Ella empezó mucho antes de que existiera
Podemos y su estilo, como todo el mundo sabe, consistía en montar
numeritos y vestir camisetas en las que van impresas leyendas
reivindicativas o con acusaciones hacia alguien.
Ya se ha visto que este modo de proceder,
apoyado en una sumisión total al catalanismo, tan generoso siempre
con todos los que sirven a su causa, le ha proporcionado buenos
rendimientos. Ha conseguido unas responsabilidades que están muy por
encima de sus capacidades, lo cual es malo para los ciudadanos, que
han de sufrir las consecuencias de su incompetencia y también de
sus servidumbres, pero bueno para ella, que percibe unos emolumentos
considerables gracias a ese desparpajo suyo.
Los podemitas, hacen lo mismo y las
consecuencias para los ciudadanos son idénticas. Resulta curioso,
por no decir otra cosa, que siendo de extrema izquierda apoyen a una
ideología de derechas, como es el nacionalismo. Por supuesto que en
el caso de que los de Podemos lograsen el poder, y tampoco sería
estrictamente quien lo lograra, sino que lo haría el coletas, líder
máximo, al estilo Chávez, implantaría una dictadura lo más
rápidamente que pudiera y todo quedaría bajo su control. Esto es lo
que se desprende de sus actos, de sus palabras y de sus maneras.
Se trata de conseguir todos los apoyos
que pueda y un número suficiente de votos para tomar el poder y no
soltarlo ya jamás.
Los podemitas intentan chupar cámara por
todos los medios posibles y si está Macri protestan por los presos
políticos de Argentina. Su desfachatez es galopante, puesto que
estos supuestos defensores de los homosexuales jamás harán una sola
protesta por los ahorcamientos de homosexuales en Irán. Al coletas
no le gusta que los ahorquen, pero no protesta. Tampoco le gusta que
en Venezuela haya presos políticos, pero si le sacan a relucir el
asunto desvía la conversación. No se le conoce idea buena.