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jueves, 25 de enero de 2018

Torrent, candidato a presidiario

No hace mucho estaba de moda la seriedad asnal, por lo que quienes posaban para el fotógrafo de algún medio componían el gesto severo, como si estuvieran concentrados pensando en algo importante, a pesar de sus rostros delataban que sus oquedades craneales no podían contener sino serrín.
Hoy en día, en cambio, se estila la risa, por lo que los protagonistas de la foto, aunque estén en un entierro, ríen. Así pues, los dos melones que se han visto en Bruselas también se han fotografiado riéndose. Con respecto al calificativo de melones que les he aplicado me remito a los vídeos en los son protagonistas, pero no sólo a los vídeos. Se ríen a pesar del horizonte penal que se cierne sobre uno y que puede pronosticarse que se procurará el otro, haciendo bueno también con esto el calificativo de melón.
Torrent se cree muy listo y piensa que puede utilizar las prerrogativas que le concede la ley para saltarse la ley, y como prueba de su perspicacia ha viajado a Bruselas, dice que pagándose el viaje de su bolsillo, pero lo ha hecho en jornada laboral, desatendiendo sus funciones y seguro que cuando lo pillen en otra más gorda esto saldrá a relucir como agravante. Si en las cosas más sencillas ya mete la pata…
Por otro lado, en este juego de tahúres que se llevan entre manos Puigdemont y Junqueras, en el cual Torrent es un títere, porque no se le vislumbra capacidad para más, la parte principal del engaño está dirigida a sus votantes, a los cuales tratan de mantener en tensión, porque si desmoralizan se habrá acabado el juego. Es más, tratan de enardecerlos, para ver si a alguno se le va la mano y provoca una catástrofe.
La elección de Torrent demuestra que van a la desesperada, tratando de salvarse ellos, más que la causa. Podrían haber optado por salvar la causa, pero para eso tendrían que sacrificarse ellos abandonando la primera línea y dando paso a otros.

sábado, 11 de mayo de 2013

Botella cambia de cesto a dos manzanas

Ya no recuerdo como fue el asunto, pero es fácil de encontrar en la red. La cuestión es que Botella quiso explicar su visión sobre el matrimonio homosexual y para ello no se le ocurrió nada mejor que una metáfora sobre las manzanas y las peras. Para que hasta incluso yo pudiera entenderlo.
Quería demostrar que su lógica es impecable. Con el mismo espíritu didáctico, e idéntica entonación de voz, y con respecto a otras cuestiones, podría haber continuado: Hecha la ley, hecha la trampa. Cuestión aun más lógica, y más basada en la costumbre, que el ejemplo suyo.
Y siguiendo con el razonamiento, podría haber dicho, si no puedo poner esas dos manzanas en este cesto, las pongo en otro. Que sería otra buena metáfora para referirse a esos dos concejales a los que la ley le obliga a destituir.
La buena mujer, en lugar de pedir perdón a los ciudadanos, ha dado una nueva colocación a los dos concejales. Lástima que no pueda hacer lo mismo con todos los que se quedaron sin empleo, no por haberlo obtenido de forma ilegal, sino por otras causas, entre las que cobra importancia relevante la impericia, por no decir otra cosa, de la clase política, entre la cual se empeñado en figurar nuestra heroína de las manzanas y las peras.
Pero la impericia de los políticos españoles es relativa. Para colocar a los amigos y parientes son verdaderos expertos. Y si no hay sitio para ellos se lo inventan. Son muchas las “cestas” las que han inventado los políticos españoles de todos los puntos cardinales.
Y en esas “cestas” no sólo hay manzanas. Hay frutas de todo tipo. Ahora bien, no han sido hechas para que los ciudadanos se las coman y disfruten de la vida, sino para que los contribuyentes las mantengan con sus impuestos.
La lógica, en todos los rincones de España, es que quien manda hace lo que quiere. Con las manzanas, con las peras o con los melones.