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domingo, 22 de diciembre de 2019

La cursilería del coletas

Como su propio nombre indica, el coletas es un cursi. Si no lo fuera, usaría otro peinado, otras maneras, otras actitudes. Su felicitación a Brad Pitt no es la primera prueba de esta característica suya, ni seguramente será la última. Sirve, además, como premonición de lo que nos espera, en el caso de acabe formando gobierno con Pedro Sánchez, otro guapo que quizá se haya puesto celoso al enterarse de esta felicitación. Habrá que ver cómo se lo montan los dos y si ‘el presidente’, como le gusta ser llamado, tiene habilidad para peinar al coletas, u opta, también en esto, por el plagio.
De la observación de las actividades de los podemitas, he obtenido unas conclusiones que expondré a continuación, sin que con ello pretenda otra cosa que dar información por si le fuera útil a alguien. Son las siguientes, expuestas en un orden improvisado:
1) Quien no sea cursi no tiene nada que hacer en el partido y, por tanto, no puede acceder a los puestos de mando.
2) Hay que estar siempre de acuerdo con Pablo Iglesias.
3) Es necesario ser cruel y que se note. Que no sea una característica oculta o disimulada.
4) No hay que haber hecho nunca nada de provecho, ni estar dispuesto a hacerlo.
5) Hay que estar dispuesto, o dispuesta, a acosar al prójimo en manada y disfrutar haciéndolo, esto último es importante. La habilidad para señalar a alguien como jabalí, que
es el paso previo para que la jauría emprenda la caza, es muy importante.
6) La guillotina es muy importante en el mundo de los podemitas, aunque todo hace pensar que, en realidad, desearían matanzas más crueles.
7) Es necesario sentir odio hacia quienes sí hacen cosas de provecho, y si el interesado es un triunfador muy meritorio sobre miles de competidores, como es el caso de Amancio Ortega, no hay que perder ocasión de vilipendiarlo y denostarlo.


miércoles, 22 de mayo de 2019

Batet nos dará días de gloria

Dicho lo de la gloria con toda la ironía que quepa en el asunto. El Congreso ha tenido buenos y malos presidentes. Acaba de irse Pastor, que ha sido una de las mejores, sino la mejor, y quien la ha sustituido, Batet, ya ha dejado claro que no va a disputarle esta condición.
Es más, a Batet no parece preocuparle la posibilidad de ser considerada como la peor presidenta del Congreso, sino que seguramente su intención es la de agradar a su jefe, otro que tal baila.
En su primer día como presidenta ya dio amparo a quienes fueron a denigrar al Congreso, y con ello a los españoles. Los presuntos golpistas que están siendo juzgados, y presienten que les va a caer una condena muy dura, se comportaron de tal modo que ha permitido que de forma unánime se les catalogue como miserables.
Por supuesto que a esos que jamás han un bien a nadie, ni lo piensan hacer, ni han prestado servicio alguno a la sociedad, y andan ahora denigrando a Amancio Ortega, están conformes con lo hecho por los miserables, pero es que el mal existe.
También están de acuerdo esos partidos que cuentan con terroristas en sus filas, como son los casos de ERC y Bildu.
Pero es que la democracia española, cuando empezó a andar, no supo cubrirse bien las espaldas y permitió que partidos intrínsecamente malvados pudieran formar parte del sistema. Como consecuencia de ello, hemos padecido el terrorismo, cuyas dañarán durante mucho tiempo a la sociedad española, y también el caso que se está juzgando en el Supremo.
Lo peor es que no da la impresión de que a corto o medio plazo pueda arreglarse la situación, o corregir los errores iniciales. Hoy en día todo apunta a que las cosas van a empeorar más y más, salvo que a los votantes les dé un ataque de cordura.

miércoles, 14 de junio de 2017

Peligro de hernia

Un amigo inició un hilo en su Facebook sobre la donación de Amancio Ortega. Lo hizo de manera lógica y consecuente, pero no obstante fue respondido con una sarta de insensateces, salvando alguna que otra intervención juiciosa.
Quise intervenir en el asunto y puesto que, casualmente, había leído en otro sitio un comentario sobre la cuestión que no me creo capaz de mejorar, lo incorporé. No pongo el nombre del autor, sino tan solo las iniciales, porque ni lo conozco, ni está en mi lista y, por tanto, no sé si le gustaría que apareciera su nombre. Mi participación fue la siguiente:
«- El texto que sigue no es mío, sino que lo he visto aquí en Facebook:
X.M.C.- Desde mi perspectiva laica y escéptica, la motivación de un acto positivo es irrelevante y los juicios morales sobre la misma son impertinentes. Ética, judicial y políticamente, lo pertinente son las consecuencias de dicho acto, considerando su eficacia, su eficiencia y su efectividad. Dicho esto, manifiesto mi convicción de que la donación a un Hospital Público de tecnología puntera idónea para el diagnóstico y tratamiento oncológicos, es un acto positivo, con independencia de quien sea el donante y de cuales sean sus motivaciones.»
Me respondió alguien del que espero que si lee esto se lo tome con deportividad. Lo hizo de este modo:
«- Imaginemos por un momento que dono altruistamente barriles de desechos nucleares al chatarrero. Mis motivaciones no importan, y el chatarrero puede revender. Al Daesh como mínimo.»
Decidí contestarle y lo hice así:
«- Supongo, D., que si vuelves a leer el texto que he puesto, que repito que no es mío, no quiero atribuirme méritos, te darás cuenta de que tu respuesta no procede.»
A lo cual replicó lo siguiente:
«- Eso decías y así lo leí. Procede ponerlo en juicio.»
Me dio la impresión de que este amigo corre peligro de herniarse en su afán por cuestionárselo todo, que no incluye la necesidad de hacer el ridículo.
Como no he vuelto a contestar, puede que mi interlocutor interprete que me he rendido. Me da igual.


jueves, 8 de junio de 2017

Nacido para el mal

Me refiero, lógicamente, al grupo político Podemos, cuya inspiración chavista es tan evidente que incluso hasta el nombre tiene origen venezolano. Es el acrónimo de ‘Por la Democracia Social’.
Es difícil, por no decir que imposible, que los integrantes de este partido tengan una idea buena, a la vista de que sus mañas consisten en promover el odio, incitar a la envidia, o practicar el cinismo, por decir sólo unas pocas. Especial inquina le tienen a Amancio Ortega, un triunfador donde los haya.
Hay que fijarse en el detalle de que este señor no tiene un producto único en su género y sin competencia posible, como es el caso de otras personas que han triunfado en el campo económico, sino que sus competidores, distribuidos por todo el mundo, son incontables.
Abrirse camino de la manera en que lo ha hecho él, en un mercado en el que hay miles de personas intentando lo mismo, con productos parecidos, es francamente difícil y no hay más remedio que aplaudirle, cosa que sin duda hacen las personas de buena fe.
El caso es que cuando estos de Podemos intentan explicar su actitud con Amancio Ortega, cuya filantropía es infinitamente superior a la suya, demuestran que si consiguieran gobernar en España la ruina llegaría de forma más fulminante que pausada. Serían capaces de hundir la economía en un tiempo récord y eso independientemente por el otro lado darían los pasos que pudieran para convertir la democracia en una dictadura.
La ruina sería segura, y la consiguiente hambruna tampoco tardaría en llegar. La dictadura comunista podría tardar un poco más en llegar, o no.
Eso es lo que se vislumbra de ellos y de ahí que asombre, y duela, que tengan cinco millones de votos, muchos de ellos de personas cultas, pero no es cierto que cultura y bondad tengan que ir necesariamente de la mano.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Hablemos del capitalismo salvaje

Supongamos que los vecinos de un inmueble en su Junta de Propietarios anual han de decidir qué empresa se ha encargar de la limpieza de las zonas comunes entre las ofertas que les han llegado.
Examinada la cuestión se procede a votar y gana la empresa que ha presentado la oferta más barata.
Poco tiempo después, algunos de los vecinos empiezan a quejarse al presidente de que la limpieza tiene fallos, etc. El presidente traslada la queja al administrador y éste a su vez al responsable de la empresa de limpieza, que, como consecuencia, le echa una bronca a la persona que limpia.
Parémonos a pensar ahora en las condiciones laborales que puede tener esa persona que limpia, el sueldo que le pagan y la carga de trabajo que le ponen por ese dinero.
Pasemos ahora a la siguiente cuestión. ¿A alguien le extrañaría que buena parte de los vecinos de esa finca fueran votantes de Podemos? ¿Se sorprendería alguien que quienes más se quejan de la labor de la persona que limpia la escalera aplaudiesen enardecidos cada vez que el tipo de las coletas, o el amante de la Dominga que le chupa la minga, insultasen a los ‘malvados opresores’, ‘capitalistas salvajes’ que chupan la sangre de los trabajadores.
Y es al final, a poco que analice uno el comportamiento de estas gentes, resulta que la cuestión no consiste en tener compasión por los desfavorecidos, sino, como demuestran las críticas a Amancio Ortega o Juan Roig -algún estúpido ha metido la pata-, en aprovecharse de la envidia que tienen muchos a los triunfadores.
Por eso resulta tan difícil convencer a los simpatizantes de Podemos de que votan a quienes quieren llevarnos a todos, a sus votantes también, a la ruina. Son personas dominadas por sus pasiones y, consecuentemente, no están en disposición de discurrir razonablemente. Es el mismo caso de los que votan a los partidos nacionalistas.