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sábado, 7 de julio de 2018

San Fermín, esa fiesta, esa tradición

Se ha fomentado la creencia, por parte de políticos interesados contaminados total o parcialmente por el nacionalismo, de que todo lo que puede ser considerado tradición es sagrado y, por tanto, intocable.
De hecho, el impresentable Serafín Castellano quiso institucionalizar esa fea y salvaje costumbre de los toros en la calle y llegó a afirmar que prohibir los toros en la calle sería como prohibir el encierro de San Fermín. Pues claro, es que no tiene sentido ninguna de las dos cosas. Habría que prohibirlas.
Correr delante de los toros sin ninguna necesidad es un entretenimiento pueril, sumamente peligroso y por pertenecer al género de la tontería de fácil contagio.
Todos los años mueren unas cuantas personas en estas fiestas que no tienen nada de civilizadas, aunque se lleven a cabo en entornos de la civilización. Esto creo que es motivo más que suficiente para no participar, ni siquiera como espectador, para no ser cómplice de una de esas tradiciones aberrantes que conviene que desaparezcan.
Pero Serafín Castellano no es el único representante de la clase política que induce a dudar de que tenga cerebro. En Pamplona hay un alcalde que todavía va más allá. La duda no es si tiene seso en las oquedades en que debía estar, sino si habrá florecido en ellas alguna planta alucinógena. El individuo, que responde al nombre de Asirón, pretende eliminar las corridas y dejar los encierros. Se entiende que le gusta ver sangre humana, quizá por añoranza de los tiempos en que ETA derramaba tanta. Creo que Bildu todavía no ha condenado a la banda terrorista.
En las plazas, son profesionales los que se enfrentan a los toros. El riesgo de cogida siempre existe, pero es infinitamente menor que en la calle, en donde corren aficionados cuyo desconocimiento de los toros además puede ser mayúsculo. Cualquiera se puede lanzar, sin que se sepa si lleva una copa de más. Correr delante de los toros no es una muestra de valor.

lunes, 10 de febrero de 2014

Alberto Fabra, el supuesto azote de la corrupción

En España se rinde culto al poder, quizá porque desde siempre los poderosos lo han tenido muy fácil frente a los demás. Aquí se presenta alguien con una gorra y la gente se apresta a obedecer, por lo que pueda pasar si no se hace.
De modo que este Fabra, al que en Castellón llaman el bueno, pero no porque sea bueno, sino para distinguirlo del otro, que parece peor, al ser elegido por el dedo para sustituir a Camps y ser consciente de que las sospechas de corrupción empiezan a mosquear a los votantes dijo que acabaría con ella. Lo dijo, pero quizá pensando en que al jefe se le cree todo lo que dice y en que, dueño de la maquinaria del poder, conseguiría hacer que las cosas parecieran así.
Pero la gente ya se fija más que antes y no ha gustado mucho que convierta a Serafín Castellano en su mano derecha, ni que le haya puesto coche, conductor y secretaria a Francisco Camps.
Ahora hay una querella de Manos Limpias contra Esther Pastor Tomás, cuya carrera en la Generalidad Valenciana está siendo fulgurante, por haber pagado con dinero público una larga serie de compras que supuestamente tenían destino privado.
El tal azote de la corrupción, ese señor que pretende que los valencianos confiamos confiemos en él, en lugar de pedirle a la querellada que dimita, cosa que ocurre en Gran Bretaña por asuntos mucho menos importantes, lo que ha hecho es ponerse a investigar quién o quiénes han dado esos datos a Manos Limpias. Pero es que, además, la investigación la llevan a cabo funcionarios de la Generalidad, que deberían estar trabajando en asuntos que benefician a los ciudadanos.
Lo que le preocupa a Fabra 'el bueno' no es que se hayan gastado fondos públicos para asuntos privados, sino que el dato haya salido a la luz pública. Ya sólo falta que Rajoy lo ponga como ejemplo, como antes puso a Camps.

miércoles, 22 de enero de 2014

El 'gracioso' topo de la Generalidad valenciana

Lo de gracioso va entrecomillado porque se trata del dinero de los contribuyentes. Lo que hace el topo es difundir algunos usos de ese dinero.
Por ejemplo, hay una persona que facturó 8000 euros de móvil en un mes, pagados íntegramente por los contribuyentes.
Lo que ha hecho la Generalidad, en lugar de justificar esos gastos, cosa que ha hecho pero de forma genérica y de malos modos, es ponerse a buscar al topo. No sé si lo encontrarán, ni con qué plan B cuenta el citado para el caso de que lo descubran.
Hubo uno en Barcelona que antes de la boda de Urdangarín dio a conocer que éste llevaba años sin pagar sus deudas con la Administración. No había modo de que lo descubrieran, pero sí que dieron con el ordenador del que había salido los datos y se basaron en eso para despedir a la persona que lo tenía asignado. Urdangarín pagó sus deudas, pero visto lo visto esta información habría que darla por no confirmada del todo. O sea, las deudas fueron saldadas, pero...
La Generalidad dice que es normal que se compren pechugas de pollo, entrecots o alcachofas en aceite. Niega que luego se lo lleve alguien a casa.
Lo que ocurre es que de este chico puesto a dedo para sustituir a nefasto Camps, que sigue con secretaria, coche y conductor a cargo de los contribuyentes, cada vez se fía menos gente. No hay más que fijarse en la gente de la que se rodea, ya no Esther Pastor, sino en el mismísimo Serafín Castellano, por ejemplo. Un caso raro. Nombrado por Zaplana, sobrevivió en el gobierno del citado Camps, que se quitó de en medio a todos los zaplanistas. Y ahora, siendo campsista, medra con Fabra. Lo de Esther Pastor es más fácil de entender.

viernes, 19 de julio de 2013

El Tribunal Supremo ha archivado la causa contra Pepiño

Hay quien se ha alegrado por ello, aparte del propio interesado, claro. Se trata de gentes de la izquierda que creen que dicha medida disgusta al PP. No es cierto. Como mucho, puede disgustar a algunos simpatizantes del PP.
A los políticos les tiene que haber sentado muy bien. Lo que ha dicho el Tribunal Supremo es que lo que hizo Pepiño no es delito. Las leyes las hacen los políticos, que, además, controlan el Poder Judicial. Todo lo que hagan ellos está bien hecho, y ya se ve que hay muy pocos políticos en cárcel. Y eso que el país está hecho unos zorros, como bien cuenta Enrique Arias Vega en su artículo La balcanización de España. Cada día aumenta el número de ciudadanos arruinados, pero no por ello disminuye el número de chorradas que dicen y hacen los políticos, que se sienten impunes hagan lo que hagan.
El conocido jurista Bernardo del Rosal, que fue Síndico de Agravios de la Comunidad Valencia, pidió la dimisión de Serafín Castellano, por llevar a cabo actividades parecidas a las de Pepiño. Vino a decir que lo que estaba en juego era "un descrédito y un descreimiento en la política y en los políticos que, a medio o largo plazo, puede poner en riesgo el propio sistema democrático".
Lo que ocurre es que en esta España en la que vivimos, y nos jugamos los cuartos que, salvo los oligarcas, perdemos irremediablemente, el sectarismo tiene un papel importante y juega a favor de esos que no pierden nunca.
Lo que debería importarnos es que hubiera una legislación que castigara el delito y que la ley triunfara siempre.
Los mismos que protestaron cuando Camps fue absuelto aplauden ahora que Pepiño se haya ido de rositas. Personalmente, creo que los dos han hecho mucho mal, porque manejaron mucho dinero público y no lo hicieron del modo más aceptable para los contribuyentes.
 

martes, 12 de junio de 2012

España no es Estados Unidos

A los gobernantes de Estados Unidos no se les ocurriría negarse a mostrar un contrato o una factura, por insignificantes que fueran, al congresista que las pidiera. En Estados Unidos el dinero de los impuestos tiene un carácter casi sagrado, al contrario de lo que ocurre en España, en donde se ha llegado a decir, por parte de algún miembro del gobierno de ese momento, que el dinero público no es de nadie.
Lo dijo Carmen Calvo, pero lo piensan muchos. Y actúan consecuentemente con. En lo que respecta a la Comunidad Valenciana, que es en la que vivo, se nos ha dicho, por activa y por pasiva, que la Fórmula 1 deja beneficios. Pero está por ver que se enseñen los contratos y las cuentas.
En el mismo sentido, cabe apuntar que el socialista Ignacio Subías pide que se le muestre el expediente completo de unas obras que realizó la empresa Construcciones Taroncher y Asociados, S.L., cuyo dueño es amigo de Serafín Castellano, ese Conseller que siempre acaba convirtiéndose en el favorito de todos los presidentes de la CV del PP. Se conoce que cuenta entre sus habilidades con una que no teniendo que ver con la valía personal viene muy bien para hacer carrera en España.
Quien tiene que mostrar el expediente es el Conseller de Sanidad, no el propio Serafín Castellano, pero escama que no esté toda la documentación de cualquier Administración española a disposición de quienes la quieran consultar.
Cuando al propio Serafín Castellano se le pidió en las Cortes Valencianas que dimitiera, dado lo escandaloso que resulta que casi todo el dinero que gana la citada constructora proceda de contratos a dedo de la Generalidad, respondió que es todo legal y que quien no lo crea así puede acudir a los Tribunales.
Las leyes las hacen los políticos y ya se ve que los españoles no se chupan el dedo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El Ratón asesino

La última vez que vi un festejo de esos aún vivía Franco. Fue en un pueblo de mil habitantes, y quizá hasta de quinientos. Lo único que recuerdo es que nos agolpábamos muchos tras una de esas barreras hechas con vigas en horizontal atadas a otras puestas en vertical y sujetas a la pared, con las que se cerraban las calles para que el toro no pudiera salir del recinto. Estábamos tras la barrera tratando de ver lo que ocurría en la plaza, pero dos ingleses que se habían sentado en la viga superior, y que se lo estaban pasando en grande, nos lo impedían.
En un momento dado, el toro vino a la carrera hacia donde estábamos y en ese momento un anciano que estaba tras los ingleses les dio un manotazo en el culo y los tiro al suelo. Ellos, con el toro a pocos metros, treparon por la barrera a gran velocidad y se fueron.
Poca idea puedo tener, pues, de cómo se desarrollan en la actualidad los toros en la calle. Lo que sí que sé es la respuesta que me dan quienes participan en ellos: les sirve para descargar adrenalina. Hay, quizá, otra excusa: es “tradición”. Como si todo lo tradicional fuera sagrado. Si no se hubiera suprimido una larga serie de “tradiciones”, mal estaríamos.
La madre del joven muerto por el toro lamenta que la policía no impidiera el paso a su hijo a la plaza. Ignoro si es posible controlar a todos los que participan en la fiesta. Alfonso Rus pide que no se vuelva a contratar a ese animal. ¡Menudo talento el de Rus! Lo que debe de pensar el toro, cuando se ve en la plaza, es que ya está, de nuevo, rodeado de salvajes.
Serafín Castellano, el titular de Gobernación afirma que la ley que regula estos espectáculos es muy eficiente, pero que profundizará en ella para intentar hacerla más efectiva. No consta que ninguno tenga cargo de conciencia por no haberse atrevido a prohibir los toros en la calle y por ese motivo hay un muerto más.

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'

viernes, 17 de septiembre de 2010

Lo de los bous en Valencia

Iba a poner que anda el gobierno valenciano tan endeudado como los demás, pero no, el gobierno valenciano, o sea sus componentes, no está endeudado; quienes lo estamos somos los ciudadanos, obviamente porque así lo ha decidido el gobierno valenciano. La Comunidad Valenciana está tan endeudada como todas las demás y como España misma, en un alarde de incompetencia e irresponsabilidad de sus dirigentes.
Ellos tienen el futuro asegurado, de modo que no les importa arriesgar el de los ciudadanos, que tampoco han sacado ningún provecho de tanta deuda, y ahí están las cifras del paro, desorbitadas incluso en el caso de que no se cuente entre ellos a los que están sirviendo a la patria haciendo cursillos de formación, para desmentir a los cantamañanas que se empeñen en aducir que la endeudamiento se debe a la intención de servir a los españoles.
Los empresarios valencianos quieren que la Generalidad les pague lo que les debe y entonces Camps ha reunido a unos cuantos de ellos en su despacho para venderles humo. Ellos se han hecho la foto con el Molt Honorable President, y además de la foto se habrán hecho el ánimo de que hay que aguantar. Se les pagará cuando se pueda.
En estas, llega el genial Serafín Castellano, tropecientos años de conceller, ahí queda eso, y decide dar una lección al Parlamento catalán, instituyendo el Día del Toro en la Comunidad Valenciana, en cuyo primer acto se leerá un manifiesto en defensa de la Fiesta. Entre los actos, habrá exhibiciones de “bou embolat”, “bou en soga” y “bous al carrer”. Debería ser Francisco Camps quien parase esta locura, pero no lo hará, porque es muy populista y lo que les importa a nuestros políticos de hoy es recoger votos del modo que sea. En el caso de la salvajada esa de los toros en la calle, en todas sus modalidades, los políticos se apoyan en la tradición, y la escriben con mayúscula, cuando en realidad es una traición a quienes esperan algo más.

'Hablar sin palabras'
'Los tiburones han muerto'
'El Cid contado a los niños'
'Ninfas'
'El día del juicio'
'El Palestino'
'Poesía reunida'
'Ese modo que colma'