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jueves, 24 de enero de 2019

Colau informa de que es bisexual

No sé qué tendrá eso que ver con su condición de alcaldesa, salvo para dar más vergüenza a los barceloneses. Y el caso es que este esperpento de mujer va por delante en las encuestas, con lo cual dan ganas de hacerle caso a Stephen Hawking y lanzarse al espacio en busca de otros mundos.
No supe que Rafa Marí es homosexual hasta que no me lo dijo él, y eso que se trata de alguien que no lo oculta, pero es una circunstancia que no me incumbe ni me afecta. Más me interesaba saber si es un bicho o no, o si su capacidad intelectual es tanta como se le atribuye. Me ha ocurrido lo mismo con otros y es que me lo tienen que decir y yo no sé por qué. Lo que yo quiero es que quienes traten conmigo se comporten con nobleza y lealtad. Que sean más inteligentes o menos ya no me importa tanto, porque eso no depende de la voluntad.
El caso es que ahora tenemos una alcaldesa en Barcelona, esa ciudad que los españoles que la conocemos amamos tanto y que tememos que dada la situación actual de descontrol político algunos aprovechen para estropearla de forma irreversible. De hecho, Colau es la peor alcaldesa que ha tenido jamás la Ciudad Condal. Y ahora, para hacerse perdonar sus desmanes, alega que es bisexual. ¿Y eso qué tiene que ver? ¿Para qué usa el despacho esa señora? Supongo que a partir de ahora quienes tengan previsto pedirle audiencia se lo van a pensar. No había ninguna necesidad de teñir la alcaldía con connotaciones sexuales. Aunque es sabido que esta alcaldesa tiene unos conceptos muy cutres. «Estamos aquí para luchar por la gente», dice la inepta, cuando lo correcto es ‘servir a los ciudadanos’. ¿Quién se ha creído que es?

sábado, 23 de abril de 2016

Hoy, día de San Jorge


Quienes aparecemos en la foto, Rafa Marí y un servidor, acompañados por la editora Julia De la Rúa, presentaremos hoy en la Feria del Libro de Valencia, la novela 'Yo estoy loco', de la que soy autor.
El acto tendrá lugar en la Feria del Libro de Valencia, instalada en los Jardines del Real, concretamente en la sala Museo 2, a las 19'30 horas.
La novela trata de la lucha por la supervivencia de un científico cubano, inmigrante en España, que se encuentra con una hostilidad con la que no había contado al salir de Cuba a consecuencia de la cual da con sus huesos en el psiquiátrico por tres veces en el transcurso de la historia.
Algunas personas se dan cuenta del drama en el que se encuentra inmerso y tratan de ayudarle. Por el camino hablan de muchas cosas que el protagonista, homosexual y del que, como ocurre en tantas otras novelas, no se dice el nombre, trae aprendidas de Cuba, y también de otras que surgen en el momento o que son de siempre.
http://www.aranyaeditorial.com/tienda/yo-estoy-loco

martes, 8 de mayo de 2012

Miquel Navarro, Víktor Korchnói y el Gambito

Ocurrió en el año 2002. El Gambito, un club de ajedrez fundado en 1941, había fichado al que está considerado como el mejor jugador de ajedrez de entre los que no han sido campeones mundiales, que no es otro que Víktor Korchnói.
Tenía que venir a Valencia a jugar unas partidas con su nuevo club, pero su venida coincidió con las Fallas y no hubo modo de acomodarlo en un hotel, puesto que ninguno tenía habitaciones libres. El entonces presidente del Gambito, Rafa Marí, un referente en el ajedrez valenciano, pidió a Miquel Navarro que lo alojara en su casa, a lo que accedió.
Lo que ocurre es que al escultor jamás le había interesado lo más mínimo el ajedrez y no tenía ni idea de quién podía ser el tal Korchnói. Ocupa su tiempo meditando sobre las posibilidades de los materiales, la relación de su obra con la naturaleza e investigaba la expresión del deseo en la obra de los grandes maestros de la pintura y la escultura. Mikel Navarro estaba muy atareado en esas fechas, como es habitual en él, pero hizo un alto para enterarse de que la práctica del ajedrez mantiene vivos los mecanismos mentales y que no se conocen casos de Alzheimer entre los jugadores.
Víktor Korchnói tampoco demostró ningún interés por la escultura, ni por supuesto había oído hablar nunca de Miquel Navarro, a pesar de que tiene obra en muchos museos y ciudades del mundo.
El encuentro entre los dos genios da para una película. Miquel Navarro dice que contado es muy gracioso, pero que a él no le hizo ninguna gracia cuando lo vivió. Korchnói no sólo sabe jugar al ajedrez, también tiene afición al bridge, y es muy diestro en el uso de la campanilla. Lo cuenta Miquel en el libro Ocurrió en Valencia.

'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'
'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'
'España, un proyecto de país'
'La hoguera del capital'
'El aprendizaje por competencias'
'Cómo escribir una biografía'
'Ostras para Dimitri'


lunes, 23 de abril de 2012

Pedir perdón no es fácil

Con la solvencia que le caracteriza, explica Rafa Marí en sus Grandes Almacenes, que publica en Las Provincias, que pedir perdón no es fácil. Como se puede intuir, su columna gira en torno al acto de humildad que el Rey se ha visto obligado a hacer.
Es mucho lo que se ha escrito sobre esta cuestión. Creo que se puede situar a John Carlin y a Antonio García-Trevijano en los dos extremos de las opiniones. Carlin, en su esquina inglesa, se extraña del revuelo que ha suscitado el hecho de que el Rey se fuera de cacería. García-Trevijano, en su diariorc, y con el título Dissoluta est Monarchia, escribió un artículo en el que dice que un Rey humillado es un Rey muerto en vida.
Puede que sea cierto lo que afirma este último; sin embargo, hay que hacer notar que los partidos políticos están dispuestos a que el Sistema, muerto en vida o no, perdure aún muchos años.
Porque de lo que se trataba era de salvar al Sistema. La cacería de elefantes no fue más que la gota que colmó el vaso, después de que tanto derroche, tanto saqueo de dinero público y tanta incompetencia nos haya situado en el borde del abismo. El malestar general amenazaba con llevarse al Sistema por delante, no sólo a la Monarquía. Y como recuerda Rafa Marí, en el citado artículo, sólo el Rey ha pedido perdón. Nuestros políticos, en el colmo de la irresponsabilidad, aun piensan que lo han hecho bien.
Y ahí siguen, manteniendo instituciones superfluas, que nos cuestan muy caras, y practicando otros derroches, sin que les caiga la cara de vergüenza, dada la situación de tantísimos españoles.
Pero quizá el Rey tenga una posibilidad de salvar a la Monarquía: exigir a todos los políticos que también pidan perdón y que se comprometan a eliminar todo aquello que no redunde directamente en beneficio de los ciudadanos. Y sobre todo que reformen la Constitución y el sistema electoral.

'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'
'España, un proyecto de país'
'La hoguera del capital'
'El aprendizaje por competencias'
'Cómo escribir una biografía'
'Ostras para Dimitri'
'Confucio y la máquina de café'
'El Terror Rojo'



sábado, 25 de junio de 2011

Paella en El Rancho de Mislata

Ayer, día de San Juan, y no porque fuera ese día, sino por imperativo de las agendas de cada uno, Rafa Marí, Enrique Arias Vega (dos reconocidos gastrónomos) y yo (amante de la paella), nos reunimos para comernos una paella en el restaurante El Rancho de Mislata. Es un lugar acogedor y sencillo, en donde se aparca fácilmente. Hablamos de muchas cosas durante la comida, porque con estos dos personajes los motivos de conversación se suceden de forma incesante, de modo que hemos quedado en continuar la charla en el mismo lugar, probablemente con el mismo menú.
De Bildu no hablamos. ¿Para qué? Que lo haga Eduardo Madina, que esperaba que el Tribunal Constitucional les diera una alegría. ¿A quiénes?
Que lo haga Zapatero, que recomendó calma a los nacionalistas vascos hasta que se pronunciase el Tribunal Constitucional.
Que lo haga Gabilondo, con una de sus soporíferas homilías, si quiere.
Que lo haga Pascual Sala Sánchez, al que, según confesión propia, se le pone la carne de gallina.
Que lo haga Eugeni Gay Montalvo.
Que lo haga Elisa Pérez Vera.
Que lo haga Adela Asúa Batarrita.
Que lo haga Luis Ignacio Ortega Álvarez.
Que lo haga Pablo Pérez Tremps.
Nosotros, los comensales, no podíamos hablar de cosas que dan asco, que inducen al vómito, que son crueles con las víctimas del terrorismo. Por otra parte, dado que estábamos comiendo no podíamos referirnos a Bildu puesto que a continuación hubiéramos tenido que hablar de los mierdas que han votado por este partido. He aquí que ahora han quitado un retrato del Rey por lo que representa y al mismo tiempo llevan en la solapa un pin con el número de un preso etarra. Son tantas las que han hecho los tipos estos en tan pocas horas que Gabilondo tiene material para unas cuantas homilías, que yo desde luego me voy a perder.
Por cierto, la paella no era de gallina. Era de pollo y conejo.

'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'
'Espiritual mente'
'África en el corazón del viajero'
'Diccionario de manías y supersticiones'
'Quién fue quién en el mundo clásico'
'12 ciudades del mundo'
'Deslenguados'


lunes, 18 de octubre de 2010

Entre el Ágora y la piel del IVAM

¿Por qué había dinero para hacer el Ágora y no para la piel de la ampliación del IVAM?, es la pregunta que plantea hoy Rafa Marí. La realidad es que quizá no hubiera ni para una cosa ni para otra. ¿Cuántas necesidades urgentes tendrá sin atender el gobierno valenciano por falta de fondos?
La pregunta de todos modos es pertinente, porque viene a poner sobre el tapete que tenemos una clase política que no se siente obligada a dar explicaciones. Puesto que tiene la mayoría, hace lo que le da la gana. Ocurrió con el Teatro Romano de Sagunto y ha ocurrido unas cuantas veces más.
Francisco Camps ve que va por delante en las encuestas y ya con eso se siente legitimado para todo. Pero hace caso omiso de aquella del CIS según la cual los ciudadanos no confían en él. La democracia española, no conquistada por el pueblo, sino pactada en su día por unos cuantos, muy cucos ellos, consiste al final en una lucha de poderes en la que el papel de los ciudadanos es de meros espectadores, para lo cual han de pagar obligatoriamente una elevada factura.
A Camps no lo tragan los ciudadanos, pero él domina férreamente el partido, de tal modo que ni siquiera Rajoy lo puede quitar. Pero a Rajoy tampoco lo puede quitar nadie. Otra cosa sería si hubiera democracia en los partidos, si las listas fueran abiertas, si las subvenciones estatales estuvieran vinculadas al número de militantes que estuvieran al corriente en el pago de las cuotas, etc. Pero en este caso, ¿dónde estarían ahora Zapatero, Urkullu y tantos otros, entre ellos Camps y Rajoy? Si los ciudadanos pudiéramos participar un poco más puede que ni siquiera hubiera llegado la crisis.
Volviendo al Ágora, y dado que su nombre remite al mundo de los antiguos griegos, se puede recordar que Sócrates jamás hizo nada que tuviera como objetivo pasar a la posteridad y, sin embargo, se le sigue recordando, tal fue su talla. Algunos de los que la tienen menor ponen su empeño, con el dinero de los demás, en hacer cosas que sirvan para que se les recuerde. ¿O es otro el motivo por el que se hace el Ágora?

'Tauroética'
'Fábulas contadas a los niños'
'Espejismos'
'Hablar sin palabras'
'Los tiburones han muerto'
'El Cid contado a los niños'
'Ninfas'
'El día del juicio'

sábado, 6 de diciembre de 2008

Los muertos vivientes

Un columnista valenciano, que falleció hace algún tiempo, escribió que “to be or not to be” debía traducirse por “estar o no estar”. Él era Doctor en Filosofía y había sido profesor de una universidad de Estados Unidos, por lo que no puede entenderse que hablara a la ligera. Acaso esta afirmación suya, más que para otra cosa, sirviera para definirlo a él. Cabe pensar que lo que le interesaba era estar. Su inmenso caudal de conocimientos bien pudo obedecer a ese fin. Ser una enciclopedia andante es un modo de estar. Tras su muerte, Rafa Marí, que lo había tratado mucho, escribió que le gustaba enormemente debatir y vencer y ver como se marcaba en la derrota en el gesto de su oponente. Vencer, apabullar al rival dialéctico, es otro modo de estar.
Queda una pregunta flotando en el aire: ¿Para qué sirve estar sin ser? Yo soy el que soy, respondió Dios a Moisés. ¿Por qué renuncia la gente a ser? Acaso en la dificultad de la empresa esté la respuesta. Para ser hay que iniciar una búsqueda, internarse en caminos azarosos, apartarse de lo trillado. La búsqueda del ser es siempre individual. “Ser” significa comprometerse con la justicia. Quien convive con la injusticia, acomodándose a ella, puede que “esté” pero, sin duda, “no es”.
Aquellos que son capaces de convivir con la injusticia sin inmutarse, sin que surja un grito de rebeldía de sus gargantas, sin ser capaces de tener ningún sentimiento solidario hacia las víctimas, sin avergonzarse de su silencio cómplice, son muertos vivientes.
Hoy se celebra el día de la Constitución, que consagra el derecho a “ser”. Quien quiere “ser” necesita inevitablemente reconocer que los demás también tienen ese derecho. Quienes niegan ese derecho a otros renuncian al suyo.
Francisco Pérez Puche, acaso la persona viva que mejor conoce Valencia, se refiere en su columna de hoy a Emilio Attard, a quien Adolfo Suárez distinguió nombrándole presidente de la Comisión Constitucional del Congreso. Estuve muchas veces en casa de Emilio Attard y tengo sus libros. Las circunstancias y no mi pericia me han permitido tener un conocimiento bastante exacto de él. Procede recordar ahora que deseaba ser reconocido como uno de los padres de la Constitución.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

A propósito de J.C. Rodríguez Ibarra

El ex presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, estuvo en Valencia, con motivo de la presentación de su libro “Rompiendo cristales”, y Rafa Marí le hizo una entrevista que publica hoy el diario Las Provincias. Al leerla, los valencianos no podemos sino sentir envidia, puesto que al margen de aquellos puntos en coincidir o discrepar con el siempre polémico político prevalece la sensación de independencia con respecto a otros poderes de su partido.
En la entrevista sale a relucir el pulso que mantuvo con Felipe González, su pugna con Solchaga – que se resolvió con malos modos-, sus enfrentamientos con Narbona, sus tensas discusiones con Maragall, etc. En cambio, los dirigentes socialistas valencianos siempre dan la sensación de que son teledirigidos. Lo de Zaplana y Camps, en el otro partido, es otra cosa, levemente diferente. Acaso, no más edificante. Puede que alguien alegue que Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha podido comportarse de este modo dado su incontestable dominio electoral en Extremadura. Cabría responder a esto que el dominio de Joan Lerma no fue menos incontestable. Lerma tuvo las manos tan libres para hacer y deshacer a su antojo como las tiene ahora Camps.
Y en Lerma, y también en su equipo, fue patente no sólo su sumisión a los dictados que provenían de Madrid, sino también a los de Barcelona, con el agravante de que con estos últimos no sólo había sumisión, sino además devoción. De aquellos polvos vienen estos lodos y de ahí, probablemente, que el partido socialista valenciano no levante cabeza. Los socialistas valencianos siguen con los tics de aquellos tiempos, en los que, como ahora, sus dogmas estaban por encima del sentir de la calle.
Y para más vergüenza de los socialistas valencianos, incluidos los que están en el gobierno, resulta que Rodríguez Ibarra se muestra partidario de los trasvases. Si llega a estar radicado en Valencia, todavía lo sería más. Procede preguntarse entonces si la estructura del partido socialista valenciano permitiría que alguien como el ex político extremeño llegase a los puestos de mando.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Los anónimos en internet

Soy de la opinión, y no es la primera vez que lo digo, de que los anónimos son necesarios en internet. El anonimato permite que se expresen personas que, por diversos motivos, no pueden hacerlo a cara descubierta. Ahora bien, quien opta por actuar de forma enmascarada debería comportarse, por obvias razones de higiene mental, de modo mucho más estricto que si lo hiciera en su nombre. Cuando no ocurre así, se puede catalogar a quien lo hace como un Pájaro de Cuenta. Todos nos hemos tropezado con muchos. El último de ellos con el que di yo fue uno cuyas iniciales de coinciden exactamente con las que he dado, y seguro que es un pájaro de esos, puesto que desconoce esas tan obvias reglas de urbanidad, y también con las de Psicópatas Cotidianos, y no me extrañaría que fuera un psicópata, puesto que a éstos les gusta manipular, sentirse poderosos y ser halagados.
Hay anónimos muy correctos, como todo el mundo sabe, y otros muy atrevidos. ¿Hubiera osado un tal Horacio hacer el comentario que sigue, en el artículo de Rafa Marí
El ajedrez ya no es lo que era, de haber actuado con su nombre y apellidos?:


Horacio
No estoy de acuerdo! El match fue muy peleado! en solo 11 partidos se vieron solo dos partidos aburridos. Respecto al error de Aand, os recomiendo, entre otras, la ultima partido del match Botwinik-Bronstein...y tantas de Tahl. Grotesca fue la ultima del match. , entre Bot-Brons.Pero cuantos errores grandisimos han hecho los grandes maestros del pasado! Mas que los actuales. Les ruego que escriban de ajadrez personas que conozcan la historia de este juego. Anand, ya pertenece a la galeria de los inmortales. La cresaividad demostrada con las negras en su ultimo match, quedara en los anales del ajedrez.





La respuesta que mereció el caballero fue esta:

Rafa Marí
Me gusta su defensa apasionada de Anand, porque, en efecto, ya es por derecho propio uno de los inmortales del ajedrez. Pero Krámnik... ¡jugó tan mal! En fin, tal vez estemos de acuerdo en lo sustancial, aunque no lo parezca. Ah. una cosa, durante 30 años mi entretenimiento principal era reproducir las partidas de Petrossian, Fischer, Bronstein, Tahl (contra el que he jugado), Kasparov (contra el que he jugado), Karpov (contra el que he jugado), Alekhine (contra el que no he jugado, de haberlo hecho sería ahora un nonagenario al menos).... Esa historia me la conozco. Quizá demasiado: el ajedrez llegó a ser para mí una obsesión. Rafa Marí.

Y la sensación que le queda al lector que pasa por allí es que el tal Horacio se ha escapado vivo gracias al anonimato. Si hubiera dicho a cara descubierta que el autor del artículo no sabe ajedrez, ahora tendría que disculparse.








lunes, 3 de noviembre de 2008

Rafa Marí desentierra una propuesta de Bobby Fischer

En su estupendo resumen del mundial de ajedrez, titulado El ajedrez ya no es lo que era, Rafa Marí desentierra una vieja propuesta del genial ajedrecista Bobby Fischer, que él llamó ajedrez aleatorio.
Un erudito puede mantener a raya, y mostrarse inalcanzable para él, a un sabio, en el caso de que éste no haya sido reconocido públicamente como tal, puesto que no es probable el común de los mortales quiera percatarse de la profundidad de su mensaje y en cambio no tendrá más remedio que rendirse ante la montaña de datos que puede ofrecer el erudito. El genio no tiene más remedio que hacerse reconocer como tal para hacer oír su voz. En caso contrario, ha de sucumbir ante la realidad de la vida.
Pero esto ocurre también en el deporte. Antiguamente, se podía presenciar cualquier acontecimiento deportivo con la esperanza de disfrutar con las evoluciones de aquellos jugadores dotados con una habilidad especial, a los que se llamaba genios de su especialidad. Esto ocurría en el fútbol, por ejemplo, y ahora ya no lo veo porque con las tácticas se ahoga a los superclase y resulta muy difícil disfrutar con aquellas espectaculares evoluciones de antaño.
La fortaleza física, las tácticas, las estrategias, imperan sobre las genialidades, a las que no dejan ni a sol ni a sombra y la única fuente de placer que le queda al espectáculo deportivo es la victoria.
Y el trabajo maquinal se va imponiendo en todos los órdenes de la vida, el genio ha de pasar por el aro y asumir este estado de cosas, como único modo de llegar al lugar en el que pueda desarrollar su talento, en beneficio de todos, por supuesto.
El ajedrez no podía escapar a esta ley que se va imponiendo en la vida y el estudio y la memorización de las variantes y sus posibilidades puede aplastar al genio creador. Bobby Fisher se dio cuenta de que en el futuro ya no le bastaría su talento creador para vencer, sino que tendría que dedicar muchas horas a la memorización, cosa que es fácil comprender que seca al genio. Su propuesta consistió en que la colocación de las piezas principales se determinase por sorteo en cada partida, siendo las posiciones de inicio iguales para ambos contrincantes.

sábado, 9 de agosto de 2008

Pascal Henry, el “gourmet”

Este caballero suizo, Pascal Henry, se dio a conocer al mundo pretendió darse a conocer al mundo en su faceta de “gourmet”, que a la vista de las circunstancias hay que entrecomillar. En realidad, lo que lo lanzó a la fama fue su fuga, sin pagar la cuenta, de El Bulli. Este asunto, el de la presunta desaparición del suizo, emana desde el principio un tufo de ridiculez que si no hubiera sido por el temor a que su desaparición se hubiera debido a algún trágico accidente, hubiera generado decenas de artículos burlones.
Finalmente, se ha podido saber que afortunadamente está vivito y coleando y ello ha permitido que florezca una vez más la incompetencia que nos rodea y que tan cara nos cuesta. La policía suiza, al parecer, se desentiende del asunto, porque dice que cualquier ciudadano tiene derecho a desaparecer. Pero los Mossos d’ Esquadra han estado buscándolo con ahínco. Y éstos nos pillan más cerca.
De todas las opiniones que he leído sobre la cuestión, creo que la más fundada es la de
Rafa Marí, que probablemente seguirá siendo miembro de la Magistral de Gastronomía. Hay cosas incomprensibles en este asunto, como el de que pretendiera visitar los 68 restaurantes que tienen tres estrellas Michelín en 60 días. Y que pretendiese escribir luego un libro contando sus experiencias. Ya no se trata de que tuviera que viajar mucho y muy deprisa, sino que mientras viajaba debía meditar sobre lo que inmediatamente antes e idear como contarlo. Demasiado rápido para que resultara algo literariamente decente.
Luego resulta que mientras los Mossos lo buscaban en los lugares más inverosímiles, la Interpol optó por preguntar a su banco. También podría haber preguntado a sus parientes y amigos, o a Paul Bocuse, el cocinero francés, que remitía faxes a cada uno de los restaurantes que iba a visitar el tal Henry, para que lo atendiesen de forma especial. Quizá Paul Bocuse hubiera podido informar a los Mossos d’Esquadra.

jueves, 17 de abril de 2008

A propósito de Arguiñano

Las formas de reaccionar en internet ante los insultos son variadas. Yo no suelo hacer demasiado caso. Los improperios no matan, aunque se les nota la intención. El mundo ideal no existe, así que hay que hacerse el ánimo.
Hace poco me referí a una entrevista que concedió el cocinero Karlos Arguiñano. Mi primer propósito fue el de homenajear a Rafa Marí, el periodista que la firma y que con gran habilidad supo hacer que el personaje mostrase sus carencias sin percatarse de ello. Tampoco quise que pareciera que el entrevistador buscaba ese resultado, cosa que desconozco y que probablemente no es así.
Pero a algunos amigos o admiradores de Arguiñano no les sentó bien lo que escribí. Si hubieran ponderado bien las cosas, probablemente hubieran reaccionado de otro modo. Arguiñano es un personaje público que concedió una entrevista y ambas cosas pueden ser merecedoras de crítica o análisis. Curiosamente, lo más grave que figura en mi escrito sobre el personaje fue pasado por alto por sus admiradores. Es la opinión del crítico gastronómico, García Santos, sobre él, como cocinero. Como en la entrevista, se atrevió a dar consejos nutricionales, me permití resaltar la endeblez de los mismos. La variación en la comida es buena, pero con ella no basta para tener una alimentación adecuada.
Pero en donde el entrevistado vino a demostrar la endeblez de sus planteamientos fue cuando se le dio a elegir entre Rajoy, Zapatero e Ibarretxe. Como es lógico suponer, a mí me da lo mismo que prefiera a Zapatero o a Rajoy; incluso a Ibarretxe. Lo que chirría es la manera de contestar. Como es rojillo, prefiere a Ibarretxe y a Zapatero. ¿Qué tiene Ibarretxe de rojillo? Sin olvidar el adorno previo: es rojillo a pesar de que ha ganado mucho dinero. Un poco más y le ponemos un altar junto a Setién.
Rafa Marí no tiene la culpa de que demostrara ser un personaje acomodaticio, al que lo que más le interesa es caer bien y ganar dinero con ello. El mérito del periodista consistió en conseguir que se reflejara tal cual es.

lunes, 14 de abril de 2008

Arguiñano, rojillo o payaso

Rafa Marí hizo una entrevista a Karlos Arguiñano, que fue publicada en el diario Las Provincias ayer domingo. En ella, el popular cocinero demuestra su profunda sapiencia nutricional. O sea, cuando el periodista le pregunta que en qué consiste comer bien, responde: “Comer bien no es comer mucho ni poco. Es comer variado.” Es decir, no es necesario leer los libros de Ana María Lajusticia, pongamos por caso, para tener una idea de los nutrientes que necesitamos y de cuáles podemos estar ingiriendo menos de lo necesario. Con comer variado basta. Y mucha fruta. ¿Cuánta será mucha?
Explicó Arguiñano que le preocupa mucho la creciente obesidad infantil. A lo mejor, Zapatero está perdiendo una oportunidad. Pretende ser el presidente que ha conseguido la igualdad y también podría ser el que ha frenado el crecimiento de la gordura infantil. Todo consistiría en crear un ministerio de la cosa y encargárselo a él.
En un momento de la entrevista, Rafa Marí dejó el trasteo vaporoso a un lado y fue directamente a lo concreto. Así que inquirió al personaje acerca de sus relaciones con el crítico gastronómico García Santos, con el que resultó que no se lleva nada bien. Los motivos aparecieron en la siguiente pregunta, cuando explicó que había escuchado por la radio que le catalogaba de payaso gastronómico, cosa que le dolió mucho.
El entrevistador cambió de tercio de nuevo y encaró otras cuestiones generales, del dominio del entrevistado, como la pelota vasca y los millones que derrocha el mundo del fútbol. Y a continuación, el periodista buscó otras cuestiones que dieran idea de cómo es el entrevistado. Así que aparecen en liza Rajoy, Zapatero e Ibarretxe. De los dos últimos dice que son buenas personas. Así de simples los quiere el Señor. La comida, variada; los políticos, buenas personas. De Rajoy no opina porque aunque ha ganado dinero sigue siendo rojillo. Rafa podría haber seguido preguntando y así, para ver cómo es de rojillo, haberle dado a elegir entre Zapatero e Ibarretxe; a continuación, entre éste y Otegi; podría haber preguntado si necesita escolta, si ha pagado alguna vez el impuesto revolucionario y si ha puesto publicidad de su restaurante en Gara. Podría haber preguntado esto, pero no debía, claro está. Tampoco hacía falta.

sábado, 19 de enero de 2008

Bobby Fischer

Los Grandes Almacenes de Rafa Marí, de hoy, están dedicados por completo a Bobby Fischer. Se entiende que sea así puesto que el propio Rafa Marí fue campeón de ajedrez de la Comunidad Valenciana. Hubo un momento en que tuvo que optar entre el ajedrez y el periodismo y eligió lo segundo. En mi opinión, fue una elección muy acertada, puesto que como tengo dicho, dedicar más de dos horas diarias a cualquier tipo de entrenamiento es un error. Creo que el ajedrez puede ser muy útil para el ser humano siempre que se practique en su justa medida. La dedicación completa al ajedrez desvirtúa por completo la esencia del juego, puesto que el jugador profesional ha de jugar única y exclusivamente para ganar. Perder puede ser un gran revés, para algunos muy difícil de soportar. Como bien dice Rafa Marí, Bobby Fischer ha sido un gran jugador de ajedrez, para muchos el más grande de la historia, pero nada más que jugador de ajedrez. En el resto de sus facetas personales quizá haya dejado mucho que desear. He dicho quizá porque yo no lo sé. Pero sí que cabe preguntarse por lo que hubiera podido hacer un talento como el suyo si lo hubiera dedicado a otra cosa. Acaso, hubiera podido evitar sus neurosis, o por lo menos sobrellevarlas mejor. Una persona que tenga el ajedrez como afición, puede disfrutar con él y aprender cosas que le pueden servir en su vida ordinaria. Puesto que lo tiene como afición, sabe perder y ganar deportivamente, sin pensar que le va la vida en ello. ¿Qué ofrece la sociedad a los grandes talentos para que muchos de ellos opten por malgastar sus vidas en el ajedrez? ¿Podría aprovechar mejor la sociedad las capacidades de sus grandes talentos? ¿De qué modo podría hacerlo? Quizá Bobby Fischer pensó, o acaso no, que entre estar investigando o jugar al ajedrez hay poca diferencia. Lo cierto es que no encontró la motivación suficiente para ninguna otra cosa. Y en cuanto fue campeón del mundo de ajedrez, su vida tomó otro rumbo.

domingo, 4 de noviembre de 2007

El pintor y el crítico de arte

En la vida hay otras cosas además de políticos siempre están empeñados en ocupar las portadas de los periódicos, como si no tuvieran nada que hacer. La gente corriente también genera noticias de interés. Contó en su columna de Las Provincias Rafa Marí, titulada El secreto del éxito, que un pintor valenciano había dicho en una tertulia que el 75% de su éxito se lo debía a un crítico de arte. La noticia tuvo su continuidad al día siguiente. Fue en el artículo titulado Traslado de lienzos. Los padres del artista habían leído el primero de los artículos y aunque el autor había silenciado el nombre del artista, adivinaron que se trataba de su hijo. Telefonearon al autor del artículo para quejarse de que después de tantos sacrificios que habían hecho para pagarle la formación, enviándole al extranjero, su hijo se descolgaba después diciendo que se lo debía todo a un crítico. Lo primero que piensa el lector tras el primer artículo es que el artista se refiere únicamente a su éxito y no a la calidad de su obra, que naturalmente es debida a su esfuerzo y a la generosidad de sus padres, que le ha permitido centrarse en ello. Tras leer el segundo artículo, el primer pensamiento viene a ser el de que los padres son excesivamente puntillosos y no se han dado cuenta de que el comentario de su hijo no les excluía a ellos. Pero a continuación quizá piense que unos padres que se han sacrificado tanto no saltan tan rápidamente. Es posible que sangren por la herida. Otra cuestión que abona esto es que por muy bien que hable de un artista un crítico, él sólo no puede conseguir tanto. Forzosamente, otros críticos tienen que haber alabado a su vez al artista. Entonces, que sólo se muestre agradecido hacia uno de ellos, hace pensar que no es el agradecimiento, o por lo menos no a secas, lo que el motiva. Otra cuestión que conviene recordar es que, como dijo Cela, el hecho de que alguien acierte en una cosa no significa que tenga que acertar en las demás.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Eduardo Punset y el desprecio

Eduardo Punset ha concedido una entrevista a Rafa Marí, para Las Provincias, que recomiendo leer, puesto que me parece francamente interesante; afirma en ella que lo opuesto del amor no es el odio, sino el desprecio. Si lo dice será porque cree que es así. Por mi parte, se me ocurre apuntar que quien odia trata de hacer todo el daño que puede al objeto de su odio. Es por eso que el odio embrutece a quien se deja dominar por él. El desprecio es otra cosa. Conviene diferenciar entre ser despreciable y ser despreciado. Despreciable es algo que no merece ser tenido en cuenta, por diversos motivos. En cuanto al ser humano se refiere, que es de lo que se trata, despreciable es alguien en quien destaca su maldad, la mezquindad de sus actos, su proclividad a portarse siempre del modo más ruin. El desprecio injusto no debería hacer mucha mella en la persona despreciada, que debe centrar sus esfuerzos en actuar correctamente primero y sólo después en que su comportamiento correcto sea apreciado. Algunas personas usan el desprecio de forma caprichosa o interesada. Desprecian aquello que les produce temor, por desconocerlo, o que está fuera de su alcance. El desprecio les sirve para reafirmar sus maltrechas personalidades, puesto que están incapacitados para lograrlo mediante el esfuerzo, como sería lo aconsejable. Hay personas tan prontas a humillarse ante el superior jerárquico y en general ante todo aquel al que se suponga con poder e impelidas a despreciar todo aquello que no entre en sus círculos de interés, que no suelen contener intenciones elevadas o aspiraciones de alcanzar la bondad. Los sueños de las personas de desprecio fácil se circunscriben a lograr la sonrisa de sus superiores y a comprarse más casas y más coches. Al final, quizá resulte más cómodo ser despreciado que ser odiado. Aunque quien desprecia injustamente, odia al mismo tiempo. Este es el despreciable.

'Hablar con corrección'
'Tu mentira es mi verdad'
'La mente criminal'
'La Comunidad Valenciana y el guirigay nacional'
'Breve historia de la paradoja'
"Entre una España y la otra",
'Diarios. La hierba crece despacio'
'El retablo de las criadillas'

domingo, 20 de mayo de 2007

Magnus Carlsen como pretexto

Soy de la opinión de que las cosas son buenas siempre que sirvan al ser humano y dejan de serlo cuando lo esclavizan. Por ejemplo, es bueno practicar algún deporte, puesto que ayuda a mantener la salud, con lo cual se puede disfrutar mejor de la vida. No encuentro sentido al hecho de tener que dedicar todo el día al entrenamiento con el fin de batir un récord o ganar una competición. Quien se vuelca en una actividad de este tipo forzosamente ha de desatender otros aspectos de su personalidad. Lo mismo sucede en el caso del ajedrez. Rafa Marí, que en su día optó por no convertirse en ajedrecista profesional, ha entrevistado a Magnus Carlsen, un extraordinario ajedrecista de 16 años. A los cinco años ya conocía los nombres de los 436 municipios noruegos, sin olvidar ninguno. El ajedrez es muy bueno para la salud, ningún ajedrecista padece Alzheimer. ¿Pero es preciso ser jugador profesional para librarse de esta terrible enfermedad? El bueno de Magnus probablemente llegará a campeón del mundo. Pero eso no me quitará la sensación de que se ha malogrado. Podría haberse dedicado a la medicina, para curar gente, o a la lingüística, pongamos por caso. Es decir, a actividades no estériles. El joven ajedrecista demuestra una gran madurez con sus respuestas y sin embargo confiesa que odia perder. La derrota forma parte de la vida. Saber perder es tan importante como saber ganar. La desventaja que tiene el ajedrez en este caso es que no permite achacar a la mala suerte o a cualquier otro factor externo el resultado no deseado. Obsesionarse por aprender más y más, para no perder, es algo que considero empobrecedor. Ninguna obsesión es buena, puesto que las obsesiones esclavizan a los seres humanos. Cuestión diferente es la de aquellos artistas que saben transformar sus obsesiones en motivo de creación, lo que me parece un adecuado modo de convertir en positivo lo negativo. Claro que también puede alegar alguno que las partidas de ajedrez o las carreras de cien metros lisos son obras de arte que merecen ser contempladas una y otra vez.

viernes, 2 de marzo de 2007

¿Enseñan los libros?

Se suele decir que todos los libros enseñan algo y damos por cierta la frase. Pero el mejor libro es la propia vida y quien no aprende de ella, difícilmente podrá sacar enseñanzas de los libros. Buscamos en nuestras lecturas aquello que ya hemos observado o intuido en nuestra existencia. Buscamos nuestros pensamientos desarrollados o vislumbrados desde otros puntos de vista. Y nos congratulamos si nos sentimos capaces de conmovernos con un pasaje que exprese sentimientos elevados o de singular belleza. Pero no todos los libros son dignos de leerse ni es posible evadirse de la sensación de haber perdido el tiempo tras la lectura de más de uno. En sus Grandes Almacenes de hoy, de Las Provincias, Rafa Marí da noticia de uno infame. Dados los párrafos que transcribe hay que darle la razón en este punto. Y convenir con él en que probablemente el autor se escude tras un pseudónimo. Pero no comparto su idea de que es imposible que su libro encuentre compradores. No debería descartar este extremo tan tajantemente. Por su parte, Arturo Pérez-Reverte, en su Patente de Corso, de El Semanal, contó el domingo pasado que había echado al mar siete u ocho tomos, no recuerdo el número exacto, de un autor inglés no muy ético, puesto que se las inventa como quiere. Dice que estaba leyendo una novela de ese autor, los anteriores los tenía en el lugar menos noble de su estantería, porque no lo consideraba bueno, cuando determinó echarlos todos por la borda. Probablemente, esos libros tampoco merezcan el honor de ser tragados por el mar. Quizá lo mejor hubiera sido regalárselos a algún vendedor del rastro. Pero lo que sugiere ese artículo es que al autor le falló el olfato. Tras haber leído seis o siete libros de ese fulano, aún tenía otro entre manos. Hay infinidad de libros publicados y leer uno de un autor del que desde el primer momento se debía de haber sabido que no podía aportar nada, es una total y absoluta pérdida de tiempo. Puedo aceptar que una vez comenzado un libro haya que llegar hasta el final, para no quitarle demasiado pronto al autor la posibilidad de justificar que lo haya puesto a la venta. Pero una vez visto que no hay nada, no se debe malgastar el tiempo.