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jueves, 14 de noviembre de 2013

Subvenciones a las televisiones autonómicas

Ya dije hace tiempo, y lo repito, que todas las televisiones autonómicas acabarán cerrando. No se trata de hacer de pitoniso, sino de aplicar la lógica. Hay demasiada oferta televisiva para que una cadena autonómica logre equilibrar ingresos y gastos.
Hay otras prioridades para gastar el dinero de los contribuyentes. La Educación, la Sanidad y la Investigación son primordiales.
Se critica el cierre de la RTVV con mayor furor que la desaparición de las Cajas de Ahorros valencianas y el Banco de Valencia. Y hay recortes muy dolorosos en sectores muy importantes. Asusta pensar en los nuevos recortes que habría que aplicar para que pudiera continuar la RTVV.
Pero no hace falta forzar la imaginación para saberlo. En Andalucía, Cataluña y el País Vasco han aumentado la subvención a sus televisiones. No hay más que fijarse en los recortes que aplican estas Autonomías, a pesar de que juegan con ventaja. Ya se sabe que el País Vasco es especial, porque así se acordó en su momento. Lo de los Fueros y todo eso. Unos españoles son más que otros. Cataluña, merced al “España nos roba” y demás cantinelas victimistas, también obtiene ventajas sobre los demás.
La excusa para permitir la fundación de las televisiones autonómicas fue que con ellas se podría fomentar el cuidado de la lengua propia. Luego la cosa ha ido más allá del 'cuidado', que ha pasado a ser imposición en los casos en que se puede imponer. Y resulta que casi todas las Autonomías han habilitado su propia cadena televisiva, a costa siempre del contribuyente. Y todas las cadenas de televisión, incluso las del Estado, están al servicio del partido en el poder y no de los ciudadanos. Ante esta realidad, cualquier euro que se gaste en ellas es una burla y un fraude a los contribuyentes, incluso a esos a los que se les puede aplicar lo de sarna con gusto no pica, porque están conformes.

miércoles, 23 de enero de 2013

Quieren resucitar a los neardentales

No cabe duda de que hay gente que se aburre. A uno de esos, que se llama George Church, le ha dado por querer resucitar a los neardentales mediante la técnica de la clonación.
Lo habitual es que la gente intente justificar sus fechorías o insensateces y éste no iba a ser menos, de modo que ha dicho que el modo de pensar del neardental podría resultarnos beneficioso. Y puesto que “podría” resultarnos beneficioso, ya con eso tiene suficiente para plantear la propuesta.
No cabe descartar que por el camino hacia el disparate se descubriesen cosas beneficiosas para la humanidad, haciendo bueno el dicho que dice que Dios escribe recto con los renglones torcidos de los hombres.
Resulta que hay muchas cosas cuya investigación no “podría” resultarnos beneficiosa, sino que nos “resultaría” beneficiosa. Como la investigación de las enfermedades raras, pongamos por caso.
Resulta que los gobiernos del mundo asignan esa tarea al altruismo de las empresas privadas, cuya finalidad, como todo el mundo sabe, es la de ganar dinero y para ello han de concentrar sus esfuerzos en las enfermedades más comunes.
Los gobiernos, que manejan dinero público y también tienen a su cargo la sanidad, por lo que tienen dos motivos para investigar esas enfermedades. Por un lado, porque nunca se sabe a quien le puede tocar, de modo que genera confianza saber que quienes manejan el dinero se preocupan por los imprevistos; por el otro lado, porque tener las cosas investigadas supone un ahorro.
No sólo hay cosas por investigar en el campo de la salud, eso es obvio. Hay muchas cosas por hacer en beneficio de la vida en la Tierra y no sólo de la especie humana. Y todas esas cosas se pueden hacer siguiendo las pautas y procedimientos que ha venido siguiendo la ciencia hasta ahora. También se han hecho experimentos insanos, pero no creo que deban considerarse como ciencia, aunque los métodos utilizados sí que hayan sido científicos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Las cosas que se van sabiendo de Díaz Ferrán

Van apareciendo en la prensa hechos que se le atribuyen a Gerardo Díaz Ferrán y el contribuyente medio se pregunta que cómo es posible que hubiera podido hacer todo eso.
En las delegaciones de Hacienda suelen haber colas de personas pobres a las que se les ha detectado algún error en la declaración de la renta, o que sin habérseles detectado ningún error se les pide que aporten que aporten justificantes.
¿Y cómo es que este señor ha podido hacer todo esto sin que nadie se entere? No hace mucho, Hacienda pilló a un pez gordo. A saber el dinero que tuvo que invertir para lograrlo. La investigación que tuvo que llevar a cabo no pudo salir gratis. Y el pez gordo se defendió en los tribunales y ganó. ¿No sería todo un montaje? El tal pez gordo ha cometido otros delitos, dando por supuesto que aquel no lo fue, ya que no fue sancionado. Otros delitos tributarios, porque de los demás ni se sabe, aunque no creo que nadie se sorprendiera si se diera noticia de ellos.
Todo esto es muy extraño o no, según se mire. Por una parte es increíble y por la otra estamos acostumbrados a las cosas increíbles, por lo que no lo son tanto, para vergüenza de las oligarquías, si la tuvieran.
Hay una lista de 569, cuyo número ya es famoso. Quizá sea muy demandado para la lotería de navidad. No hace falta decir a qué se refiere esa lista, sólo hace falta recalcar que lo que pretende la clase política española es que la olvidemos. ¿Ha pedido el partido socialista que se desvelen los nombres de quienes la componen? ¿Sabremos alguna vez la verdad que se oculta tras el borrador del que dio noticia el diario El Mundo? Hacienda somos todos, pero en España unos más que otros.

'Pícaros, ninfas y rufianes'
'Los desorientados'
'Anécdotas de la Historia'
'La Biblia contada a los niños'
'¿Estás bien?'
'Imagino historias fantásticas'
'Las fabulosas aventuras del caballero Zifar'
'El primer viaje de nuestra vida'

jueves, 1 de octubre de 2009

A propósito de la dimisión de Barbacid

Tal vez sea producto de la casualidad, como se han apresurado a resaltar los medios afines al gobierno, que la dimisión de Mariano Barbacid haya coincidido en el tiempo con la reducción presupuestaria para la investigación civil. Pero el hecho de que se acepte que una cosa no tiene nada que ver con la otra no impide que se hable de ese recorte del presupuesto para la investigación.
Hay cosas que son prioritarias y que marcan la fortaleza de una nación y su resistencia a las crisis. La educación y la investigación son fundamentales; junto a ellas, la sanidad debe considerarse innegociable. Lo que vemos es que la educación se ha convertido en adoctrinamiento, y así nos va. ¿Cómo van a respetar los alumnos a los profesores si en cada lugar de España se les enseña una cosa diferente? A la investigación se le reduce el presupuesto y tampoco la sanidad debió transferirse jamás a las autonomías.
El hecho de que al mismo tiempo se aumente la subvención a los artistas de la ceja no cabe interpretarlo más que como algo inevitable. Esas “adhesiones incondicionales” hay que pagarlas en los plazos previstos, porque aunque los implicados no se van a volver atrás de lo dicho para el futuro sería imposible volver a reclutar a nadie para este menester. El beneficiario de las “adhesiones” no tiene más remedio que transmitir el mensaje de que vale la pena unirse a la causa. Siendo así, conviene destacar el fervor que demuestran algunos.
Conviene señalar, por otra parte, que el cambio de gobierno podría cambiar algunas cosas accesorias, pero no lo fundamental. No disfrutamos de una democracia (los políticos nos menosprecian a los ciudadanos, no nos respetan), sino de una dictadura de los partidos. Los partidos tienen un inmenso poder. El poder corrompe.