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domingo, 18 de diciembre de 2016

El lapsus de Rajoy

No es el único, claro, pero los demás, salvo que se me haya escapado alguno, no tienen la consistencia de este que se refiere a las próximas elecciones.
Y es que algunos parecen creer que una vez resuelto el problema de no aparecer ante la opinión pública como los responsables de que se llegara a unas terceras elecciones ya pueden volver a las andadas.
El PSOE sintiendo en sus carnes el mordisco del nacionalismo, al que le abrió la puerta al inicio de la democracia y no ha cesado de crecer en su interior, y ahora, definitivamente huérfano de ideología, reconoce que su discurso se basa en el odio, exactamente igual que el de los nacionalistas, pero Alfonso Guerra dice que bien, pero que hay que poner algo más, olvidando que ese algo más ya estaba, y es la cara forrada de piel de vaqueta, también presente desde sus inicios. En el PSOE hay elementos que no deberían estar en el partido, bien por su cercanía a ETA, bien a los secesionistas catalanes.
Lo de recuperar lo que debió ser su esencia y no lo ha sido nunca no está en la agenda del partido; sí lo está lo de culpar a Franco de lo que el propio PSOE hace mal. Susanita también patina que es un primor.
Ciudadanos tiene un caudillo que pide primarias a los demás, y también unos cuantos caraduras en su seno. La auténtica transversalidad de la política española es la cara dura.
A Rajoy le convenían unas terceras elecciones y también le conviene adelantarlas ahora. Sus rivales consiguieron evitar que se llegara a esas terceras, pero si ahora se duermen en los laureles le darán pie para que se decida a adelantarlas. De modo que les conviene ir haciéndose a la idea de que lo primero es contribuir a la gobernación. Luego de eso, si consiguen que funcione, ya pueden pensar en otras cosas.


lunes, 7 de abril de 2014

Navarro, Mas y Rubalcaba

En un artículo de Federico Castaño, publicado en Vozpópuli, hay un foto de GTRES en la que figuran Pere Navarro y Artur Mas, que se estrechan la mano, en presencia de Alfredo Pérez Rubalcaba.
El gesto de Pere Navarro, este socialista que también es nacionalista, o viceversa, es muy parecido al de Alberto Fabra, personaje al que veo un tanto pánfilo, pero que se ve que no lo es tanto. Más bien va a la suyita, algo así como lo que decían del Caudillo cuando aún estaba lejos de serlo: Franquito es un cuquito que va a lo suyito. Pues estos igual. Dicen que el socialismo pretender redistribuir la renta, para mejorar la vida de los pobres, pero lo que hacen es defender los intereses de los oligarcas catalanes. Está Mas gastándose el dinero en lo que le sale de los cojones, en lugar de atender a quienes sufren y va el socialista este y se ofrece a apoyarle.
La sonrisa de Pere Navarro no es franca, es la sonrisa pánfila de quien quiere parecer bueno.
Artur Mas le estrecha la mano con cara de aparente satisfacción, pero tiene la mirada baja. Pere Navarro le mira a los ojos, ingenuo, porque el socialismo catalán va cuesta abajo, pero él no devuelve la mirada. No quiere demostrar a los suyos tanta camaradería con quien debería ser, por lógica, su más encarnizado enemigo político. Cabe la posibilidad de que Artur Mas ya sepa que los niños catalanes del futuro estudiarán en los libros de historia que hizo mucho daño a Cataluña. Quizá lo sepa, o acaso piense lo contrario. Ni siquiera es seguro de que sea consciente de que ha armado un lío de tal magnitud, ayudado sobre todo por Zapatero, Rajoy y Rubalcaba, que solucionarlo nos costará sangre sudor y lágrimas.
Alfredo Pérez Rubalcaba aparece en la foto como avergonzado. No mira a Pere Navarro, ni tampoco mira a Artur Mas. Y el número de parados excede en mucho lo tolerable, pero lo que les importa a estos tres señores es otra cosa.

martes, 8 de septiembre de 2009

Oliver Stone hace el ridículo

Se le preguntó a Oliver Stone por el lado oscuro de Hugo Chávez y respondió lo siguiente: "Pues claro, todos tenemos un lado oscuro, pero ¿por qué debería interesarme si está haciendo tantas cosas bien?" Mediante esa respuesta viene a demostrar el cineasta lo poco que le importa la justicia. En estas condiciones su película no merece ningún crédito y no es probable que yo la vea jamás.
Si no le interesa ver el lado oscuro, su visión de lo que él llama lado bueno no puede ser sino parcial e interesada. El lado oscuro proporciona dolor y sufrimiento; significa también que se usa el dinero de los venezolanos para asuntos que no son del interés de éstos; el lado oscuro significa compadreo con las FARC.
Empeñarse en decir que hace cosas bien y que las que hace mal no le interesan es como decir que Stalin hizo cosas bien. Si se presenta una opinión al público ha de hacerse de modo objetivo, explicando por qué está bien lo que se califica de este modo. Y desde luego, no se puede olvidar el lado oscuro. Hay que analizar concienzudamente los pros y los contras y presentarlo de modo imparcial. Sin embargo, lo de Oliver Stone parece pura propaganda. Habrá que pensar que gratuita. Porque ya sabemos que Chávez no tiene vergüenza, pero dinero sí.
También se atrevió a decir el propagandista del caudillo venezolano que a quien debemos decirle que calle es al Rey, con lo que demuestra de nuevo su poco respeto por la ortodoxia y la verdad. El Rey pidió a Chávez que callara porque quien tenía la obligación de hacerlo no se atrevió. Hugo Chávez es como uno de esos enriquecidos sin clase, ni escrúpulos, ni fundamentos, que lo arrolla todo con su prepotencia y su actitud en aquel momento no tiene defensa.