficial, sino su apellido y cuando fue elegido la sabiduría popular le encontró acomodo rápidamente: ‘Torrent, el braz tont del Parlament’. Se conoce que eso a él no le sentó bien y tomó medidas. La primera consistió en dejarse barba, con el fin de imponer respeto. Lo segundo, irse a Bruselas en jornada laboral, lo cual quizá haya tomado nota un juez con el fin de incorporarlo a la instrucción cuando le llegue el turno. Lo tercero, acudir, también en jornada laboral, a la cárcel de Estremera. Lo cuarto, decir una frase para la posteridad, para demostrar que piensa: «la prisión no puede encarcelar ideas», ha dicho, y se supone que se ha quedado tan ancho.
No sólo ha dicho esa sandez, también se ha mostrado crítico con el juez que mantiene en prisión a unos cuantos y que otro día puede decidir mandarlo a él. Porque lo hacen los que están en la cárcel no es pensar y en cualquier caso no están encerrados por cualquier cosa que se parezca a tener un pensamiento o una idea, sino por presuntamente haber cometido delitos, y de eso los tontos, lógicamente, no pueden darse cuenta.

lunes, 25 de julio de 2016

Cosas raras en Baleares

En Baleares, la patria, entre otros, de Raimundo Lulio, ocurren cosas raras. En un centro turístico de primer orden, con lugares muy bellos y proclive a constituirse en un centro cultural de primer orden, por la cantidad de intelectuales que viven en las islas o las visitan frecuentemente, se impone el aldeanismo.
Es obligatorio hablar catalán, esa lengua que usan cuatro gatos, en las islas. Quienes mandan lo han decidido así y han podido hacerlo porque hay mucha gente en el mundo dispuesta a tragarse todos los sapos que hagan falta, si están condimentados con la salsa que les gusta.
He aquí pues que una mentira bien adobada y aliñada logra hacer camino. En los tiempos de Jaime I, rey de Aragón, Cataluña (Catalunya, escriben los catalufos, porque odian a la eñe y a la che), no existía; estaban los condados catalanes, que tenían muy pocos habitantes, que mayoritariamente eran analfabetos y hablaban varios dialectos, cuyos vocabularios eran parcos. Nos quieren hacer creer que esos difundieron el catalán por distintas tierras. Para ello cometen la primera felonía, o sea, incurren en la primera falsedad: al Reino de Aragón le llaman Confederación Catalano-Aragonesa. Al final resultará que no es que Teruel existe, es que Aragón no existe. Todo era catalán.
Y esas glorias, inventadas, ficticias, inexistentes, quiméricas, ilusorias, delirantes, imaginarias, fantásticas, artificiosas, han calado en mucha gente, es decir que la verdad viene a ser como un aguafiestas a quien nadie quiere ver.
Resulta que la lengua catalana, que hasta Pompeyo Fabra estaba dividida en varios dialectos, es decir, no tiene ni un siglo de vida, se ha encontrado con un pasado glorioso, porque se lo han procurado estos pájaros de cuenta. Y esta barbaridad se la han tragado personajes que en otras cuestiones se muestran de un modo muy razonable y están muy alejados del nacionalismo. Pero las bolas que lanzan los nacionalistas son tantas y es tanta la presión que meten, y es tan molesta la verdad, que muchas se dan por buenas.

lunes, 22 de junio de 2015

El TSJ de Aragón retira la custodia a una madre

La sentencia me parece modélica, puesto que se basa en el interés del niño, que vive en Teruel, en donde nació y tiene a toda su familia y amigos.
La madre ha sido trasladada a Barcelona, circunstancia que aprovechó el padre para pedir la custodia, cosa que finalmente ha logrado.
Uno de los argumentos que esgrime el alto tribunal es que en Barcelona el niño sería escolarizado en catalán, lengua que desconoce. Creo que este considerando ha sido utilizado por algunos articulistas de La Vanguardia para hablar de ataque al catalán. Y yo no sé por qué tiene tantas contemplaciones el Rey con el conde de Godó, Grande de España. ¿Si ha expulsado de la nobleza a su hermana, porqué no hace lo mismo con ese?
Es imposible atacar a una lengua. Los hay que se inventan cualquier cosa con tal de vivir a costa de los demás. Sí que hay ataque cuando se obliga a alguien a estudiar una lengua que no necesita. Hay ataque a la persona. Las lenguas son vehículos de comunicación, aunque algunos las usan como vehículos de dominio.
Uno de los errores de la Constitución española es el de dar al español carácter de lengua oficial, lo que ha permitido que las Autonomías que lo desean tengan la suya. No debería haber ninguna lengua oficial en ningún sitio.
En el citado caso de la custodia del niño, es obvio que hay que preferir siempre, de entre todas las opciones posibles, la mejor para el niño. Y cada caso es diferente del otro. En éste, cuando el padre y la madre vivían en Teruel se optó por la madre. Al ser trasladada, se le ha dado al padre, porque el niño no es un bien propiedad de nadie, sino que tiene sus propios intereses y el Estado ha de protegerlo, cosa que no hace en algunas ocasiones.