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viernes, 19 de febrero de 2016

Salvajada del tripartito

Decir que se preocupan por los pobres no es lo mismo que preocuparse por los pobres. Cáritas viene trabajando bien por ellos y sabe mucho sobre esta cuestión. Por tanto, toda ayuda que se dé a Cáritas es ayuda que se da a los pobres.
El hecho de que se le retire la ayuda a Cáritas viene a ser como dar rienda suelta al anticlericalismo, algo que ya debía estar superado. El anticlericalismo no tiene justificación de ningún tipo. Que se desee poner coto a los posibles excesos de la Iglesia Católica, o se pretenda suprimir sus supuestos privilegios, cosas ambas muy respetables, no es motivo para odiarla. En realidad, nunca hay motivo para el odio.
Quienes mandan ahora en la Generalidad Valenciana y el ayuntamiento de Valencia piensan, por lo que se ve, que con sacar a relucir toda la basura de los anteriores gobernantes ya tienen suficiente para campar a sus anchas.
Rita Barberá y Francisco Camps se comportaron de forma demencial, pero a la vista de quienes les han sustituido se explica que estuvieran tanto tiempo en sus cargos. Si ambos hubieran tenido una oposición digna de ese nombre no habrían podido cometer tantas fechorías, pero es que tampoco habrían durado. El PP se habría visto obligado a retirarlos de la circulación y habría tenido motivos para ello, porque realmente esos personajes dan poco de sí.
Han sido sustituidos por unos catalanistas de tomo y lomo, lo que significa que sus ideologías no pueden basarse en nada, sino que levitan sobre una falsedad. Aparte de eso, el catalanismo es incompatible con la democracia, puesto que no tolera la discrepancia. Y eso significa que es intrínsecamente corrupto.
No es de extrañar entonces que el diario Las Provincias haya descubierto su afición por el nepotismo.
Son muchos los que piden el voto a los pobres, mediante promesas falsas, para poderse equiparar a los ricos.
Cáritas merece respeto.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Artur Mas es útil

Carlos Pajuelo difunde sus sabidurías a través de Las Provincias, diario que tiene los defectos que son comunes a todos los medios españoles, pero que, al menos, no aboga por ningún imperialismo, tan anacrónico en estos tiempos.
Artur Mas es un señor que está en boca de todos, excepto de los catalanes, que deberían ser los más cabreados con él. Anda recortando sin parar, pero no en todos lados, y desviando las culpas astutamente, y mientras tanto circula un borrador por la red en el que aparece su nombre, junto con otros y se vislumbra que quizá esté recibiendo un trato de favor por parte de los Inspectores de Hacienda y de los jueces y fiscales españoles y sobre todo de los catalanes.
Por su parte, él no niega que tenga dinero en el extranjero, sino que dice que no lo ha tocado. ¡Ah, cuánta importancia se le da al acto de tocar!
Carlos Pajuelo está atento a las noticias que surgen y gracias a él he sabido que existe una bacteria capaz de producir energía eléctrica mientras depura las aguas residuales, de modo que el propio articulista en lugar de decir que va al retrete anuncia que va a hacer luz.
He aquí que también Artur Mas “hace luz”, y no ha hecho esa cosa tan útil una sola vez en la vida, sino que presumiblemente la hace a diario. Por ahí no le podrán atacar sus detractores.
Quizá esa luz que presuntamente fabrica a diario sea más potente el día en que coma mungetes amb botifarra o callos a la madrileña, porqué prohíbe cosas a los catalanes y les obliga a hacer otras, pero por su parte no se priva de nada, como pueden atestiguar todos aquellos que saben a qué colegio lleva a sus hijos.
Consolémonos con la idea de que no sólo destroza cosas, sino que también hace luz.

'Pícaros, ninfas y rufianes'
'Los desorientados'
'Anécdotas de la Historia'
'La Biblia contada a los niños'
'¿Estás bien?'
'Imagino historias fantásticas'
'Las fabulosas aventuras del caballero Zifar'
'El primer viaje de nuestra vida'


 

viernes, 28 de enero de 2011

Los empresarios valencianos

Una empresa puede haberse hecho grande por haber superado las previsiones iniciales de su fundador, que además jugaba sobre seguro; es decir, contaba con la certeza de que por lo menos iba a recuperar el capital invertido. También puede ocurrir que un empresario haya heredado la empresa y su afán consiste en seguir la línea que se sabe que funciona y estar atento a todo lo que afecte a su negocio en este cambiante mundo. Es decir, un empresario no tiene el porqué ser un aventurero y de hecho no suele serlo.
En Valencia hay ahora oportunidades que los empresarios no deciden aprovechar, quizá porque consideran que el riesgo es elevado. Una de esas oportunidades sería la compra del Banco de Valencia, que podrían hacer varios empresarios, si se unieran para este fin. Este banco cuya cotización en Bolsa lo hace apetecible, es posible que en el futuro sea vendido, sobre todo si sube la cotización y la venta solucione algún problema a sus actuales dueños, con lo que dejaría de ser valenciano. Pero no lo deben de ver muy fácil los empresarios, quizá porque tienen presentes a los competidores en el negocio bancario. Hasta ahora, el funcionaba muy cómodamente y hasta llegó a superar sin ayudas un grave contratiempo ocurrido en tiempos no muy lejanos. Pero resultados pasados no garantizan los futuros. De todos modos, es triste que no se hagan el ánimo.
Otro negocio a considerar sería el del diario Las Provincias, que quizá Vocento estuviera dispuesto a vender. Supongo, yo no lo sé. ¿Por qué Valencia no puede tener un gran diario nacional? El problema en este caso viene dado porque vivimos tiempos de transición, en los que la prensa de papel va dando paso a la digital y una ha dejado de ser rentable y la otra no lo es aún. Pero de ahí a vaticinar la desaparición de la prensa va un trecho. Este sí que sería un reto para auténticos emprendedores. En cualquier caso, Valencia puede tener un gran banco y un gran periódico.

En defensa de las vacunas'
'Les Xanes'
'Don Quijote de la Mancha para Estudiantes'
'Platero y yo contado a los niños'
'Mal consentido'
'Factor Emocional'
'Leyendas de Bécquer contadas a los niños'
'Guía de supervivencia de Amelia frente a matones'

martes, 3 de agosto de 2010

Sus Señorías se lo montan

Publicó El País, el día uno de los corrientes, un reportaje titulado “El Consell afronta graves dificultades para pagar los gastos corrientes”, cuyo título es suficientemente indicativo de la situación. Mal puede funcionar la Comunidad Valenciana si el propio Consell no paga. En el mismo día, o al siguiente, en otro medio se informaba de que la diputación de Valencia dispone de casi cuatro millones de euros para dar subvenciones a dedo.
Si ambas noticias escuecen y al confrontarlas lo hacen por partida doble, duele todavía más pensar en la gran cantidad de diputaciones que hay en España, y calcular el dinero que pueden tener entre todas, para repartirlo según les venga en gana. Y mientras tanto los proveedores de otras instituciones políticas no saben cuándo van a cobrar, o quizá dudan de que vayan a hacerlo. Y no sólo están las diputaciones, es conocido el pintoresco modo que tiene de derrochar el Omnium catalán, o la escasez de controles que hay entre la clase política. Joaquín Leguina escribió en su blog que “Cataluña es el único lugar de España en el cual los cacos de los diferentes partidos roban juntos.”
Volviendo a la Comunidad Valenciana, Las Provincias da otra información desasosegante, Sus Señorías, cuyas habilidades no parecen excesivas y ni siquiera del montón, no hay más que ver sus escritos en la prensa o en sus blogs, dispondrán de despachos de lujo, a razón de 3000 euros por cada uno de los 99 diputados. Habría que reproducir ahora los debates que tienen quienes se procuran tantos lujos, en los que no faltan los insultos más bajos, ni las más soeces descalificaciones. Nada de ello impide que Sus Señorías, cuya vida guarde Dios muchos años, crean que merecen todo el lujo que se van a regalar, ni el hecho de que haya mucha gente sumida en la angustia les provoca ningún tipo de remordimiento. ¿Si no tuvieran tantos lujos cómo podrían trabajar para los demás?

'La vida y poesía de Miguel Hernández contada a los niños'
'Red de mentiras'
'La esposa del Rey de las Curvas'
'Los Borgia'
'La ciudad desplazada'
'Tus colores son los míos'
'El filósofo entre pañales'
'Dichos, comparaciones y frases populares'

miércoles, 3 de febrero de 2010

Los que no hemos estado en El Bulli

No cabe duda de que somos mayoría, así que no hay ninguna vergüenza en confesar esto. No obstante, hay mucha información sobre El Bulli en los medios, y desde que ha anunciado el cierre para dentro de dos años todavía más. Digo yo que habrá anunciado el cierre con esa antelación porque debe de tener la agenda llena hasta ese momento. Dicen que hay que pedir cita con mucha antelación.
Juli Capella habla en El Periódico del deseo, o costumbre en otros, de abstraerse del mundo y concentrarse en la comida. A él, particularmente, le ocurrió en El Bulli. También Manuel Lloris, q.e.p.d., en uno de sus artículos en Las Provincias explicó su parecer de que la comida es un acto íntimo y, por tanto, debía realizarse a solas.
Pero también hay otros modos de pensar, puesto que el acto de comer puede considerarse como eminentemente social. Se debe comer con la mayor pulcritud posible, conteniendo la emoción que produce el bocado al paladar, lo que no significa que no exista. En la charla con los otros comensales se debe evitar cualquier asunto conflictivo, buscando, por el contrario, motivos que resulten del agrado de todos. La comida en estas condiciones es doblemente placentera, porque se disfruta de la comida y de la compañía.
El mismo Juli Capella cuenta más cosas de El Bulli: sirven muchos platos, que son cuadrados y van casi vacíos; a cada plato le acompaña una explicación; el personal del restaurante, maître, sumiller, camareros siempre está por las cercanías. En estas condiciones cabe deducir que a El Bulli no se va a comer (o a cenar), sino que se asiste a un espectáculo, para el que se pide cita, como en la Seguridad Social, y al final hay que aplaudir (olvidemos el pagar, porque según Cela hablar de dinero es de mala educación –creo que él sí que habló de dinero alguna vez, pero se trataba de una cantidad grande, lo que le habían ofrecido por sus manuscritos-).
En una entrevista a un jugador de baloncesto, le preguntaron por su restaurante favorito, y respondió:
- A, B, El Bulli, D, E, hay muchos.

sábado, 17 de febrero de 2007

María Consuelo Reyna

El antiguo cauce del Turia, a su paso por Valencia, estaba destinado a convertirse en autopista que iba a cruzar toda la ciudad, descongestionando el tráfico. La idea no sólo parece atroz sino que lo es. Y cuando parecía que la suerte estaba echada, dado el particular carácter valenciano, poco dado a las protestas, surgió el diario Las Provincias con la campaña “El llit del Turia es nostre y el volem verd”. Una propuesta tan razonable no tenía más remedio que resultar exitosa. Y aquí tenemos hoy un magnífico jardín que oxigena la ciudad. Yo siempre creí que la campaña había sido obra del periódico, ideada, planificada y dirigida por su Consejo de Administración y supervisado su desarrollo por José Ombuena, el director de entonces. No me costaba nada imaginar que María Consuelo Reyna, la subdirectora, se hubiera empleado con vehemencia en esa campaña. Pero Baltasar Bueno, director de Valencia hui, que en aquella época trabajaba en Las Provincias, ha venido a desvelar que todo, la idea, la planificación y el desarrollo de la campaña, fue obra de María Consuelo Reyna. Los valencianos y el mundo entero le debemos el jardín del Turia. Por mi parte, recuerdo que siendo ya ella directora del periódico a un concejal se le ocurrió asfaltar el pasillo central del cauce, aquél por el que antes transcurrían las aguas. Visto desde los puentes, resultaba horroroso. Una cinta negra, de varios kilómetros de longitud discurría por entre las tierras circundantes, provocando un feo contraste. María Consuelo Reyna escribió una columna alertando sobre las carreras que harían las bicicletas por esa carreterita, impidiendo, por tanto, el paseo de los ciudadanos. Inmediatamente fue desmontada la cinta de asfalto. Quien antes nos había librado de la autopista, nos había vuelto a salvar del asfalto. Hubiera redondeado su faena con el cauce si hubiera pensado en lo hermoso que sería que el río siguiera discurriendo por su lugar, una vez eliminada la posibilidad de que se reprodujeran las riadas.
El concejal no dimitió, ni fue destituido ni recuerdo que se disculpara por nada. Creo que sigue siendo concejal e ignoro si ha vuelto a tener más iniciativas que nos hayan salido caras a los ciudadanos. En lo que respecta a María Consuelo Reyna, conviene decir que también cometió errores. Siendo como era tan exigente con los demás, una vez se refirió a unas pistas de “precalentamiento” que instalaron en el mismo cauce. Francisco Pérez Puche, entonces subdirector, se percató y en su columna del día siguiente empleó varias veces la palabra “precalentamiento”. Así, quien quisiera hacer burla de una tendría que hacerla de dos. El uso indebido de la palabra precalentamiento había sido erradicado por la RAE en los tiempos en que a ésta todavía se le hacía caso.