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lunes, 12 de agosto de 2013

Suben el recibo de la luz y las retribuciones de los consejeros de las eléctricas

Al ministro Soria le gusta ponerse serio. Se conoce que lo hace por nuestro bien. A todo esto yo no sé si lo hace, o si consiente que lo hagan, o si le mandan que lo haga.
Lo que no está nada claro es el asunto de la luz, un bien de primerísima necesidad. Sin embargo, parece ser una trampa. Pero el ministro pone cara de estar compungido. O casi. No cabe duda de que es un ministro serio.
Alguna operadora de telefonía me llama por teléfono de vez en cuando para tomarme el pelo, pero si el serio ministro Soria consiente eso será porque piensa que es por mi bien. Mi tiempo, que es tiempo de vida, es propiedad de las operadoras de telefonía. Sin duda que el serio ministro Soria piensa que mi calidad de vida mejora si alguna operadora de telefonía intenta tomarme el pelo de vez en cuando.
Hasta hace poco, alguien que apagara la luz, o desenchufara la nevera si la tenía vacía, o no pusiera el lavavajillas hasta que no estuviera lleno del todo ahorraba dinero. Eso ya no es así, ahora quien apague la luz puede que pague más.
Quienes decidieron invertir en los huertos solares han perdido su dinero, pero han aprendido una lección que no se paga con dinero: no se puede confiar en los gobiernos de Rajoy o Zapatero.
Hoy he pasado por delante de la Casa de la Caridad, a donde va tanta gente a comer, y es cuando he comprendido que a los miembros de los consejos de administración de las compañías eléctricas, en los que a lo mejor hay algunos expolíticos, les paguen más. Es que a lo mejor tienen hambre.
Hay que resolver lo del hambre en el mundo, claro. Subirles los salarios a esos es un paso. El ministro Soria tiene motivos para ponerse serio.

viernes, 21 de mayo de 2010

Bochorno en las Cortes valencianas

Los diputados valencianos disfrutan en las Cortes de unas comodidades que están fuera del alcance de la mayoría de los ciudadanos. Entre otros lujos, disponen de una cafetería que ha costado una millonada. Disponen en esa cafetería de un menú subvencionado, pero ese menú les parece poco, por lo que no han comida, cosa que no ha ahorrado la subvención a los contribuyentes, ya que ha habido que pagarla de todos modos. Sólo faltaría que hubieran ido a comer a otros restaurantes y luego hubieran presentado las facturas a las Cortes para que les fueran reembolsadas. No sería extraño.
Muchos valencianos no pueden comer, para que los diputados estén cómodos. No hay más que ver las colas en la Casa de la Caridad. Se les escapa a los políticos, como se ha visto en el apunte sobre la cafetería, que dado el esfuerzo de los ciudadanos deben hacer lo posible por estar a la altura de lo que se les da. Con su actitud demuestran que se creen por encima de los mortales que con el sudor de su frente les pagan sus sueldos y las citadas comodidades. En consecuencia, en lugar de esforzarse por hacer su trabajo con el mayor decoro posible y con toda la brillantez de la que sean capaces, lo que hacen es dejar traslucir con toda crudeza sus odios, sus desprecios y sus vulgaridades. Deberían estar disponibles por internet las transcripciones de las sesiones de las Cortes, y también los gastos diarios, detallados minuciosamente. Para que se pudiese vislumbrar lo que valen y lo que nos cuestan.
Se entiende perfectamente que los políticos se odien unos a otros y que se desprecien y se tengan a menos. Pero cuando están en las sesiones deben olvidarse de sus egos y recordar que en esos momentos representan a los ciudadanos. Por tanto, deben respetarse ellos mismos y respetar a sus adversarios.

'El estupor y la maravilla'
'Mil millones de mejillones'
'Camaleones, desmemoriados y conversos'
'Compañeras de viaje'
'No destruirán nuestra libertad'
'Todo el amor y casi toda la muerte'
'Tu mente en forma'
'Ansiestrés'

jueves, 29 de enero de 2009

Dios viaja en autobús

Llegó a España, sacada de contexto, la campaña atea. Por algunas ciudades circulan autobuses portando en sus flancos la leyenda “Probablemente, Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida”. Aunque puede que le hayan quitado la coma. Lo del contexto no es ningún problema, puesto que en este nuestro solar se contextualiza de inmediato.
Ese “probablemente” con que principia quita hierro al asunto, indica que no contiene ningún tipo de pretensión dogmática y que ni siquiera pretende la discusión banal, sino que más bien remite a pensar en algún tipo de abuso por parte de quien sea. Al parecer, en el Reino Unido, lugar del que procede la campaña, conocen la historia completa.
Lo cierto es que algunos sectores españoles se han molestado, e incluso han contraatacado contratando campañas de publicidad en sentido opuesto en otros autobuses. Y son esos mismos sectores los que inducen a pensar que Dios es alguien que premia a los pelotilleros y no a quienes creen en la justicia.
Porque si alguien con hambre y sed de justicia se dirige a algunas de estas personas que hacen profesión de fe en cuanto tienen ocasión, con la intención de encontrar a Dios (ya que en el único sitio en que puede estar es en los corazones humanos), lo más probable es que vea como se retraen hasta el fondo de su concha, como los caracoles. Y eso en el mejor de los casos, porque puede suceder que se encuentre con alguien ceñudo y circunspecto y que, en menos que canta un gallo, el interpelante pase de bienaventurado a apaleado.
Quien busca a Dios se puede encontrar, o al menos lo piensa así, con que lo que importa a quienes reaccionan de este modo no son las personas, y ni siquiera el mismo Dios, sino el número de creyentes. Es lo que permite que algunos puedan disponer de aposentos llenos de oro y maderas nobles y que otros puedan pasar por personas respetables, siendo así que su egoísmo excede lo tolerable.
Si quienes hacen la contra campaña realmente creyeran en Dios, habrían invertido el dinero en socorrer a quienes hacen cola en la Casa de la Caridad o en las oficinas de desempleo. Gente que se preocupe por el ser humano, no con la intención de hacer prosélitos, sino con la de ayudar y socorrer, es la que hace falta, ahora y siempre.