viernes, 17 de febrero de 2017

El Coletas insulta a Felipe González

No es la primera vez, ni se vislumbra que vaya a ser la última. El Coletas es de los que siempre tienen la palabra democracia, pero es para ensuciarla, porque luego siempre está en contra de las leyes y de la Constitución.
Es curioso su modo de defender la democracia. Y repugnante su proximidad con los etarras. La extrema izquierda, en la que se ubica Podemos, no tiene nada que ver con la democracia. Su falta de respeto a las instituciones democráticas, que se manifiesta en su forma de vestir cuando acude de forma oficial a ver al Rey, su forma de prometer la Constitución, y también la vestimenta con la que se presenta al acto y su forma de actuar en el Parlamento, en donde no va a debatir, sino a provocar, dan esta idea de él.
Se ha molestado cuando Felipe González y José María Aznar, tan distantes siempre entre sí, se han unido, porque el asunto es grave, para pedirle que dé la cara por los presos políticos de Venezuela. No la va dar, claro que no la va a dar. Y además de no darla los insulta y se burla de los ciudadanos. Dice que no le gusta que haya presos políticos en ninguna parte. A la vista de sus antecedentes cabe pensar que lo de Venezuela sería una broma comparado con lo de España si llegara a mandara este tipo, que, por otra parte, ha mostrado sus simpatías por Zapatero, y ese es otro dato que señala a los dos, y también a Pdr Snchz, al que quizá no ha querido nombrar para no levantar la liebre de lo que se lleva entre manos con él.
Esperemos que la pulsión autodestructiva de España no sea tan fuerte como la de otros países y el Coletas y su partido desaparezcan rápidamente por el sumidero de la historia.


jueves, 16 de febrero de 2017

El hemiciclo, como gallera

Fue Felipe González el primero en participar en los debates parlamentarios como si fueran mítines. Contaba con un partido muy disciplinado y obediente, lo cual no era el caso de Adolfo Suárez, al que traicionaron casi todos.
El Parlamento debería ser el lugar en el que trataran de convencerse unos a otros sobre la bondad de las respectivas propuestas, pero la configuración del sistema español permite que se utilice de forma espuria. Eso no ocurriría si triunfase la propuesta llamada diputado de distrito. Debería triunfar, porque el estado actual de las cosas ha permitido, quizá sin remedio por algún tiempo, que el hemiciclo se convierta en una gallera en la que unos despabilados, el coletas, el Rufián (a éste hay que llamarlo por su apellido), etc., en lugar de hacer propuestas y explicarlas, traten de provocar, con un estilo que cualquier macarra podría hacer suyo.
Por lo menos, Felipe González guardaba las formas y daba apariencia de discurso a lo que decía, aunque el noventa por ciento fuera espuma. Tenía el arte de decir con cien palabras lo que se podía decir con diez. Mi amigo Enrique Arias Vega, al contrario que yo, tiene una buena opinión de Felipe González, aunque no llega, ni mucho menos, a la risible de Luis María Anson.
Algunos parlamentarios cuyos partidos, al menos, tienen vocación democrática, saben torear a estos gallitos que hacen de la provocación su forma de vida, recordando al personal que en política todo absurdo es posible, pero hay otros, quizá menos capacitados, que pueden caer en la trampa y responder a ella.  En estos casos el que gana es el trol.
Algunos dirán que el pueblo español tiene lo que se merece. Ha votado masivamente a partidos que no deberían ser legales, porque sus políticas siempre serán nocivas para los ciudadanos, pero quienes diseñaron el sistema debieron tener presentes las pulsiones autodestructivas, de las que ninguna nación está exenta.

miércoles, 15 de febrero de 2017

El amor de Mas por Cataluña

Borges dice que la duda es el otro nombre la inteligencia, pero Mas no duda. Tiene una idea fija. Supuestamente, se está sacrificando por el bien de Cataluña, o sea, por los catalanes. Está llevando a cabo una serie de actos que en su opinión han de repercutir en un futuro que desea próximo a mejorar las condiciones de vida de los catalanes.
No ha tenido en cuenta que su opinión puede ser errónea. Tampoco se ha preguntado si en su empeño por ayudar a los catalanes no conseguirá lo contrario, o sea, perjudicarlos. Y si se lo ha preguntado, es obvio que no le importa. A estas alturas un dirigente responsable debería darse cuenta de que el prestigio de Cataluña está por los suelos. Ya no se trata sólo de las finanzas catalanas, que no inspiran ninguna confianza a los inversores, sino que en su empeño de internacionalizar lo que ellos, los catalanistas, llaman el proceso se vienen cubriendo de ridículo, y ya lo catalán va siendo visto en España y en el mundo con más prevención que respeto, e incluso con burla y desprecio. El descrédito de Cataluña, tan nocivo para el bolsillo de los catalanes, puede ser irreversible.
Sin embargo, hay un buen número de catalanes que no merecen eso, porque no han perdido la chaveta y son respetuosos con las leyes y los procedimientos. Mas, y los que le han sucedido en el cargo, se arrogan la representación de Cataluña, pero luego resulta que sólo gobiernan para una parte de ellos, la peor precisamente, la que acosa e insulta a la fiscal jefa de Barcelona por hacer su trabajo.
Y este es otro de los daños, también muy grave, que están haciendo Mas y sus sucesores, sin olvidar tampoco a su antecesor, a los catalanes, al inducirlos a degradarse moralmente, a pasarse las leyes por el forro, a amar la mentira y odiar la verdad, a faltar al respeto a las personas decentes.
El amor de Mas por Cataluña y los catalanes es muy raro.



lunes, 13 de febrero de 2017

El Banco de Valencia debe renacer

En los años 80 pudo sobrevivir por sí mismo y sin ayuda a la mala gestión de su equipo directivo, que había arriesgado mucho en el mercado inmobiliario. Se destituyó al presidente del Consejo de Administración y se nombró para el cargo al que había sido el vicepresidente, como si no tuviera nada que ver con lo anterior.
Se puede pensar que de la siguiente crisis en la que cayó el Banco de Valencia, por los mismos motivos que en la vez anterior, se impidió que pudiera recuperarse. Eso se desprende de la entrevista que publica hoy Valencia Plaza, hecha por Javier Alonso a Salvador Climent Serrano.
Sorprende a raíz de esta información, aunque no tanto, porque aquí nos conocemos todos, la pasividad del gobierno valenciano de la época, y del gobierno valenciano actual. ¿Cómo es que aquéllos no trataron de impedir la tropelía que se estaba cometiendo? No pueden alegar que no se daban cuenta de nada, porque aquel gobierno tenía economistas y abogados suficientemente preparados para percatarse de lo que ocurría. El daño que se estaba haciendo a los valencianos era considerable. Y este nuevo gobierno, tan dado a criticar al anterior, debería estar haciendo todo lo posible para recuperar el banco. Hay demandas en los juzgados que la Generalidad Valenciana debería apoyar pública y fehacientemente. Pero concurren dos circunstancias. La GV es catalanista y tiene todo el interés puesto en reabrir la televisión valenciana para incentivar el uso del catalán. No querrá incomodar a un banco catalán.
Además de los estamentos oficiales están los empresarios, que también deberían haber hecho lo posible para impedir la desaparición del Banco de Valencia. Creo que fue Rato quien lo dejó caer, quizá para forzar la dimisión de Olivas. Pero seguramente el banco podría haber salido a flote, como ocurrió en los ochenta. Como debería ocurrir ahora si se obligase al banco que lo tiene a devolverlo a los antiguos accionistas.


domingo, 12 de febrero de 2017

Diputado de distrito

Justo Coll Villanueva es un señor que milita en UPyD, salvo que se haya dado de baja últimamente, sin que nunca haya habido en él intención de medrar en la política. Nunca ha pugnado por conseguir un cargo en el partido, ni ha maniobrado por ser incluido en las listas. Lo suyo es la coherencia ideológica y el deseo de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.
En cierta ocasión resumió en unas pocas líneas la actitud con la que estaba en el partido y me gustó tanto que la incluí en el libro ‘El Parotet y otros asuntos’. Si ese modo de pensar fuera general en España, no estaríamos en crisis, ni habría corrupción, ni los etarras podrían reírse de la sociedad, ni tampoco los nacionalistas habrían podido ir tan lejos.
Cuento todo esto porque ha surgido un movimiento, con el título que figura arriba, que le ha llenado de ilusión y creo con él que merece la pena tenerlo en cuenta. La figura del diputado de distrito permanece en las más arraigadas democracias del mundo y evidentemente permite acercar la política a los ciudadanos.
Quizá si esta iniciativa lograra suficiente apoyo popular y se implantara en nuestro sistema político, los demagogos que están cogiendo tanta fuerza en todo el mundo, pudieran servirse de ella. Pero todavía tienen más ventajas con el sistema actual, como se va viendo, puesto que con total desparpajo se dedican a señalar enemigos, sin importarles la maldad intrínseca de esta postura, pues saben que hay un público que está conforme con eso.
Quienes serían más perjudicados con la implantación del diputado de distrito serían los nacionalistas, puesto que para ellos es primordial imponer sus criterios. Necesitan tener bajo control a todos sus diputados. No pueden permitirse el lujo de servir a los ciudadanos, sino que para poder sobrevivir precisan poder servirse de ellos.
Es decir, hay muchos motivos para dar este paso, que tampoco es el único que necesita nuestra democracia. UPyD  pide también la separación efectiva de poderes.


sábado, 11 de febrero de 2017

El gobierno valenciano ficha a Garzón

Dicen que el fichaje tendrá un coste de 30 000 euros y tiene como finalidad la lucha contra la corrupción.
Y es que Puig es tan torpe que piensa que esa estrategia tan burda puede servir para engañar a alguien, cuando sólo puede hacerlo con quienes desean ser engañados. De momento, ese gasto, aunque sea legal, es corrupción, porque no va a beneficiar a nadie. El dinero de los impuestos no debe emplearse para engañar a quienes los pagan.
Con ese fichaje no pretende luchar contra la corrupción, sino señalar como corrupto al PP. Y eso es juego desleal con el rival político, aparte de lo ya dicho anteriormente. Estos pájaros son de vuelo bajo.
El mejor modo que tiene el gobierno valenciano, y cualquier otro gobierno regional, de luchar contra la corrupción consiste en dedicarse a servir a los ciudadanos con honradez y eficiencia. Pero ya vemos que no es así, puesto que se empeñan en borrar la lengua española y eso no es estar al servicio de los ciudadanos, sino imponerles sus propios criterios. Con ese mismo fin, este gobierno valenciano va a gastarse un dineral en reabrir la televisión valenciana, obviando otras necesidades perentorias de los ciudadanos a su cargo. Para llevar a cabo todos estos derroches va a subir los impuestos, dañando con ello unas nóminas y pensiones que vienen sufriendo recortes y que cada vez resultan más precarias.
Pero este hecho no les induce a tener miramientos con esos ciudadanos a los que se han comprometido a servir.
El mejor modo de luchar contra la corrupción consiste en establecer la separación efectiva de poderes y ninguno de los partidos que conforman el gobierno valenciano lleva esta propuesta en su programa, por tanto, todo lo que hacen bajo el señuelo de la lucha contra la corrupción es burla y engaño al pueblo soberano.

viernes, 10 de febrero de 2017

Rahola no la cree

¿Y a quién no cree Rahola? Pues a quien dice la verdad. Acostumbrada a soltar una trola detrás de otra, no concibe que alguien haga lo contrario y cuente las cosas tal cual fueron.
Por otro lado, tampoco habría sido necesario que Dolores Agenjo acudiera a declarar, porque la lógica de los hechos por sí misma es suficiente. Si las cosas no fueran como ella dijo no habría sido la única en negarse a dar las llaves del colegio. Eso lo sabe cualquiera y los supuestos delincuentes que organizaron la ilegalidad por la cual se celebra el juicio tendrán que comprenderlo. Es de esperar que la justicia no se detenga ahí y vaya llamando, uno a uno, a todos los funcionarios que han podido cometer alguna ilegalidad en el desempeño de sus funciones y les imponga a cada uno de los que se demuestre que se ha dado el caso la sanción que le corresponda.
No se debe consentir que los funcionarios, cuyos sueldos se pagan con los impuestos de los españoles, sean desleales a España. Que confíen en la impunidad dice muy poco en favor de ellos.
El nacionalismo es una ideología que no puede sobrevivir sin el recurso de la violencia, ya sea física (ETA, Terra Lliure), o moral (quien imponer las lenguas vascongada y catalana por la fuerza o la intimidación; el alcalde de Valencia nunca usa el español, con lo cual falta al respeto a los valencianos y al resto de españoles). Pero no sólo de la violencia y la intimidación vive el nacionalismo, sino que además necesita mentir, inventar, tergiversar…
Y tampoco con esto tiene suficiente, sino que a lo anterior hay que añadirle que los nacionalismos no saben vivir si no tienen un enemigo, así que se aprestar a señalar uno, para acto seguido inducir a quien caen en sus dominios a que lo odien.