Mostrando entradas con la etiqueta Roca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roca. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de octubre de 2015

Por colgar la bandera de España

Las cosas están tan mal en Cataluña que a unos vecinos de Tarragona que han colgado en su balcón la bandera de España les han metido este mensaje en el buzón de su vivienda. El mensaje está siendo difundido por DolcaCataluña.
Luego se quejan si se les dice que están como una cabra o se les llama catalufos a quienes actúan de este modo. Como se puede ver, el autor del mensaje no pone su nombre y a pesar de ello se dice educado. Y eso después de invadir la propiedad de otra persona con el fin de asustarle e incordiarle. Estas cosas no se hacen en un lugar civilizado en el que impera la ley, sino que es propio de territorios inhóspitos. Hay que aceptar el pensamiento único para ser bien acogido.
No pueden decir que esto es cosa de un individuo aislado, porque el clima que hay en Cataluña es este. Colau, Junqueras, Mas, Romeva, Roca, etc., son todos unos catalufos que pasarán a la historia como culpables del declive económico de Cataluña.
Todos los catalanes no son así, claro. Hay catalanes que tienen la cabeza sobre sus hombros y discurren correctamente. Esos catalanes pueden pensar que el resto de españoles les hemos abandonado. Tampoco es así. Puestos en ese plan, los habitantes de cualquier región de España pueden decir lo mismo. Han sido ellos, los habitantes decentes de Cataluña los que han dejado crecer al monstruo que ahora amenaza con devorarlos. Podrían haber votado a UPyD, partido al que han vuelto la espalda sistemáticamente y que era la mejor opción para frenar al nacionalismo y no lo hicieron.
Los perjudicados por la insania de Mas y quienes le empujan son casi todos los catalanes, estén de acuerdo con él o no lo estén. Hay catalanes que fomentan la locura, pero no arriesgan nada, porque pase lo que pase tienen el riñón cubierto.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Discurso irrebatible

A las 12 horas del día de hoy, en todas las capitales españolas se ha leído el siguiente manifiesto, que no puede ser rebatido con argumentos. Quienes se oponen, lo hacen de forma ridículamente visceral. En este campo se sitúan personajes como Pujol, Roca, Mas y otros muchos como ellos, de los que, por los cargos que ostentan o han ostentado, cabría esperar que tuvieran cordura y sentido del honor. Quienes les secunden adquieren la categoría de catalufos.
Al gobierno de España cabe recordarle que su obligación es cumplir y hacer cumplir la ley.
Falta decir que el mencionado ha sido promovido por la plataforma Libres e Iguales. 
En Valencia el manifiesto ha sido leído por Juan Manuel Badenas.

Sí me importa el 9-N

Ciudadanos:
Todos nosotros tenemos la suerte de vivir en un Estado de derecho. En España. Compartimos una Constitución que ampara nuestros derechos y fija nuestros deberes. Dentro de sus límites, podemos diseñar nuestro perfil político: compartirlo con otros muchos o elegir ser distintos a todos los demás. Nuestra ciudadanía no está condicionada por el lugar donde hemos nacido o vivimos, ni por nuestro origen familiar, ni por nuestros gustos culturales o ideológicos. Somos ciudadanos, es decir gobernantes, del territorio plural que gestiona nuestro Estado.
Mañana, en una de las regiones españolas, tan nuestra como el resto, se va a proceder a un acto simulado de democracia con la intención de privarnos de una parte de nuestra soberanía ciudadana y de mutilar nuestros derechos políticos.
Queremos denunciar alto y claro este atropello. Queremos seguir compartiendo con todos los ciudadanos españoles nuestra soberanía. Queremos defender este país unido ante los que pretenden su mutilación sectaria. No reconocemos legitimidad alguna a los intentos de fragmentar nuestra ciudadanía apelando a supuestos derechos preconstitucionales.
Y, por tanto, exigimos del gobierno del Estado español que defienda con firmeza nuestra ciudadanía común.
A 8 de noviembre de 2014.

miércoles, 20 de agosto de 2014

La traición de Sosa Wagner

La traición es habitual en la política española. Baste recordar que Roca fue a contarle a Solchaga las trapacerías de Pujol, y que al que fue conocido como 'El enano de Tafalla' le faltó tiempo para hacérselo saber al bergante catalán. Roca traicionó a Pujol y Solchaga a los contribuyentes honrados.
La traición es propia de patanes, y a menudo ni siquiera son conscientes de que la hacen. Un patán (o una patana) no se fija en esas cosas. Son patanes aunque tengan una inteligencia privilegiada y unos modales tan finos como aquel Francisco Fernández Ordóñez (Paco, ¿con quién nos has traicionado hoy?). Un señor (o una dama) no tiene la cara tan dura.
Es grave que los políticos no se enteren de que traicionan. Sus votantes confían en ellos. Un votante no puede confiar en un traidor.
Francisco Sosa Wagner era un perfecto desconocido y UPyD lo lanzó a la fama. Gozaba, y me consta, de toda la confianza y todo el cariño de Rosa Díez. Tenía todos los cauces del partido a su disposición para exponer lo que quisiera. Debería haberlo dicho todo dentro del partido sabiendo que se le iba a escuchar. Al menos lo hubiera hecho Rosa Díez. En el caso de que no se le hubiera dado satisfacción, o no hubiera estado de acuerdo con las respuestas que se le hubieran dado, lo correcto habría sido que renunciara a todo lo que ha conseguido gracias al partido, que se diera de baja como militante y entonces hablara.
Pero publicar un artículo exponiendo un criterio contrario al oficial sobre un asunto concreto y denunciar al mismo tiempo supuestas prácticas autoritarias puede considerarse como una traición doble.
Cabe la posibilidad, al menos teórica, de que Sosa Wagner esté en lo cierto, pero el procedimiento que ha elegido es el propio de los traidores.