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martes, 20 de diciembre de 2016

La sobrevenida fobia a España de la Infanta

Creo que fue poco antes de su boda con Urdangarín cuando circuló por Barcelona un documento en el que se detallaban las deudas de éste al ayuntamiento, que consistían en recibos del IBI de varios años y multas de tráfico que no pagaba.
Detectaron de que ordenador había salido la información y despidieron al funcionario encargado del mismo, aunque todos sus compañeros del departamento conocían la contraseña. No se hizo lo mismo con el empleado del banco que filtró los datos del juez Marino Barbero, pese a que el delito era mucho más grave.
Urdangarín pagó la deuda, pero queda la duda de si lo hizo él o fue el Rey, o sea toda la nación. La cuestión es que la Infanta sabía que su marido tiene la cara muy dura, puesto que si no pagaba esas deudas no era por falta de dinero, y que ha venido recibiendo trato de favor, sin duda alguna.
Al Rey emérito y a su familia se le han venido consintiendo muchas cosas y tapando sus fechorías, al principio seguramente porque no se le consideraba capaz de salvar por sí mismo a la institución monárquica, presunción que se ha demostrado cierta, aunque quizá luego al inicial paternalismo se uniera una cierta complicidad.
No es que yo esté en contra de la Monarquía como forma de Estado, tampoco a favor, pero en principio me parece que fue una buena solución para inicial el camino democrático. Lo que se ha demostrado que fue contraproducente es que se quisiera proteger al entonces Rey silenciando ciertas actividades suyas. Habría sido mejor que desde el principio se aireara todo y si el hombre no hubiera sido capaz de salvar a la monarquía habría sido el momento de optar por otra forma de Estado.
En el caso de la Infanta cabe recordar que goza o ha gozado de un cargo que se presume altamente remunerado en un banco. A la vista de sus escasas luces, está claro que esa España (no el banco) que ahora desprecia le hizo ese favor.


jueves, 30 de abril de 2015

Catalá quiere asustar a los periodistas

Es difícil encontrar un español que sea demócrata. Siglos de absolutismos y dictaduras han forjado el carácter imperativo que caracteriza a los habitantes de esta tierra.
Cabría pensar que esto no ocurriría entre las personas de mayor nivel intelectual o entre quienes desempeñan ciertas funciones muy relacionadas con la democracia, pero no es así. Hay jueces que se comportan de forma despótica con sus subordinados, lo cual es el colmo de un juez, y políticos que no se atreven a discrepar de sus superiores y que no toleran que quienes están a su cargo les hagan la mínima objeción.
De modo que no resulta sorprendente que Catalá amenace a los periodistas. Lo que ocurre es que el hombre queda un poco en ridículo, cosa que tampoco resulta nueva entre nuestra clase política. Son ellos los que filtran documentos, políticos y jueces, y la obligación de un periodista es contar lo que sabe. El único modo de impedir que se filtren documentos consiste en desenterrar a Montesquieu y establecer la separación efectiva de poderes. Así los filtradores dejarían de tener fe en la impunidad.
Cuando se filtraron documentos que, antes de su boda, daban cuenta de las deudas de Urdangarín con el ayuntamiento de Barcelona, no hubo dificultades para encontrar el ordenador desde el que había salido la información. No había ninguna prueba de que quien tenía ese aparato a su cargo fuera el que difundió los datos, pero fue castigado.
Habría sido más fácil todavía descubrir al que filtró los datos de las cuentas bancarias del juez Marino Barbero, pero ni siquiera se le buscó. Esta información era absolutamente confidencial. Nadie tenía por qué conocer sus dificultades para pagar la hipoteca. En cambio, la información de Urdangarín sí que afectaba a todos. Gracias a que se difundió, él pagó sus deudas. De este modo funcionan las cosas aquí.
Algún día se tendrán que dar cuenta los españoles de que conviene votar a políticos serios.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Los sindicatos en la Feria de Abril

Hay una web en la que figura un listado de casetas públicas de la Feria de Abril de Sevilla. Aparecen en él varios partidos políticos y sindicatos.
Llama la atención que se tomen las cosas tan a la ligera y que los contribuyentes, que de vez en cuando han de votar, consideren esto como un hecho normal y no le den importancia.
El caso es que las casetas de la Feria cuestan un dineral y tanto los sindicatos como los partidos políticos se financian casi exclusivamente con dinero público.
El caso de los partidos políticos da risa. Perpetran el desaguisado, pero como luego reciben votos consideran que éstos legitiman sus actos. Se ha dado el caso de que algún político español al ser imputado mostró una encuesta en la aparecía que iba a obtener muchos votos. Eso de sustituir lo que viene llamándose conciencia por las expectativas de voto es una estrategia imaginativa, pero no nueva. Cuando Alonso Puerta fue expulsado de su partido por denunciar la corrupción y fundó uno nuevo, los votantes eligieron masivamente al partido que lo había expulsado. Lo que ocurrió luego lo supo mejor que nadie el juez Marino Barbero.
Los partidos emplean parte del dinero público que reciben en montar casetas en la Feria y los sindicatos no iban a ser menos. La vida se acaba y hay que disfrutarla mientras dure. El dinero público no es de nadie, dijo una ministra. El dinero es para gastarlo, pero hay que gastarlo bien, parecen decir los partidos políticos y los sindicatos.
Y ahí están ellos, de juerga, mientras los contribuyentes se parten el lomo para ganar ese dinero que quizá no sea de nadie, pero sólo unos pocos pueden apoderarse de él, para disfrutarlo bebiendo, comiendo y bailando. ¿Qué comerán en las casetas de la Feria de Sevilla? Bocadillos de caballa, a lo mejor.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Lo de Urdangarín se veía venir

En el año 1997, Iñaki Urdangarín pagó al ayuntamiento de Barcelona las más de cuatrocientas mil pesetas que le debía, por una gran cantidad de multas e impuestos.
No pagaba las multas, no pagaba los impuestos de circulación de su coche y su moto, y tampoco pagaba el Impuesto de Bienes Inmuebles. Finalmente, saldó las deudas que tenía en aquel momento porque alguien, bajo el nombre Comisión Anticorrupción, presentó una denuncia; no porque el ayuntamiento se empeñara en cobrar.
Varios diarios dieron cuenta del asunto. Meses más tarde salió publicada la noticia de que un funcionario de las oficinas municipales de Les Corts había sido despedido, porque fue desde su ordenador que se accedió a los datos de Urdangarín, se hicieron copias y se repartieron por cuenta de la tal Comisión Anticorrupción.
Hubo celo para encontrar al autor de la filtración y se llegó hasta el presunto culpable. Y es presunto porque se sabe que el ordenador desde el que se accedió a los datos era el suyo pero no está probado que fuera él, porque lo habitual en ese centro de trabajo es que todos conocieran las contraseñas de los demás. No obstante se le despidió mediante un decreto del alcalde ratificado por el pleno municipal.
No se intentó descubrir a quien filtró los datos bancarios del juez Marino Barbero, dicho esto como curiosidad paralela al caso.
Con Urdangarín no hubo ningún celo. A pesar de que estos antecedentes aconsejaban vigilarlo de cerca, no se le ha controlado ni de lejos.
Y ahora salen en tropel una serie de estupideces referidas a su persona, con lo que se demuestra, desde el principio hasta el final, que pensar que todos somos iguales ante la ley es propio depuesto ingenuos. Ante la ley y ante la prensa, puesto que, a pesar de que tenía motivos para estar alerta, fue silenciando todas esas noticias que ahora da de golpe, como si fueran sorprendentes para los directivos de los medios que las dan.
A Urdangarín se le hizo creer que gozaba de impunidad, y el chico, que ya se ve el talento que tiene, se lo creyó.

lunes, 28 de octubre de 2013

Felipe González y su Fundación

El tercer presidente de la democracia española, que posiblemente sea la persona que más poder ha tenido jamás en España, no sólo por el número de votos que obtuvo, sino también por la fe que depositaron en él millones de personas, ha dado a pie a que se pueda completar la más conocida frase de Lord Acton.
Ahora ya se puede decir El poder tiende a embobar. Tengo escrito que Adolfo Suárez pudo llevar a cabo la Transición gracias a unas cualidades suyas que no son muy frecuentes. Sus colaboradores no las tenían, motivo por el cuál no las podían reconocer y como consecuencia conspiraron contra él.
Felipe González tampoco se percató de esas cualidades de Adolfo Suárez. ¡Qué se iba a percatar! Las propias de él, en el caso de que se las quiera reconocer como cualidades, son muy comunes. Y como consecuencia todo el mundo las valoraba y las envidiaba y hasta sus próximos le conocían como 'dios'.
Felipe González se ha inventado una Fundación para el estudio de su propia persona. Quizá quienes cobren por ello se recreen en su facilidad de palabra, esa que le permitía hablar durante mucho tiempo sin decir nada, en el mejor de los casos. También decía sandeces. Lo más peculiar de sus peroratas era la malicia, porque las hacía entretenidas.
Para valorar su sentido del deber, basta con tener en cuenta que no movió ni un dedo para averiguar quién es el señor X que determinaron los jueces, siendo éste un asunto crucial para la democracia española. Tampoco supimos jamás quién difundió los datos confidenciales del juez Marino Barbero, otro asunto candente para los auténticos demócratas. Otro asunto que explica a este personaje tan pagado de sí mismo es la expulsión de Alonso Puerta del PSOE. Y la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero.
Felipe González fue un señor muy importante en esta democracia española que va de fracaso en fracaso, de decepción en decepción. Y el propio PSOE está hundido. Pero él no se siente responsable de nada.
A Isaac Newton las manzanas le sirvieron para descubrir la ley de la gravedad. No sé lo que le pudieron inspirar a Felipe González, pero su mujer acabó harta de él. Quizá como mérito parecido pueda alegar que encontró y difundió el método para descubrir a los votantes de derechas. Debe de sentirse igual de orgulloso.

domingo, 7 de julio de 2013

Rubalcaba y el fuego

O sea que Rubalcaba, que cabalga a lomos de un faisán del que ya nadie se acuerda, porque la gente necesita vivir y tantos escándalos a la vez generan disturbios en los buenos propósitos colectivos, se ha apeado para poner la mano en el fuego por Maleni. Por un compañero, compañera en este caso, lo que sea. El faisán puede esperar.
También Felipe González ha dejado sus joyas por un momento y ha venido a poner también la mano en el fuego. No es que tenga celos de Rubalcaba, que dentro del PSOE son de la misma facción. Ha añadido que Maleni es muy honrada. ¡Ay! Felipe González es una persona muy apropiada para hablar de honradez, y para criticar al juez que ha imputado a Maleni. ¿Quién se acuerda ahora de Marino Barbero? Fue objeto de una filtración inmunda y no pasó nada. Pasó que Barbero dimitió como juez y se murió poco después de pena. O de un infarto. Ni Filesa, Malesa, GAL, etc., salpicaron a Felipe González. Por eso ahora puede repartir credenciales de honradez. Le ha dado una a Magdalena Álvarez. También estaba en ese gobierno Rubalcaba y también salió de él igual de guapo que se le ve ahora.
¿Pero qué pasa con el fuego que todo el mundo mete la mano? Pues que no quema. Este es un recurso retórico que no presenta ningún riesgo. Un día, Eugenio Martín Rubio, el hombre del tiempo de la época, se jugó el bigote y al día siguiente apareció sin él. Se lo afeitó, porque perdió la apuesta. Pero Mariano Rajoy puso la mano en el fuego por Luis Bárcenas, y ahí está con la mano sin quemar y la barba entera. De modo que no es necesario que Rubalcaba ponga la suya a remojar. Cada uno está en su papel, que consiste en defender a los miembros de su tribu y los contribuyentes no pintan nada. Para los de la casta, no.

domingo, 7 de abril de 2013

Hasta Verstrynge hace escrache

En su época de segundo de a bordo de Fraga se sospechaba que era quien le pasaba las informaciones de lo que sucedía en su partido a Alfonso Guerra.
Llegó un momento en que el fundador de Alianza Popular se dio cuenta de que las cosas no estaban claras y lo expulsó fulminantemente del partido. Verstrynge quiso entonces afiliarse al PSOE, pero Guerra le vetó la entrada, por la sencilla razón de que al admitirlo hubiera quedado todo en evidencia.
La actividad posterior de este personaje vino a demostrar que Fraga no se equivocó al expulsarlo, sino al darle un cargo tan importante.
Ahora ha ido a hacerle escrache a su casi vecina Soraya Sáenz de Santamaría y este hecho, la participación de este elemento, en esas actividades “democráticas” debería servir para desanimar a quienes las defienden.
Hay personas cuyo valor estriba precisamente en servir de guía a los demás. Cuando optan por algo, hay que calcular que lo más probable es que esa cosa por la que han optado no sea buena.
Es cierto que hay muchas injusticias en el mundo. Hay gente muy valiosa que no puede pagar la hipoteca de su casa. Como ejemplo de ello cabría pensar en Marino Barbero, aquel juez tan empeñado en hacer su trabajo y que, precisamente por eso, fue castigado a que todo el mundo conociera sus problemas con el banco. Y hay gente que no vale para nada y vive en barrios de lujo. Sería bueno hacer escrache, pero un escrache educado, a unos cuantos. Por ejemplo, habría que apagar la televisión, o hacer zapeo, cada vez que aparezca Verstrynge. Habría que señalar de algún modo a todos esos diputados, concejales o senadores puestos a dedo en las listas.
Habría que marcar a quienes a cobran de instituciones u organismos innecesarios o inservibles. Sería recomendable no votar a aquellos partidos que no aboguen por la democracia real, con separación de poderes.

jueves, 21 de febrero de 2013

Bárcenas no existe

Dicho en sentido metafórico y apelando no a la persona de Bárcenas, sino a lo que Bárcenas representa en la actualidad en el imaginario colectivo.
Está por ver que Rubalcaba abogue por dar libertad a los jueces y junto con la libertad un presupuesto adecuado. En España, todo está bajo el control de los partidos, y así no hay modo. En la novela de George Orwell, 1984, Winston y Julia pretenden echar un polvo y luego pasa lo que pasa. No estamos tan lejos de eso. Un chivato quiso poner en la picota a Gallardón por algo parecido. ¡Al circunspecto Gallardón!
Hubo uno, Alonso Puerta, que pretendió denunciar un caso de corrupción en su partido y acabó saliendo de la política. Nadie más, de ningún partido, le ha imitado. Hay cosas que la gente aprende pronto. También hubo un juez, llamado Marino Barbero, que se empeñó en hacer su trabajo. No fue encarcelado, como sí le ocurrió a María Lourdes Afiuni en Venezuela, pero sí que puede decirse que lo que le ocurrió le produjo un gran desengaño. El golpe bajo que recibió fue contundente. Ya nadie habla de Marino Barbero, pero es seguro que los jueces recuerdan su caso. El ex juez Luis Lerga también anunció por televisión que dejaba la judicatura porque para investigar un caso el gobierno le daba todos los medios que necesitara, mientras que para otro de similar importancia no le daba nada. El hombre decidió entonces dedicarse a la abogacía.
El contribuyente siente que la corrupción está a la orden del día, pero ve que al final todo queda en nada. El contribuyente común, ese que no tiene más remedio que pagar y que sabe que le controlan hasta el último céntimo, tiene, en este sentido, la moral por los suelos. Piensa que cuando los políticos hablan de acabar con la corrupción, en realidad lo que quieren es ponerle una venda en los ojos.

viernes, 1 de febrero de 2013

No pediré la dimisión de Rajoy

En las últimas horas he recibido varias peticiones para que firme un documento en el que se pide la dimisión de Rajoy.
No lo voy a firmar, pero no porque apoye a Rajoy, al que ya criticaba antes de que fuera presidente, sino porque quienes me piden que firme no hacen lo mismo cuando el escándalo procede de otros partidos.
Es el PP el partido contra el que se vuelca toda la iracundia, y yo no estoy a favor ni del PP ni de la iracundia.
Estoy a favor de que de una vez por todas se instaure la democracia en España y que los jueces tengan absoluta libertad y los medios que necesitan para investigar todo lo que sea necesario y metan en la cárcel a los delincuentes.
Dicho lo anterior, reconozco que tengo algunas dudas inquietantes. Parece ser que la letra de los documentos que pululan por Internet es de Bárcenas. Creo que si es él quien los ha difundido, en cuanto comiencen a ponerle querellas, no tendrá más remedio que demostrar, si puede, que esos apuntes se corresponden con la realidad.
En el caso de que no sea él quien ha difundido esos manuscritos, creo que en principio su responsabilidad es menor. Cada cual puede apuntar en un papel lo quiera. Pero habría que justificar por qué la persona que los difundido los tenía en su poder. Puede haberlos robado. Si los tuviera porque se los dio el propio Bárcenas, supongo que la responsabilidad volvería a éste. Habría que dilucidar por qué los difundió.
La sombra de Marino Barbero puede estar planeando sobre los jueces. Lo que les ocurrió a Marino Barbero y a Alonso Puerta quizá sirvan para explicar la actualidad nacional.
El asunto Bárcenas puede queda en nada penalmente. En otro orden de cosas, aunque el foco esté en el PP, afecta a toda la clase política.

domingo, 6 de enero de 2013

Solo ante el peligro

Como advirtió Julián Marías en la revista Blanco y Negro, los espectadores aplauden la actitud del protagonista de la película en pro de la justicia y desean, e incluso le exigen en su fuero interno, que haga todos los sacrificios que sean necesarios.
Pero cuando estos espectadores salen del cine y se convierten en protagonistas de sus propias vidas, muy a menudo, se comportan como los villanos de las películas.
En Solo ante el peligro, Gary Cooper gana, y es lógico que sea así, porque de otro modo la taquilla hubiera sido muy inferior, pero sobre todo porque no conviene reforzar la actitud de los malos. No obstante, conviene fijarse en que en la película todos los que dejan solo al protagonista saben encontrar sus razones. Al final, les toca agacharse a recoger del suelo la estrella de sheriff.
No es cierto que Baltasar Garzón, como aducen algunos, estuvo solo ante el peligro. Ni estuvo solo, ni peligraron sus finanzas particulares. Quienes lo defienden olvidan a Marino Barbero, que sí que estuvo solo cuando fue objeto de una canallada, que le sumió en la tristeza y ante la que estuvo totalmente indefenso. No se investigó la canallada, ni se persiguió a los culpables.
Al contrario que en la película, en donde hay alguien que defiende la ley, en España existe la impunidad según para quién.
Es urgente que la Justicia sea totalmente independiente en España. Si no hay Justicia, tampoco se puede hablar de democracia, y si la Justicia no es independiente más vale que se le cambie el nombre por otro que podría ser Departamento del Orden.
Pero no es probable que los políticos accedan a independizar a la Justicia, dándole por ley los medios y el presupuesto que necesita, porque esto podría significar el fin de la impunidad para muchos de ellos.
Pero con una Justicia digna de ese nombre Marino Barbero no hubiera estado solo y tampoco nadie se hubiera atrevido a hacerle lo que le hicieron.