Mostrando entradas con la etiqueta tahúres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tahúres. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de junio de 2014

Felipe VI lo tiene difícil

En contra de lo que puedan pensar algunos, Juan Carlos I lo tuvo mejor. El de entonces era un país esperanzado, al que le costó poco metérselo en el bolsillo, y unos políticos y unos medios dispuestos a protegerlo de todo.
Es cierto que en aquellos tiempos hubo tahúres, también fatuos, oportunistas, pavos reales, fantasmas y fantoches. Los tahúres lograron las ventajas que pretendían, pero es porque encontraron apoyo en gentes descuidadas y engreídas.
Los tahúres de hoy tienen la baraja en las manos. Ya ni siquiera tratan de parecer educados. Se muestran tal cual son sin tapujos, conscientes de que el nefasto virus del nacionalismo ha hecho mella en un considerable número de gente y además están los resentidos, que han aprovechado la situación para salir de sus escondites.
Han dicho algunos que “confían en que el Rey obligue a Rajoy a recuperar el diálogo sobre Cataluña”, lo cual es una burrada de calibre superlativo, pero como está dirigida a gentes contaminadas, o sea, con prejuicios, hace su efecto. La obligación de Rajoy como presidente del gobierno es cumplir y hacer cumplir la ley y el Rey no puede obligarle a nada, sino, como mucho, a exigirle que cumpla con su obligación. Sin embargo, lo que buscan estos tipos tan mendaces es aprovechar la debilidad del Rey, dado el desprestigio en que está sumida la Corona en la actualidad, para hacer uno de sus habituales chantajes. El desprestigio de la Corona puede aumentar en los predios dominados por los nacionalistas. Además del chantaje al Rey, aprovechan para poner a Rajoy en el foco del mal, por no ser absolutamente complaciente con los caprichosos nacionalistas.
Y no sólo caprichosos. Andan por ahí incitando al odio, reclamando venganzas de supuestas afrentas pasadas, cuando todos los protagonistas de aquellos sucesos están más que reducidos a cenizas.
Los cuatro jinetes del Apocalipsis son unos benditos comparados con algunos de los sujetos que nos toca sufrir.

viernes, 12 de abril de 2013

Caraduras en el Congreso

Se dice que una persona se ha hecho a sí misma cuando se ha salido del rumbo predeterminado y ha buscado caminos nuevos. Ese es el caso de Margaret Thatcher, que a lo largo de su vida no se conformó nunca con lo que tenía ante sí y arriesgó para conseguir lo que creía correcto.
Naturalmente que se equivocó muchas veces y en muchas cosas, pero si no hubiera estado tan sola se hubiera equivocado menos. Sus inmediatos antecesores y sucesores fueron más del montón.
En tiempos difíciles se echa de menos que haya un líder o lideresa con carácter. Si quien ocupa el cargo de presidente del gobierno, o primer ministro, es alguien atento a su propia carrera, que es lo habitual, los caraduras tratan de aprovechar la circunstancia en su propio beneficio. Un presidente que teme dar un mal paso, por si pierde el cargo, es un presidente débil. Los caraduras captan esto de inmediato. Fuerzan las situaciones de todos los modos posibles, aprovechándose del temor de su víctima y siempre salen ganando.
Quien debe cuidar de los intereses de todos, está a merced de los depredadores, que miran únicamente en su propio beneficio aunque se inventen causas y retuerzan el significado de las cosas.
Si en la presidencia del gobierno español hubiera alguien como Thatcher los sinvergüenzas que intentan hincar el diente a los presupuestos públicos ni lo intentarían.
Pero los políticos españoles, por lo que se ve, son todos de esos que emprenden la carrera política con la intención de llegar lo más lejos que puedan, entendiendo esto último como el cargo más alto que logren conseguir.
Así pues, no tenemos líderes, sino políticos de carrera, tipos que consideran el escaño como algo ganado en una oposición y viene a ser algo así. Les ha costado mucho ganarse la confianza de quien hace las listas.
Con respecto a los caraduras, lo que buscan algunos es que los expulsen del Congreso. Cuando eso sucede, deberían quitarles al mismo tiempo la paga de un año.
Utilizar los sentimientos en la política es de tahúres.