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lunes, 24 de septiembre de 2012

A González Pons le toca una serpiente

Le gusta tanto salir en los medios que cualquier suceso que contribuya a ello debe de considerarlo como un premio en alguna rifa o sorteo.
En la política española hay muchos sociópatas, no afirmo y ni siquiera insinúo que Esteban González Pons lo sea, y mucha gente infantil a la que le gusta mucho salir en la tele. Lo de los sociópatas se debe a un mero cálculo: Su número oscila entre el uno y el tres por ciento de la población y acuden todos a dónde pueden lograr poder. Lo de la gente infantil se debe a la mera observación y al hecho de que para medrar en la política española sólo se necesite saber hacer la pelota.
En lo que respecta al personaje de hoy, tan satisfecho como puede imaginarse de que apareciera una serpiente en su balcón, ignoro si alguna vez ha dicho algo de provecho. No alumbra ideas, sino titulares de prensa. Quizá el más sonado fue aquel en el que manifestó que iba a hacer un urbanismo sandía, verde por fuera y rojo por dentro. Y se quedó tan ancho y satisfecho. (Pobre serpiente. Se metió en la boca del lobo. Afortunadamente para ella no la cazó su anfitrión, sino que pidió refuerzos y allá que fueron los de alguna brigada especial.) De la sandía ni se acuerda y del urbanismo no queda ni señal. Ni siquiera el señorito Camps está por ahí ya, sino viviendo de renta.
Últimamente, González Pons, que quiere que se hable de él, y en ello estamos, y probablemente no le importa si es bien o mal, ofendió a las víctimas del terrorismo, y al resto de españoles que pagamos impuestos, al afirmar que se le revuelven las tripas por el hecho de que suelten a un etarra, pero que es la ley.
Es uno de los responsables de la AVL, que tanto dinero nos cuesta y tan innecesaria es.

'La amante imperfecta' 
'De Laura y otras muertes' 
'Hasta los cuervos picotean las cerezas' 
'La energía después de Fukushima' 
'Limones dulces' 
'Ocurrió en Valencia' 
'Los invitados de la princesa' 
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños' 

domingo, 28 de agosto de 2011

González Pons pide un gesto a los ricos

Fiel a su constante búsqueda de titulares, Esteban González Pons ha pedido a los ricos españoles que emulen a los franceses y exijan que les suban los impuestos. Lo que ocurre con el actual vicesecretario de Comunicación del PP es que una vez que ha visto reproducidas sus palabras en letras grandes en los periódicos se olvida de ellas, porque ya su cerebro está buscando nuevos titulares.
Uno de los que más impacto causó fue el que lanzó a los vientos al ser nombrado consejero de Urbanismo de la Comunidad Valenciana y se estrenó diciendo que iba a hacer un urbanismo sandía, verde por fuera y rojo por dentro. Es decir, no tiene freno, con tal de llamar la atención dice lo que se le ocurre. Con respecto al próximo gobierno de Rajoy, que aparentemente se avecina de un modo imparable, este político valenciano puede ser un buen termómetro. Si lo nombran ministro de cuota, es decir, si lo utilizan como florero, se le pueden dar cien días de plazo al nuevo gobierno; si le dan un ministerio importante, se puede dar por perdida toda esperanza: no saldremos de la crisis, al menos, no de un modo inmediato; si lo nombran jefe de negociado del ministerio de la Presidencia, hay que cantar el alirón y permitir que se desborde el optimismo: se habrá impuesto el sentido común en el nuevo gobierno.
Como bien sabe Esteban González Pons, los ricos españoles, entre los que se ha movido toda su vida, hacen lo que quieren (en comparación con los pobres), igual que los franceses, aunque éstos un poco menos, como lo prueba el hecho de que espontáneamente hayan exigido que les suban los impuestos, porque saben que con ello saldrán ganando, pues se trata de salvar el sistema. Los españoles piden que reduzcan sueldos, a los pobres, claro, que se recorten prestaciones sociales, que se haga trabajar más horas a los trabajadores. Los ricos españoles no le van a hacer caso, pero él ya tiene el titular que quería.

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'


martes, 24 de agosto de 2010

Corbacho ataca, ¡peligro!

Fueron bastantes los trabajadores que se mostraron inquietos ante la deriva que tomaban sus empresas en pleno auge de la burbuja inmobiliaria. Obviamente, no tenían ninguna culpa de que los responsables de sus empresas arriesgaran tanto en su intento de ganar más y más.
Hay que recordar que la clase política, especialmente la clase política que tenía que ver con la burbuja inmobiliaria, ministra de la Vivienda, consejeros autonómicos de la vivienda, concejalías de Urbanismo, estuvieron hasta el último momento en que fue posible, o sea, hasta que ni siquiera Zapatero pudo negar la crisis, fomentando la construcción y recomendando a los ciudadanos que compraran viviendas. Y estalló la burbuja y quienes pagaron las consecuencias fueron quienes menos culpa tenían. Los trabajadores, muchos de los cuales fueron despedidos; y los que se quedaron han de trabajar mucho más que antes, en el intento de no ser los elegidos en la próxima ronda de despidos.
No pagaron las consecuencias los políticos que fomentaban la burbuja, sin tener en cuenta que iba a explotar. Ellos sabrán por qué. Lo cierto es que la clase política, pese a que la Administración española es sumamente onerosa y de un tamaño desorbitado, ha eludido por completo la crisis. Tampoco han pagado las consecuencias los responsables de las entidades financieras que mandaban miles de folletos publicitarios tentando a sus destinatarios a endeudarse mucho más de lo aconsejable. La cuerda se rompió por el lado débil, como siempre. Y ahora los trabajadores están más desprotegidos que nunca y ahora encima se les trata de culpar de la crisis, por no encontrar trabajo. No se puede encontrar lo que no hay. La clase política y la clase empresarial se han volcado con el ladrillo. Olvidaron el I+D. Como consecuencia del desplome del negocio inmobiliario, ni siquiera es posible pensar en el autoempleo. Muchos pequeños negocios familiares que llevaban decenios funcionando tuvieron que cerrar.
Corbacho no quiere pagar a determinados parados. Corbacho aprieta más la soga puesta en torno al cuello de quienes menos culpa tienen.

'El Palestino'
'Poesía reunida'
'Ese modo que colma'
'La vida y poesía de Miguel Hernández contada a los niños'
'Red de mentiras'
'La esposa del Rey de las Curvas'
'Los Borgia'
'La ciudad desplazada'

jueves, 12 de febrero de 2009

La UE contra el urbanismo español

Como suele decirse, de aquellos polvos vienen estos lodos. Hubo un tiempo en que el partido socialista dominaba totalmente la Comunidad Valencia. Gobernaba en la Generalidad y en los ayuntamientos y ese dominio tenía visos de ser perenne. Fueron ellos mismos, los socialistas, quienes se empeñaron en perder, ya que en lugar de servidores del pueblo se consideran conductores. Los populares padecen del mismo mal, pero el camino por el que conducen a los valencianos resulta más suave para éstos.
Lo cierto es que el partido socialista, lejos de hacer autocrítica y acomodarse al gusto de los ciudadanos, intenta desacreditar a los partidos rivales, aunque con ello perjudique a los ciudadanos. Siguiendo esta estrategia ha denunciado repetidas veces al “urbanismo salvaje” valenciano, no el de otros sitios, en la UE. El partido socialista podría haber puesto orden en los ayuntamientos que presidía y sobre todo debería haber propuesto medidas contra la corrupción y la exagerada fiebre urbanizadora. Ahora, la UE ha emitido un devastador informe contra el urbanismo español, lo que puede causar graves perjuicios a la campaña turística.
Independientemente del daño que ese informe puede causar a España, hay que considerar el daño que el propio urbanismo ha venido causando ininterrumpidamente, desde hace mucho y que, evidentemente, nadie se ha propuesto atajar. En la estupenda novela de Rafael Chirbes,
Crematorio, se da cuenta cabal de la situación y sus consecuencias. Pero antes de que se publicara esa novela ya había, a disposición de quien lo quisiera leer, un informe de José Luis Luri, extraído de la vida real, de un lugar no muy alejado de aquel en el que reside Chirbes.
Gentes que venden terrenos a muy bajo precio y aun piensan que hacen un gran negocio, puesto que desconocen la finalidad por la que se les ha comprado. Extranjeros que venden a sus compatriotas parcelas y construcciones sin base legal. Parajes que cambian súbitamente su aspecto. Y todo a la vista, porque obviamente estas cosas no se pueden esconder. Y quienes mejor conocen todo lo que ha venido sucediendo, sin necesidad de acudir a la literatura, son los políticos. La moraleja de todo esto es que los ciudadanos hemos salido perdiendo y quienes se han enriquecido indebidamente reciben tratamiento de señores.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Corrupción en España

Acaso, lo más importante no sea que España haya caído tres puestos en la lista de los países menos corruptos del mundo, habiendo pasado del puesto 25, ya de por sí muy bajo, al puesto 28, igualado con Qatar y San Vicente y las Granadinas, sino la actitud con la que encara las cosas la clase política.
Es cierto que no se trata de la corrupción real que padecemos, sino de la percepción, pero una cosa va relacionada con otra. Si no hubiera corrupción, no se podría percibir. Los responsables directos de la corrupción son, por acción o por omisión, los políticos. En España, además, esta corrupción ha generado la crisis, puesto que independientemente de que haya estallado en Estados Unidos, por un motivo concreto, a nadie le cabe ninguna duda a estas horas de que el ritmo al que se construía en España era insostenible. Y es al sector urbanístico al que se le achaca la mayor parte de la culpa de la corrupción.
Este asunto no carece de importancia, puesto que hace que decrezca la inversión extranjera. La crisis española, generada por los corruptos, la pagarán de su bolsillo quienes menos culpa tienen, los que no han adquirido ningún bien incurriendo en excesivos riesgos, los que tampoco han gastado ni más ni menos de lo que solían hacer anteriormente y han pagado a Hacienda de acuerdo con lo que establecen las leyes. Han contribuido involuntariamente a la crisis quienes sucumbieron a los cantos de sirena y se embarcaron en préstamos o créditos muy azarosos, mediante los que supuestamente iban a cumplir sus sueños, que se han convertido en pesadillas.
Y quienes no tienen intención de pagar la crisis son quienes la han generado, los ayuntamientos, a través de la concejalía de Urbanismo, los distintos gobiernos autónomos españoles y sobre todo el de España, quienes se han enriquecido especulando y los promotores ocasionales.
La disminución de la inversión extranjera en España, por culpa de la corrupción, es otro golpe más a los bolsillos de quienes no tienen ninguna culpa o si tienen alguna es por haber creído en las promesas.

lunes, 28 de julio de 2008

Hacienda somos todos

O eso nos dicen. Pero si la frase obedeciera a la realidad nadie querría ser concejal de Urbanismo. Si Hacienda vigilara los aumentos de patrimonio de los políticos y exigiera la oportuna justificación en cada caso que se diera, esa concejalía dejaría de tener interés y sólo interesaría a personas con capacidad técnica y visión de futuro. Aunque también cabe apuntar que también los hay que han aprovechado su paso por esa concejalía para hacer amistad con todos los constructores que han podido y luego se han hecho constructores ellos también. Alguno ha sabido conseguir en esta tesitura las mejores esquinas de su ciudad.
Se sabe que Hacienda vigila a los pobres. Si alguno olvida poner los 80 ó 100 euros que cobró por un trabajo aislado, catorce o quince meses antes, recibirá la nota de Hacienda. A veces, Hacienda lleva a algún poderoso ante los tribunales y enseguida se nota que el esfuerzo que ha tenido que hacer en este caso es enorme. Y en este caso sí que Hacienda somos todos, puesto que la investigación la hemos pagado los contribuyentes, como también el juicio que viene a continuación, en el que, por lo regular, el poderoso sale absuelto. La justicia no goza de mucho crédito en España. Cuando el poderoso ha caído en desgracia, las pruebas que maneja la justicia pueden ser insoslayables, o eso parece. Hay investigaciones que no acaban nunca, otras que no se hacen y muchas las que prescriben.
Luis Fernando Cartagena está imputado en un caso relacionado con unas cesiones de crédito. Ni se conoce ni se investiga la procedencia del dinero invertido. Pero no termina ahí la cosa. Según se revela en una
entrevista que publica Cinco Días, 57000 pymes escapan al control fiscal. Las sociedades que facturan entre 1,8 y 6 millones quedan fuera del control de Hacienda, dado que los subinspectores vigilan a los que facturan menos de la cifra más baja y los inspectores a los que sobrepasan la mayor. Además, resulta que Hacienda sólo recauda una quinta parte de la deuda, que la Aduana es un coladero y que en el caso Liechtenstein se ha tardado cuatro meses en poner manos a la obra, dando tiempo con ello a que los implicados enmascaren su situación.

viernes, 2 de mayo de 2008

La compraventa de viviendas

Sé de un pueblo de la Comunidad Valenciana cuyo número de habitantes antes de la invasión turística era de 3000 habitantes, en números redondos y con un margen de error del cuarenta por ciento. No hace mucho me informaron de que el número de empleados del ayuntamiento ascendía a 700, entre asesores y demás, y creo que incluso me dijeron que su sueldo medio era de 3000 euros. La construcción se conoce que da para mucho. Supongamos que el pueblo tiene una calle o avenida dedicada a Gabriel Miró y que éste sale de su tumba y se da una vueltecita por allí. Pues pensaría que le estaban tomando el pelo y volvería enojado a su tumba.
Es casi seguro que en otros pueblos se ha hecho peor. Pero de ahí a que se cuando se habla de urbanismo depredador se mire a la Comunidad Valenciana media un abismo. El desmadre ha sido general y el hecho de que se hayan dejado correr tanto las cosas, sin tener en cuenta que al estallar la crisis se perjudicaría gravemente a los más débiles, resulta, cuanto menos, sospechoso.
Pero aunque las voces interesadas señalen hacia los lugares que les interesan, luego vienen los
datos y éstos dicen que en donde más decrece la compraventa de viviendas es en Cataluña y en el País Vasco, lo que viene a explicar que esas comunidades se ha venido construyendo mucho más de lo necesario. O sea, en las dos autonomías más nacionalistas. El recuerdo del tres por ciento viene al encuentro de estos datos. Y con él una duda: ¿Pone la justicia el mismo interés en destapar la corrupción en estos sitios que en otros?
Hay otro
dato que añadir: La población de Barcelona se ha duplicado durante los últimos cincuenta años, pero el suelo urbanizado ha crecido considerablemente más. Creo que se puede decir, con total justicia, que los nacionalistas son unidireccionales, mientras miran lo que les interesa, desatienden lo demás.

'Lágrimas por una medalla'

'Nada es lo que parece'

'El libro de los amores ridículos'

'La lógica oculta de la vida'

'Enciclopedia Brain Trainer'

'Contra los políticos'

'Un trastorno propio de este país'

'Guerrilleros'