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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Dijo Anson una vez…

Luis María Anson dijo nada menos que Felipe González ha sido el gran hombre de Estado del siglo XX de España. No obstante, no me parece a mí que Anson sea una persona precipitada o imprudente. Cuando apoyaba a Don Juan de Borbón sabía lo que hacía y también lo debe de saber en este caso.
Lo de Felipe González es malicia pura, y se manifiesta cada vez que habla. Lo que ocurre es que la gente sectaria, de cualquier secta, siempre defiende a los suyos, por gorda que sea la maldad. Hace poco, Felipe González ha hecho unas declaraciones en su línea, sin importarle dejar en mal lugar a Luis María Anson. Estas declaraciones, que lógicamente no tienen desperdicio, están siendo analizadas por todos y hasta José Bono se ha permitido echarle una mano (al cuello) al recordar la X.
Mientras se habla de todo esto queda en segundo plano la desastrosa realidad a la que nos ha llevado Zapatero, con la inestimable ayuda de los gobernantes autonómicos, en la que miles de personas han visto arruinadas sus vidas para siempre, mientras los responsables del desaguisado todavía tratan de convencernos de sus bondades y nos van a pedir el voto de nuevo.
Felipe González es uno de los mayores responsables del sistema político que padecemos, que se empeñan en llamar democracia y no es más que partitocracia. Unas pocas personas acaparan todo el poder recibido de Franco. Los ciudadanos podemos votar, pero entre unas listas cerradas y una vez echada la papeleta en el buzón un ciudadano ya no es más que un súbdito. Antes de echar la papeleta, los partidos han invadido su buzón, con una publicidad que paga el propio ciudadano. Gracias a ese sistema político, que como era lógico ha ido degenerando, o sea afinando sus métodos de dominio, han llegado al poder todos esos que nos arruinado por completo. No vale la pena preguntarle a Anson si se arrepiente de haber dicho aquello.
'Felipe V'
'Tauroética'
'Fábulas contadas a los niños'
'Espejismos'
'Hablar sin palabras'
'Los tiburones han muerto'
'El Cid contado a los niños'

miércoles, 28 de abril de 2010

El antifranquismo, hoy

Quienes no tienen reparos en abrazar y alabar a crueles dictadores de derechas e izquierdas, como Castro, Chávez o Mohamed, sacan a pasear a Franco de vez en cuando. Quizá porque las dictaduras no les molestan, sino Franco y por motivos electorales además. Una dictadura, sea de derechas o de izquierdas, necesita recurrir a la violencia para sobrevivir.
Sabemos por Garzón que Franco murió, quizá hasta ese momento sólo teníamos sospechas, que de todos modos debieron ser muy fuertes, puesto que su Régimen fue desmontado de inmediato, lo que constituyó un rechazo explícito del pueblo español a la dictadura. No hay oposición social a que rehabilite a los represaliados del franquismo, ni tampoco a que se localice a los muertos y se les entierre adecuadamente, lo no se entiende tanto son las trompetas y los clarines y toda la fanfarria que rodea al asunto.
Fueron dos hombres provenientes del franquismo, Suárez y Gutiérrez Mellado, los que antes de que se produjera el golpe de Estado trataron de impedir por todos los medios que se llevara a cabo y cuando se produjo arriesgaron sus vidas por defender a la democracia. Fueron otros los que tontearon con los golpistas antes del golpe y se tiraron al suelo cuando se produjo. Fueron dos hombres procedentes del franquismo, Suárez y el Rey, quienes lo desmontaron, y fueron otras personas, procedentes del franquismo y de otros sectores, quienes trucaron la democracia que demandaba el pueblo por la partitocracia que padecemos. Se sustituyó la dictadura personal por la dictadura de los partidos.
Por otro lado, no queda más remedio que reconocer que la misma obsecuencia y veneración al poder existe ahora que en los tiempos de Franco. Hoy en día, quien sin apoyos de ningún tipo ose expresarse libremente corre serio peligro. Un ejemplo de ello es Jesús Neira.

miércoles, 7 de abril de 2010

El Gürtel

Salvo El País, que da la impresión que ha leído todo el sumario, para los demás es imposible haberlo hecho, por lo que es muy difícil aventurar el alcance real del asunto, aunque se tiene una idea aproximada. Pero no está de más recordar que para Gustavo Bueno hay más corrupción en la ley del aborto de Bibiana Aído que en el caso Gürtel. Lo explica minuciosamente en su libro “El fundamentalismo democrático”; los interesados aplican la conocida técnica que consiste en ignorar lo que no se puede rebatir.
No se puede obviar, no obstante, que el caso Gürtel es gravísimo, sea el cual sea el resultado final para los políticos de los que se habla. Conviene recordar también que hubo hasta lo que los periodistas dieron en llamar “daño colateral”. Hay quien, por culpa del caso Gürtel, se vio obligado a dimitir de su cargo político, sin tener nada que ver, ni constar en las escuchas ni estar en el sumario. El caso es gravísimo, porque revela que el sistema político mediante el que se nos dijo que nos había dado la democracia ya no da más de sí. Lo difícil es que con este sistema no proliferen estos casos. En otros anteriores, los implicados se defendieron alegando que había hecho lo que veían hacer a su alrededor. En una dictadura de partidos, como la que padecemos, en la que la única vía que se les ofrece a los diputados es la obsecuencia hacia los superiores, pocos alicientes les quedan a los interesados. Si tener iniciativas propias o discrepar del líder es peligroso, pueden sentir la tentación de lanzarse al disfrute del poder . El caso Gürtel no es el episodio de la corrupción actual. Es uno más. La peor corrupción es la que se hace a la vista de todos y de forma legal. Es urgente atender a la sugerencia que hace Jesús Neira en su libro “
España sin democracia” y reformar nuestro sistema político. Claro que en lugar de atender la sugerencia se puede lanzar la especie de que el mayor mérito del profesor consiste en haber recibido un puñetazo a traición, lo que equivale a ponerse de parte de su agresor.

martes, 9 de febrero de 2010

Miquel Roca i Junyent exige que se tomen medidas

Contra la crisis, naturalmente. Eso hoy, otro día se referirá a Cataluña. Pero no viene mal recordar que Miquel Roca i Junyent es uno de los padres de la patria, o sea, uno de los responsables del entramado que nos ha llevado a este callejón de tan difícil salida. Naturalmente que él no piensa que ha hecho algo malo, está muy satisfecho de su labor.
La cuestión es que esa labor de la que tan satisfecho está ha degenerado en partitocracia, ya totalmente reconvertidos los partidos en oligarquías, y dentro de ellos ya se lucha abiertamente por el poder; ya no se miden dentro de ellos la calidad de las propuestas, sino el poder que tiene cada uno. Y estas oligarquías, que son los partidos, están sometidos a los partidos nacionalistas, también oligárquicos, como es lógico. Los partidos nacionalistas, y no hay que olvidar que Roca pertenece a uno de ellos, obtuvieron un poder muy superior al que en puridad les corresponde.
La crisis que padecemos tiene su origen en la irresponsabilidad e ineficiencia de la clase política española. No hay pérdida, el Estado está totalmente endeudado, las comunidades autónomas también y los ayuntamientos más. Produce vergüenza ajena comprobar la alegría con la que se desenvuelven los políticos. Es difícil pensar que con un sistema democrático mejor concebido se hubiera llegado a esta situación.
Dice
Roca Junyent que las medidas que hay que tomar están cantadas, las sabemos todos, añade. Pues sí, pero las que desea la mayoría no son las que pide él, o sea, empobrecer a los que ya son pobres, sino las que atañen al despilfarro de la clase política. Lo que pide la gente es que reduzca el número de políticos, asesores y demás casta improductiva en un setenta y cinco por ciento, por lo menos. Entonces sí que se recobraría la confianza y se tendría a los políticos por personas serias.

domingo, 7 de febrero de 2010

Es posible y es conveniente

Me refiero al pacto entre el PP y el PSOE y los partidos que quieran unirse, para formar un gobierno de salvamento, ya que no es otra cosa lo que se necesita en estos momentos. Se nos había intentado convencer de que la crisis no afectaba a España, hasta que ha sido palpable que tenemos la nuestra; pero es que además de esa tenemos la institucional: en la partitocracia ya no cree nadie.
No se puede salir de la crisis sin confianza en las instituciones y quizá tampoco hubiéramos caído en ella si éstas hubieran funcionado. De modo que el gobierno de concentración debería tener como una de sus finalidades la de aumentar la calidad democrática, tomándose para ello todo el tiempo que fuera necesario, para atinar en las reformas y al mismo tiempo tratar de salir de la crisis. El hecho de que la clase política se tomara las cosas en serio ya sería un buen paso que devolvería parte de la confianza a la población.
Claro que un gobierno de concentración, para hacer borrón y cuenta nueva significaría el fin de muchas carreras políticas, aparte de que algunos que ya tocan la cima con las yemas de los dedos deberían renunciar a sus sueños personales. Pero han de ser generosos, la situación es tan complicada que exige grandes sacrificios. Un buen número de ciudadanos, sin tener ninguna culpa, está en peor situación. No se les ha consultado antes si querían hacer el sacrificio. Sin más, han sido lanzados a la ruina por culpa de la irresponsable partitocracia.
La opción de esperar a las próximas elecciones deja pendiente el problema de la partitocracia, que más pronto que tarde habrá que resolver. Por otro lado, eso de que durante la Transición había más espíritu de consenso que ahora no deja de ser un mito. En los tiempos actuales, a alguien como Adolfo Suárez le resultaría mucho más fácil. Para otros, puede ser imposible.

miércoles, 28 de octubre de 2009

La manta catalana

En estos momentos no sé si Montilla es listo o tonto, o si se hace el tonto o si se pasa de listo, pero lo cierto es que resulta difícil discernir si su insistencia con el Estatut obedece a que quiere desviar las miradas de todos de la manta o a que no sabe lo que hay debajo de la manta. Porque la manta existe, Agustí Colomines y Jordi Pujol, cada uno por su lado, han amenazado con tirar de la manta. ¿Será la misma manta o serán dos mantas distintas?
El caso Millet no sólo no cabe en una manta, sino que el hecho de que pasara desapercibido durante tantos años y que una vez descubierto no haya motivado ni una sola dimisión por parte de quienes la obligación de controlar las cuentas públicas es bastante significativo. El tres per cent de Maragall, otra manta, parece, a estas alturas, bastante generoso.
La corrupción se ha instalado en España de forma brutal, probablemente como consecuencia fatídica de la partitocracia. Allí en donde se rasca, aparece la corrupción. Y si en algún sitio no se ha destapado la corrupción a lo mejor es porque no se ha rascado. ¿Se rascará alguna vez? Es imposible de saber. En esta España, en la que todo depende de los partidos, o de quienes tienen el poder, que es lo que queda cuando no hay autoridad, es imposible predecir lo que ocurrirá luego.
Pero alguien habló del oasis catalán y ahora se ha visto (aunque se podía suponer desde mucho antes) que eso era una pretensión quimérica. ¿Cómo iba a existir el oasis si Cataluña es uno de los lugares en los que el poder se manifiesta con más fuerza? ¿Escribirá ahora Jordi Pujol unas memorias más fáciles de creer? Tiempo es de ampararse en la justicia y la honradez, esas patrias tan admirables.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Lo que calla Carrascal

En su artículo de hoy, en la Tercera de ABC, titulado Partitocracia, José María Carrascal expone su criterio según el cual en España no tenemos democracia, sino que lo nuestro es una partitocracia. A lo largo de todo su fundamentado artículo va exponiendo las razones por las que no cabe catalogar como democracia nuestro sistema político, sino como dictadura de los partidos.
No es original, puesto que a estas alturas ya media España se ha dado cuenta y la otra media también, pero sería un milagro que los partidos políticos actuales se hicieran el harakiri, para dar paso a una democracia auténtica, en la que los políticos tuvieran que responder ante los ciudadanos, los verdaderos dueños del poder, en lugar de hacer la pelota a los líderes de sus partidos. De este modo los ciudadanos no tenemos más remedio que darnos cuenta de que no pintamos nada, o todavía menos que nada, puesto que se nos intenta manipular, para que seamos cada día más sectarios, con el objetivo de “fidelizar” nuestros votos.
En refuerzo de la anterior tesis viene la noticia de la destitución del letrado de las Cortes Valencianas, según su presidenta Milagrosa Martínez por la “incomunicación” con ella misma. No se entiende que pueda haber “incomunicación” entre dos instancias oficiales, lo que lleva a pensar que esta palabra fue usada como eufemismo, y quizá lo que realmente quiso decir es que no le obedece.
Por el otro lado, otros conspicuos socialistas, como Jordi Sevilla y otros, también muestran su descontento por la mano férrea con la que Zapatero rige el partido. Los ministros se limitan a obedecer y así vamos directos hacia la catástrofe.
Como dice José María Carrascal, los partidos controlan el ejecutivo, el legislativo y la justicia. También los medios estatales. Pero cuando habla de los restantes medios de comunicación dice que bastante tienen con hacer oír sus voces. Pues no. También están controlados por los partidos. Las administraciones públicas compran buena parte de sus tiradas y además insertan anuncios en ellos. De ahí que cada medio tenga sus límites bien marcados y resulte arriesgado salirse de ellos. Eso los lleva a ir muriendo poco a poco, pero es que de otro modo podrían morir de golpe. La democracia les podría dar algún tipo de esperanza.

martes, 9 de junio de 2009

UPyD ha obtenido un gran resultado

A la hora de enjuiciar los resultados del partido de Rosa Díez hay que tener en cuenta que se ha tenido que trabajar cada voto obtenido de forma artesanal. No ha tenido el apoyo de ninguna televisión, con lo que quienes se informan exclusivamente por este medio no han tenido noticia de su existencia, ni de los motivos por los que surgió como partido, ni de las personas que lo componen o de los personajes que le prestado su apoyo o han ido en sus listas.
Tampoco ha tenido ningún periódico dedicado a abogar por su causa, como sí ha ocurrido con otros, de modo más o menos descarado. Rosa dijo que sin internet no hubieran podido lograr nada, pero eso tampoco significa que todas las personas que acceden a internet hayan sabido de este partido.
Si además de todo lo anterior se tiene en cuenta que los demás partidos gozan de votos fijos y que los 450 000 de UPyD han sido arrancados a los dos grandes partidos nacionales, se puede apreciar la magnitud del éxito.
Para el PSOE, en cambio, la derrota es total. Con relación a las elecciones de 2004, ha perdido 700 000 votos, mientras el PP ha ganado más de 200 000. A estos datos hay que añadir los votos de UPyD, que no concurrió en las pasadas elecciones. La interpretación más adecuada es que el gobierno tiene muy descontento al país.
Con todo hay que tener en cuenta que la democracia española ya no da más de sí, ha degenerado ya en esa especie de oligarquía que es la partitocracia. Ni a los dos grandes partidos ni a los nacionalistas les interesa cambiar esto. La abstención y el voto en blanco sirven para poco. El mejor sitio al que puede ir el voto descontento es a UPyD. Lo difícil es dar a conocer el partido.