jueves, 3 de septiembre de 2020

Los ataúdes blancos

 

En España, por fortuna, no existe un canal único de información, aunque éstos, los pollos que nos gobiernan (me perdonarán, sin duda, que no utilice el lenguaje inclusivo) ya van intentando que sea así.

Dijeron que venían a regenerar España. ¿Cómo se combate la corrupción?, le preguntaron al más alto de los pollos, al que últimamente más gallea y abronca a los ciudadanos por desobedecerle. Pero el pueblo español es la mar de obediente, lo que pasa es que no sabe si obedecer la orden del lunes, la del martes o la del miércoles. Pues, preveyéndola, respondió. Desde entonces le llaman Pedro de la Preveyéndola. También otras cosas que no se pueden reproducir. Venían a regenerar España, dijeron. Y hubo quien se lo creyó, y se lo sigue creyendo. Pero alientan la peor de las corrupciones, la de la prensa, a la que regalan millones y más millones, con la condición que ya se conoce: el que se mueva no sale en la foto.

A pesar de todo eso, los ciudadanos saben encontrar vías alternativas de información y aunque muchos voten a este gobierno, no se fían. Desde enero que se sabe que el virus está aquí y que no se han tomado medidas, que han sido las más ineficientes del planeta, hasta que no le ha convenido al gobierno. Y que su desinterés es tal que ni siquiera sabe decir cuántos han sido los muertos por el virus chino.

Y ahora quiere obligar a que los niños vayan al colegio. Un gobierno que ha dejado morir en solitario a los ancianos en las residencias y cuyo responsable máximo, el vicepresidente segundo no ha visitado ninguna, porque estaba ocupado viendo series, quiere obligar ahora a los padres a llevar a sus hijos. Un niño puede contagiarse y necesitar a su madre a su lado todo el tiempo. O puede ser asintomático y contagiar luego a toda la familia. En cualquier caso, el problema es grave y las consecuencias de magnitud imprevisible. ¿Cómo se atreve este gobierno de sinvergüenzas a obligar a los padres a llevar a sus hijos al colegio?

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‘El Parotet y otros asuntos’
‘Diario de un escritor naíf’
‘Yo estoy loco’
‘Valencia, su Mercado Central y otras debilidades’
‘1978.El año en que España cambió de piel’
‘Tránsito en la mirada’
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