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martes, 13 de junio de 2017

Si es Podemos quien ha de acabar con la corrupción…

Estamos apañados. Podemos es un partido sectario, de extrema izquierda, cuyos diputados cobran sus sueldos de los impuestos de los ciudadanos y, no obstante, en lugar de acudir a la Cámara con respeto y dispuestos a cumplir con su trabajo convierten la política en un circo malo, montando numeritos que no le hacen gracia a nadie, entendiendo como nadie a las personas razonables.
Podemos es un partido político que rechaza las donaciones de Amancio Ortega, sin importarles que con ello perjudican gravemente a miles de enfermos, porque este grupo sólo admite a la gente frustrada, resentida y llena de odio. Amancio Ortega es un triunfador entre los triunfadores, el suyo es un éxito extraordinario y eso Podemos no lo puede perdonar. Hay que tener en cuenta que Podemos se refiere a hacer el mal; hacer el bien, no puede.
Podemos centra la corrupción en el PP, sin tener en cuenta ninguna otra, ni siquiera la propia, ni siquiera su simpatía hacia ETA, ni siquiera sus vínculos con Venezuela, en donde tantos etarras hay, ni siquiera sus vínculos con Irán, que trata a los homosexuales como todo el mundo sabe. Eso revela claramente que Podemos no tiene ninguna intención de acabar con la corrupción, sino que pretende acabar con el PP, con lo cual queda claro que es el partido que ve como obstáculo.
Si quisiera acabar con la corrupción, propondría otras medidas y utilizaría otros métodos, pero eso ya no le interesa a Podemos, porque esas medidas que servirían para reducir considerablemente la corrupción supondrían un obstáculo, en el desgraciado caso de que este partido ganara las elecciones alguna vez, porque también servirían para que resultara imposible instaurar una dictadura, que es el verdadero objetivo de estos maleducados y faltones políticos. La política mundial está cayendo a unos niveles muy bajos y España no es la excepción. Por ahora.

'El Parotet y otros asuntos'
'Diario de un escritor naíf'
'Yo estoy loco'
'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades'
'1978. El año en que España cambió de piel'
'Cantos al camino'
'Historias de la otra razón'
'Por qué España'

jueves, 17 de noviembre de 2016

Espinar y el piso

El podemita no quiere que se hable de su piso, aunque mejor cabría decir de su beneficio, porque el piso de marras ya no es suyo, sino de la señora que murió porque se olvidó de apagar la vela que había encendido porque le cortaron la luz.
Y esa podría ser la cuestión, porque mientras hay personas que no pueden pagar la factura de la luz, otras ganan grandes cantidades de dinero en un plazo muy breve, merced a una serie de circunstancias afortunadas que no dejan pasar de largo. Es mejor no especificar esa serie de circunstancias afortunadas.
Pero hay otras cuestiones. Habría que ver porque la energía eléctrica es tan cara en España en relación con la de otros países. Quienes toman las decisiones no suelen ponerse en el lugar de los más vulnerables, porque si lo hicieran no estaríamos en crisis y probablemente la luz tampoco sería tan cara.
Hubo una ministra que dijo que el dinero público no es de nadie, pero deben de ser muchos, no ya ministros, sino políticos de a pie, de concejales hacia arriba, que lo piensan. Los políticos de Podemos, por ejemplo, no dan muestra de que respeten nada. Promueven salvajadas como acosos y oleadas de insultos, de modo que no son los que más pueden hablar.
Y queda otra cuestión, porque estos de Podemos tienen afición a coger el rábano por las hojas, y de desviar la conversación hacia donde les conviene. No quieren que se hable de los homosexuales que ahorca el gobierno iraní, no quieren que se hable de Venezuela, no quieren que se hable del dinerito que ganó en unas pocas semanas y sin dar golpe Espinar, pero si todo el dinero que malgasta el Estado en financiar partidos antisistema lo invirtiera en cosas productivas otro gallo nos cantaría.

martes, 31 de mayo de 2016

Cañizares insta a la desobediencia

Es curioso que alguien que ha llegado a cardenal gracias a su obsecuencia, porque no se le vislumbra el talento que debería ser necesario, ni tampoco bondad, ya que hay que ser burro y malintencionado para decir lo que ha dicho, inste a la desobediencia.
Han pedido que la Generalidad y la fiscalía que actúen contra el cardenal por incitar a la discriminación y el odio.
Lo que ocurre es que esto es muy frecuente en España. Me refiero a lo de incitar a la discriminación y el odio. Precisamente, el nacionalismo se basa en eso, en incitar a la discriminación y el odio. Y, cómo el cardenal, los nacionalistas instan a desobedecer las leyes. Y no sólo eso: Desobedecen leyes y sentencias. No hay nada más discriminador que la ideología nacionalista. Ni que incite más al odio.
De hecho, el nacionalismo funciona como una religión, con sus dogmas, su fe ciega, sus sacerdotes…
Un cardenal, Cañizares por ejemplo, debería saber que el primer mandamiento de una buena persona es el cumplimiento de las leyes, salvo que no viva en una democracia, en cuyo caso pueden ser abusivas. Pero si en una democracia no se cumple la ley deja de ser democracia y pasa a ser el paraíso de los poderosos y a las personas más humildes ya no se les respeta ningún derecho, como se ve en los lugares regidos por los nacionalistas, en los que la arbitrariedad es la norma.
Un cardenal, Cañizares por ejemplo, debe saber que los homosexuales tienen derecho a la vida y a ser respetados. Y que a lo largo de la historia han sido maltratados brutalmente, motivo por el cual merecen más consideración.
Un cardenal, Cañizares por ejemplo, debe saber que la Humanidad se ha constituido en torno a una injusticia, la de considerar que la mujer es inferior al hombre y que todo lo que se basa en una injusticia acaba mal, por lo que conviene repararla cuanto antes.

viernes, 27 de marzo de 2009

Lesbianas

Desconozco las causas de la homosexualidad. Lo he dicho ya alguna vez. Sean cuales sean los motivos, la cuestión es que hay personas homosexuales. No es necesarios, para quien mira las cosas desde fuera, conocer esos motivos. Lo que cuenta es que la homosexualidad no hace que las personas sean más buenas o más malas. Lo que hay que tener en cuenta, entonces, es que los homosexuales son seres humanos y merecen tanto aprecio y respeto como los demás.
Al día de hoy son muchos los homosexuales masculinos que han decidido dar a conocer su orientación sexual, dado que, aparentemente, ya pueden hacerlo sin riesgo. Digo que aparentemente porque los prejuicios que se arrastran desde hace siglos no pueden desaparecer de la noche a la mañana. Lo políticamente correcto hoy en día es aceptar a los homosexuales, y se les acepta, pero la procesión va por dentro. La homofobia sale a relucir espontáneamente, sin que se den cuenta los interesados. Sí que lo captan los homosexuales, como es natural, y si están entre personas de confianza se quejan.
En el caso de las lesbianas la situación es peor. En El Periódico hay una entrevista con Beatriz Gimeno, que dirigió la federación estatal de gais y lesbianas, en la que ésta afirma que hay más lesbianas que gais, pero que ellas todavía no se atreven a dar a conocer este aspecto suyo. Si los homosexuales fueran tan aceptados como parece, las lesbianas no tendrían ninguna dificultad como presentarse como tales. Pero como dice Beatriz Gimeno, ni siquiera las políticas cuyo lesbianismo es conocido por la opinión pública se atreven a dar el paso de presentarse como tales. Pero el hecho de tener que ocultar una parte importante de sí mismo es cruel. Hemos de convenir, entonces, en que la sociedad es cruel.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Los homosexuales y el rechazo

Supongo que conviene decir que ignoro cuales son los caminos que conducen a la homosexualidad. Si se llega por motivos genéticos o psicológicos, congénitos o adquiridos. Y si lo ignoro es principalmente porque lo considero irrelevante, salvo para los interesados o para los profesionales que se dediquen al estudio de estos asuntos.
Lo que interesa saber es que un homosexual es un ser humano y, por tanto, con derecho a disfrutar de la vida, al igual que los demás. Decir que la homosexualidad es una aberración de la naturaleza, es una aberración moral, puesto que existen homosexuales, muchos de los cuales han intentado dejar de serlo. Digo esto último para hacer constar la gran presión que han venido y vienen soportando. Es tan grande esa presión que, como se sabe, muchos al descubrirse homosexuales han tenido vergüenza de sí mismos y han intentado por todos los medios dejar de serlo.
Quienes a la menor oportunidad sacan a relucir a Kant diciendo que el ser humano es un fin en sí mismo, también deberían decir que esta norma es aplicable a todos los seres humanos. Por tanto los homosexuales también son un fin en sí mismo, puesto que son tan personas como los demás. Lo que vale de una persona no es su orientación sexual, eso no es más que una circunstancia.
Es tanta la presión que reciben los homosexuales, que muchos de sus padres los rechazan. Estos padres lo que tienen es un amor condicionado por sus hijos. Y el amor condicionado no es amor. Los homosexuales que no son aceptados por sus padres corren el riesgo de sufrir trastornos emocionales de mayor o menor intensidad, que pueden tener fatales consecuencias.
Sería bueno que de una vez por todas cesaran los ataques a la homosexuales, se les reconociera la dignidad humana por parte de los estamentos que aún no lo han hecho. Deberíamos hacer un esfuerzo entre todos para intentar paliar al menos el caudal de sufrimiento que han padecido los homosexuales a través de los tiempos.