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sábado, 30 de diciembre de 2017

Colau ha puesto el lacito en ‘su’ ayuntamiento

Con ello les hace un guiño amistoso a los catalufos y les da una patada en la espinilla a los catalanes. No es boba esa alcaldesa, pero puede que en algún momento se haya pasado de lista y que acabe teniendo problemas con la justicia.
Ella sabe que los catalanes no la van a votar nunca, así que se hace la simpática con quienes forman parte de su caladero de votos, es decir todos esos de los que cabe poner en duda su estabilidad emocional.
El respeto a justicia, el gusto por la ética, el amor a la verdad no parecen formar parte de los valores de esta señora, hábil, por otra parte, en situar las cosas en su terreno, como demostró cuando alguien dijo de ella que debería dedicarse a vender pescado, en lugar de retarlo a un debate, para poner de manifiesto sus conocimientos, se fotografió con unas pescaderas y mostró una hoja de calificaciones del año de la pera. Para el público capaz de votarla, eso es suficiente.
Los catalanes necesitan alguien con más bagaje cultural que ella, para darle los votos, una persona más capaz de infundir respeto, no ésta que sólo sabe concitar complicidades entre los resentidos y los fanáticos.
El lacito que ha puesto en el ayuntamiento de Barcelona es una ofensa para la gente culta y educada, que sabe que el respeto a las leyes es fundamental para considerarse civilizada. Las personas que están en la cárcel están acusadas de delitos muy graves, no han sido encarceladas por capricho, como quieren hacer creer los que están mal de la cabeza y los despabilados. Están en la cárcel por orden de un juez y hay otros que se han escapado de España para no ir, y todos, aparte de los delitos por los que serán juzgados, mienten. Habrá que esperar al resultado del juicio para ver si son inocentes o culpables.


domingo, 7 de junio de 2015

El demonio que esconde Podemos

Íñigo Errejón opta por simular que Podemos se mueve hacia el centro. Pablo Iglesias se sirve de un calculado mensaje trivial, intrascendente, consciente de que hoy en día reina la superficialidad, como demuestra el poco caso que se le hace a las víctimas del terrorismo.
Debajo de esa manta frívola espera la fiera totalitaria. Los líderes de Podemos usan mucho la palabra democracia, pero el partido que pedía la separación efectiva de poderes era UPyD. A Podemos no le interesan las libertades, ni la igualdad ante la ley de lo que llama 'la gente', porque en ningún momento, ninguno de sus dirigentes, ha reclamado la independencia del Poder Judicial. Según se desprende de esto, a lo que aspira este partido es a someter todavía más a los jueces. Hacia 1750, o quizá un poco antes, fue dicha la frase «Hay jueces en Berlín». Hasta que el Poder Judicial no sea totalmente independiente no podrá ser dicha en España.
Estos tipos de Podemos hablan mucho de la corrupción, pero una cosa es hablar y otra actual. El partido que ponía las querellas, y se ha tenido que apartar de todos los procesos judiciales en los que se había personado, es UPyD. Se ha tenido que apartar porque muchos de los que han recuperado su dinero de las preferentes, gracias a la querella contra Bankia, han preferido votar a Ciudadanos o Podemos. Sin fondos para seguir, UPyD ha tenido que arrojar la toalla en este asunto.
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, banales ambos ya de por sí, y ambos tratan de afianzar esta imagen, dicen que se reunieron a cenar y que cenaron pescado y tortilla y que hablaron de fútbol o boxeo, no recuerdo ya. O sea, una cena secreta de la que luego hacen publicidad.
Ambos critican a la Alemania de Merkel, pero olvidan añadir que allí las instituciones funcionan. Quizá porque no han caído en el detalle.