jueves, 12 de enero de 2012

¿Chacón o Rubalcaba?

Deberían haber desaparecido ya los dos de la escena pública. Ambos tuvieron cometidos muy importantes en el gobierno anterior, que ha sufrido un duro castigo electoral. Si realmente hubiera en el PSOE la democracia de que la presumen sus dirigentes ambos se hubieran apartado, para dar paso a gente nueva.
Nada de esto ocurre, puesto que la democracia en España está por llegar. Los partidos políticos de que disfrutamos son estructuras piramidales de poder y lo que hacen Chacón y Rubalcaba es taponar el paso de otros. Han conseguido encaramarse a los lugares en los que están y no piensan quitarse de grado, como en su día tampoco quiso quitarse Zapatero, prefirió traicionarse a sí mismo antes que hacerlo. Y ahora pide que el pulso entre los dos candidatos actuales a liderar el PSOE sea ejemplar. ¡Qué va a serlo! Nunca puede ser ejemplar la lucha por el poder.
Cada uno de los dos, Rubalcaba y Chacón, representa a una facción del PSOE. La de Rubalcaba cuenta con el apoyo de El País, mientras que la de Chacón con el obvio de Público.
Es difícil salir de la crisis en estas circunstancias. Sería deseable que los partidos fueran democráticos, para que la gente con ideas pudiera acceder a los puestos de mando. En las condiciones actuales, esta posibilidad está reservada a los maniobreros, a los que gozan luchando por el poder, a los que son capaces de cambiar de principios cuando los que dicen tener no les sirven.
El PSOE, bajo cuyo gobierno, hemos caído en la crisis, ayudaría mucho a salir de ella si aprovechando que está en horas muy bajas, acometiera una renovación profunda, adoptando modos de funcionamiento democráticos. Lejos de eso, Rubalcaba y Chacón reviven el duelo frustrado de meses atrás, porque Chacón, que se marcó unas lagrimitas, se retiró al calcular que el que le convenía ganar era este de ahora.

miércoles, 11 de enero de 2012

El Parlamento andaluz rechaza las comisiones de investigación

Se conoce que los políticos, a lo largo y a lo ancho de lo que todavía se llama España (y tendrá que seguir llamándose así durante algún tiempo, porque se ha acabado el dinero para bromas), ensoberbecidos en su convicción de que eran más demócratas que nadie, olvidaron los principios de la democracia.
Así por ejemplo, el Parlamento andaluz ha venido rechazando, una tras otra, hasta un total de 24, todas las comisiones de investigación que se han propuesto. Los legisladores instauraron, sin ningún pudor, la dictadura de las mayorías no ya sobre las minorías, sino sobre la misma razón. No importa que haya mucho que investigar, que los ERE desprendan el olor de la cocaína, cuando no de la desvergüenza pura. Es necesario obtener un número mínimo de votos para establecer una comisión de investigación. Y los votos están sujetos a la disciplina del partido, algo profundamente antidemocrático, y que, sin embargo, defienden nuestros más altos representantes políticos. El comentario que merecería esta actitud bien podría ser este: así nos va con este ganado.
El problema se multiplica si se tiene en cuenta que estas cosas no sólo ocurren en Andalucía, sino que se reproducen por toda España. Además de los citados problemas para crear estas comisiones suele ocurrir también que si el partido de la oposición pide que se le entreguen los documentos que necesita para poder controlar la acción del partido del gobierno, éste, sistemáticamente, se niega a entregarlos.
Los partidos políticos lo podrían arreglar poniéndose de acuerdo, pero se limitan a protestar en donde son oposición y a obstruir la labor de ésta en donde mandan. Tenemos un régimen dictatorial a lo largo y lo ancho de España, en el que ni la Justicia es independiente. Luego se acumulan los casos de corrupción. Pero los políticos no suelen ir a la cárcel.
'Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes'
'La crisis del euro'
'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
'El hombre que quiso entrar en Auschwitz'

martes, 10 de enero de 2012

Rato, en Valencia

El actual presidente de Bankia, Rodrigo Rato, estuvo en Valencia, en donde fue saludado efusivamente por Alberto Fabra, el presidente de la Generalidad Valenciana. Y es que los de la pomada se protegen y defienden entre ellos. Si hacen alguna barbaridad, luego nos obligan a pagarla entre todos.
Rodrigo Rato estuvo en Valencia y dio muestras de un egoísmo atroz. Eso hubiera sido normal en cualquier otro banquero o en uno de los empresarios, de esos que dicen que son los que crean empleo, y que son los que vienen forzando la pérdida de derechos de los trabajadores. Los que se anuncian en la prensa y con sus anuncios condicionan la línea editorial de los medios.
Lo que ocurre es que Rodrigo Rato viene de la política, o ha adquirido renombre en la política, y eso le ha servido como lanzadera personal. Le ha venido bien su paso por la política, como a muchos. Pero un político es, teóricamente, alguien con vocación de servicio a los demás. La teoría, en este caso, como en otros muchos, se nos rompe a trozos.
Lo primero que hizo al acceder a la presidencia de Bankia, un banco que recibe la ayuda pública, es ponerse un sueldo escandaloso. Esa es su vocación de servicio a los demás. Dice que la tiene para cobrar mucho.
Fiel a su egoísmo no disimulado, este hombre que cuando Aznar hacía como que deshojaba la margarita para nombrar a su sucesor dijo que tenía todos los ingredientes (sic) para ser presidente del gobierno, ahora se desentiende de los ahorradores que invirtieron su dinero en las acciones del Banco de Valencia. No le gustó algo que había hecho José Luis Olivas, y para lograr su dimisión no dudó en traicionar la confianza que los accionistas del Banco de Valencia tenían en Bancaja. Ambos, Bancaja y Banco de Valencia, en manos del PP, el partido de Rato.Se da el caso de que quien ha perdido su dinero por haberlo invertido en las acciones del Banco de Valencia, ha de contribuir con sus impuestos a sanear este banco, para que pueda ser vendido, y también a sanear Bankia.

'La crisis del euro'
'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
'El hombre que quiso entrar en Auschwitz'
'La estrategia de los antílopes'

lunes, 9 de enero de 2012

Llega el ERE a Canal 9

Es curioso que quienes han estado defendiendo a Francisco Camps, cuando éste era presidente de la Generalidad (ahora ya lo defienden menos) y llevaba a la Comunidad Valenciana a la ruina en que se encuentra ahora, aleguen que tanto el PSOE como el PP han utilizado a Canal 9 en su propio beneficio.
Es curioso porque los tiempos de Lerma en el gobierno valenciano ya quedan muy lejanos. Lo más probable es que la mayor parte del derroche provenga de la era de Camps, que ahora está irritado porque no comprende que se le juzgue. A él. No cabe desdeñar la idea de que realmente piensa que todos lo valencianos le debemos mucho, porque ha sacado a la Comunitat adelante.
El ERE que se anuncia puede alcanzar hasta al 72 por ciento de la plantilla, lo que idea de la magnitud del desaguisado propiciado por Camps. Como le paguemos todo lo que le “debemos” se va a enterar. Se le iban a quedar las nalgas moradas.
Nos van a subir los impuestos a los valencianos, nos van a recortar los salarios, nos van a hacer todo tipo de crueldades, porque la Comunidad Valenciana está en la bancarrota. Eso sí, seguimos pagando organismos inútiles, coches oficiales, móviles de diputados sumisos y, por supuesto, la Fórmula 1. Como salvo algún pelota irredento ya nadie se atreve a decir que es rentable, se nos descubre que no se puede incumplir el contrato firmado.
La culpa de Lerma es que se empeñó en Fundar el Canal 9. Había otras necesidades urgentes en la Comunidad Valenciana, pero él quería promover el uso del “valenciano”. Postergó a los valencianos con el supuesto fin de favorecer su lengua. Eso es una perversión de los fines. Las lenguas no pueden tener derechos. Las son instrumentos que tienen a su alcance los ciudadanos para entenderse entre ellos. Esta perversión de los fines con los que fue creado Canal 9 ha propiciado la hecatombe que se anuncia.

'La crisis del euro'
'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
'El hombre que quiso entrar en Auschwitz'
'La estrategia de los antílopes'

domingo, 8 de enero de 2012

Esos “demócratas” vascos

Tras la manifestación multitudinaria de ayer en Bilbao el comentario que surge con facilidad es que daría vergüenza ser vasco. Pero no es cierto. Hay vascos admirables. Algunos vascos merecen todo el respeto que uno sea capaz de sentir.
No es lo mismo ser militante o votante del PP en el País Vasco que en la Comunidad Valencia. Si se deja el sectarismo, tan frecuente en España, en cualquier lado y se examina el asunto, se ha de llegar a la conclusión de que hace falta mucho valor para declararse simpatizante del PP en el País Vasco. En la actualidad no se puede decir lo mismo del PSOE, dado que este partido tiene dirigentes del tipo Eguiguren o López. Sí que se puede decir lo mismo de UPyD. Lo demás es todo, o casi todo, basura.
Creen esos que se manifestaron ayer que la democracia consiste en poder manifestar toda la barbarie, toda la cobardía, o toda la indecencia que se lleve dentro. Quienes se manifestaron ayer abogaban por la impunidad.
Resulta curioso que en estos tiempos que corren sean tan pocos los que creen en Dios, cosa que no me parece bien ni mal, y sean tantos los que creen en la impunidad, cosa que me parece fatal. Quienes creen en la impunidad son malas personas. No tiene vuelta de hoja. Una buena persona jamás piensa en la impunidad, sino que medita sobre las consecuencias de sus actos.
Esos que se manifestaban ayer abogaban por unos criminales horrendos. ¡Qué barbaridad! No tenían vergüenzas. ¡Eran muchos! Creen que el hecho de que fueran tantos otorga respetabilidad al acto, infame a todas luces.
Ninguno de los manifestantes sintió inquietud por lo que pudieran sentir las víctimas de esos bellacos por quienes salieron a la calle. Ninguno de esos “demócratas” supo pensar que sin justicia no hay democracia.

'La crisis del euro'
'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
'El hombre que quiso entrar en Auschwitz'
'La estrategia de los antílopes'

sábado, 7 de enero de 2012

MAFO

Parece ser que a Miguel Ángel Fernández Ordóñez no le gusta que se le conozca por este acrónimo, pero tampoco les gusta a los españoles que todavía sea él quien esté al frente del Banco de España. Resulta que pueden hacer falta más de 100 000 millones de euros para rescatar los activos tóxicos de los bancos. MAFO era y es el encargado de hacer que los bancos no asumen más riesgos de los debidos. El gobierno debería obtener ese dinero mediante emisiones de Deuda del Tesoro Público, lo que significa que las espaldas de los españoles tendrán que soportar más castigo.
En lo que respecta al gobernador del Banco de España todo viene a indicar que no se siente culpable, puesto que ni ha dimitido de su cargo, ni ha dado explicaciones. Tampoco se entiende que nadie le haya obligado a dimitir.
En lo que concierne a los responsables de las entidades financieras que han incurrido en tan graves riesgos y que tan caros les cuestan ahora a los contribuyentes españoles, la cruda realidad es que, lejos de dimitir y pedir perdón a los ciudadanos, se han subido sus sueldos. Esto también lo han permitido las autoridades españolas, MAFO incluido. Todo el castigo que pide el actual gobierno para ellos consiste en que den a conocer sus retribuciones, cosa a la que algunos se niegan. Los hay que sí que las han notificado, y entonces hemos podido constatar que tienen la cara muy dura. De los que se niegan a cumplir este requisito que se les ha impuesto hay que decir algo peor.
Hay ahorradores que se han arruinado porque pensaban que el Banco de España, la CNMV, el ministerio de Hacienda y otros organismos similares ejercen un control adecuado sobre los valores cotizados en Bolsa y consecuentemente habían invertido su dinero. Y resulta que todos esos personajes encargados de controlar cobran mucho, pero controlan poco.

'La crisis del euro'
'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
'El hombre que quiso entrar en Auschwitz'
'La estrategia de los antílopes'

viernes, 6 de enero de 2012

No es eso, Juliana, no es eso

No se trata, como alega Enric Juliana en La Vanguardia, de desprestigiar de forma irreversible el Estado descentralizado, sino de establece el necesario orden en el desbarajuste autonómico español.
Claro que él, Juliana, comienza considerando como Gran Improvisación el Estado de las Autonomías de Adolfo Suárez, cuyos fallos estructurales se han puesto de manifiesto. Fue una improvisación, es cierto, pero no intervino sólo Adolfo Suárez, sino que otros personajes tuvieron que ver también en la cuestión, condicionando con sus posturas la solución adoptada finalmente.
En aquel entonces no teníamos los españoles mucha tradición democrática que digamos, pero los personajes encargados de diseñar nuestro sistema político creían que lo sabían todo, y se tenían por democráticos de pura cepa. Luego tuvo que ser Adolfo Suárez, al que tenían por dictador quien se jugó la vida frente a Tejero para defender a la democracia, y también fue él quien de un modo calculado y sin improvisar nada hizo la Transición. Fueron otros los que enterraron a Montesquieu.
Lo que hizo Suárez a solas salió bien, lo que hizo en compañía de otros deja mucho que desear. Uno de los graves errores consistió en otorgar a los nacionalistas mucho más poder del que en justicia les correspondería. Quizá lo que asusta a Juliana es que se lleven a cabo unas reformas de las que resulte que ya no puedan imponer su ley.
En un Estado realmente democrático, en el que los diputados votaran siempre en conciencia, y no siguiendo las órdenes de sus partidos, y en el que se tuvieran que ganar el voto de los ciudadanos por sí mismos, y no por ser incluidos arbitrariamente en una lista, los nacionalistas tendrían mucho menos margen de maniobra.
Claro que no hay que suprimir el Estado de las Autonomías, lo que hay que hacer es organizarlo bien.

'La crisis del euro'
'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
'El hombre que quiso entrar en Auschwitz'
'La estrategia de los antílopes'