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viernes, 26 de agosto de 2011

El patrimonio de Kirchner

El patrimonio de Cristina Fernández, conocida como Cristina Kirchner, creció en el último año un 27%, si se da por buena la declaración de bienes de la mandataria, cosa que yo puedo admitir sin problemas. ¿A mí que más me da el dinero que gane o deje de ganar? Lo que me preocupa es que alguien no pueda comer, pero a partir de cierto nivel de ingresos que se puede considerar digno, ya me es indiferente que sea más o menos lo que perciba cualquier persona.
Lo que ocurre en este caso es que ese considerable incremento del patrimonio se ha producido mientras la buena señora ocupa la presidencia de su país. No consta que los demás habitantes de Argentina hayan logrado aumentar sus patrimonios en la misma medida, más bien cabe considerar que no deben haber sido muchos los argentinos que hayan logrado una proeza similar.
No digamos que se haya enriquecido ilegalmente, pero cabe apuntar que para conseguirlo debe de haber invertido mucho tiempo. Por muy despabilada que sea, eso no se consigue por arte de magia. Y el tiempo que ha dedicado al menester de ganar dinero no lo ha podido dedicar a la gobernación. No obstante, la eligen, porque las banderas y las ideologías prestan buenos servicios a los políticos demagogos y desvergonzados. ¿O no cabe llamar desvergonzada a una presidenta que ha incrementado tan espectacularmente su patrimonio?
Pero el asunto pasa de castaño oscuro si en lugar de considerar únicamente el último año se piensa en la fecha en que su difunto marido, Néstor Kirchner, accedió a la presidencia de Argentina, porque el incremento de su patrimonio desde ese momento es del 928%. Una nación que vota a personas que se han enriquecido tanto durante su mandato presidencial es una nación enferma y sin esperanzas. Una nación incapaz de luchar contra la corrupción y aferrada a la lucha contra el rival ideológico.

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'

lunes, 20 de junio de 2011

Ser trabajador y del PP

La diputada Rosa Pérez Garijo, de EU de Catarroja, afirma que es incompatible ser trabajador y votar al Partido Popular. Es preocupante que con los problemas tan graves que padecemos una representante de la clase política abrace un mito con tanta facilidad. Pocas ideas caben esperar de ella si comienza de este modo, puesto que en lugar de tratar de mejorar la situación de los trabajadores, lo que pretende es arrastrarlos hacia su terreno, el de ella.
Debería saber la diputada que todos los partidos políticos constitucionales, al menos teóricamente, pretenden lo mejor para todos, aunque en el caso de Bildu esto sea mucho suponer. Cada uno de los partidos tiene sus propios modos de procurar el bienestar de la población. Por otra parte, todo no consiste en aplicar la receta del partido y ya está. Aquella cantinela de Anguita que decía programa, programa, programa, no es del todo cierta. Un gestor eficiente puede obtener buenos resultados con un mal programa, mientras que un gestor tonto puede hundir a la miseria a buena parte de la población con cualquier programa que tenga entre manos, sea bueno o malo.
Las personas están, o deberían estar, por encima de los programas y los partidos. Un político debe ser coherente con la ideología de su partido, y cuando no esté de acuerdo con ellas debe abandonarlo. Establecida esta premisa, que comprende la lealtad al ideario del partido y la necesaria disciplina, que no obediencia ciega, el campo de acción de un político es muy amplio.
A Rosa Pérez Garijo, cuyo patrimonio está calculado en 600 000 euros, no le parece contradictorio ser rico y de izquierdas. Hay gente que ve cada cosa según le conviene. La izquierda caviar no resulta ridícula a quienes forman parte de ella. Ser de izquierdas puede ser tanto un pretexto como un medio. O una herencia. O un cálculo. En modo alguno debe entenderse que toda la gente de izquierdas es así, sino en todo caso tener en cuenta que hay gente de todas estas clases en la izquierda. Por eso creo que más que en los partidos hay que fijar la atención en las personas.

'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'
'Espiritual mente'
'África en el corazón del viajero'
'Diccionario de manías y supersticiones'
'Quién fue quién en el mundo clásico'
'12 ciudades del mundo'
'Deslenguados'