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martes, 7 de octubre de 2014

Ana Mato debería dimitir

Es el mejor favor que podría hacer a su partido y a España. Lo difícil es que ella se dé cuenta de eso. En mi opinión, hizo muy bien en traer a España a los dos religiosos infectados. Podía hacerse con un riesgo mínimo y había posibilidad de que en nuestro país se curaran.
Lo que ocurre es que todo parece indicar que se dio al protocolo como seguro y se pensó que era imposible que se cometieran errores, y este modo de pensar es propio de gente frívola e incompetente.
El ministerio debió poner los máximos medios para evitar que se produjera un error y, a pesar de ello y como aditamento, prever que pudiera ocurrir. No habría estado de más que todo el personal que estuvo en contacto con los enfermos hubiera sido objeto de una vigilancia especial durante el tiempo que se considerara necesario.
El nuevo caso detectado no debería haber pillado a nadie por sorpresa, como ha ocurrido, y debería haber sido tratado de inmediato. En cambio, se ha tardado varios días en descubrirlo y lo peor de todo es que lo ha sido por la insistencia de la persona infectada y no porque el ministerio fuera previsor.
La improvisación ha hecho acto de presencia nuevamente y el gasto que habrá que hacer ahora, suponiendo que el ébola no se cobre ninguna nueva víctima, será mucho mayor que el que habría habido que hacer si hubieran seguido los procedimientos adecuados.
Para el presidente del gobierno es una papeleta muy fea tener que destituir a la ministra. Es como darle un certificado de incompetencia. Sería un baldón que le acompañaría a ella toda la vida.
En cambio, si la propia ministra adoptara la decisión de dimitir, su gesto habría que considerarlo un acto de responsabilidad, un modo de pedir perdón a los ciudadanos por su descuido, y un gesto de compañerismo con sus compañeros de partido, puesto que les ahorraría muchas críticas.
 

sábado, 31 de mayo de 2014

Los dirigentes de Caixa Penadés no van a la cárcel

Tal vez sea una medida inteligente la adoptada por el juez, porque estamos acostumbrados a lo contrario, a que los culpables vayan a la cárcel pero el dinero no aparezca. El problema consiste en que el dinero que han de devolver es, únicamente, el que corresponde a los honorarios que se habían asignado, que aunque se trata de una cantidad cuantiosa no es nada si se la compara con la que ha tenido que poner el FROB para salvar a la entidad, que asciende a 900 millones.
El Banco de España y el ya citado FROB no están conformes, a causa de ese dinero de los contribuyentes que se ha ido por el sumidero. Pero esos 900 millones de pérdida se deben a la desastrosa gestión de los dirigentes juzgados, cuya opinión de sí mismos difería mucho de la realidad mencionada, dado que se otorgaron aquellos salarios que ahora, de acuerdo con el juez, renuncian a cobrar. No obstante, conviene aclarar que si el Estado español se obliga a reponer el dinero que falta también debería estar obligado a vigilar para impedir que falte. Se supone que nadie es infalible, por lo que a pesar de la vigilancia puede perderse algo. Pues aquí se han perdido 900 millones que no es moco de pavo, pero ese dinero hay que sumarlo al que se ha perdido en otras cajas y otros bancos, cuyos directivos, a pesar de las ayudas del Estado siguen regalándose sueldos desorbitados. Gestionan mal, pero esa mala gestión la compensan con buenos sueldos.
El Banco de España, en lugar de quejarse por la decisión del juez, debería explicar por qué permitió tanta locura durante tantos años. Todos los altos directivos de todas las entidades que han sido ayudadas de forma oficial, o empleando otras fórmulas, se han forrado. Y aunque hay muchos directivos imputados, otros muchos no lo estarán jamás.

domingo, 24 de marzo de 2013

Chipre y la Unión Europea

Hay que partir de la base de que la Unión Europea es imprescindible. La prueba de que es así es su propia. Si no fuera necesaria no se hubieran unido países tan distintos y con tanto odio acumulado entre unos y otros.
Quizá sea ese odio lo que explique que se haya hecho tan mal la Unión. No se ha buscado hacer una nación nueva que las contenga a todas, sino que se pretendió hacer un conglomerado de naciones con la intención teórica de que todas salieran ganando. Hay unas oficinas centrales que podrían servir para ejercer algún tipo de vigilancia, pero da la impresión de que no son más que cementerios de elefantes en los que cada país confina a aquellos de sus políticos que quiere mantener lejos y callados. Se le paga bien.
Se ha permitido la entrada a algunos países que debieron quedarse fuera, sencillamente porque no estaban en condiciones de seguir el ritmo de los demás y tampoco disponían de los suficientes controles democráticos internos. Ojalá le hubieran dicho al gobierno español que pidió la entrada que el nivel democrático español no el adecuado para incorporarse, puesto que el ejecutivo atesoraba todo el poder.
Se dejó entrar a Chipre, como a otros, y luego no se controló lo que hacía, de modo que al final ha estallado la bomba, y esa dejadez de la Unión Europea y del gobierno chipriota la han de pagar ahora las gentes de ese país.
Es posible que la Unión Europea o, concretamente, Alemania tengan la sartén por el mango y puedan obligar al gobierno chipriota a tomar esa medida injusta. Pero en lo que respecta a la construcción de la gran nación europea es un paso atrás. Los ciudadanos cada vez se sentirán menos europeos y más griegos, italianos, franceses ...

martes, 26 de enero de 2010

Bancos y PSOE

Es sabido que los bancos vienen a ser como el lubricante que permite el funcionamiento del sistema. Sin lubricante, se produce el colapso. Los bancos son necesarios, pero pueden tomar decisiones desafortunadas. Un banco puede optar por prestar más atención al sector de la construcción que al industrial, porque le resulta más rentable.
Un banco puede decidir no financiar ideas, porque para ello hace falta una preparación que no pueden tener, y puede tomar decisiones arriesgadas que pongan en peligro su futuro. La cuestión es que hay que respetar su libertad empresarial, pero por otro lado no se puede dejar caer a los bancos. Si desaparecen todas las fábricas de automóviles de un país, éste puede seguir funcionando, cosa que no ocurre si desaparecen todos los bancos. Habrá que convenir entonces en que los bancos precisan de una mayor vigilancia que las demás empresas, aparte de unas normas de funcionamiento claras y precisas, dentro de las cuales se han de mover.
Si los bancos precisan normas y vigilancia especiales y a pesar de todo, si caen, hay que ayudarlos con fondos públicos, sus relaciones con los partidos políticos deberían ser claras, transparentes, a la vista de todos y controladas con mucha frecuencia por los organismos adecuados. Esto sería lo correcto. La realidad es que los bancos han perdonado al PSOE la casi totalidad de los 34 millones de euros que les debía. Resulta que el PSOE está criticando fuertemente al PP por el caso Gürtel. La cuestión es grave, pero la ciudadanía ha hecho menos caso del que sería esperar. Esto es así porque tampoco se fía del PSOE. El hecho de que los bancos hayan perdonado ese dinero al PSOE es, probablemente, mucho más grave que el Gürtel. Si luego la gente no va a votar que no se extrañe nadie. Lo raro es que aún vaya alguien.