jueves, 7 de enero de 2016

La magia de Podemos

Debe de haber algún tipo de magia o sortilegio en el ambiente para que un partido cuyo líder, indiscutido e indiscutible, puso el tuit de la foto, y no sólo ese, haya obtenido más de cinco millones de votos.
Es motivo de espanto que una asociación como Covite, cuya presidencia la ostenta una mujer tan valerosa y ejemplar como Consuelo Ordóñez, esté defendiendo en precario la dignidad de todos los españoles, y digo en precario porque no recibe la atención y el apoyo que merece, y este partido que pisotea esa misma dignidad de un modo tan palmario y soez reciba el apoyo y la admiración de tanta gente. Incluidas las personas que van en sus listas, intelectuales o pedantes incluidos, y los columnistas que lo defienden.
Debe de haber algún tipo de magia o sortilegio en el ambiente que atonta de forma palmaria al personal.
No hay ningún atisbo de democracia en Podemos. De hecho, todo lo que proponen, todo lo que exigen es francamente dictatorial o golpista, por más que ellos empleen la palabra democracia, puesto que la vacían sistemáticamente de contenido. Es tan patente la tomadura de pelo que pretenden estas personas que resulta sospechoso que haya quien dé por buenas sus propuestas e incluso las defienda.
El hecho de que haya tanta corrupción en España no legitima moralmente a una opción tan descarada como esta. No legitima a nadie que lleve malas intenciones.
Si el sistema ha hecho aguas, porque ha sido incapaz de frenar la corrupción no por ello hay que dar paso a unos impresentables. Lo que hay que hacer es corregir el sistema. O sea, establecer la separación efectiva de poderes.
En el colmo de la desfachatez, Podemos se niega adherirse al manifiesto en defensa de la democracia en Venezuela. Si no quiere democracia para España, ¿cómo va a quererla en Venezuela?

miércoles, 6 de enero de 2016

La custodia compartida y los niños robados

En el libro 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades', que a pesar de lo que puedan pensar algunos a causa del título no es un libro localista, sino que abordo en él cuestiones muy variadas e inconexas entre sí, me refiero a estos dos asuntos, que son bastante polémicos. Ha pasado inadvertido entre los afectados por motivos diferentes que trataré de explicar.
Es costumbre en España esperar que los gobernantes lo resuelvan todo. Que lo hagan bien o mal es otra cuestión, y al juzgar estas cosas también es corriente que se usen los cristales de colores.
No es difícil darse cuenta de que cada caso de divorcio es distinto de los demás y que aunque se repitan muchas situaciones y a quien ve un caso le parezca que ha visto antes cien igual que ese, hay que tener en cuenta que entre los implicados puede haber psicópatas, paranoicos, psicóticos, narcisistas, etc.
Personas tan simples como alguno de los políticos emergentes pueden pensar que todos los casos son como el suyo, sin darse cuenta de que lo pueda ser una bendición en su caso, puede ser criminal en otro.
En España no es costumbre debatir las cosas, sino que cuando alguien se sube a un burro lo hace con la intención de quedarse arriba para siempre. Y este modo de ser condiciona a los políticos, porque suelen optar por lo que les da más votos.
Los perjudicados son los niños.
Lo que ocurre con los niños robados, asunto que clama al cielo, es que entre ellos hay mucha división, mucho afán de protagonismo, muchas suspicacias y recelos entre ellos, y algún que otro despabilado que está haciendo su agosto.
Si alguien defiende su causa sin tener nada que ver con ella y simplemente por amor a la justicia es visto con desconfianza y recelo. No es bueno para España que el asunto se cierre en falso, pero ya se va viendo que la justicia no es la prioridad de los españoles. Al menos, de los de hoy.

martes, 5 de enero de 2016

La broma de las reinas magas

He escrito muchas veces que no estoy de acuerdo con la intromisión de la Iglesia en la vida pública y que las creencias pertenecen al ámbito privado de cada uno y las religiones no deberían traspasar esos límites. Ahora bien, si hay algo sagrado en este mundo es lo que concierne a los niños.
Faltar al respeto a quienes mejores y más bonitos tienen los sueños es pecado grave. Convertir, sin que haya necesidad de ello, a un niño en adulto es una de las peores cosas que se pueden hacer.
No cabe duda de que la fiesta de los Reyes Magos tiene connotaciones religiosas, pero a los niños que no les vengan con cuentos, para ellos es una fiesta mágica. Se trata de unos seres mágicos que conocen al dedillo sus desvelos, su empeño por agradarles, sus frustraciones, lo mal que se sienten cuando piensan que los han hecho enfadar con alguna trastada que no podido evitar hacer, lo comprensivos que son, porque no les piden todo lo que quisieran, sino sólo un poco de lo que necesitan y muchas cosas más por el estilo. Los niños están en conexión directa mentalmente con los Reyes Magos. Se hablan y se entienden. Ellos necesitan creer en los Reyes Magos, es más, saben que existen.
Y ahora vienen unas personas sectarias que utilizan de forma dictatorial el poder que han obtenido democráticamente y que más que en gobernar se centran en vengarse de la derecha y les ha dado por dictaminar que la fiesta de los Reyes Magos es una fiesta de la derecha, cuando es el día grande y soñado de los niños.
Lo más serio y digno de respeto de cualquier país es ese grupo de personitas que necesitan creer en que existe algo bello, limpio y mágico. Cualquier intento de ensuciarlo es moralmente reprobable.

lunes, 4 de enero de 2016

El marasmo español

Estamos inmersos en una situación crítica. Hemos tenido que hacer grandes sacrificios para poder llegar hasta aquí. Rajoy podía haber tomado mejores decisiones, pero las que ha llevado a cabo han servido para paliar un poco el desastre que dejó Zapatero.
El odio a Rajoy crece en España y no es que yo, votante de UPyD, lo pueda tener por un santo ni mucho menos, pero el país no es mejor que él. Lo prueba el hecho de que partidos como Bildu, ERC, Podemos, Compromís y similares estén en las instituciones, con lo cual hay peligro de que se vaya todo a rodar.
Rajoy, probablemente no sea el hombre de Estado que necesitaría España para salir de este lío, pero es que si lo fuera lo más probable es que no lo entendiera la mayoría. Tenemos los casos de Adolfo Suárez y Rosa Díez, masacrados por la opinión pública.
Cataluña está perdiendo a pasos agigantados su prosperidad económica. En toda España los indicios de recuperación pueden difuminarse. Y además está el problema de que el PSOE está en peligro de desaparición, porque para que su actual líder pueda salvarse ha de sacrificar al partido.
Los egoísmos de todos están a flor de piel. Los barones del PSOE no piensan en el partido, ni en España, sino en sus intereses particulares. Sólo Felipe González parece haberse dado cuenta de la gravedad de la situación. Paradójicamente, él es el culpable de lo que ocurre, porque en su día fue egoísta y sectario, igual que estos de ahora. El partido se ha ido deteriorando desde entonces, bajando cada vez más su nivel, hasta el punto de que Snchz ha perforado el suelo de Zapatero.
En el PSOE ha habido gente muy honrada y muy valiosa. Algunos de sus militantes no merecen esta vergüenza. Si de verdad quieren derrotar a Franco, lo mejor que pueden hacer es actuar con generosidad, sentido de la justicia y solidaridad con quienes necesitan perentoriamente que haya gobierno y que éste haga todo lo que pueda, del mejor modo que pueda.
'Al pie de una pared sin puerta'
'A pesar de los pesares'
'El árbol del silencio'
'El bucle'
'Versus'
'Volver a Canfranc'
'Condesa Natasha Brasova'
'La invención del reino vegetal'

domingo, 3 de enero de 2016

Los empresarios catalanes están inquietos

En España en la que no hay separación (efectiva) de poderes, aunque haya quien se empeña en creer que sí, los empresarios disfrutan de más cuota de poder de la que realmente les correspondería.
Y el poder tiende a corromper, pero también atonta. No se tienen en cuenta, muchas veces, las consecuencias finales de los actos, puesto que la sensación de peligro queda muy disminuida.
Los oligarcas catalanes han estado callados mucho tiempo, dejando hacer a los nacionalistas, cuando no alimentándolos. Se conoce que ese complejo de superioridad que alientan era bueno para sus negocios o, por lo menos, les gustaba. Pero las cañas se han vuelto lanzas y ahora ven peligrar su dinero y están a punto de poner el grito en el cielo. No se atreven aún. No les sale el grito. Lo que ha ocurrido es que uno que es más orate de lo normal entre los nacionalistas se ha puesto al mando de la cosa y ha precipitado el derrumbe, que de todos modos tenía que ocurrir un día u otro.
Todo lo que tiene que ver con el nacionalismo es un despropósito, y hay que ser ciego, de esos que lo son voluntariamente, para no verlo.
Todo en Cataluña está infectado de nacionalismo, la derecha, la izquierda, lo de arriba, lo de abajo, lo del centro, y trata de expandirse hacia el Reino de Valencia, en donde para poder entrar tiene que camuflarse y hacerlo por el sector de la izquierda, en donde el nacionalismo es incluso más enfermizo.
Estos empresarios catalanes están alarmados, pero no hacen nada para impedir la catástrofe. Para poder recuperar parte del terreno perdido tendrían que llevar a cabo una acción enérgica y desautorizar pública y rotundamente a los promotores de secesionismo. Como no lo van a hacer, sino que se limitarán a esperar que la realidad de las cosas imponga su ley, no les queda más remedio que hacer acopio de kleenex para los años venideros, cuando las pérdidas sean un hecho.

sábado, 2 de enero de 2016

Sí que fue Hernández Mancha

Javier Cercas, en su libro 'Anatomía de un instante', cuenta un episodio en el que intervinieron Antonio Hernández Mancha y Adolfo Suárez.
Yo recordaba ese episodio, pero creía que había sucedido unos años antes, cuando Adolfo Suárez era presidente del gobierno y militaba en UCD, y Antonio Hernández Mancha por aquel entonces no estaba todavía en el Congreso, sino quizá en el de Andalucía.
Finalmente ha quedado todo claro, ocurrió en marzo de 1987, cuando Adolfo Suárez pertenecía al CDS y Adolfo Hernández Mancha ya era el presidente de Alianza Popular. Fue así: 'Pone usted de relieve frases buenas, como aquella que - 2300 - CONGRESO 27 DE MARZO DE 1987.-NÚM. 39 se atribuye a Santa Teresa de Avila y que yo le gloso, tergiversándola en parte, para que el señor Guerra no salga luego en un turno, como pasó ayer con «miles», «militantes» y «mílites», pero sí, perdonando esa licencia política, 1: digo, señor Suárez: «Qué tengo yo que mi enemistad procuras? ¿Qué interés te sigue, Adolfo mío, que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas la noches del invierno oscuro?». (Fuertes y prolongados aplausos en los bancos de la derecha.)'
Suárez contestó: 'si todo su planteamiento de soluciones y de coherencia se cifra en la cita final que ha hecho, diciendo que parafraseaba a mi paisana Santa Teresa de Jesús, me parece que se ha equivocado, porque se refería a Lope de Vega. (Rumores.)'
El asunto se explica en el sentido de que Alianza Popular, que luego pasó a llamarse Partido Popular, se erigió sobre los escombros de UCD. Adolfo Suárez había plantado cara a las clases dominantes y no se lo perdonaron. Había que acabar políticamente con él. En la actualidad ha venido a ocurrir lo mismo con Rosa Díez, que es la siguiente política que se ha atrevido a enfrentarse a los poderes fácticos, aunque en este caso hay que tener en cuenta que ella ha dispuesto de una serie de mentores y colaboradores de gran valía.

viernes, 1 de enero de 2016

Cínico Ribó

“Tendría que colocar a cinco San José en la cabalgata para convencer a algunos”, dice el hombre (llamarle buen hombre sería, posiblemente, injusto).
Como sabe que una parte considerable del electorado no lo acepta, gobierna para los pocos que sí. La cuestión, sin embargo, es otra. Esa parte del electorado que no lo acepta también paga impuestos. Ribó cobra de todos y, por tanto, en sus acciones de gobierno de la ciudad de Valencia debería tener en cuenta a todos los ciudadanos. No lo hace así, él procura meter el dedo en el ojo a esa parte del electorado a la que no acepta (porque el rechazo es mutuo), pero sí su dinero.
También manifiesta sus ideas particulares sobre la monarquía, sin tener en cuenta que es un asunto que escapa a las competencias municipales. Si alguna vez se plantea el cambio en la forma de Estado de España tendrá que ser en otros niveles de la política y no en los municipales.
Es lógico que no se acepte a Ribó, puesto que es nacionalista y de izquierdas, lo que viene a ser una mezcla de cosas antagónicas, y además su nacionalismo es el catalán.
Si ha llegado a la alcaldía no es por méritos propios, sino a causa de la incompetencia y el descaro de quienes le precedieron, que se creían con derecho a todo.
Quienes dominan ahora el panorama político valenciano sacan a relucir, en lo que parece una letanía inacabable, las fechorías de los anteriores gobernantes. Pero con ello también ponen en evidencia a una oposición que cobraba por no hacer nada, porque no se enteraba de nada.
Y estos de ahora creen que pregonando los desafueros de los de quienes les precedieron obtienen carta blanca para llevar a cabo los suyos. Esperemos que se encuentren con una oposición más eficiente.