Mostrando entradas con la etiqueta respeto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta respeto. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de junio de 2018

El problema del gobierno de Sánchez

Aparentemente, Pedro Sánchez ha formado un gobierno pinturero, con la intención de dar el esquinazo a unos y reducir a otros, para finalmente ganar las próximas elecciones por mayoría absoluta.
Trata de calmar a los mercados, a la Unión Europea, a los cuerpos policiales, a todos en resumidas cuentas. Salvo a las víctimas del terrorismo, como si no tuvieran nada que decir, como si no tuvieran derechos.
Él mismo se cree que ha hilado muy fino en la formación del gobierno, pero los demás estamos a la expectativa, porque sospechamos que haya puesto cuatro o cinco floreros, no necesariamente mujeres, para que otros, u otras, hagan el trabajo sucio mientras nos entretenemos con el brillo de esos.
Pero eso no es todo, ese gobierno ha sido conseguido mediante un pacto con todos los demonios del infierno, o casi todos, y quienes han aceptado ser ministros en esas condiciones que no tienen el menor respeto por los ciudadanos, sino que lo suyo es egoísmo puro y ausencia total de vergüenza. Un gobierno de este calibre, lógicamente, no puede inspirar ninguna confianza, aunque aparentemente sea así.
La otra cuestión es que el nuevo presidente del gobierno se cree más listo que sus socios y piensa que está en posición de ventaja con respecto a ellos. Ambas cosas podrían ser ciertas, no lo niego; lo ocurre es que sus socios, aún en el caso de que sean menos inteligentes que él, son, al menos, igual de retorcidos y malvados. No se van a dejar pasar la mano por el lomo tan fácilmente, sino que le van a preparar emboscadas y jugarretas, no ya con el fin de descabalgarle de la presidencia, sino para frustrarle en su pretensión de engatusar al electorado.
Sin contar con que el PP tiene la mayoría en el Senado y llevará a cabo todas las acciones que piense que le pueden favorecer electoralmente.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Las 'amenazas' de Rajoy

Los nacionalistas se pasan la vida invocando el diálogo, la democracia, el respeto y cosas similares, pero lo hacen de un modo tan agresivo que obligan al personal a aceptar previamente sus premisas.
Resulta que todas son falsas, comenzando por la democracia. Un nacionalista no puede ser demócrata, puesto que no acepta la disidencia. Su propósito consiste en imponer su creencia a todos.
No puede haber diálogo si se parte de una base determinada previamente, y menos todavía si la premisa de la que se parte es falsa.
Tampoco puede haber respeto cuando el objetivo del nacionalismo es romper el orden constitucional.
Sin embargo, hasta los medios menos complacientes con los nacionalistas caen en sus trampas y si Rajoy dice que va a actuar de acuerdo con la ley sale en los titulares que 'amenaza' a Cataluña. Si dice que no le va a dar más dinero del que le corresponde, eso es una 'amenaza'. Hasta alguien tan insolvente moralmente como Colau habla de amenazas. Ella sí que es una amenaza para la salud mental de los barceloneses y al mismo tiempo la prueba de que quienes la han votado no están en sus cabales.
Rajoy no tiene el temple de Suárez, que se enfrentó a los generales, a la oligarquía, a los obispos y a todos los que se oponían a que la Transición de la dictadura a la democracia se hiciera de modo total, y lo tuvo que hacer en solitario. Pero a Rajoy le ha caído encima todo lo que se ha ido fraguando durante los mandatos de los anteriores presidentes y puede decirse que tampoco encuentra apoyo en los demás, que parecen buitres esperando verlo caer.
Los nacionalistas son maestros en el arte de aprovechar todas debilidades del sistema, propiciadas por políticos oportunistas y aprovechados. Políticos de segunda fila, en suma.
'Versus'
'Volver a Canfranc'
'Condesa Natasha Brasova'
'La invención del reino vegetal'
'La eficacia de la creatividad'
'Yrha y Luna, caminos cruzados'
'Operación cochinillo'
'Madeline'

miércoles, 27 de febrero de 2013

Faltaba González Pons

El PP está haciendo el ridículo sin parar en el caso Bárcenas. El espectador tiene la sensación, dadas la chulería y la agresividad con la que se comporta el ex tesorero del PP, de que éste va a acabar mal.
Pero el espectador también tiene la sensación de que el PP le teme. No se puede pensar otra cosa de la dubitativa manera de actuar de este partido, que cree tener la sartén por el mango, pero ignora si queda algún cabo suelto.
Para acabar de enredar el asunto, ha aparecido en escena Esteban González Pons, no sé si llamarle Piquito de Oro o reírme. Este hombre, cuando tenía la posibilidad de aparecer diariamente en la prensa, tenía todas sus facultades intelectuales dirigidas a pensar titulares e inventar chascarrillos graciosos. Se conoce que conserva esas habilidades. Ha dicho esto: "El PP tiene la credibilidad que tiene y Bárcenas tiene la credibilidad que tiene, ustedes pueden elegir a quién creer". González Pons está totalmente confundido. La fe forma parte de la religión, pero él cobra un sueldo como político. El sueldo se lo pagan los contribuyentes. Debería ser honrado con ellos.
No es la única burrada que ha dicho. Hay que hacer constar, además, que en las fotos se le ve que aprieta los dientes en su intento de convencer. "Ahora ya estamos donde tenemos que estar el señor Bárcenas a un lado y el PP, a otro, en los tribunales de justicia", ha explicado el sin par paladín de la justicia ciudadana, obviando el hecho de que ha sido el propio Bárcenas quien ha puesto la demanda. ¿No le da vergüenza al PP? ¿No le da vergüenza a González Pons?
Habría que hacer hincapié también en que el concepto de la honradez, a la que ha aludido este político en otras de sus frases incluye el respeto al prójimo.

miércoles, 6 de febrero de 2013

La prensa también es corrupta

Los medios españoles claman contra la corrupción, es el asunto del día y tienen que darles a sus lectores lo que piden.
Olvidan la propia, aunque cabe la posibilidad de que esporádicamente se refieran a la de los rivales.
El llamado Cuarto Poder debería ser contrapeso de los otros tres, pero ocurre que no hay otros tres, en la práctica es uno el que lo decide todo. Aunque al decir uno hay que entender el funcionamiento de la Autonomías, en las que su Poder Ejecutivo también pretende controlarlo todo, incluso en algunos casos pisoteando al Poder Ejecutivo central.
Mal pueden los medios servir de contrapeso al poder si dependen de sus subvenciones y para algunos las subvenciones ya son la única forma en que pueden sobrevivir. Resulta grotesca la actitud de algunos, puesto que ponen el grito en el cielo basándose en unos papeles que probablemente son falsos, y callan cuando aparecen informaciones más fidedignas, que involucran a otros. La prensa española ha recuperado una función antigua, la de desinformar. Se le dice a la gente lo que interesa al patrocinador del medio, sea verdad o mentira, y se calla lo que no conviene.
En Valencia hubo un asunto tiempo atrás que interesaba a todos, y que ahora está continuamente en los medios valencianos, pero en aquel momento crucial había que seguirlo en la prensa de fuera de Valencia. Es un ejemplo del respeto que tienen por el lector los medios españoles.
También el lector español tiene su culpa, porque se traga todas las bolas que le cuelan, si convienen a sus simpatías personales. No le importa que sea verdad o mentira, o que esté exagerada la noticia, o que se la hayan callado.
Eso de comprar un periódico para que le cuenten a uno mentiras piadosas no parece propio de gente adulta.

jueves, 23 de febrero de 2012

El arco del triunfo de Rodrigo Rato

Dice Rodrigo Rato, el flamante presidente de Bankia, que respeta a los pequeños accionistas. A los de Bankia, se refiere, aunque si respeta a los de esta entidad puede entenderse que también a todos los demás. Estos tipos dicen lo que se les ocurre y piensan que a los demás no nos queda más opción que asentir y aplaudir. Ese debe de ser el caso de sus subordinados.
Respeta tanto a los pequeños accionistas que nada más conseguir la presidencia de Bankia se puso un sueldo escandaloso. Por respeto a los pequeños accionistas, ¿verdad? Ese sueldo escandaloso le ha tenido que ser rebajado escandalosamente por el gobierno. Y resulta sospechoso que no se haya quejado. El sueldo que le ha quedado, que es una miseria comparado con el que tenía antes, sigue siendo escandaloso. Es cierto, pero respeta a los pequeños accionistas. O eso dice.
Hay quien piensa que no llegado para solucionar los problemas de Bankia, sino que darle la presidencia de Bankia era un modo de solucionar los problemas suyos. Y resulta que no, porque Bankia no es ninguna bicoca. Y ahora el gobierno tiene dos problemas. Bankia y Rato. A los pequeños accionistas se les da “respeto”.
Bankia surgió de la fusión de varias cajas, una de la cuales era Bancaja, accionista mayoritario del Banco de Valencia, que también tiene pequeños accionistas. Éstos ya no le importan tanto a Rodrigo Rato. No le importan nada. ¿Y si no le importan nada los pequeños accionistas del Banco de Valencia, por qué dice que respeta a los de Bankia? ¿Beneficia a los pequeños accionistas de Bankia si renuncia a la inversión que tiene en el Banco de Valencia?
La gente incurre en unas contradicciones clamorosas, sin ser consciente de ello. ¿Y puede pretenderse que esta gente que hace estas cosas esté capacitada para dirigir algo?

'Nuevo Brain Trainer'
'Detrás del nombre'
'La fragata Ligera'
'Retorn a l'Illa Blanca'
'El tiempo que nos une'
'Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes'
'La crisis del euro'
'Zero'

domingo, 8 de mayo de 2011

Vargas Llosa y el arzobispo

El compromiso de Mario Vargas Llosa con la democracia y la libertad debería estar fuera de toda duda. Negar eso es incluso malintencionado. Se puede discrepar de sus opiniones, porque además nadie es infalible, pero hay que agradecerle sus esfuerzos en la defensa de esos dos bienes sagrados de la humanidad. Y los defiende en Perú, en Argentina, en Noruega o en dónde crea que ha de hacerlo, aunque sepa que eso va proporcionarle un aluvión de críticas y un sinfín de insultos. Lo políticamente correcto no va con él.
Mario Vargas Llosa está preocupado, y con razón, por el futuro que espera a Perú, su país y aboga por el mal menor. Pero Perú está enfermo y los dos candidatos finales, uno más que otro, son la consecuencia de esa enfermedad. Mario Vargas Llosa trata de explicar la realidad de las cosas, pero en los cerebros cerrados no es posible que entre una sola idea. El egoísmo cierra todas las rendijas por las que pudiera colarse la razón. Sin embargo, las palabras quedan y en el futuro se hablará de la gallardía del premio Nobel, que merecería mayor respeto por parte de sus compatriotas.
Frente a Mario Vargas Llosa se ha alzado el arzobispo Cipriani, que, desde el púlpito de la catedral de Lima, le ha pedido más seriedad. ¿Qué seriedad puede mostrar este arzobispo, tan centrado, él sí, en lo políticamente correcto? Los arzobispos y los cardenales suelen centrar sus esfuerzos en ganarse la voluntad de los ricos y poderosos y al papa de turno esto no le molesta. El papa de turno se solivianta cuando algún clérigo, de mayor o menor graduación, busca soluciones para los pobres cuestionando a los ricos. Entonces sí que toma cartas en el asunto. Pero la conformidad del arzobispo Cipriani con los Fujimori ni le molesta ni le distrae de sus afanes diarios.

'Deslenguados'

'La delgada línea azul de la inteligencia'




sábado, 17 de abril de 2010

El Constitucional, varado

Hay empeño en la actualidad, por parte de algunos sectores, en denigrar la figura pública de Jesús Neira. Lo que resulta más complicado es evitar que los hechos vayan demostrando que lo que expone en su libro ‘España sin democracia’ es cierto. Con respecto al Tribunal Constitucional dice que se coló en la Constitución furtivamente, hurtando el debate al pueblo.
Pero nuestra clase política, que probablemente no acepta las críticas, no se conforma con hacer una cosa mal, necesita hacer muchas más, así que procuró que el Tribunal estuviera totalmente politizado, con lo cual no tenía más remedio que quedarse atascado un día u otro. Y para terminarlo de arreglar, de estropear mejor dicho, el gobierno de Felipe González derogó en 1984 el recurso previo de inconstitucionalidad. Detrás de Felipe González han llegado otros que no han hecho nada para volver a recuperarlo, cosa que han aprovechado los políticos catalanes, y también los de otros lugares, para ir haciendo el camino que les interesa.
Tal es el respeto que inspira ese tribunal que todos, el presidente del gobierno, el ministro de Justicia, el presidente del gobierno catalán, etc., se permiten el lujo de presionarle. No se entiende que los componentes del Constitucional reciban las presiones sin rechistar. Si no tienen medios para hacerse respetar, deberían dimitir. ¿Cómo puede un tribunal presumir de independiente en estas condiciones? Claro que nuestra clase política no respeta a ningún tribunal de justicia, no es sólo el Constitucional el que tiene que soportar las impertinencias de los políticos. Lo que viene a dar la razón una vez más a Jesús Neira, puesto que no hay democracia en España, sino dictadura de partidos. Los políticos se saben por encima de los jueces.
Pero los miembros del Tribunal Constitucional saben que van a pasar a la historia y no parecen dispuestos a que su papel sea el más ridículo de los posibles.

lunes, 5 de abril de 2010

Silvio Rodríguez hace el ridículo

Con el título “Preguntas de un trovador que sueña”, Silvio Rodríguez lanzó algunas preguntas a un mundo imperfecto, con clara intencionalidad de que sirvan para glorificar al sangriento régimen cubano. Acaba exigiendo respeto al semejante, cosa que ninguna dictadura puede cumplir.
Entre las preguntas del trovador hay una especialmente dirigida a Carlos Alberto Montaner, que éste contestó con rotundidad y elegancia, en un artículo publicado en Libertad Digital y recogido por Zoé Valdés y otros muchos. La respuesta de CAM ha merecido a su vez la iracunda contestación de SR, en la que, en lugar de ofrecer argumentos, se sale por la tangente. Y de nuevo él mismo se contradice, puesto que endilga, de modo gratuito, a Montaner el pecado de soberbia, cuando lo que hizo Montaner fue argumentar. Soberbia, la de Silvio Rodríguez, que se vale de lugares comunes e insidias. Miente también Silvio Rodríguez cuando dice hablar en nombre del pueblo y resulta que lo hace en nombre de los tiranos. Y exige a Montaner que respete al prójimo, cuando quien no lo respeta es él, ya que no argumenta, sino manipula; ya que no defiende al pueblo, sino a quien lo esclaviza; ya que no le importan las razones de quienes se ponen en huelga de hambre, sino los efectos que estas huelgas de hambre puedan tener en la tiranía que defiende.
Pero el ridículo mayor no procede de la pobre respuesta de Silvio Rodríguez, sino de la nota del editor que figura al pie, mediante la que se pretende desacreditar a Carlos Alberto Montaner. Esa nota del editor tiene toda la traza de haber sido escrita por gentes adictas a la dictadura de los Castro, que sólo pueden tener en cuenta sus simpatizantes. Con respecto a los demás, no puede tener otra intencionalidad que la de zaherir, pues ya se sabe de antemano que no va merecer ningún crédito. Llegar a estos extremos es tratar de infantil al público lector.

domingo, 8 de febrero de 2009

Cuando Correos funcionaba

Se dice que las empresas privadas funcionan mejor que las públicas y suele ser verdad. Pero, al menos en el caso de Correos, esta no es toda la explicación. Hubo un tiempo en que el funcionamiento de Correos era incluso impensable en la empresa privada. Se podía mandar una carta poniendo cualquier cosa en la dirección y era casi seguro que llegaba a su destinatario. La prensa dio cuenta de algunas de esas cartas que los carteros habían logrado entregar.
Yo mismo recibí alguna, con las señas (las mías) incompletas. El mérito no era sólo del cartero, que quizá recordaba mi nombre, sino también de los clasificadores de la central que se la habían hecho llegar. Valencia no es una ciudad pequeña. Yo no recibía mucha correspondencia ni el aguinaldo que le daba al cartero por navidad salía de lo corriente. Quizá la cuestión se debiera a que el cuerpo de Correos tenía un espíritu, que imbuía ese afán de servicio a todos sus componentes.
Ese espíritu se ha perdido y algún culpable debe de haber. Ya hace bastante tiempo que no queda ni rastro de él. Desde que se perdió, una carta ha de llevar todos los datos para que sea depositada en el buzón correspondiente. Y ni siquiera llevando todos los datos es seguro que vaya a su destinatario. Tampoco se puede esperar que el cartero, cualquier cartero, pierda unos segundos leyendo los nombres que figuran en los buzones, para asegurarse de que no se equivoca. Si en el sobre pone “no doblar”, doblan para que quepa por la ranura del buzón. Si el sobre contiene un libro, que se puede estropear al introducirlo por la ranura, lo introducen de todos modos. No cabe esperar tampoco que llamen por el telefonillo avisando, para que bajen a recogerlo, porque eso significa perder demasiado tiempo.
Si uno va a una oficina de correos, a cualquiera, se desespera viendo como los funcionarios que atienden las ventanillas tardan adrede todo lo que pueden. Cuando terminan con un cliente simulan que hacen algo y hasta que dan el turno al siguiente pasa mucho tiempo. Una de las veces en que tuve que ir a correos, desesperado y enfurecido al observar esa práctica común a todas las oficinas de Correos, tuve que soportar además que todos los funcionarios de las ventanillas, excepto uno, se fueran a almorzar al mismo tiempo. Con lo que mi espera, que ya era larga, se prolongó durante media hora más.
Una cosa es que se haya perdido aquel espíritu y otra que los ciudadanos que utilizan los servicios postales no merezcan el menor respeto.

jueves, 10 de julio de 2008

Jordi Pujol y el respeto a Cataluña

En un artículo titulado ¡Socorro!, Félix de Azúa cuenta hoy en El País que Jordi Pujol llama a combatir sin miedo la falta de respeto a Cataluña. Y en el texto de Azúa figura entrecomillado el siguiente, atribuido a Pujol:
"Combatir con decisión y confianza, sin miedo, y sin respeto para quien no nos respeta"

Habría que preguntarle a Pujol qué es lo que entiende por respeto y por qué. Y una vez que hubiera terminado de explicarse acerca del respeto a Cataluña y quizá habría que preguntarle si el propio Félix de Azúa, escritor catalán, en su opinión, respeta a Cataluña. A continuación, se le podría comentar al propio Jordi Pujol que el diario Levante-EMV, el 19 de diciembre de 2007, publicó un reportaje titulado El trazado que boicoteó Jordi Pujol. Se refiere al AVE a Valencia. En otro reportaje del mismo diario, y en la misma fecha, titulado Dinero valenciano para las obras del AVE, se daba cuenta de un informe de Sofrerail en el que quedaba claro que el trazado más rentable del AVE en España es el de Madrid a Valencia. Quizá Jordi Pujol piense que el antaño llamado Reino de Valencia no merece el mismo respeto que Cataluña.
Pero no termina ahí su respeto a la Comunidad Valenciana. Según se puede leer en http://www.valenciahui.es, en AVL, Historia de una traición (6), el propio gobierno catalán desveló que Zaplana y Jordi Pujol estaban negociando la creación de la AVL. Conviene añadir que los sueldos de los académicos de la AVL no son moco de pavo y también que no los paga la Generalidad catalana, sino el pueblo valenciano.
Jordi Pujol tiene unos conceptos muy particulares. En una entrevista que le hizo Camilo José Cela en 1984 declaró conocer la vida de San Pafnucio. Lo que no parece conocer es aquel pasaje en el que Hamlet dice a Polonio:

¡Alto ahí! Si hubiera que tratarnos según nos merecemos, nos molerían a palos a todos. Trátalos según tu propio honor y respeto.

domingo, 23 de diciembre de 2007

El respeto a las instituciones

Manuel Marín, al que ya le queda poco como presidente del Congreso, ha concedido una entrevista al diario El País, de la que cabe destacar su afirmación de que los políticos españoles no respetan las instituciones. Supongo que esta afirmación es creída sin más por la mayoría, dado lo evidente de la misma. Esto lleva a la evidencia de que la política española se ha convertido en un nido de patanes. Baste recordar que recordar que bastante antes de que se acabe el mandato del actual presidente del Congreso, ya se ha dicho que el próximo será José Bono, ese demagogo con el que Zapatero quiere engañar a los votantes de centro; y digo engañar porque los políticos nos tratan como si los votantes fuéramos caracoles a los que hay que hacer salir del cascarón. No me olvido de que el gesto de enseñar a José Bono puede ser muy eficaz, electoralmente hablando, pero adolece de una total falta de elegancia. Si en la política española reinaran el señorío y el sentido común, ni al más lerdo de los diputados le cabría ninguna duda de que hay que preservar las instituciones por encima de todo. Lo cierto es que las instituciones, o buena parte de ellas, ya llegaron muy tocadas a esta legislatura, durante la cual no sólo no se ha hecho ningún esfuerzo para remediar la situación, sino que se ha atacado a la línea de flotación de las que aún conservaban algún prestigio. Cabe suponer que nuestros políticos, o la mayor parte de ellos, llegan a la política con buenas intenciones, aunque haya quien sospeche que, al menos, algunos lo que quieren es enriquecerse. Suelen olvidar, sin embargo, ese útil refrán que dice que el infierno está empedrado de buenas intenciones. Antes de intentar hacer un bien deberían preocuparse por averiguar las consecuencias que podría tener su acción, no fuera a ser que provocaran una catástrofe mucho mayor que el bien que pretendían hacer. Eso es exactamente lo que viene ocurriendo en España, legislatura tras legislatura. Llegada la hora de votar, convendría tener en cuenta a aquellos políticos que pretendan recuperar la fe en las instituciones.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Pujol dice que no respeta

Ha dicho Jordi Pujol que no respeta a Rajoy ni a Zapatero porque utilizan a Cataluña para sus luchas incívicas. Para el ex presidente parece indudable que Cataluña es el eje alrededor del cual gira el universo. Cataluña es un bien en sí mismo, algo sobre cuya bondad no debe caber ninguna duda. Ante esto, no cabe más que deducir que los catalanes no tienen más remedio que estar al servicio de Cataluña. Hay que glorificar a Cataluña por encima de todo y convenir en lo mal que la viene tratando España. Ocurre que mientras Pujol estaba inmerso en su particular cruzada, tratando de llevar a los catalanes por su senda, olvidó otras cosas, como la red del metro. La labor de un gobernante debería ser la de procurar el bienestar de sus administrados, o sea, fomentar las más nobles cualidades humanas, como la nobleza, el gusto por la independencia de criterio, la solidaridad, la justicia, etc. Sin embargo, el buen hombre, al que algunos se empeñan en admirar, y ya veremos lo que dice la historia de él dentro de unos pocos decenios, se empeñó en instaurar el pensamiento único y en que la vida resultara difícil para quienes no abrazaran la causa. España es un país que acaba de salir de una dictadura, está tratando de encontrar unos mecanismos que permitan el funcionamiento más eficaz y aparecen algunos que en lugar de buscar soluciones justas y admisibles por todos, promueven el egoísmo y el fanatismo. ¿Es eso respetable? Hablando del respeto que tiene o no tiene Pujol, conviene recordar que una cosa es ser respetado, o no, y otra ser respetable. Ser respetado o no depende del rigor, o falta de él, de los demás. En cambio, ser respetable depende del propio esfuerzo. Uno cualquiera, Anasagasti, por ejemplo, puede menospreciar al Rey y ufanarse por ello. Pero el Rey no es más o menos respetable por lo que diga Anasagasti, como éste debería saber. Pujol sería admirable si hubiera hecho grande a Cataluña sin enfrentar a los catalanes con el resto de españoles. No consta que haya hecho grande a Cataluña, ojalá hubiera sido así.

domingo, 22 de julio de 2007

Navarra

La situación política de Navarra viene a poner de manifiesto el poco respeto que tienen los partidos políticos por los ciudadanos. Se les ha pedido que voten y lo han hecho. De ningún modo deberían estar tanto tiempo sin gobierno. Habría que añadir entre paréntesis que si bien este hecho es una falta de respeto, a la vista del percal, tal vez los ciudadanos salgan ganando; es posible que cuando tengan gobierno empeoren las cosas. Y no hay gobierno en Navarra porque los partidos están empeñados en cálculos partidistas, no buscan complacer a los ciudadanos, sino que tantean y defienden sus posibilidades. Algún político lanzó bravatas, o hizo promesas, antes de las elecciones, que luego no tiene interés por cumplir, acaso porque piensa que si lo hiciera podría desaparecer seguidamente de la política. El PP piensa que el problema lo tiene el PSOE y asiste a los movimientos de los demás con el ánimo de aprovechar electoralmente, en Navarra y en el resto de España, la eventual unión de los demás partidos, que no sería muy bien vista y, probablemente, tampoco daría buenos resultados. Quizá el PP hubiera podido ofrecer un pacto al PSOE, con el fin de desbloquear la situación, buscando cumplir con los ciudadanos. Probablemente, le resulta más rentable la espera. La actitud del resto de los partidos no es mejor. La alianza del PSOE con NB podría restarle muchos votos al primero en las próximas elecciones generales. Daba la impresión de que iban a dejar que gobernara UPN, para arrebatarle la presidencia tras las elecciones generales; acaso piensan que si hacen eso, UPN podría consolidarse en el poder y también podría resultar que en aquellas fechas el pacto entre tantos partidos resultara ya imposible. Esta es la cuestión, de la que son sabedores los líderes nacionales, que deberían haberse percatado de que no se debe tratar de este modo a los ciudadanos. Luego, a la hora de ponerse el sueldo, hablan de las grandes responsabilidades que asumen. Y lo más risible es que lo dicen en serio.