Mostrando entradas con la etiqueta Carlos González. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos González. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de julio de 2017

Fregonete y Barrigoncillo están muy decididos

A amargar la vida a quienes puedan o se dejen, por supuesto. De vez en cuando acuden a Monipodio para que les dé instrucciones.
Se le ha colado una carta al diario del conde, el Grande de España, ya saben, en la que queda de manifiesto la locura, o algo peor, de esos dos y quienes les siguen. La firma Carlos González, que se llama igual que el pediatra y tiene tanto sentido común como él. Explica que el Reino Unido ya existía antes de la Unión Europea y desde siglos atrás tiene en funcionamiento todo lo que necesita para vivir fuera de ella. A pesar de ello, ha comenzado las negociaciones un año después del Brexit y se estima que puedan durar dos años más, puesto que va a tener consecuencias graves para mucha gente.
En cambio, se anuncia que la independencia de Cataluña se hará en 48 horas y que nadie saldrá perjudicado.
Hay que estar como una cabra para prometer eso y también para creérselo. Estuvo muy acertado Parmenio tiempo atrás, cuando con motivo del cacareado choque de trenes puntualizó: El choque de un tren y una cabra se llama atropello.
Sería difícil de creer que en la Cataluña cosmopolita, culta y refinada de antaño, pudieran haber progresado estos dos tipos. Pero es que hay precedentes, también en Alemania, que era el país más culto de Europa, triunfó el nazismo. El hecho de que un pueblo sea culto no significa que esté inmunizado contra la barbarie.
Con esto no quiero poner al mismo nivel al nazismo y al nacionalismo, aunque puedan tener puntos en común, pero sí decir que esas dos doctrinas, junto con la comunista, representada en España por Podemos y sus ramificaciones, se han de extinguir y cuanto antes lo hagan mejor. Incluso sería conveniente ayudarles, mediante las leyes adecuadas, a que se extingan.

jueves, 11 de junio de 2015

El comunicado de la monja Forcades

Creo que esta monja saltó a la fama a raíz de aquella lamentable actuación de la OMS con respecto a la gripe A. Acertó aquella vez, pero sus actuaciones posteriores han demostrado que fue por casualidad.
La monja parece movida por un odio irrefrenable y dispara contra todo lo que tiene sentido. Obviamente, estamos muy lejos de la perfección y quizá la citada OMS sea una de las organizaciones más imperfectas del mundo.
La sanidad española es una de las mejores del mundo y las personas sensatas se dan cuenta de ello y siguen las recomendaciones que hacen sus médicos. Si los médicos españoles de forma conjunta abogan por las vacunas hay que entender que esta es la mejor opción, o la menos mala. Pero es no sólo el sistema sanitario español está a favor de las vacunas, sino que lo están todos los demás sistemas sanitarios del mundo.
A pesar de que el asunto es grave, porque está en juego la salud de los pequeños, hay grupos antivacunas, y habiéndolos, ¿dónde tendría que ir a parar la monja Forcades?
Hay un pediatra en España cuyo sentido común y amor por los niños son dignos de elogio. Debería haber una estatua suya en los parques infantiles, pues es mucho lo que hace con sus libros para procurar la salud y la felicidad de los más pequeños. Se llama Carlos González, y en el caso de las vacunas, como no podía ser menos, vio el peligro y escribió el libro 'En defensa de las vacunas'. Yo siempre recomiendo todos sus libros a los padres que tienen hijos pequeños.
La monja Forcades va por otro camino. Ante el contagio del niño de Olot, cuyos padres dicen que se sienten engañados por los antivacunas, ha publicado en su Facebook el comunicado al respecto de La Liga por la Libertad de Vacunación. O sea, ningún propósito de enmienda.
Dicen que la monja Forcades va a divorciarse de Dios. Seguramente Dios se sentirá aliviado.