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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Renovación del CGPJ

Recuerdo un artículo de Jaime Campmany en el que a cuenta de un gazapo suyo (creo que había llamado subdiácono intenso a Javier Tusell, cuando quería llamarle subdiácono intonso), en el que daba cuenta de dos erratas del BOE.
En una ponía Consejo General del Joder Judicial y en la otra Conejo General del Poder Judicial. Sumadas daban Conejo General del Joder Judicial. Pues eso. Los partidos políticos se han vuelto a repartir los caramelos, a excepción de UPyD, partido con el que ningún otro quiere saber nada, por lo que se ve.
CiU dice que “Espanya ens roba”, pero ha colocado a su juez. ¿No es enternecedor? El PNV no ha protestado por la salida masiva de presos etarras. El PNV protesta por lo que protesta y punto. Ha colocado también a su juez. Faltaría más. El PSOE tenía 'derecho' a tres jueces y le ha cedido uno, 'gratis total' (¿dónde estará Solchaga ahora?), a IU. Y eso que los suyos, Sánchez Gordillo y demás, tienen poco respeto por las leyes. El PP y PSOE, contentos. Creen que están apuntalando el andamiaje mediante el cual 'viven'.
Hay dos posturas discordantes. Antonio García-Trevijano y su grupo de simpatizantes mantienen la que para mí es la mejor opción. Consiste, si no me equivoco, porque lo digo de memoria, en que los componentes del CGPJ sean elegidos por jueces, magistrados y funcionarios de los juzgados. Hay que reconocer que esta pretensión es imposible. Los dirigentes de los partidos citados anteriormente deben de tener pánico a esta propuesta.
La otra postura es la de UPyD, partido sobre el que no cabe sospecha en esta cuestión. UPyD es el único partido que ahora mismo puede pedir la independencia total con respecto al poder político del poder judicial.
A los poderosos no les interesa que los jueces sean independientes. Para los indefensos es cuestión de vida o muerte. Para la democracia, igual. No hay democracia si los jueces no son independientes.

lunes, 23 de abril de 2012

Pedir perdón no es fácil

Con la solvencia que le caracteriza, explica Rafa Marí en sus Grandes Almacenes, que publica en Las Provincias, que pedir perdón no es fácil. Como se puede intuir, su columna gira en torno al acto de humildad que el Rey se ha visto obligado a hacer.
Es mucho lo que se ha escrito sobre esta cuestión. Creo que se puede situar a John Carlin y a Antonio García-Trevijano en los dos extremos de las opiniones. Carlin, en su esquina inglesa, se extraña del revuelo que ha suscitado el hecho de que el Rey se fuera de cacería. García-Trevijano, en su diariorc, y con el título Dissoluta est Monarchia, escribió un artículo en el que dice que un Rey humillado es un Rey muerto en vida.
Puede que sea cierto lo que afirma este último; sin embargo, hay que hacer notar que los partidos políticos están dispuestos a que el Sistema, muerto en vida o no, perdure aún muchos años.
Porque de lo que se trataba era de salvar al Sistema. La cacería de elefantes no fue más que la gota que colmó el vaso, después de que tanto derroche, tanto saqueo de dinero público y tanta incompetencia nos haya situado en el borde del abismo. El malestar general amenazaba con llevarse al Sistema por delante, no sólo a la Monarquía. Y como recuerda Rafa Marí, en el citado artículo, sólo el Rey ha pedido perdón. Nuestros políticos, en el colmo de la irresponsabilidad, aun piensan que lo han hecho bien.
Y ahí siguen, manteniendo instituciones superfluas, que nos cuestan muy caras, y practicando otros derroches, sin que les caiga la cara de vergüenza, dada la situación de tantísimos españoles.
Pero quizá el Rey tenga una posibilidad de salvar a la Monarquía: exigir a todos los políticos que también pidan perdón y que se comprometan a eliminar todo aquello que no redunde directamente en beneficio de los ciudadanos. Y sobre todo que reformen la Constitución y el sistema electoral.

'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'
'España, un proyecto de país'
'La hoguera del capital'
'El aprendizaje por competencias'
'Cómo escribir una biografía'
'Ostras para Dimitri'
'Confucio y la máquina de café'
'El Terror Rojo'



viernes, 13 de marzo de 2009

Acerca de García Trevijano

Según una noticia fechada ayer en la Revista Digital San Borondón, para Isidro Fuentes García el mayor pensador que ha habido en España en los últimos sesenta años es Antonio García-Trevijano. Yo no tendría nada que objetar a que piense de este modo si no fuera por el resto del reportaje. Así, cuando alude a que la Constitución que redactó para Guinea Ecuatorial no se pudo poner en práctica, porque fue sustituida por la de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, conviene tener en cuenta que España, lamentablemente, no hizo escuelas en Guinea, por lo que la mayor parte de la población está por alfabetizar. Mal puede un pueblo atrasado asumir una Constitución, sea cual sea de las dos) que ha sido redactada por una persona culta y erudita.
En lo que respecta a su afirmación de que se dejó de lado a García-Trevijano durante la Transición, porque no estuvo de acuerdo con el modo de llevarla a cabo, y con la perspectiva que da el tiempo transcurrido, se puede afirmar que el número de errores cometidos fue grande, pero que podemos felicitarnos de que saliera como salió, pues la cosa pudo ser bastante peor. Fue el PSOE, el partido que se creía más demócrata de todos, el que enterró a Montesquieu. No se trató de algo pasajero, puesto que el control que ejerce ahora Zapatero sobre el partido es mucho mayor del que pudieron soñar jamás Felipe González y Alfonso Guerra. Por su parte, Santiago Carrillo, cuya más útil aportación al mundo probablemente fue su contribución al buen fin de la Transición, cada vez que dice algo pone de manifiesto el odio y el rencor que anidan en su corazón.
Cabe decir, casi con total seguridad, que si no hubiera estado Adolfo Suárez en el puente de mando durante el proceso transitorio, la cosa hubiera podido resultar catastrófica. Por otro lado, si se buscan los antecedentes democráticos en el pueblo español, que hubieran empujado hacia la creación de un sistema democrático real, lo que aparece es la costumbre totalitaria. Pero la democracia real debe de estar al caer. La gente cada vez cree menos en el sistema. Llegará un momento en que se desmoronará el edificio y habrá que rehacerlo. Los políticos deberían anticiparse y hacer la reforma voluntariamente y no dejar que llegue el momento en que haya que hacerlo por obligación.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Bahamas y Girona

Pocas cosas, salvo la proximidad del mar, parece que tengan en común Girona y las Bahamas. Sin embargo, el Patronat de Turisme Costa Brava, no ha tenido ningún inconveniente en utilizar la foto de una playa de Bahamas para promocionar el turismo en la Costa Brava. Las fuentes de este patronato consultadas alegan que se ha retocado el color. El detalle viene a ser una perfecta muestra de las costumbres de los nacionalistas. Toman algo que no es suyo, Tirant lo Blanch, por ejemplo, lo maquillan un poco y, ¡hale-hop!, ya es catalán.
Lo que ocurre es que esta práctica no es exclusiva de los nacionalistas, sino de todos los partidos políticos españoles e, incluso, diríase que de todas las clases dirigentes españolas. Allí en donde mandan crean una realidad a su gusto y conveniencia, y la superponen sobre la auténtica. Ésta ni se tiene en cuenta y puede que ni siquiera existe. Todo lo que las clases dirigentes deciden ignorar es como si no hubiera ocurrido y aquello en lo que deciden poner el ojo es lo que pasa a tener relevancia, y además en el sentido que esas clases quieren darle. Los políticos españoles no tratan de averiguar el deseo de los ciudadanos, para tratar de hacerlo realidad, sino que tratan de llevar a los ciudadanos al abrevadero que ellos han establecido como óptimo.
Lo que se deduce de todo esto es que la democracia española no es tal. Habrá que acabar dándole la razón a Antonio García-Trevijano. La democracia española no surge del pueblo, no va de abajo hacia arriba, sino que es otorgada por las clases dirigentes, que, ladinas, se reservan el poder para sí. El poder no lo tienen los ciudadanos, sino los partidos. Los partidos españoles lo mediatizan todo, influyen en la judicatura y en la prensa. Los medios se financian en gran medida con los anuncios oficiales y con las compras masivas de ejemplares por parte de las Administraciones Públicas. Esto permite a los políticos mandar avisos a los medios que tanto les deben cuando publican lo que no les gusta. No puede decirse que haya división de poderes, ni medios independientes, etc.
Y todo esto ocurre porque los españoles tampoco tenemos asimilado el concepto de la democracia. Nos adaptamos fácilmente a los sectarios intereses de los políticos. Si alguien se sale de la norma, como Albert Boadella, por ejemplo, se le estigmatiza y punto.