Mostrando entradas con la etiqueta Corona de Aragón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Corona de Aragón. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de enero de 2018

Lo de la Corona catalanoaragonesa y el IEC

El IEC es uno de esos chiringuitos montados con dinero público que se dedican a difundir cosas que no son ciertas. Tiene una sucursal en Valencia, también regada con dinero público, nacida de la necesidad de Aznar de contar con los votos de Pujol, que es la AVL.
Están acostumbrados los catalanistas a manejar mucho dinero, y éste es el dios que más respeto inspira, por lo cual hasta el momento han podido decir todas las barbaridades que se les han ocurrido, sin que nadie les saliera al paso. Dados tales antecedentes no es de extrañar que ahora protesten airados por el hecho de que el gobierno autonómico de Aragón prohíba una mentira.
Los catalanistas han conseguido el favor de muchas voluntades, pero no de todas. Todavía quedan profesionales independientes que hacen su trabajo con rigor y amor a la verdad. José Vicente Gómez Bayarri, por ejemplo. Esto es lo que dice:
«De los miles de documentos contrastados y de los centenares recogidos en la obra se extrae que lo históricamente correcto es hablar de Corona de Aragón y no de Confederación Catalano-Aragonesa. Ninguno de los documentos medievales avala esta denominación anti-histórica que pretende distorsionar la realidad que refleja la documentación archivística.»
Es un motivo de satisfacción y alegría comprobar que quedan personas que en lugar de querer ser admitido y alabado en ciertos círculos y de paso lucrarse optan por la honradez y el servicio a la sociedad en la que viven, lo que consiste en preferir lo cierto, aunque lleve al ostracismo y acaso dificulte el acceso al mundo editorial, a buscar el brillo personal a través de la descarada mentira y el embuste.
En este sentido, el personal debería saber quienes son los que no pretenden engañarle y apoyarlos, porque su labor nos beneficia a todos. Los mentirosos pueden patalear todo lo que quieran.


domingo, 15 de febrero de 2015

A Juliana no se lo contaron todo

Se conoce que está o ha estado por Valencia y ha aprovechado para hacer uno de esos sopicaldos a los que en vez de echarles un chorrito de jerez les vierte una botella entera de nacionalismo, con el resultado de que hay que tener muchas tragaderas para que pase el producto final.
Dice que se lo han contado todo sobre lo que él llama el País Valenciano, pasándose por el forro las denominaciones oficiales, Comunidad Valenciana, e histórica, Reino de Valencia. Pero no se lo han contado todo, porque no le han dicho que si el gobierno de Camps pudo derrochar con tanta impunidad es porque no tuvo oposición. Y no la tuvo porque la izquierda valenciana fue abducida ideológicamente por el catalanismo. Si el partido socialista valenciano hubiera sido fiel al ideario que le es propio y que es tan ajeno a los nacionalismos es posible que hubiera ganado todas las elecciones celebradas hasta el momento.
Juliana lee a Aznar, pero lo lee para machacarlo luego. Aznar, Zaplana o Camps han sido nefastos, pero comparados con Pujol, Mas, Junqueras o Carod Rovira vienen a ser como hermanitas de la caridad. Cabe resaltar que entre Aznar, Pujol y Zaplana urdieron esa porquería que se llama AVL.
Dice Juliana, en ese artículo suyo tan lleno de referencias nacionalistas, en el que no ha faltado la mención a los Pastisos Catalans, que entró en una librería para comprar un libro de Ausias March. Podría haber pedido El fin del nacionalismo, de Konrad Adenauer.
Es un hecho que el Reino de Valencia fue conquistado por la Corona de Aragón, cuyo rey era Jaime I. Pero a la vista de la murga que dan los catalanistas conviene preguntarse si no hubiera sido mejor que lo conquistara Alfonso X el Sabio. Si hubiera sido así, el Siglo de Oro de las Letras Valencianas no les habría sido arrebatado a los valencianos.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Joan Fuster

Escribió, entre otras cosas, “Nosaltres els valencians”. Su propósito se advierte de inmediato: agradar a los catalanes, o, mejor dicho, a los nacionalistas catalanes. Porque del mismo modo que hay, según Fuster, altres valencians, hay otros catalanes: son los susceptibles de ser nombrados “Cerdo del Año”. El seny permite estas cosas.
Hay que dar por ciertos los datos que maneja Fuster, teniendo en cuenta que en los casos en que hay dudas se decanta por lo que más conformes ha de dejar a quienes pretende dar gusto. El problema del libro no corresponde a los datos, sino a la manera de encajarlos. Podría haberse hecho el estudio desde una perspectiva neutra, pensado en lo que hubiera sido mejor para los valencianos en cada momento. En este caso, lo más probable es que el ensayo hubiera tenido una difusión normal. Poniendo como modelo a Cataluña, la cosa cambia. Eso convierte a Joan Fuster, a los ojos de los nacionalistas catalanes, en un assagista extraordinari. Tan extraordinario que sus tesis no han servido para nada, como no sea para enredar y quizá entorpecer el desarrollo de la Comunidad Valenciana, dado que algunos lo han tomado como la biblia en pasta. Y por ahí van predicando.
Se empeña el ensayista en llamar payeses a los agricultores valencianos y eso a pesar de que reconoce que no tienen nada que ver con los genuinos payeses catalanes. Todo el tiempo se refiere al País Valenciano, no obstante haber reconocido que Jaime I lo constituyó como Reino. A Cataluña le llama el Principado. No seguir el modelo catalán, según Fuster, es malo para los valencianos, como también es malo que se sientan españoles. Pese a que tanto Cataluña, como el Reino de Valencia, el Reino Aragón y el Reino de Mallorca pertenecen a la Corona de Aragón, del Reino de Aragón se habla poco en el ensayo, y el rey pasa a ser rey catalán. Para Fuster, todo lo que hacen los catalanes está bien hecho y todo, o casi, lo que hacen los valencianos está mal. El fracaso valenciano, según él, consiste en no haber imitado en todo a Cataluña y haberse convertido en sucursal del centralismo, en lugar de formar parte de los Países Catalanes.
'El Cid contado a los niños'
'Ninfas'
'El día del juicio'
'El Palestino'
'Poesía reunida'
'Ese modo que colma'
'La vida y poesía de Miguel Hernández contada a los niños'