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jueves, 10 de julio de 2014

Podemos recauda 10 000 euros

Al parecer, este partido político ha conseguido recaudar en un periodo de tiempo muy breve. Se me ocurre pensar que quizá esas personas que con tanta facilidad han dado su dinero protestan por los recortes del gobierno.
Vivimos en un mundo lleno de contradicciones. Creo que el líder de este partido obtiene ingresos suficientes para poner la querella por sí mismo. Y por otro lado es fácil darse cuenta de que hay mucha gente que necesita imperiosamente poner una querella y no puede hacerlo por falta de dinero.
Hay muchos vídeos en los que este político habla de ETA y de los etarras y lo que dice es posible que esté dentro de lo legal, pero a mí me parecen repugnantes.
Creo que Bildu también ha amenazado con querellarse a quienes le vinculen con ETA.
Me extrañaría mucho que los militantes y votantes de Bildu firmaran el manifiesto de Covite,
Tampoco creo que lo firmen los votantes o simpatizantes de Podemos. Que alguien hubiera dado dinero para la querella y además firmara el manifiesto sería absolutamente sorprendente.
El nombre del documento que yo sí he firmado es Manifiesto Dignidad y tiene que ver, obviamente, con la banda terrorista. Habla de ETA del único modo en que debe hablarse. Ha hecho mucho mal, la condicionado la vida política de España, y la vida personal de mucha gente. Unos han tenido que ir con escolta, otros muchos han tenido que abandonar el País Vasco, etc.
Quedan cientos de crímenes de ETA por resolver y parece que hay gente interesada en facilitar la impunidad a los etarras. Incluso los hay que piden que los presos etarras salgan a la calle. O sea, pasan por encima de las víctimas y por encima de la ley. Hay gente muy egoísta que luego presume de solidaria.
Soy de la opinión de que con la cadena perpetua nos hubiéramos ahorrado muchos atentados etarras, mucha chulería etarra y mucha tomadura de pelo etarra.
 

viernes, 25 de julio de 2008

Santiago Grisolía, criticado

Cuando Santiago Grisolía, junto con un grupo de intelectuales, todos a sueldo de alguna institución oficial, emitió el dictamen en el que se recomienda no cumplir una sentencia, no lo criticó nadie. Aquí hay varias cuestiones a considerar. Si los interesados emiten un dictamen por encargo y están a sueldo de la Administración, no actúan en este caso como intelectuales. Si no se respeta la ley, en este caso una sentencia, no hay democracia. La ilegalidad la cometió el Partido Socialista y quien ha de cumplir la sentencia, y se niega a hacerlo, es el Partido Popular. Por tanto, unos y otros pecan de sectarismo y demuestran que sus convicciones democráticas son escasas.
Cuando Santiago Grisolía se muestra conforme con la Academia Valenciana de la Lengua, nadie le critica. Pero esta Academia nos cuesta mucho dinero a los valencianos, que luego falta en otros sitios, que quedan desatendidos. No hay ningún motivo para que haya que hacer este gasto, que únicamente interesa a los partidos políticos, por aquello de sus alianzas y de sus apetencias de poder. El PP perdió las elecciones en Cataluña y Francisco Camps intenta ganarse la benevolencia de los catalanes y la citada Academia le viene que ni pintada para ello. De hecho, mandó a la presidenta de la AVL a hacer unas declaraciones, muy del gusto de los catalanes, a un periódico catalán.
Y cuando sí actúa como intelectual adhiriéndose a al Manifiesto por la lengua común, puesto que lo hace por propia iniciativa, surgen las críticas por doquier. Definitivamente, las convicciones democráticas de los políticos españoles son escasas o nulas. Se puede estar a favor o en contra del manifiesto, lo que no resulta muy democrático es criticar a quienes lo firman o no lo firman. Cada uno es libre de tomar la opción que crea más conveniente. Ahora bien, quienes telefonearon al profesor y le arrancaron la confidencia de que lo había firmado sin leerlo, deberían saber lo que se dice en el
Jardín de Epicuro sobre la cuestión.

'El profesor en la trinchera'
'Bailaré claqué sobre tus sombras'
'Cuentos de la selva para los niños'
'El sueño milenario'
'El sanador de caballos'
'La cocina al desnudo'
'Educar sin gritar'
'El pequeño dictador'

viernes, 27 de junio de 2008

Sobre el manifiesto por la lengua común

La primera obligación de los políticos es cumplir las leyes, puesto que sin éstas no hay democracia. Si los poderosos hacen lo que quieren, hay que hablar de dictadura. España es un país en el que proliferan los demócratas de boquilla, quizá sea por eso por lo que nos ha costado tanto conseguir regirnos mediante un sistema democrático. Podemos darnos con un canto en los dientes, puesto que los métodos dictatoriales siguen vigentes. Son nuestros políticos quienes, en lugar de dar ejemplo y arrastrar a las gentes hacia comportamientos democráticos, se empeñan en burlarlas, en sortearlas o pasar por encima de ellas directamente. Da igual que esos políticos comulguen de manos del Papa, componiendo un gesto grave y devoto, o que alternen con obispos y cardenales, eméritos o con mando en plaza, que juren el cargo con su propia biblia particular o que lo prometan con toda solemnidad. Cuando llega la hora de actuar, se transforman y pasan a ser poderosos sin más y sólo atienden a aquellas razones que convienen a su poder, en cuestiones idiomáticas o en las que sea.
El “Manifiesto por una lengua común”, firmado por una serie de intelectuales no sometidos por medio de una nómina, es de una lógica aplastante; pero no debería haber sido necesario recurrir a estos extremos. Si los gobernantes españoles, tanto los del gobierno central, de ahora y de antes, como los autonómicos, hubieran cumplido escrupulosamente la ley y hubieran velado por los intereses de los ciudadanos, no hubiera hecho falta dar este paso. Porque a quienes se perjudica en primer lugar es a los estudiantes a los que se les niega la enseñanza en castellano. Ningún idioma tiene la culpa de que unos u otros políticos tomen decisiones inadecuadas. Está muy bien que se fomente el uso de las lenguas, de todas, porque cada una de ellas representa un modo de mirar la vida. Pero cuando el fomento de una supone menoscabo para otra, se pervierte el sistema. El español es la lengua vehicular de todos los españoles, por tanto debe ser oficial y tratada como tal en todos los lugares de España.

domingo, 3 de febrero de 2008

España va mal

Que la situación política española es grave está fuera de toda duda, por más que Zapatero cuente chistes sobre el asunto, para concluir, entre risas, que España no se rompe. No se rompe, sería necesario un terremoto gigantesco para ello, pero el odio entre los españoles de las distintas Comunidades Autónomas, ha aumentado considerablemente durante estos últimos años. La poca solidaridad que quedaba ha sido sustituida por narbona.
Antes de seguir, quisiera comentar que Luis Bouza-Brey, Profesor de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona, promueve un Manifiesto por un Gran Acuerdo Nacional,
http://www.lbouza.net/ESPANA/lb2208.htm, iniciativa que no puede merecer sino elogios, por lo que tiene de interés por el bien común. Se puede concordar con todo lo que dice, con parte o con nada, pero no se le pueden negar el interés ni los conocimientos.
Nunca debería perderse de vista que el odio no sirve para nada bueno, por tanto un acuerdo nacional siempre puede ser un buen punto de partida, puesto que deja al margen ese nocivo sentimiento. De hecho, la Transición fue posible gracias a otro acuerdo.
Determinar el momento en que España comenzó a ir mal es difícil. Según cuenta Luis Herrero en “Los que le llamábamos Adolfo”, durante la citada Transición, Rodríguez Sahagún, siendo ministro de Defensa, nombró a Alfonso Armada segundo jefe del Estado Mayor del Ejército. Fue una decisión egoísta, puesto que el ministro trató de complacer al Rey, que se lo había pedido, saltándose el conducto oficial, por lo que no tuvo en cuenta los intereses de todos, como era su obligación. De modo que si se hace un recuento de las decisiones egoístas, sectarias, interesadas, atolondradas, improvisadas, etc., es fácil llegar a la conclusión de que cada uno de los gobiernos que hemos padecido ha puesto su granito de arena para llegar a esta situación. Y lo peor es que los responsables nunca reconocerán sus errores. Uno del gobierno de Felipe González fue la brutal y precipitada expropiación de Rumasa. Del gobierno de Aznar, el apoyo a la invasión de Iraq. Pero si sólo hubieran sido esos dos los errores, no estaríamos tan mal.