Mostrando entradas con la etiqueta Juana Rivas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juana Rivas. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de octubre de 2019

La filtración de la sentencia

No creo que sea correcto que se haya filtrado la sentencia o, más bien, la parte final y supongo que el juez Marchena, al que los infames intentan desprestigiar, tampoco se sentirá muy feliz de que haya ocurrido.
Sobre este asunto conviene tener en cuenta algunos datos:
a) La voluntad de este gobierno de entrometerse en donde no debe y manipular todo lo que pueda. En el caso concreto de este asunto, con la abogacía del Estado. Parece ser que la sentencia irá en esta línea.
b) La ministra de Justicia le escribió a su colega italiano para que intercediera en el caso Juana Rivas, con lo cual puede dar a entender que está acostumbrada a mangonear en la justicia española y piensa que en Italia ocurre lo mismo.
c) Las estrategias de los abogados defensores, o de parte de ellos, estaban orientadas a facilitar los recursos que, sin duda, van a presentar ante las instancias europeas. Algunos han tratado de poner en evidencia al presidente del tribunal mediante los testigos que aportado o preguntas capciosas. Marchena sorteó todo esto con gran pericia y habilidad y con una paciencia extraordinaria. Soportó mucho más de lo que tenía obligación.
d) La alta probabilidad de que se presenten estos recursos ante los tribunales europeos y la deslealtad que han demostrado algunos de ellos obliga a extremar la prudencia y a procurar una sentencia unánime, con el fin de dificultar un nuevo episodio desleal. Basta pues con que uno de los miembros del tribunal se plante para que los demás tengan que ceder con el fin de lograr esa unanimidad.
Pero ahora mismo todo está en el aire y, como señala Marchena, hasta que no hayan firmado todos los magistrados no hay sentencia. Cuando la haya, habrá que prestar atención a los movimientos de los políticos, porque puede que alguno quiera ganarse el voto de los separatistas para alcanzar la presidencia del gobierno.


jueves, 10 de octubre de 2019

La ministra Dolores

Aunque sus actividades profesionales se desarrollen dentro del ámbito de la justicia, no da muestras de que ésta le importe mucho, ni que tampoco el respeto al prójimo esté en el ámbito de su interés.
Todo indica que su intención, como la de muchos progres, consiste en satisfacer sus apetencias mundanas. Puesto que les gusta aparentar que tienen conciencia, se apuntan a la izquierda y con eso se dan por satisfechas. Puesto que están en la izquierda, son buenas personas, parecen pensar.
El caso es que esta ministra Dolores un día dijo que Marlasca es maricón. Si llega a ser de derechas, habría tenido que dimitir inmediatamente, sin que esta dimisión sirviera para evitar el linchamiento al que habría sido sometida. Pero es del PSOE. Por su parte, Marlasca, el maricón según ella, hizo su carrera combatiendo a ETA, pero luego se vio que es un trepa, y que si hizo eso fue porque le convenía para hacer méritos. Si después de haber combatido al terrorismo acepta formar parte de un gobierno apoyado por Bildu, demuestra que su intención no era servir a la sociedad, sino escalar peldaños. Luego se ha comportado de manera fea con Ciudadanos y con eso queda claro que es, más o menos, como Dolores, la que dijo que es maricón.
Esta ministra nuevamente dio muestras de su nulo interés por la justicia cuando escribió a su homólogo de Italia, Alfonso Bonafede, para influir a favor de Juana Rivas, esa señora poco proclive a respetar la ley, lo cual lleva a cabo aleccionada y empujada a ello por asociaciones y grupos de no grandes convicciones democráticas, sino todo lo contrario. Pero quien va a la cárcel es Juana Rivas, no quienes la han empujado a desobedecer la ley. El papel de la ministra Dolores en este caso tampoco es muy airoso. Ni el de los españoles, que la tenemos como ministra. 

lunes, 25 de marzo de 2019

Rufián y los estercoleros

Lo explicó muy bien Jonathan Swift: «Cuando surge un villano en el mundo se le puede reconocer por este signo: no hay estercolero en el que no hoce».
La última de Rufián, o quizá la penúltima, porque no para, consistió en ir a Alsasua, uno de los pueblos malditos que hay en España, en el que los bildutarras imponen su ley. Ha ido, como no podía ser de otra manera, a demostrar sus simpatías a esa multitud gallinácea que apalizó sin piedad a cuatro personas indefensas, dos hombres y dos mujeres, por la simple razón de que los hombres eran guardias civiles. Dos fueron las mujeres agredidas y además de forma continuada, la agresión no acabó con la paliza, sino que posteriormente siguieron los hostigamientos. Las feminazis, esas que se desgañitaban empujando a Juana Rivas hacia el abismo, en este caso no han dicho nada, y seguramente es mejor así. Las damas del actual gobierno tampoco. Rufián fue a Alsasua a ofender a las víctimas y con ellas a todos los demócratas. Un demócrata es alguien que respeta las leyes y, por tanto, a los demás ciudadanos, paga sus impuestos y vive de su trabajo. Hay mucho caradura al que no le importa hacer el mal, o el ridículo, con el fin de vivir a costa de los demás. Cuando un demócrata se dedica a la política, como es el caso de Karl Jacobi, propone soluciones.
Rufián puede ponerse en contra de las víctimas porque intuye que nunca lo será. Siempre estará en el lado de los que dan las palizas, no en el de quienes las reciben. Ese pensamiento le permite burlarse de las cuatro víctimas de los salvajes de Alsasua, que además ahora, como suelen hacer todos los malvados, quitan importancia a su bestial y multitudinaria agresión. ¿Podemos deducir que si llega a estar Rufián en el sitio también habría dado patadas a las víctimas cuando estaban en el suelo?