Han tomado tal auge los blogs que ya debe de ser totalmente imposible parar o controlar el fenómeno. Supongo que quienes buscan entre ellos pueden encontrar de todo, lo mismo que ocurre si pretende seleccionar un programa de televisión, comprar un libro en una librería o un periódico o revista en un quiosco. Pero antes de criticar a los blogs conviene fijarse en lo que ocurre con la prensa. Haciendo un seguimiento de un periódico cualquiera, puede encontrarse con que algunas de las firmas que colaboran asiduamente son perfectamente prescindibles. Cada vez que los ve, si ha pagado el periódico, puede pensar que ese dinero lo gastado de más. Algunos de ellos ni siquiera demuestran conocer las normas gramaticales. Todo parece indicar que disponen de columna por recomendación y quien compra el periódico lo hace voluntariamente. Puede sentirse, con razón, defraudado. Tampoco se puede olvidar a esa prensa que un día sí y otro también, intenta llevar al lector a su huerto, con artículos o editoriales muy bien pensados y redactados, pero con la intención más o menos clara u oculta de convencer al desprevenido lector de algo o de influir en él. Es decir, la prensa tradicional no compone un mundo perfecto, del que no merece la pena salir para buscar cosas fuera. De hecho, los periodistas que trabajan en ellos muchas veces dan la impresión de que escriben al dictado, siguiendo la línea editorial que marca el medio en el que trabajan, quizá en contra de sus propias convicciones, si es que tienen alguna. Callan noticias o airean en demasía otras, por conveniencia de sus anunciantes, con lo que viene a ocurrir que quien compra el periódico a quien teóricamente debería estar dirigido todo el proceso es el último mono, al que menos se respeta y se tiene en cuenta. No es de extrañar pues que la gente busque en los blogs el aire fresco y ajeno a cualquier tipo de manipulación. La prensa tradicional y los blogs tendrán que convivir. En mi caso, como es patente, me limito a decir lo que pienso, sin tratar de influir en nadie ni de convencer de nada.
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domingo, 25 de noviembre de 2007
miércoles, 13 de junio de 2007
Blair y los medios
Tony Blair se ha enfadado con los medios, aunque los que de verdad le molestan son los de Internet. Se conoce que con la prensa tradicional las cosas eran más fáciles. A unos medios los podía tener a favor, más o menos incondicionalmente, y con los otros podía llegar a acuerdos realistas. Los columnistas de la prensa de papel pueden permitirse grandes altibajos en sus artículos, en la seguridad de que se va a vender el mismo número de ejemplares y quienes compran el periódico no tienen otra opción que la que se les ofrece en sus páginas. En cambio, el lector por Internet tiene un gran número de posibilidades a su alcance. El que ayer le pareció bueno o interesante hoy ya no le atrae. La búsqueda de lectores provoca una gran tensión y cada uno la resuelve a su manera. Hay quien prefiere seguir fiel a su línea y quien recurre a lo que sea, con tal de llamar la atención. Lo mejor que ha traído Internet es el soplo de libertad, aunque este es un concepto, como tantos otros, que muchos no tienen claro. En la red se puede encontrar, como en la vida real, lo mejor y lo peor. Y como en la vida real cada uno encuentra lo que busca. Quizá sea posible establecer algún tipo de marco legal en cuanto a los contenidos de la prensa, yo eso no lo sé, pero lo que me parece evidente es que no se podrá torcer el rumbo que ha tomado. Cada medio tratará de atraer a los lectores a su manera, y quien no logra una audiencia mínima se queda sin la necesaria publicidad. La clase política no tendrá más remedio que adaptarse a los nuevos tiempos. Otra cosa que tienen los medios digitales es la interactividad con los lectores, que en una gran parte de ellos pueden dejar sus comentarios. Quizá a la prensa tradicional le esperen grandes cambios, puesto que su papel ya no podrá ser el de dar noticias.
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