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sábado, 14 de septiembre de 2019

La ignorancia de Borja Sémper

La Constitución tiene artículos contradictorios. Mientras que en uno dice que todos los españoles son iguales ante la ley, en otros da ventajas a los residentes en unas regiones sobre los de las demás.
La Constitución debió ser el marco legal que facilitara la convivencia entre los españoles y estar inspirada en un gran ideal, como el de justicia. Lejos de eso y a causa de la suficiencia ignorante de Glez., Guerra y, en general, de todos los que participaron en su redacción, acabó estando compuesta por un batiburrillo de concesiones y renuncias, con lo cual tampoco ha servido para cerrar las heridas de la guerra civil.
Los padres de la Constitución estaban más pagados de su papel histórico que abrumados por la responsabilidad que adquirían. Diríase que pasaban más tiempo acariciando sus egos que procurando lo mejor para los españoles, a los que miraban desde arriba del campanario.
Cayetana, que es inteligente y culta, propugna acabar con algunas de esas desigualdades, pero antes que ella también lo propuso Carlos Martínez Gorriarán, cuando aún dirigía UpyD. Es decir, el asunto no es nuevo e incluso ha sido defendido también por personas que viven en Provincias Vascongadas y están dispuestas a renunciar a sus privilegios, lo cual les honra.
No se ha detenido Borja Sémper en defender los privilegios regionales, a buen seguro que por motivos electorales, sino que además ha atacado al más puro estilo podemita a
Cayetana, al acusarla de haber caminado sobre mullidas moquetas mientras otros sentían la amenaza de ETA en el cogote.
Es indigno que haya dicho eso. Cayetana no tiene nada que ver con el terrorismo. No tiene la culpa. Lo que hace ella es discurrir, y lo hace mejor que él, por lo que se va viendo. Ha hecho lo mismo que cualquiera de los impresentables podemitas cuando critican a Amancio Ortega. 

miércoles, 14 de agosto de 2019

La defensa de las lenguas minoritarias

Estuve viendo, en youtube, el principio de una entrevista que un locutor catalán, evidentemente paniaguado, le hizo a Cayetana, llamémosla así para abreviar.
Ella hablaba en español, una lengua que hablan muchos millones de personas en el mundo, y él insistía en hacerlo en catalán, un dialecto de nuevo cuño (fue obra de Pompeyo Fabra a principios del siglo XX), y en franco declive, aunque se derrochen miles de millones en sostenerlo artificialmente.
No pude seguir viendo la entrevista, porque el señor este que la torturaba con sus preguntas, siempre en torno a la conveniencia o no de hacer la entrevista en catalán, resultaba cansino y estomagante. Es que hay que proteger las lenguas minoritarias, alegaba el ignorante. ¿Le parecería bien que viajáramos en coches de caballos, o en biscúter? Los carruajes ya no se ven fuera de los museos y del biscúter nadie se acuerda y muchos ni siquiera saben lo que fue.
A quienes hay que proteger es a las personas, sobre todo en estos tiempos en los que tantos cambios se están produciendo o están en vías de producirse y nadie sabe lo que va a ocurrir al final del proceso.
Ahora mismo, más que nunca, habría que destinar buena parte de los recursos en proteger a la infancia y a la juventud ante este futuro incierto que se nos avecina, pero los imbéciles prefieren emplearlos en fomentar diferencias, hechos diferenciales y pamplinas varias, con las cuales hipnotizan a gran número de persones, lo cual les permite vivir del cuento y amontonar buenas cantidades de dinero, para su disfrute particular.
Cayetana quería hablar en español, para que la entendiera todo el mundo, y porque es lo lógico y lo sensato. El otro fulano pretendía, se notaba claramente, poner de manifiesto ante los fanáticos, la negativa de su interlocutora a emplear el dialecto catalán. Pero no era eso, sino que lo lógico era hacer la entrevista en español.

lunes, 6 de mayo de 2019

Sánchez insulta a los españoles

Lo hace sin cesar, además. Sánchez vive en el insulto permanentemente. Ahora, para justificar la infame subida de impuestos que nos va a recetar, gracias a los masoquistas que lo votaron, dice que los españoles pagamos menos que otros europeos. Nos llama tontos a la cara. Otra cuestión es que hoy ser de izquierdas signifique ser masoquista.
Y otra cuestión más sería la de que debieron ser las tres señoras, Cayetana, Inés y Rocío, quienes lideraran a los tres partidos que el probable e indecente presidente del gobierno llama despectivamente (otro insulto) las derechas. Porque este tiparraco capaz de recibir en la Moncloa a personas sin escrúpulos que se presentan con el lacito en la solapa, que es otro insulto a los españoles, en lugar de presentar mejores programas que la derecha, cosa que él no ha hecho, ni podrá hacer jamás, se dedica a fomentar el sectarismo, o sea, el odio a quienes se le oponen. Mientras tolera a etarras, golpistas y amigos declarados de Maduro, que es un dictador sanguinario.
Sánchez es un tipo que jamás dice la verdad ni por equivocación, y eso es insultar. Cuando lo hace a título personal insulta a sus interlocutores, pero cuando lo hace como presidente del gobierno insulta a todos los españoles, incluso a los masoquistas que le han votado.
La mentira solo está justificada cuando se dice en defensa propia o cuando se responden preguntas que no corresponden. En todos los demás casos, decir la verdad es respetar a los demás.
Claro que los tiempos que corren son esos en los que se ha impuesto la posverdad, que es la mentira, y en estas circunstancias decir la verdad es un acto revolucionario y además muy peligroso para quien lo hace. Quizá sea por eso que ese haya ganado las elecciones y que otros tan impresentables como él hayan conseguido seguir cobrando del Estado.

viernes, 8 de enero de 2016

El reino del twitter

Parece ser que en la actualidad muchas de las cosas se cuecen en twitter, lugar en el que el ingenio y la rapidez de reflejos, con un punto de agresividad como condimento indispensable, sacan ventaja sobre la reflexión sosegada y el deseo de que triunfe la civilización.
España es un país de tribus, e incluso personas de alta cualificación intelectual dan idea de que pertenecen a alguna de ellas. ¡Todo por la tribu!, podría ser el lema, porque a los propios se les perdona todo. «La traición, aun soñada, es detestable», dejó escrito Samaniego. Lo que ocurre es que se empieza por no reconocer la traición y con eso ya está todo resuelto. El pasado 15 de octubre Ignacio Camacho dijo en el Abc «Cayetana ya sabía que la iban a echar y ha preferido adelantarse cinco minutos.»
Lo que ocurre es que esta vez Cayetana ha dado con el tuit perfecto, y para defenderlo se apoya en Fernando Savater, a quien cita más de una vez. Pero es difícil pensar que el filósofo diga 'jamás te perdonaré'. El perdón figura incluso en el código penal español para los peores asesinos. Otra cosa es que luego se les 'perdone' con demasiada facilidad y haya muchos etarras en la calle cuyo arrepentimiento no puede ser más que estratégico, puesto que no consta que quieran ayudar a esclarecer los atentados pendientes, que son muchos.
A Carmena y los suyos les gusta mucho disfrazarse con la capa del buenismo y embozados en ella meter el dedo en el ojo e incitar al odio. Pero el tuit que tuvo un éxito tan rotundo, que fue retuiteado, alabado, contestado, escarnecido, criticado, incurre en lo mismo que pretende combatir. No critica la monstruosidad que hizo Carmena, no se queja del daño que pudo causar, porque una queja civilizada no tiene recorrido en twitter, sino que se lanza a la yugular de la alcaldesa.
'Al pie de una pared sin puerta'
'A pesar de los pesares'
'El árbol del silencio'
'El bucle'
'Versus'
'Volver a Canfranc'
'Condesa Natasha Brasova'
'La invención del reino vegetal'