El primer diputado con plaza en el Parlamento que acaba en la cárcel. ¿Por qué habrá tenido que ser así? Misterios de la política. Los jueces, que hasta el momento se habían comportado con cautela, de pronto se han sacudido el temor y ya dan rienda suelta a sus ansias, que tampoco son muy distintas de las del resto de los españoles.
Ábalos y Koldo siempre han sido peligrosos. Ninguno de los dos calculó nunca que la UCO podría llegar no al punto en que está, sino a otro bastante anterior. Pero la policía va tirando del hilo y descubriendo las cosas que desde siempre están ahí, esperando ser vistas y analizadas. Todo el mundo sabe, porque ellos dos no lo han escondido, cuales son las aficiones favoritas de estos reos. Se saben los nombres de todas y qué preferencias tienen para los caprichos. Habrá que ver cuánta gente del partido los visita, entre otras cosas porque les deben de deber un buen fajo de favores. Esperemos que no sean tacaños los socialistas. Quienes hayan sido agraciados con algún cargo, como correspondencia por el favor recibido deben tener la facultad de poderlo devolver, con la ayuda de las fuerzas vivas del Congreso.
Están juntos en la cárcel, o sea Koldo y Ábalos, lo que indica que poco creen los jueces y el propio gobierno que tengan capacidad para cambiar las pruebas. No las pueden hacer desaparecer, puesto que la UCO las tiene ordenadas, según parece, y a pesar que están juntos tampoco hay temor de que armen una buena. Sus armas apuntan en otra dirección. Hay posibilidades de que prueben otros derroteros, ante la certeza de que por el camino emprendido es muy posible que les salgan mal las cuentas. Se prevé que el Felón intentará forzar a los jueces. No saldrá bien la jugada. La otra, tampoco.
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