martes, 7 de diciembre de 2010

Ceuta, Melilla y la ONU

Tenemos un gobierno que no vacila ante los indefensos, sean parados, pensionistas o funcionarios. En lo que se refiere al asesinato de José Couso, se arruga. Quien salga al extranjero ya sabe que en caso de que tenga problemas puede que el gobierno español le ayude y puede que no.
Con Marruecos, el gobierno español también se arruga. Tiene todo a favor, la historia y la legislación internacional, para exigir a la ONU que ponga en su sitio a Marruecos. La ONU (sus mandatarios se entiende), que se la cogía con papel de fumar para tratar con Franco, permite toda sería desmanes al brutal Mohamed, todo porque éste se lleva bien con Sarkozy y Obama. Pero por muy bien que se lleve con ellos la ley está por encima, y lo que la ley dice es que está ocupando ilegalmente el Sahara. Ilegal y brutalmente, con asesinatos, torturas y detenciones, que deberían calificarse como secuestros, incluidos. Y, ahora, envalentonado por la impunidad con que se mueve quiere dar una nueva vuelta de tuerca, exigiendo Ceuta y Melilla. Con toda la cara dura, además, exige que se investiguen los crímenes de la época colonial.
Lo que debería hacer la ONU es investigar los crímenes de la época actual en el territorio marroquí y sobre todo en el del Sahara, que ocupa ilegalmente. Crímenes y desmanes de todo tipo. El gobierno marroquí trata de vincular a los saharauis con Al Qaeda, pero hay que tener mala voluntad para creer lo que diga un gobierno terrorista que lo único que pretende es que le den carta blanca para proseguir con sus abusos.
Alguien del gobierno español, con autoridad y capacidad para sacar los colores a los mandamases mundiales, debería ir a la ONU y explicarles que ya está bien de consentirle todo al dictador marroquí. Habría que explicar a la ONU la historia de Marruecos, la de Ceuta y Melilla y la del Sahara. Permitiendo atropellos no se combate el terrorismo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Un felino en la jungla

Así, como un felino en la jungla, dicen que aparece Zapatero en los papeles de Wikileaks. Lo de la jungla le podría ir bien a España, no tan salvaje como en los años veinte y treinta del siglo XX, pero lo suficientemente sectaria para que políticos marrulleros se escuden tras unas siglas y simplemente con eso puedan manipular a las masas.
Aunque realmente el apelativo que mejor le hubiera ido a Zapatero es el de elefante en una cacharrería. No dejará nada en pie. En lo de la astucia sí que tienen razón. Nombra ministra a una persona tan incompetente como Bibiana Aído y la cartera que le da es la de Igualdad. Zapatero, como cualquier político con secta, sabe que no está solo. Enseguida habrá un grupo de personas dispuesto a defender al ministerio de Igualdad, poco importa que este ministerio derroche el dinero de los contribuyentes en mapas del coño. Por cierto, una vez que ha salido palabra, esto es lo que dijo otra ministra, esta vez la de Sanidad:
- “La ministra nombra a quien le sale de…”
Y esto otro salió de la boca de Belén Esteban:
- “Me toco el pelo y el coño si me apetece”
No hay diferencia, como se puede ver, entre Leire Pajín y Belén Esteban. Es raro que Zapatero no haya nombrado ministra a Belén Esteban. Mataría varios pájaros de un tiro: desempeñaría con gran eficacia la labor destructiva, ella también podría haber llevado al caos y la ruina a AENA; es mujer, y tan incompetente como puedan serlo Rubalcaba o Blanco, de hecho, podría sustituirlos a los dos en la seguridad de que no iba a empeorar ni mejorar nada; y siendo la princesa del pueblo le hubiera aportado muchos votos a Zapatero, que es lo que más aprecia el ahora considerado felino.
'Diario de Amelia'
'Antes de que se me olvide'
'Pobres mujeres'
'Tres ataúdes blancos'
'Elemental, queridos humanos'
'Los más duros de la historia'
'Felipe V'

domingo, 5 de diciembre de 2010

¿Privatizar el control aéreo?

En la actualidad se ha vuelto a plantear la posibilidad de privatizar el control aéreo, como si ello fuera la panacea mediante la cual todo iría mejor. Pero ese supuesto no es cierto. Y menos todavía en España.
Hay empresas privadas, cuyo porvenir parecía espléndido no hace mucho tiempo, que en la actualidad están al borde del colapso. Y lo están por evidente falta de creatividad y previsión de sus dirigentes. Como consecuencia han despedido trabajadores, han aplicado una política de supervivencia, con el objetivo de esperar tiempos mejores y sin aplicar medidas innovadoras o creativas, porque no las tienen y porque de improvisar alguna sería, más que arriesgada, temeraria. No obstante, y dado que es lo que suele ocurrir, lo más probable es que muchos de los dirigentes de este tipo, después de hundir o de estar a punto de hacerlo las empresas que dirigían, logren mejorar su situación profesional pasando a otras empresas. En España hay un culto excesivo al poder; cuando un torpe alcanza alguna cumbre ya es muy difícil que se baje, incluso serán muchos los que alaben su inteligencia.
Hay que contar, por otro lado, con la configuración política española que hace imposible la comunicación entre los partidos, inmersos como están siempre en la lucha sin cuartel por el poder. Cuando se ponen de acuerdo para alguna cosa siempre es por interés de ellos, de los partidos, y no de los ciudadanos. Si fueran capaces de establecer acuerdos de Estado, podían sentar las bases para el correcto funcionamiento del control aéreo, atendiendo primordialmente al interés de los ciudadanos. Parecidos acuerdos de Estado serían convenientes en muchas otras áreas. Que sea un organismo estatal no significa que no pueda ser gestionado correctamente. Durante muchos años, Correos, estatal siempre, fue un ejemplo de eficiencia.
'Diario de Amelia'
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sábado, 4 de diciembre de 2010

La blasfemia como delito

Los países islámicos se han empeñado en que la ONU acepte la pena por blasfemia. La definición que da el DRAE sobre la blasfemia es la siguiente: Palabra injuriosa contra Dios, la Virgen o los santos.
En El Gran Libro de los Insultos, de Pancracio Celdrán Gomariz, se dice que el insulto actúa como sucedáneo de alguna acción violenta, logrando evitarla muchas veces. Con Dios, la cosa cambia. No se le puede agredir físicamente, puesto que nadie lo ha logrado ver jamás. Siendo así las cosas, tener fe o no tener es una opción personal. Obligar a alguien a creer en Dios es ofender al propio Dios. Si hubiera querido que la fe fuera obligatoria, se hubiera mostrado fehacientemente, para que a nadie le cupiera ninguna duda. Por tanto, no siendo así, cabe deducir que lo que desea Dios es que prolifere la duda.
Resulta cuanto menos curioso que haya tanta gente que se empeñe en otros vayan al cielo y que para conseguirlo les hagan pasar un infierno. En cambio, si cultivaran la duda, se evitarían muchos horrendos crímenes. Ahora mismo, los incivilizados que gobiernan en Pakistán se empeñan en ahorcar a una dama que, supuestamente, ha blasfemado. En el libro citado anteriormente se puede leer lo que sigue: “En situaciones tranquilas todo el mundo es bueno, es claro: no hay caldo de cultivo para el insulto en situaciones normales ya que es un mecanismo de defensa y en buena medida también de justicia, mecanismo que se suscita cuando un discurso moderado no conseguiría poner las cosas en su sitio.”
Lo que debería hacer la ONU, demostrando de paso que sirve para algo, es prohibir expresamente que la blasfemia estuviera tipificada como delito, e imponer graves sanciones a los países que castigaran a alguien por este motivo.
'Chitón. Historia de una infancia'
'Diario de Amelia'
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viernes, 3 de diciembre de 2010

Nuevo escándalo en Valencia

Esta vez está relacionado con Emarsa, la Empresa Metropolitana de Aguas Residuales, sobre la que existen informes que revelan que allí todo va manga por hombro, resultando de ello un claro perjuicio para los bolsillos de los ciudadanos.
Un corto recorrido por la prensa da estos resultados: El director de un periódico culpa a dos directivos de Emarsa, al parecer, desaparecidos, y pregunta que quién los nombró para esos cargos. Otro periódico apunta directamente a Juan Vicente Jurado como responsable de dichos nombramientos y aclara que todos proceden de Unión Valenciana. Fue un partido que probablemente le costaba dinero del bolsillo a Vicente González Lizondo, pero quienes se arrimaban a él quizá tenían otra intención. Algunos de los que vivieron a su sombra llegó un momento en que esa sombra les parecía insuficiente. González Lizondo murió de un infarto; los hay que opinan que lo mataron a disgustos. Pero volviendo al caso Emarsa, otro periódico hace responsable a la mismísima Rita Barberá. Los mismos datos motivan reflexiones diferentes, según el medio del que se trate.
El ciudadano de la calle debe de sentirse indefenso. Los políticos conceden subvenciones a quien quieren, financian a quien les parece, no hay dinero para ciertas cosas, hay de sobra para otras, se entera de que la deuda actual llegará hasta los tataranietos por lo menos, y además de todo esto, los escándalos, que proliferan a lo largo y lo ancho de la geografía española. Los partidos españoles, que obligan a una disciplina más que cuartelera a sus afiliados, no son capaces de detectar, por lo que se va viendo, la corrupción en sus filas. Es difícil de creer. Con tanta disciplina no debería resultarles difícil aventar cualquier tipo de corrupción, pero diríase que en lugar de ello lo que intentan es ocultar o hacer desaparecer las pruebas. La única corrupción que les interesa destapar es la de los rivales. El primero y último que denunció la corrupción de su propio partido ya no está en la política.

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jueves, 2 de diciembre de 2010

A favor de Wikileaks

Cuando a Bill Clinton, en uno de los ratos libres que le dejaba Monica Levinsky, le preguntaron cómo había quedado el nuevo orden mundial a consecuencia del desmoronamiento de la URSS, el entonces presidente de Estados Unidos respondió:
    - El nuevo orden es así: Nosotros ordenamos una cosa y los demás la hacen.
Se equivocaba de medio a medio. La mera fuerza ya no es suficiente para gobernar al mundo. Esa excesiva confianza en el poderío militar propició que ocurriera lo de las torres gemelas al no prestar la debida atención a las posibles amenazas.
La reacción ante los brutales atentados fue la que querían los terroristas: menos libertades, menos democracia. Los españoles sabemos que la mejor arma para combatir el terrorismo es la justicia, y que el GAL resulta contraproducente. Si ahora decimos que el mejor modo de combatir el terrorismo mundial consistiría en refundar la ONU, estableciendo que sus resoluciones se ciñeran exclusivamente a criterios justos, olvidando los intereses en juego, y que esas resoluciones se tuvieran que cumplir obligatoriamente, se tildaría de utópica tal pretensión. Sin embargo, el mundo ya no es lo que era: un variopinto conglomerado de países en el que unos tratan de sacar ventaja sobre otros aprovechando las circunstancias históricas o de cualquier otro tipo. El mundo hoy en una aldea en la que lo que ocurre en una parte repercute en las demás. Habría que establecer una normativa aceptada por todos.
Mientras tanto llega ese momento, por ahora utópico, las naciones se esfuerzan por mantener unas fachadas limpias, que infundan respeto. Wikileaks nos ha enseñado lo que esconden, que es material de cloaca (¿Qué tiene que decir ahora la constelación planetaria de Obama y Zapatero acerca del asesinato de José Couto? ¿Cómo pueden explicar Sarkozy, Obama y Zapatero su actitud con el Sahara? ). Nada de lo que ha revelado por Wikileads ha sorprendido a nadie, pero lo que antes se intuía ahora se sabe. Gracias a estas filtraciones ya no se puede desconocer lo que hay tras las fachadas. Es el primer paso para ayudar a cambiar las cosas.

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miércoles, 1 de diciembre de 2010

La sanidad valenciana, en peligro

La sanidad es una de esas competencias que jamás debieron transferirse a las Comunidades Autónomas. ¿Es que algún paciente no se va a dejar operar por un cirujano que no hable el idioma propio de su Comunidad? El reparto de fondos entre las distintas Comunidades Autónomas, en lo que respecta a este sector, no puede ser justo. Unas Comunidades tienen más ancianos, otras reciben más turistas, otras, más inmigrantes. Las circunstancias que se tienen en cuenta una vez, pueden haber cambiado dos o tres años después.
Dicho esto, conviene recordar que la sanidad valenciana es la peor valorada de España. De hecho, está en peligro. La solución de Camps: trasladar las culpas a los ciudadanos. Es lo suyo. Cuando el juez le preguntó por el caso Gürtel, Camps, que se hizo acompañar en su desplazamiento hasta la Audiencia Provincial, contestó que todos los valencianos le debemos mucho, porque él ha sacado a esta Comunitat adelante. Quizá lo que quiso decir es que la ha endeudado hasta el paroxismo, que se ha metido en obras faraónicas que no eran estrictamente necesarias, olvidando o postergando las ayudas asistenciales. Últimamente, no puede ni pagar los sellos a Correos. En la misma línea que en su respuesta al juez, ahora apela a la responsabilidad de los valencianos para que no se ponga en peligro la sostenibilidad de la sanidad valenciana. Pero los ciudadanos son los que sostienen con sus impuestos a la sanidad pública y a todo el gobierno valenciano. Y el gobierno valenciano, el de Camps, el que lo ha de gestionar. Si lo hace mal, la culpa no es de los ciudadanos, al menos no toda. El estrepitoso fracaso de Zapatero, su inutilidad como presidente del gobierno, no debería tapar el fracaso de Camps, su inutilidad como presidente de la Generalidad Valenciana.

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'Fábulas contadas a los niños'