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viernes, 7 de junio de 2019

Laura Borrás, torpe y ruin

Lo primero que tendría que hacer esta señora, si fuera consecuente, es renunciar a todos sus cargos y devolver el dinero que ha cobrado por formar parte de una institución del Reino de España. Hecho esto, tendría legitimidad moral para decirle al Rey lo que quiera.
No ha sido así, ella ha sido recibida por el Rey porque ha jurado o prometido fidelidad a la Constitución. Del valor que da ella a sus promesas o juramentos ya no es necesario hablar.
Se proclamó, además, representante de un prófugo y de unos presuntos forajidos que están siendo juzgados por unos delitos muy graves.
Se conoce de ella su afición a la tendenciosidad, a la mentira y a la tergiversación. Que el Rey, que cuando actúa de modo oficial lo hace en representación de todos los españoles, tenga que atender a personas sin escrúpulos y sin vergüenza, es una anomalía democrática. Debería haber algún mecanismo legal que permitiera que ante cualquier falta de respeto al Rey por parte de algún parlamentario español éste fuera desalojado en el acto del Palacio.
Hay una norma de urbanidad, de cortesía, de educación, de nobleza de espíritu, que no se debe abusar de la ventaja que se tenga sobre nadie. Y eso en cualquier lugar en que se dé el caso. El Rey no puede salirse del guion, tiene que actuar según el protocolo, y aguantarse las ganas de responder adecuadamente a quienes le faltan al respeto. Alguien lo debería hacer por él, de forma legal y establecida previamente p0r acuerdo entre los partidos políticos.
Y ya que ha salido a relucir la nobleza de espíritu, se puede reseñar la falta de ella de los presuntos forajidos que están siendo juzgados, y también de sus defensas. Puede afirmarse sin temor a errar que todos los catalanistas, sin excepción carecen de nobleza. En cambio, Marchena está demostrando tener mucha. 

sábado, 19 de diciembre de 2015

Elogio de los perros y los caballos

Hay una propaganda mediante la que se trata de disuadir a quien pretende abandonar a un perro. Dice así: «Él nunca lo haría».
Pero eso no es lo único que no haría un perro. Los humanos hacemos muchas cosas que avergonzarían a un perro, si las hiciese. No se da el caso. Un perro nunca traiciona ni engaña. Hay personas que quieren mucho a sus perros, pero no los quieren bastante, porque no aprenden de ellos.
Un perro tampoco odia. Capta todas las traiciones y maldades que le hace su dueño, pero no se las tiene en cuenta, no le odia, ni intenta vengarse. En España el odio y la traición son tan frecuentes que se tilda de estadistas a grandes felones, y se les vota y se les aplauden sus apelaciones al odio y las traiciones que perpetran son tenidas como episodios normales. El agradecimiento a quienes han hecho las cosas bien no consta por ninguna parte.
Según Fernando Savater, ese hombre que sacrificó parte de su carrera académica para combatir a ETA, y no se le ha agradecido, si caminamos erguidos es gracias a los caballos. Es fácil entender esto, pero es que además, el caballo obliga a quien le cabalga a que se comporte con él con nobleza. O sea, alguien que en su vida ordinaria sea abyecto e infame para poder montar a caballo tiene que enterarse de que existe un concepto que es la nobleza y que si lo aprende debe olvidar su propósito.
Los caballos también nos dan lecciones y ahora hay que empezar a mirar cuántas personas fieles, leales, nobles y desprendidas conocemos.
Y no sólo eso, sino que también cabe hacer examen de conciencia y ver en qué medida nos importan estos valores.
Ver la elegancia con que camina un caballo o fijarse en lo feliz que va un perro con su dueño son actividades que generan bienestar.
'A pesar de los pesares'
'El árbol del silencio'
'El bucle'
'Versus'
'Volver a Canfranc'
'Condesa Natasha Brasova'
'La invención del reino vegetal'
'La eficacia de la creatividad'

viernes, 5 de noviembre de 2010

Anasagasti riza el rizo

Cuando sale a relucir ETA, los nacionalistas vascos sacan a pasear a Franco. Si lo hacen es porque tienen poca gana de acabar con la banda o quizá que llenar sus redes con los votos infames de los simpatizantes de ETA. El franquismo no puede servir como justificación de ETA, ni tiene nada que ver. El franquismo y ETA diametralmente distintos.
Si los españoles tuviésemos convicciones y comportamientos democráticos la guerra incivil hubiera sido imposible y sin ella no hubiera habido franquismo. Lo de ETA es otra cosa. ¿Por qué Anasagasti y el resto de los nacionalistas vascos no hablan nunca del libro Vidas rotas?
Anasagasti es uno de esos maestros del arte del birlí birloque que toman una frase de Cospedal, “Contra ETA debe haber vencedores y vencidos”, o sea, que los criminales acaben en la cárcel, dan dos pases mágicos, citan a Franco, como malo, y a Sabino Arana, como bueno, et voilà, ya tenemos aquí que los malos son los del PP, y también, pero un poco menos, los del PSOE, y a los simpatizantes de ETA hay que abrirles las puertas de par en par.
Habla el tal Anasagasti, en su afán enredador, en el que está tan ducho, de un alcalde impuesto de Bilbao, como si en ese tiempo no hubieran sido impuestos también los demás alcaldes de España. Y lo dice con el afán de ligar las palabras de Cospedal con las del franquismo. Ahora bien, que no espere Anasagasti que califique su intención, porque no lo voy a hacer. No es necesario. Se trata de acabar con ETA, Anasagasti. ETA es una banda infame, que ha roto muchas vidas, ha hecho que muchas personas tengan que abandonar el País Vasco y ha enrarecido la convivencia en muchas familias y condicionado la vida política.
Una persona noble y preocupada por el bienestar de los demás no tendría ningún inconveniente en convenir en que lo principal es acabar con ETA y dejar claro a sus simpatizantes que ese camino es una aberración.

'Tauroética'
'Fábulas contadas a los niños'
'Espejismos'
'Hablar sin palabras'
'Los tiburones han muerto'
'El Cid contado a los niños'
'Ninfas'

jueves, 6 de diciembre de 2007

Pujol dice que no respeta

Ha dicho Jordi Pujol que no respeta a Rajoy ni a Zapatero porque utilizan a Cataluña para sus luchas incívicas. Para el ex presidente parece indudable que Cataluña es el eje alrededor del cual gira el universo. Cataluña es un bien en sí mismo, algo sobre cuya bondad no debe caber ninguna duda. Ante esto, no cabe más que deducir que los catalanes no tienen más remedio que estar al servicio de Cataluña. Hay que glorificar a Cataluña por encima de todo y convenir en lo mal que la viene tratando España. Ocurre que mientras Pujol estaba inmerso en su particular cruzada, tratando de llevar a los catalanes por su senda, olvidó otras cosas, como la red del metro. La labor de un gobernante debería ser la de procurar el bienestar de sus administrados, o sea, fomentar las más nobles cualidades humanas, como la nobleza, el gusto por la independencia de criterio, la solidaridad, la justicia, etc. Sin embargo, el buen hombre, al que algunos se empeñan en admirar, y ya veremos lo que dice la historia de él dentro de unos pocos decenios, se empeñó en instaurar el pensamiento único y en que la vida resultara difícil para quienes no abrazaran la causa. España es un país que acaba de salir de una dictadura, está tratando de encontrar unos mecanismos que permitan el funcionamiento más eficaz y aparecen algunos que en lugar de buscar soluciones justas y admisibles por todos, promueven el egoísmo y el fanatismo. ¿Es eso respetable? Hablando del respeto que tiene o no tiene Pujol, conviene recordar que una cosa es ser respetado, o no, y otra ser respetable. Ser respetado o no depende del rigor, o falta de él, de los demás. En cambio, ser respetable depende del propio esfuerzo. Uno cualquiera, Anasagasti, por ejemplo, puede menospreciar al Rey y ufanarse por ello. Pero el Rey no es más o menos respetable por lo que diga Anasagasti, como éste debería saber. Pujol sería admirable si hubiera hecho grande a Cataluña sin enfrentar a los catalanes con el resto de españoles. No consta que haya hecho grande a Cataluña, ojalá hubiera sido así.

sábado, 4 de agosto de 2007

El toro de El Bruc

Un grupo de energúmenos ha derribado el toro de Osborne que había en El Bruc. Los autores, en su inmensa torpeza, dijeron que habían limpiado la silueta de la montaña sagrada de la inmundicia cornuda española que la ensuciaba. Y es que las cosas son así. Hay memos que tienen tendencias peligrosas, pues pretenden salvar a la humanidad, o parte de ella. El peligro consiste precisamente en que si se salieran con la suya, la memez se extendería. Los tipos que la han tomado con el toro proclaman su memez al decir que limpian una montaña sagrada, con lo que demuestran que se creen puros. Su pureza proviene del hecho de que son catalanes. Este dato ya es bastante significativo y quizá convendría internarles en un centro de estimulación cerebral, si lo hay, para ver si se les puede recuperar para el mundo civilizado. La memez, como es sabido, no suele ir sola, sino que en este caso lleva aparejada la zafiedad más absoluta. ¿Qué es eso de inmundicia cornuda española? Si el separatismo se basa en alguna supuesta superioridad de Cataluña sobre el resto de España, el separatismo es cosa de tontos. Por otra parte, el toro es un animal totémico, que simboliza la fuerza, el coraje, la nobleza, el espíritu de lucha, etc.; probablemente, las personas hemos aprendido mucho de los toros; no pueden haber eludido los asistentes a las corridas de toros una secreta envidia hacia las armas del noble y valeroso animal, para a renglón seguido tratar de emularlas. A los tontos se les suele escapar lo bueno y en el caso de los energúmenos citados, además, pretenden menospreciar lo que en modo alguno entienden. Al derribar el toro de El Bruc, por otra parte, no protestan contra las corridas de toros. Su acción tendría algún sentido si lo hubieran hecho por este motivo, dado el castigo que se inflinge al animal durante las corridas, si al mismo tiempo se hubiera protestado también contra la pesca con caña, el consumo de foie grass o de langosta, por ejemplo. Pero no, el sufrimiento de los animales no importa. Se trata de ofender a una parte de la humanidad.

lunes, 26 de febrero de 2007

La civilización, un mito

Hay quienes siendo conocedores de situaciones infames, no sólo se desentienden de ellas, sino que las dan por buenas y hasta puede presumirse, con suficientes posibilidades de acertar, que hasta dan golpecitos en las espaldas de quienes las ordenan o propician, y luego quizá escriben artículos cargados de buenas razones y a veces se permiten el lujo de citar la nobleza, como si no fuera ajena a sus personas. La civilización es, pues, un mito, que ayudan a forjar todos esos que optando siempre por la opción más cómoda para ellos, tratan luego de salvar su conciencia, o de engañar a los demás y de paso a sí mismos, dándoselas de probos y concienzudos hombres de bien. O mujeres. Eso explica no sólo que exista Guantánamo, sino que quienes mandan allí digan que algunos de los presos no deberían estar en ese lugar. Naturalmente que no, pero una vez que existe el sitio es inevitable que las aberraciones se sucedan. Pero no es necesario ir a Estados Unidos o a Guantánamo, dentro de España también se llevan a cabo injusticias equivalentes, quizá no tan llamativas, aparentemente insignificantes, pero moralmente igual de reprobables. Y algún día habrá que referirse a África. Volviendo lo que sucede en España, conviene repartir las culpas por todas y cada una de las comunidades autónomas, y acaso convenga sacar a colación algo que sin ser propiamente una injusticia, sí es una de las tonterías que las propician, como es la petición de Ibarra a Rubalcaba de que no deje morir al etarra huelguista, para que no se convierta en un mártir. ¿Cómo se puede convertir en un mártir un asesino no arrepentido? No conviene crear estados de opinión ilusorios. Si muere, se le entierra y a otra cosa. Sólo las malas personas pueden tratar de rentabilizar esa muerte, en el caso de que se produzca. En Ecuador, está en huelga de hambre Sandra Correa León. ¿Dónde están las voces que claman para que se le haga justicia? En este caso sí que merece la pena preocuparse por la suerte de la huelguista.

lunes, 12 de febrero de 2007

Valla del PSPV y algo más

Se habla de las vallas publicitarias del PSPV (mediante ese nombre y no el que sería correcto PSCV demuestra ese partido su supeditación a los intereses catalanes), por aquello de que dicen que Carmen Alborch destaca más que Joan I. Pla. Pero esto es inevitable, los pongan como los pongan, siempre resultará más llamativa la imagen de Carmen que la de su compañero de cartel y de partido. Los rostros humanos dicen más cosas que la hierba, por ejemplo. Un rostro humano nos da idea de la bondad o maldad de su dueño, de su testarudez, de su nobleza o falta de ella, etc. Puesto al lado de Carmen Alborch, Joan Ignaci Pla siempre parecerá un patán. De modo que hubiera sido peor para él que lo pusieran en primer plano y a ella en segundo.
Y este hecho lleva a la conclusión también de que algo falla en los partidos políticos cuando quienes se encaraman a lo más alto son personajes de ese calibre o inferior. Cuando en ellos, por lo general, sólo se observan ansias de poder, deseos de conservar el que se posee y al mismo tiempo de desplazar a quienes poseen más, pocas esperanzas nos quedan a los votantes, que para ellos no somos más que meros instrumentos mediante los que conseguir cuanto desean. Qué lejos estamos de disfrutar de políticos que busquen resolver problemas y anticiparse a los que puedan venir, tratando también de no crear problemas nuevos, y esto último es lo que más se estila, sin importarles el resultado de las siguientes elecciones. Quien desea servir al pueblo lo hace desde el lugar en el que éste lo sitúe, sea en el gobierno o en la oposición.
El problema es mucho más gordo por cuanto quienes pueden resolver el problema son consecuencia suya. La única opción que nos queda a los ciudadanos, para rebelarnos contra esto y tratar de cambiar las cosas es el voto en blanco. No es la primera vez que lo digo y creo que tampoco será la última.