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lunes, 17 de julio de 2017

Fregonete y Barrigoncillo están muy decididos

A amargar la vida a quienes puedan o se dejen, por supuesto. De vez en cuando acuden a Monipodio para que les dé instrucciones.
Se le ha colado una carta al diario del conde, el Grande de España, ya saben, en la que queda de manifiesto la locura, o algo peor, de esos dos y quienes les siguen. La firma Carlos González, que se llama igual que el pediatra y tiene tanto sentido común como él. Explica que el Reino Unido ya existía antes de la Unión Europea y desde siglos atrás tiene en funcionamiento todo lo que necesita para vivir fuera de ella. A pesar de ello, ha comenzado las negociaciones un año después del Brexit y se estima que puedan durar dos años más, puesto que va a tener consecuencias graves para mucha gente.
En cambio, se anuncia que la independencia de Cataluña se hará en 48 horas y que nadie saldrá perjudicado.
Hay que estar como una cabra para prometer eso y también para creérselo. Estuvo muy acertado Parmenio tiempo atrás, cuando con motivo del cacareado choque de trenes puntualizó: El choque de un tren y una cabra se llama atropello.
Sería difícil de creer que en la Cataluña cosmopolita, culta y refinada de antaño, pudieran haber progresado estos dos tipos. Pero es que hay precedentes, también en Alemania, que era el país más culto de Europa, triunfó el nazismo. El hecho de que un pueblo sea culto no significa que esté inmunizado contra la barbarie.
Con esto no quiero poner al mismo nivel al nazismo y al nacionalismo, aunque puedan tener puntos en común, pero sí decir que esas dos doctrinas, junto con la comunista, representada en España por Podemos y sus ramificaciones, se han de extinguir y cuanto antes lo hagan mejor. Incluso sería conveniente ayudarles, mediante las leyes adecuadas, a que se extingan.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Grita viva España y le persiguen

Y eso ocurrió en una ciudad que antaño era moderna y cosmopolita y se tenía como la más europea de entre las españolas, pero ya se ve que todo eso se ha perdido, hasta el punto de que tiene como alcaldesa a Colau.
El que tuvo opciones para convertirse en el primer diario de España, pero que hoy, perdida la vergüenza en algún lugar olvidado, el que se llamó La Vanguardia de España y cuyo dueño es conde y Grande de España, para desprestigio de la Grandeza, es el que ha dado la noticia, calificando el grito de Viva España como provocación.
Un señor, que paseaba con su esposa y su hija, gritó Viva España, con aires de reto, precisa el rotativo. Ese conde y Grande de España debe de estar satisfecho con los contenidos de su periódico. Menudo elemento.
Los ‘valientes’ que estaban en la zona persiguieron a esta familia. Esos ‘valientes’ son de esos que siempre tienen la palabra democracia en la boca y que dicen que en España no hay democracia ‘porque no les dejan votar’.
Prosigue la información este periódico diciendo que el hombre y su familia se largaron del lugar. No se fueron, se marcharon o abandonaron el lugar, sino ‘se largaron’. Para el periódico, no tenían derecho a estar allí. El periódico además, califica la actitud de los perseguidores como normal, como si estuviera bien lo que hicieron, como si estuviera dentro de las leyes y de la lógica.
Considerar que el grito Viva España es una provocación es propio de dementes y malas personas, o ambas cosas a la vez. Sólo quienes el alma llena de odio y de rencor pueden pensar de este modo. Por otro lado, ya se ve que es peligroso andar por Barcelona, porque donde reina la sinrazón es peligroso tener razón. ¡Pobre Barcelona! ¡Pobre Cataluña!

martes, 26 de abril de 2016

Innobles por la paz

Hay un nutrido grupo de personas al que la nobleza de espíritu le trae al pairo, o le importa un pito, tómese la expresión que se prefiera. En ese grupo parece estar cierto noble, Grande de España además, que, sin embargo, no renuncia a esos títulos. Ni se los quitan, cosa incomprensible.
Personas que distan mucho de ser nobles ocupan alcaldías de ciudades importantes y dirigen partidos políticos de gran implantación.
De modo habitual, esta gente innoble dice que lucha por la paz. Eso es un modo de disimular la bestialidad que reside en su interior. La paz es cosa de la buenas personas. Mientras haya gente mala la paz es una quimera. Una buena persona es aquella que desea la justicia, por siempre y no sólo cuando le conviene. Las personas arbitrarias y egoístas, que invariablemente creen en la impunidad no son buenas personas.
Una buena persona no se desentiende de las víctimas del terrorismo, sino que las comprende y las ayuda en su lucha por sus derechos y la justicia.
Una buena persona no puede traicionar a la justicia con tal de ser admitida en la manada. Es obvio entonces que para ser buena persona hay que esforzarse mucho y sacrificarse más. Otra cosa es que abunden los que se conforman con creerse buenas personas y para ello les basta con poco. ¿Cuántos en el País Vasco han sido y siguen siendo cómplices pasivos o activos de los terroristas? Pues esos se creen buenas personas y hacen manifestaciones por la paz. Por la paz, dicen. Y se miran al espejo y se conmueven de lo buenos que son. ¿Son mejores los de otras regiones españoles? ¿Habrían actuado de modo más correcto que esos vascos si hubieran estado en su caso? No parece probable.
Personas decididamente innobles han invitado a un elemento que fue condenado a pena de cárcel por pertenecer a ETA al Parlamento Europeo.

jueves, 3 de marzo de 2016

Ónega, Zarzalejos, etc.

Tras la última barbaridad publicada por Rahola en ese medio, que tiene que ver con un etarra que ha salido de la cárcel, quienes publican en La Vanguardia y conservan restos de vergüenza deberían dar un portazo y no volver más, mientras siga en esa línea.
Ahí te quedas, conde, deberían decirle. Grande de España, por cierto, qué vergüenza para el resto de quienes también lo sean.
Los partidos políticos han descuidado un aspecto capital. Es imposible evitar que haya corruptos en sus filas, pero no se debería consentir que esa corrupción afecte a los partidos. Manuel Chaves o Rita Barberá pueden ser o no ser corruptos, pero ni el PSOE ni el PP deberían ser salpicados por ello. Al no haber sabido cubrir ese flanco, y eso que ambos partidos disponen de departamentos o fundaciones dedicadas a “pensar”, han dado pie a que ingentes cantidades de personas sin moral se atrevan a dar “lecciones” de moral, pero vaya lecciones. Hay que hacer constar que la única corrupción que ven estos moralistas de pacotilla es la del PP. Sueltan dos o tres nombres relacionados con este partido, y a continuación su faramalla.
Ninguno de todos es capaz de leer 'Mal consentido', libro que sirve como test para detectar a las malas personas.
No resulta extraño que haya gente que defienda a Otegui. Si ETA no tuviera apoyos, y gente que considera que “su lucha” (así llaman a sus atentados) era política, no habría podido durar tanto. También es obvio que no sólo disponían de cómplices activos o pasivos en el País Vasco, sino que éstos están diseminados por el mundo. En cambio, pocos son los saben qué es Covite. A Rahola debe de darle dolor de tripas entrar en esta web.
Ni los partidos antidemocráticos deberían tener cabida en el sistema democrático, ni los periódicos deberían prestar sus páginas a semejantes indignidades.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Día de la Farsa Catalana

Soy de la opinión, y lo he dicho y escrito muchas veces, de que ningún pueblo, por pequeño que sea, debería estar orgulloso de su pasado, porque todos han cometido atrocidades sin cuento.
El papel de la historia consiste en servir de guía para no repetir errores. Sin embargo, se desdeña esa función y cada cual la interpreta como quiere con fines que, evidentemente, no pueden ser santos. Para los ingleses, por ejemplo, no existe Blas de Lezo.
En el caso de Cataluña, la tergiversación histórica tiene unas dimensiones ciclópeas. Lo propio de los nacionalismos es tratar de engrandecer el ego colectivo, que es un invento nacionalista. Los vascos miran al pasado remotísimo para creerse grandes, cuando no tienen más que ver a Bildu en las instituciones y las pancartas proetarras para tener una medida exacta de cómo son.
Que los nacionalistas catalanes cuenten una historia suya en la que la proporción de los hechos verdaderos con el respecto al total es mínima, demuestra lo poco satisfechos que están con lo suyo. Ese complejo de inferioridad que tienen les produce una insatisfacción permanente, que no hay modo de controlar.
Los catalanes normales viven envueltos en ese clima, lo que conlleva que se hayan tragado más de una bola. Para ellos es dogma de fe que los valencianos hablamos catalán, y si se les dice que el valenciano adquirió la categoría de lengua mucho antes que el lemosín, el mallorquín o el catalán, se ponen hechos una furia.
Esta insatisfacción ha llevado a todos a la infame situación actual, en la que los catalufos (malos catalanes en el sentido estricto del término, porque llevan a Cataluña a la ruina) han convertido unas elecciones autonómicas en una farsa mediante la que se pretende ofender al resto de españoles. Ha contribuido a la farsa alguien a quien se concedió el título de Grande de España, para vergüenza suya si la tuviera.