Mostrando entradas con la etiqueta Tribunal Constitucional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tribunal Constitucional. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de noviembre de 2017

Bélgica tiene un problema

Era obvio que Puigdemont se iba a fugar, puesto que ya había dado varias veces palpables pruebas de cobardía. Una de ellas fue el tuit narcisista que lanzó el 11 de abril mofándose del Tribunal Constitucional, que acababa de mandarle la quinta notificación. Luego ya ha visto que por dos veces no se atrevió a dar el paso tan anunciado. A los bravucones se les va la fuerza por la boca.
‘Puigdemont, pesadilla del gobierno belga’, titula Le Soir. ¿Y por qué habrá ido a Bruselas? En ningún país de la Unión Europea habría sido bien recibido, ¿esperaba serlo en Bélgica? Quizá haya que pensar en que ahí vive el abogado que pudo recomendarle el etarra Otegui.
Primero fue a Gerona, a celebrar cualquier cosa y a lo mejor pensó que con eso había engañado a todos y que al estar tan cerca de la frontera en un momento estaría fuera del alcance de la policía española. Lo que ocurre, sin embargo, es que la justicia tiene sus tiempos y no puede tomar medidas de cualquiera manera. El que puede comportarse de cualquier manera, como viene demostrando, es él mismo, que, en su torpeza, se metió en un callejón sin salida, sin darse cuenta y con ello ha venido a echar por tierra la paciente labor que había llevado a cabo durante años el ‘Muy Honorable’ Pujol. Eso que tenemos que agradecerle.
Llevado a cabo el despropósito, porque no había marcha atrás, como pudo comprobar cuando quiso darla, ahora no es más que un esperpento que ya pocas tardes de gloria podrá dar. La justicia belga soporta ahora las miradas de todo el mundo, así que no cabe descartar que Puigdemont, si el asunto se alarga un poco, opte por cortarse el pelo y dejarse bigote para no ser reconocido por la calle.
El tuit de la vergüenza https://twitter.com/krls/status/851751028022280192?lang=es


domingo, 6 de septiembre de 2015

Felipe González, víctima de Rajoy

Publicó Felipe González su famosa Tribuna titulada 'A los catalanes', con la que pretendía pasar por hombre de Estado, obviando su absoluta responsabilidad con respecto a la situación que se vive en Cataluña y no ha tenido más remedio que cantar la gallina, alegando el consabido 'donde digo digo, digo Diego'.
Se sirvió del personaje ideal para el caso y no sería de extrañar que ambos hubieran comido sopa, tal vez de ganso, quizá juliana, o tampoco se puede descartar que fuera de ajo.
Se subestima la capacidad maquiavélica de Mariano Rajoy. Creería este Felipe González que se lo iba a comer crudo con dos discursitos y dos articulitos, y se ha dado de bruces con la propuesta de reforma del Tribunal Constitucional, que probablemente ha sido presentada para que quede constancia ante todos los españoles de que el PSOE no puede votar a favor de ella. Al no poderlo hacer, muchos de sus votantes catalanes se abstendrán o lo harán por el PP.
Esta propuesta también incomoda mucho a Ciudadanos, puesto que le arrebata la iniciativa en Cataluña. Presumiblemente, bastantes votantes de Ciudadanos volverán al PP, pero a este partido no le queda más remedio que votar que sí.
Felipe González es, probablemente, el hombre que más poder ha tenido en España en toda su historia. El presidente en el que más gente ha confiado y nunca ha dado la talla. Siempre ha sido un hombrecillo que abrumado por sus responsabilidades se ha limitado a hacer teatro, a simular que era como sus votantes esperaban que fuera. Pero los más conscientes de ellos se sintieron defraudados y dolidos desde el principio. Esos socialistas, al verlo actuar, dijeron: 'ahora sí que hemos perdido la guerra'. Ellos habrían querido que demostrara que era más honrado y más idealista y más eficiente que los franquistas y vieron que no es más que un tipo vulgar que supo aprovechar su ocasión. Cada paso que da no hace más que confirmar esto.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Junqueras, un catalán ilógico

Oriol Junqueras es de izquierdas y nacionalista, y según Félix Ovejero, y otros muchos entre los que me incluyo, ser de izquierdas es incompatible con ser nacionalista.
Ocurren dos cosas. La primera es que Oriol Junqueras no lee a Félix Ovejero. Si lo leyera habría tenido que reconsiderar por completo todos sus planteamientos. O sea, que divulgando una doctrina que ignora que no es buena. Lo segundo es que no es la única persona de izquierdas que además es nacionalista. Pero esto lo ha explicado el propio Ovejero: El hecho de que dos tesis sean incompatibles no significa que no haya personas que sostengan las dos.
La realidad lo demuestra. Abundan las personas que son capaces de sostener una cosa y su contraria.
Junqueras dice que el Tribunal Constitucional carece de legitimidad para prohibir la democracia. Y como argumento expone que es un tribunal político nombrado por unos partidos que están en contra.
Hay varias burradas en su aserto. En primer lugar, la democracia no es lo que él diga. Democracia es, ante todo, el imperio de la ley, y lo que hace él, continuamente, es desafiar a la ley. Por tanto, Junqueras es nacionalista y de izquierdas al mismo tiempo, o sea ilógico, y también antidemocrático.
Por otro lado, el Tribunal Constitucional, que será mejor o peor, forma parte del entramado institucional al que también pertenece Oriol Junqueras, motivo por el cual debería respetarlo, si supiera lo que es el respeto.
El Tribunal Constitucional puede y, quizá, debe mejorarse, e incluso es posible que pudiera suprimirse, pero para conseguir esto hay que valerse de los cauces que proporciona el sistema, en el cual, dicho sea de paso, consigue medrar Oriol Junqueras, pero no constan iniciativas suyas en este aspecto en los lugares apropiados para hacerlas.
Vivimos una época en la que los líderes que surgen, Pujol, Mas, Junqueras, no tienen fundamento.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Salvajismo en el País Vasco

Una parlamentaria vasca y por tanto integrante de la Administración Pública, le dijo al lendakari que su obligación es defender los derechos humanos de los presos y de sus familiares.
Es decir, sugiere esta señora que la Administración que le paga el sueldo todos los meses está conculcando los derechos humanos de los etarras encarcelados. Y la pregunta que cabe hacer es que ¿por qué no va al juez si piensa que ocurre eso? Personalmente, creo que los mayores problemas de esos terroristas proceden más de la propia ETA que de sus carceleros. La banda terrorista sigue mandando sobre ellos y utilizándolos en provecho propio.
Particularmente, creo que el problema más grave, y no estoy seguro de que Rajoy sea consciente de ello, es el de los crímenes sin resolver.
Un representante del pueblo, una en este caso, debería preocuparse por el bienestar de los ciudadanos. Está bien que se preocupe por los derechos humanos de los presos, porque están recogidos en la ley y las leyes deben cumplirse. Es una burla a los ciudadanos que no se cumplan. Pero si no tiene motivos para poner una denuncia ante el juez, de quienes debe preocuparse es de los ciudadanos decentes. De esos doscientos mil que tuvieron que abandonar el País Vasco por culpa de ETA, por ejemplo.
La obligación de los representantes de la Administración, entre los que están el lendakari y la parlamentaria de marras, es cumplir y hacer cumplir la ley, aunque no les guste la ley, y si no están dispuestos a eso deberían dimitir y dejar de cobrar.
Los padres de la Constitución estaban muy ufanos de su trabajo, pero a la vista está a lo que dieron lugar, con la ayuda de ciertos miembros del Tribunal Constitucional.
Especímenes que no tienen vergüenza ni la conocen hacen declaraciones institucionales que son insultos a las personas decentes.

sábado, 5 de octubre de 2013

Fue Gorka Maneiro

Se está imponiendo entre los nacionalistas la costumbre de llamar fascistas a quienes se les oponen. Lo dicen y se lo creen.
La ilustración que ofrece la wikipedia sobre el asunto no les gustará a esos: “su base intelectual plantea la sumisión de la razón a la voluntad y la acción, aplicando un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas o revanchistas que conducen a la violencia ya sea de las masas adoctrinadas o de las corporaciones de seguridad del régimen contra los que el Estado define como enemigos por medio de un eficaz aparato de propaganda, aunado a un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente diferentes enfoques ideológicos proporcionen diferentes visiones del fascismo.”
Lo que consiguen los nacionalistas es que los mejores, si pueden, se vayan del sitio que aman, para no sentir la pena de ver hasta qué punto es degradado por la acción de esos egoístas que no miran más que por su propio interés particular. Dos grandes catalanes, Félix de Azúa y Albert Boadella, se han ido de Cataluña. Le sucede lo propio en el País Vasco a Rosa Díez, cuyo partido, UPyD, es el único que defiende de manera inequívoca a las víctimas del terrorismo. Agradecidos le están los vascos de bien. De los otros más vale no hablar.
Fue Gorka Maneiro quien protestó porque uno de esos que no deberían estar en la política española, como dictaminó el Supremo, llamó fascista a Borja Sémper. Ante la inoperancia de la presidencia de la Cámara, que no lo “escuchó”, protestó Gorka Maneiro, en un gesto que lo enaltece. La presidencia, en lugar de disculparse, le mandó callar. Hasta estos extremos de vileza llega esta democracia que estamos construyendo los españoles, con la ayuda del Tribunal Constitucional. Y luego, esos que están y no deberían estar, tratan de desprestigiar a UPyD, porque les dice las verdades del barquero.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Esos vascos y esos españoles

Cuando digo esos españoles me refiero a los que se alegraron de que Bildu fuera legalizado por el tan desacreditado Tribunal Constitucional.
Uno de los que se alegraron fue Iñaki Gabilondo. Lo sé porque intenté ver el vídeo en el que lo explicaba; lo que ocurrió fue que me dormí. Siempre me pasa lo mismo con él. Cuando pone esos ojitos y empieza a mover la cabecita (no es que sea pequeña, lo digo en plan cariñoso), irremediablemente me duermo. Sí que recuerdo, porque se lo leí a otros, que Gabilondo dijo que las razones de los que estaban a favor de la legalización eran más consistentes que los de los contrarios, pero sin explicar los motivos en lo que se basaba para decir eso. Antes de que diera ese horrendo paso, alguien cuyo nombre no recuerdo dijo: a lo mejor, el Tribunal Constitucional nos da una alegría. Y se la dio, porque a mí no.
Bildu fue legalizado, para alegría de esos, y a continuación recibió una gran antidad de votos, cosa que no extraña, puesto que ya sabe que el número de los que están por desbravar es infinito.
Bildu enseguida dio muestras de lo que es. Para mayor “gloria” del Tribunal Constitucional, en el Día de la Memoria, Bildu no se ha referido a lo que cualquier persona decente hubiera esperado, es decir, a los más de trescientos asesinatos de ETA que quedan por resolver. Bildu se ha referido a “todas” las víctimas. Ya sabemos que hay dos clases de víctimas, las reales, que son las de ETA, y las que Bildu dice que son víctimas. Esas atrocidades se le permiten a Bildu.
La culpa de todo la tienen quienes diseñaron el sistema político español, que tantas ventajas da a los nacionalistas, concierto económico incluido, y tantos miramientos tiene con los grandes criminales.

miércoles, 25 de abril de 2012

Los de Bildu son mucho peores que los de Le Pen

Resulta difícil de entender que el Tribunal Constitucional permitiera a Bildu acceder a la arena política española. Nos asombramos de la cantidad de votos que obtiene Le Pen en Francia, y aquí tenemos algo mucho peor.
Los votantes de Bildu no son muy exigentes. Si lo fueran, no hubieran votado a este partido. De modo que sus diputados tienen manga ancha para comportarse como quieran. De ahí que no les importe comportarse como lo que son y protestar por unas maniobras ordinarias del ejército español, añadiendo cosas que es improbable que ocurrieran. Y suelen ser muy ofensivos con los españoles. Exigen, en el colmo de la burricie, que cesen las maniobras del Ejército español en suelo vasco. Los componentes del Tribunal Constitucional que permitieron esto pueden estar satisfechos.
Pero los votantes de Bildu en el pecado llevan la penitencia. Ellos votan a estos impresentables con todo el desparpajo, sin aparente esfuerzo. Ignoran que hay cosas que les están vedadas. Cualquier persona de bien puede comprar el libro Vidas rotas y al comenzar a leerlo se alegra de haber pagado 30 euros por él. Y lee cada día un poco, para conocer a los asesinados por Eta, y deplora que queden más de 300 asesinatos por resolver. Y que puedan prescribir. Un votante de Bildu ni siquiera puede tener este libro entre las manos. Le dolerían los ojos, le arderían las manos, lo soltaría y quizá le caería encima del pie. Los votantes de Bildu no son libres, puesto que ni aún queriendo pueden leer ese libro.
Tampoco pueden leer Mal consentido. En este caso, se les explica a quienes creen que no tienen ninguna responsabilidad, que sí que la tienen, Y bien grande. Se trata, por otra parte, de un libro extraordinario que satisface a las personas de corazón limpio. Quienes lo leen, y ya desde las primeras páginas, agradecen que se les haya recomendado.
Pues esos impresentables no pueden leer ni uno ni otro.

'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'
'España, un proyecto de país'
'La hoguera del capital'
'El aprendizaje por competencias'
'Cómo escribir una biografía'
'Ostras para Dimitri'
'Confucio y la máquina de café'
'El Terror Rojo'

sábado, 20 de agosto de 2011

Lo de Martín Garitano (Bildu)

Reproduzco a continuación parte del texto que figura en la contraportada de Mal consentido: "Pues cabe esperar que no seamos agentes directos del sufrimiento injusto y más probable resulta que nos toque figurar como sus pacientes. Pero lo seguro es que nos contemos a menudo entre sus espectadores. Y entonces no podrá esquivarse la cuestión de si nuestro conformismo e indiferencia ante los daños que contemplamos nos convierte asimismo en sus cómplices."
Tras lo dicho, queda tener en cuenta que Bildu es un partido cuya vinculación con ETA demostró la policía y que el Tribunal Supremo consideró concluyente esa información policial, por lo que lo declaró ilegal. Posteriormente, el Tribunal Constitucional, en un claro caso de invasión de competencias del Tribunal Supremo, según han denunciado numerosos juristas, permitió que este horrendo partido, del que no cabe esperar nada bueno y sí que esté soliviantando continuamente a las gentes de buen corazón, concurriese a las elecciones. El resultado está ahí: les ha votado lo mejor de cada casa, que como se sabe. Son muchos sus votantes y no menor es el número de sus simpatizantes en resto de España. Por mi parte, y a pesar de que dicen que hay que tener amigos hasta en el infierno, no quisiera tener nada que ver con ninguno de ellos. No me extrañaría que el mismo Lucifer les tuviera miedo.
Los seis miembros del Tribunal Constitucional que votaron a favor de la legalización de Bildu son los siguientes: Pascual Sala Sánchez, Eugeni Gay Montalvo, Elisa Pérez Vera, Adela Asúa Batarrita, Luis Ignacio Ortega Álvarez y Pablo Pérez Tremps.
Lo que ha dicho Martín Garitano es que los atentados de ETA en Cataluña fueron más que un error. Si alguien quiere sentarse a tomar una cerveza con Garitano, que lo haga. A mí, con solo verlo, me entrarían náuseas. Si esos seis miembros del Tribunal Constitucional creen que cumplieron con su obligación, a mí no me cabe en la cabeza que ese tipo pueda estar en la política de ningún país.

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'


jueves, 8 de julio de 2010

La detención de Ripoll

Al margen de la culpabilidad o inocencia de José Joaquín Ripoll, cosa que decidirá el juez en su momento, lo que se ha puesto de manifiesto en este asunto es que la democracia española ya se ha degradado todo lo que podía. Incluso podría ser que este circo lo hubiera montado la oligárquica cúpula del PP, o la no menos oligárquica del PSOE. El esperpento ha dado lugar a que el propio juez en el que supuestamente se apoyaba la operación policial se haya desentendido de algunas de esas actuaciones.
Ocurrió algo parecido en el caso Gürtel. Es cierto que Francisco Camps, después de que supiera que estaba a partir un piñón con cierto individuo al que quiere, o quería “un huevo” y de la forma infantil en que dio en defenderse, debió dimitir motu proprio o por indicación expresa de la dirección del partido. Pero no es menos cierto que también debieron dimitir los ministros de Justicia y del Interior, habida cuenta de que no consiguieron detener de inmediato las filtraciones del sumario ni descubrir a los culpables de que se produjeran. Estos tipos son listos para unas cosas y tontos para otras.
Tampoco hay que olvidar a Carlos Fabra, que puede que sea inocente, pero es seguro que su permanencia en el cargo no es buena para nadie, salvo para él mismo, y lo más probable es que los dirigentes de su partido desean vivamente que renuncie, pero no se lo pueden decir, por lo que se ve. Ni se puede dejar de tener en cuenta que los componentes del Tribunal Constitucional han pasado a la historia y no con buena nota precisamente. Probablemente, ellos piensan que cuando en los libros de historia figuren como mal ejemplo ya no estarán en este mundo.
Con todas estas cosas juntas, y muchas más que no caben, cabe preguntar a los políticos que a qué esperan para renovar todo el sistema. Interesa una nueva Transición cuanto antes.

'El filósofo entre pañales'
'Dichos, comparaciones y frases populares'
'Homero, Ilíada'
'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'

martes, 29 de junio de 2010

La chapuza del Constitucional

Si el arreglo al que han llegado los componentes del Tribunal Constitucional fuera bueno no hubieran tardado tanto tiempo en alumbrarlo. Y si lo han hecho ahora, obviamente, es porque se lo han ordenado y además procurando que coincida con un día en el que juega la selección española de fútbol, lo que añade recochineo al asunto.
Si el Tribunal Constitucional hubiera aprobado el Estatuto, Zapatero hubiera tenido que dimitir de inmediato y si lo hubiera declarado inconstitucional ídem de lienzo. De modo que se trataba de buscar fórmulas de compromiso que permitieran salir del paso y con este modo de proceder siempre se logra enredar más las cosas.
Lo que no harán los políticos catalanes es esperar a ver cómo reaccionan los ciudadanos, sino que han comenzado de inmediato a incitarlos a que actúen como a ellos, los políticos, les conviene. Para este empeño cuentan, como no podía ser menos, con los subvencionados medios catalanes. Los ciudadanos, en este régimen que han dado en llamar democracia, pero al que aún falta mucho para serlo, somos los que pagamos los caprichos de los políticos. En la democracia española los partidos han acaparado todo el poder, mandan incluso de los jueces, mandan incluso de los medios.
Los llamados padres de la patria se muestran muy ufanos de su labor, pero ya se ve hasta dónde nos ha llevado su obra. En aquel momento era necesario el espíritu de concordia, por lo que todos se pusieron el traje de cordero, pero el colmillo dictatorial estaba debajo, como lo prueba el hecho de que se reservaran casi todo el poder, y el poco que cedieron, el judicial, lo recuperaron muy pronto. Ni por asomo se les ocurrió devolver el poder a los ciudadanos. Y el espíritu de concordia duró muy poco. A partir de ahí, la situación ha ido empeorando, porque los partidos han ido cerrando todos los resquicios por los que se les escapaban parcelas de poder.

'Dichos, comparaciones y frases populares'
'Homero, Ilíada'
'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'

sábado, 17 de abril de 2010

El Constitucional, varado

Hay empeño en la actualidad, por parte de algunos sectores, en denigrar la figura pública de Jesús Neira. Lo que resulta más complicado es evitar que los hechos vayan demostrando que lo que expone en su libro ‘España sin democracia’ es cierto. Con respecto al Tribunal Constitucional dice que se coló en la Constitución furtivamente, hurtando el debate al pueblo.
Pero nuestra clase política, que probablemente no acepta las críticas, no se conforma con hacer una cosa mal, necesita hacer muchas más, así que procuró que el Tribunal estuviera totalmente politizado, con lo cual no tenía más remedio que quedarse atascado un día u otro. Y para terminarlo de arreglar, de estropear mejor dicho, el gobierno de Felipe González derogó en 1984 el recurso previo de inconstitucionalidad. Detrás de Felipe González han llegado otros que no han hecho nada para volver a recuperarlo, cosa que han aprovechado los políticos catalanes, y también los de otros lugares, para ir haciendo el camino que les interesa.
Tal es el respeto que inspira ese tribunal que todos, el presidente del gobierno, el ministro de Justicia, el presidente del gobierno catalán, etc., se permiten el lujo de presionarle. No se entiende que los componentes del Constitucional reciban las presiones sin rechistar. Si no tienen medios para hacerse respetar, deberían dimitir. ¿Cómo puede un tribunal presumir de independiente en estas condiciones? Claro que nuestra clase política no respeta a ningún tribunal de justicia, no es sólo el Constitucional el que tiene que soportar las impertinencias de los políticos. Lo que viene a dar la razón una vez más a Jesús Neira, puesto que no hay democracia en España, sino dictadura de partidos. Los políticos se saben por encima de los jueces.
Pero los miembros del Tribunal Constitucional saben que van a pasar a la historia y no parecen dispuestos a que su papel sea el más ridículo de los posibles.